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21 de Diciembre de 2021

Obsesivas, envidiosas y en una posición secundaria: el retrato de las mujeres asesinas del cine

Obsesivas, envidiosas y en una posición secundaria: El retrato de las mujeres asesinas del cine Captura tráiler oficial Misery (1990)

Desde la llegada del género slasher los asesinos seriales como Freddy Krueger se convirtieron en un ícono del cine de terror. Pero, ¿qué hay de las mujeres asesinas?

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Cuando se estrenó Psycho (1960), Norman Bates le dio forma al retrato de los asesinos en serie que conoceríamos a lo largo de la historia del cine: hombres blancos, jóvenes e indestructibles.

En cambio, para las mujeres asesinas del cine el tratamiento estuvo muy ligado a su rol impuesto por la sociedad: cuidadoras obsesivas, envidiosas y casi siempre a la sombra de un hombre. 

Las mujeres sanguinarias ya son una rareza en el cine de terror. La explicación que se atribuye a este fenómeno es que en el hombre “es sencillo encontrar ejemplos audiovisuales rápidamente, lo que se complica al pensar en asesinas’’, explica la profesora de Historia Contemporánea, Erika Tiburcio, en su artículo para The Conversation.

Mujeres asesinas a través de la historia del cine

Durante la década de 1980 se vivió el apogeo del cine slasher (subgénero de las películas de terror sobre asesinos o psicópatas) y con él, la creación los estereotipos que se han perpetuado hasta hoy.

En esta época del cine a la asesina se le atribuía la obsesión por cuidar a otros, lo que las llevaba a una sobreprotección sin límites.

La influencia de la relación enfermiza de Norman Bates y su madre inspiró personajes como Pamela Voorhes de Viernes 13. Además, esta película es un ejemplo de la invisibilización de la mujer en el cine, ya que no se le revela como la autora de los asesinatos hasta el final.

Otro ejemplo en el que queda clara esta tendencia es Annie Wilkes de Misery (1990). En esta película Wilkes es una enfermera solitaria que decide cuidar al autor de su libro favorito luego de encontrarlo herido en medio de la nada. Lo que comienza con un favor se transforma en una obsesión que la vuelve en extremo violenta y errática.

Otro rasgo que perfiló a las mujeres asesinas del cine fue la envidia y la avaricia. Esto, en la mayoría de los casos, las empujaba a cometer crímenes contra personas que ya conocían.

Un ejemplo al respecto está presente en Blood Rites (1968). En esta historia vemos cómo la antagonista mata uno por uno al resto de los herederos tras la muerte de su padre.

Otro rol que se le otorga a las asesinas es el de acompañantes. Según Tiburcio, no importa si el personaje alcanza el mismo nivel de violencia que el resto del grupo o comparte el plan de su compañero, su posición se mantiene como un personaje secundario.

Esto lo podemos evidenciar con el caso de Sadie, en La última casa a la izquierda y en The Honeymoon Killers.

La llegada del cambio

La asesina serial de Estados Unidos Aileen Wuornos inspiró a una ruptura en estos patrones. Esto, a raíz de su historia de supuesta venganza y su personalidad fría que la llevaba a asesinar a cualquier hombre que encajara con su perfil de víctimas.

Mallory Nox de Asesinos natos (1994) y Jennifer Hills de Escupiré sobre tu tumba (2010) siguieron con esa narrativa.

En la actualidad la asesina serial es sexy, peligrosa y astuta. Rompe los cánones, pero mantiene la necesidad de seducir de la villana para conseguir su propósito.

Otras obras audiovisuales como Scream (2004) y la serie American Horror Story también nos presentaron a mujeres asesinas que rompen varios de los estereotipos instalados.

Erika Tiburcio explica que si bien hay mayor presencia de la mujer como villana en la cine de terror, el imaginario colectivo aún ve al asesino serial ligado a la imagen del hombre frío y calculador.

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