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18 de Febrero de 2022

Javiera Mena mira a Chile desde España: “Es heavy cómo está cambiando el país”

Javiera Mena vestida de color plata en un concierto en vivo Agencia Uno

En conversación con The Clinic, Javiera Mena reflexiona sobre los cambios que han ocurrido en su país natal durante los últimos años, junto con la evolución de la industria musical en el país y las características de la sociedad chilena. "Sobre todo en la parte de salud y educación a veces me siento estafada de haber nacido en Chile, es una estafa, una estafa muy grande lo que estamos viviendo ahí diariamente", comenta.

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Hace poco más de tres años que la artista nacional Javiera Mena se encuentra viviendo en España, en la ciudad de Madrid, desde donde ha seguido trabajando en sus proyectos musicales

En enero de 2022 lanzó el single ‘Amuleto’, en conjunto con la artista argentina Marilina Bertoldi, junto con otras canciones publicadas en 2021, como ‘Dos’, ‘Culpa’, ‘Dunas’ y el EP ‘Entusiasmo‘. 

También ha tenido espacio para presentaciones en vivo, actuando en Benidorm Fest donde participó por un cupo para representar a España en el programa Eurovisión, quedando entre las ocho finalistas, y el próximo sábado 19 de marzo volverá a Chile para presentarse en el festival Lollapalooza

En conversación con The Clinic, Javiera Mena reflexiona sobre los cambios que han ocurrido en su país natal durante los últimos años, junto con la evolución de la industria musical en el país y las características de la sociedad chilena. 

-Durante estos últimos 3 años, cuando justamente has estado viviendo en España, han pasado un montón de cosas en Chile. El estallido social, la redacción de la nueva Constitución, la primera mujer ministra del Interior, el matrimonio igualitario, entre muchas otras. ¿Cómo es para ti observar todos estos cambios desde afuera? 

-Es heavy cómo está cambiando el país. Me lo he vivido desde la distancia con mucho compromiso también, tratando de participar como ciudadana del planeta Tierra pero con raíces en Chile. El estallido siento que lo viví un montón, llegué una semana después y me quedé como tres meses, entonces estuve allí apoyando. Lo veo como un despertar, como un despertar doloroso, como son los despertares y los cambios. 

De fuego, también, que está muy presente en mi arte. Ha sido el elemento fuego consumiendo todo el país, derribando viejas estructuras, y tratando de levantar otras. Aire fresco, también, con lo que pasó ahora en las elecciones. Un aire fresco. Ya llevábamos muchos años en lo mismo, lo que pasa con toda la política mundial yo creo, estos estandartes que se mantienen, mantienen, mantienen. Se siente al menos un rico aire y una esperanza un poco. Una esperanza que ojalá que no se vuelva a caer como todas las esperanzas de las humanidades”, agrega Mena. 

-Mirándolo desde afuera igual debe ser distinto, ¿no? Estando acá en Chile te acostumbras a lo mismo, desde lejos puedes observar todo con mayor distancia

-Sí po, porque acá hay otro espíritu que se respira. Ellos no se dan cuenta, pero yo que soy una extranjera, los miro un poco y digo “…problemas del primer mundo…”. Claro, cada uno tiene su realidad, yo por ser latina no voy a ningunear los problemas de ellos, ni ellos los míos. Es rico tener esa visión de poder disociarse y ver las sociedades desde afuera. Aquí alguien queda cesante y tiene el paro, que te da mensualmente una plata, y tienes salud gratis. Yo estoy en una salud privada que pago muy poco, e igual iba gratis. Yo decía ‘pero cómo es posible’. En Chile tú tienes salud en la que hay que pagar como sesenta lucas al mes, y más encima tienes que pagar cada bono. Aquí al tener privada igual vas gratis y pagas mucho menos. Sobre todo en la parte de salud y educación a veces me siento estafada de haber nacido en Chile, es una estafa, una estafa muy grande lo que estamos viviendo ahí diariamente. Ese tipo de cosas yo las puedo ver con más claridad. 

-Sí, con amplitud. Como una foto panorámica…

-Sí, totalmente. Y también porque voy a México, voy a Argentina. A mí me encanta hacer estos análisis políticos. Me encanta leer, estoy leyendo Sapiens, por fin ya me lo estoy terminando. Quizás en el futuro me dedique a cosas más sociales, cada día me apasiona más. 

-Claro, hace un tiempo también dijiste que querías dedicarte a otros espacios de la música, como la producción, después de tanto disco y giras.

-Sí, como que uno se empieza a repetir y a entrar en un loop de lo mismo. Yo soy muy cambiante, ya llevo muchos años haciendo lo mismo, entonces también me gustaría probar otras disciplinas, como dedicarme a la producción. Pero también me encanta subirme al escenario a cantar mis canciones, son como una droga, no sé si lo podría abandonar. 

-¿En qué plano de lo sociopolítico te gustaría dedicarte?

-No política, jamás diría “voten por mí”. Quizás sería como agregada cultural, algo así (se ríe). Jamás la vendería para que voten por mí.

-Nunca te vamos a ver en un cartel de propaganda con eslogan político… 

-No, no, jamás. Sería más tipo Gabriela Mistral…

Otra era al siguiente nivel

-¿Qué otros cambios y evoluciones observas en la sociedad chilena? Desde que salió tu primer disco Esquemas Juveniles, en 2006, este país ha cambiado muchísimo…

Lo veo menos gris. Antes era mucho más gris todo. Internet en ese sentido ha sido buenísimo, yo me siento parte de eso, tuve internet desde muy pequeña, es como poder ver esta ventana del mundo y permearse más con todas las cosas que estaban pasando afuera, no tan aislados. Si bien es rico estar aislado por una serie de cosas, también necesitábamos una conexión.  

“La comunidad LGBTIQ+, que representa muchas cosas, obviamente en el estallido social fue parte, y la canción de Las Tesis es como el hit del estallido social, y tiene que ver con eso, con mujeres diciendo que la violación está ahí, presente, respirándoles en el oído todo el día. Y recorrió el mundo esa canción. Creo que todas esas cosas, todas esas injusticias de tantos años, y con estas ganas de despertar, ha sido la clave y ha hecho que el país esté más abierto, y abierto a la reflexión también”, agrega Mena. 

-Ese gris que ya no se ve hace pensar un poco en la dictadura, el color que nos heredó… 

-Sí, cuando yo era chica iba a la casa de una amiga y tenían una foto de Pinochet en la entrada, y hasta hace cinco años… He ido a casas con fotos de Pinochet y es como: ¡No! Pero aquí también pasa lo mismo con Franco en España. Todavía hay gente que habla de la época de Franco, los nostálgicos. Pero ahí está Pinochet, si se murió hace poco. Está ahí, presente aún. 

-Si hipotéticamente tuvieras que escribirle una canción a este Chile nuevo, diverso, ¿qué nombre le pondrías a esa canción?

-Ya la hice, se llama Otra era (risas). Otra era y Al siguiente nivel. Yo creo que mis canciones a pesar de ser románticas tienen un ímpetu social, tienen un ímpetu colectivo también, de sociedad, de las plazas que habitamos allí. Recuerdo que en Sol de invierno yo me imaginaba estas plazas como de Talagante, o de Peñaflor, que no tienen pavimento, donde hay como unos aloe vera. Está muy presente ese imaginario como de clase media. No sé si existe la clase media, pero de espacios que existían ahí en mi infancia, entonces eso es político también. Yo creo que le pondría Otra era, que ya fue.

-La otra Otra era…

-Claro, Otra era 2…

En una entrevista de hace un par de semanas dijiste que siempre supiste que, por el tipo de música que querías hacer, debías salir de Chile, que no estaba el espacio acá. ¿Qué diferencias ves en el plano musical entre Chile y España u otros países donde has estado últimamente? 

-Principalmente es una cosa matemática, la cantidad de habitantes, y también la posición geográfica. México es como un lugar de paso a Estados Unidos, entonces obviamente allí todas las culturas pasan. Las giras, los festivales se posicionan más fácil por los vuelos, por todo. Lo mismo Madrid, está en el centro de Europa, a un ladito de Europa. Obviamente la industria va pasando y se van generando giras. Aquí son 48 millones y en Chile somos 17, 18. Y estamos aislados como en una isla allá. Geográficamente y demográficamente es más difícil. Es complicado, yo lo veía así desde un comienzo y dije ‘uf, voy a tener que salir, quiero hacer música, quiero vivir de esto, así que voy a tener que formar mi carrera desde Chile, pero también picoteando por otros lados’, sino es imposible, a no ser que me pusiera a hacer cumbia o cosas así, que pudieran tener una carrera sustentable dentro de Chile, pero no me salía bien y no era lo mío tampoco. 

-Esa evolución de la que que hablabas, ¿la ves en el plano de la música chilena también? ¿Notas una evolución?

-Sí, que dan más espacios, que están yendo más festivales. Creo que los festivales se están dando cuenta que hay un lugar en Chile, que a la gente le gusta ir a Chile, que es muy bonito, el país más lindo del planeta. Yo lo considero al menos, cuando veo imágenes, lo encuentro maravilloso y como un tesoro que está allí escondido, y eso igual llama la atención turísticamente. Tú te puedes ir a un Lollapalooza y después te vas al Desierto de Atacama. Es un país muy amplio, pero claro, las distancias son grandes, entonces los vuelos son caros. Yo creo que hay mucho por hacer. También me gusta que sea aislado y que todavía esté como virgen, pero hay que velar por los dos lados también, por los trabajos y las personas. Pero eso, creo que es un paraíso perdido de Chile, está todavía escondido y llama mucho la atención, y también la música y el arte que se genera es muy especial, tiene un color muy especial que se valora mucho desde fuera.

-¿Cómo describirías esos colores?

-Es más melancólico, y también creo que somos bien trabajadores. Al no ser un país de tanta fiesta, no tenemos tantos carnavales, como lo tienen todos nuestros hermanos peruanos, argentinos, españoles, que se la pasan en fiestas. Trabajamos mucho, creo que los trabajos de las productoras y productores chilenos son a un nivel súper alto, y no tenemos tantas tentaciones de “está pasando esto aquí”, no tenemos tanto fomo, porque no pasa mucho, no hay tantas cosas comparado a Madrid, todo los días hay algo aquí. No hay algo, hay cincuenta cosas pasando. Podemos parecernos a países nórdicos, que tienen mal clima y que no salen mucho por eso. En Chile es porque todavía no tenemos una cultura tan fuerte de ocio. Eso hace que también estemos más metidos en el arte, haciendo cosas más productivas.

-Y bien culposos…

-Sí, somos súper culposos en Chile, nos cuesta disfrutar, y yo creo que eso es por la dictadura, obviamente. No me cabe duda. 

-Al menos hoy hay nuevos géneros musicales que vienen con un sentido de fiesta y disfrute, como el trap y el reggaeton

-Sí, y el nacimiento de los pokemones también viene de eso, el ponceo. Yo creo que ese ímpetu, al venir de esa cosa tan gris, al final es como el triple o cuádruple. Igual siempre está allí nuestra culpa dando vueltas, pero creo que eso está cambiando. Y bueno, allí hay barrios exquisitos para ir a hacer cosas, cada vez hay más discos, más fiestas. Yo las fiestas en que mejor me la paso son en Chile. Uno llega a reflexionar profundo, es bonita esa mezcla de fiesta pero también de gente que está bien conectada con los terremotos, que son cosas que te hacen evolucionar mucho como seres humanos, que en otras sociedades no se ve. La gente está muy separada de su centro y de su conexión más ancestral o de la naturaleza, y en Chile lo tenemos. 

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