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29 de marzo de 2022

Doctora Carolina Herrera: “Nadie puede terminar una pandemia por decreto”

Carolina Herrera habla con The Clinic sobre la pandemia.|La imagen muestra a la doctora Carolina Herrera sonriendo.

Conocida por su participación en TV y por sus recomendaciones en redes sociales, la doctora Carolina Herrera hace énfasis, en conversación con The Clinic, en que la pandemia aún no ha terminado y que nadie debería atreverse a decir algo así. "Hoy los números nos muestran que no ha terminado la pandemia. No hay ninguna autoridad, del signo que sea, que pueda definir que la pandemia termina en seis meses o que estamos viendo la luz al final del túnel. ¡Aún no vemos la luz al final del túnel!”, advierte.

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Tiempo de cambios. La doctora Carolina Herrera acaba de despedirse del Canal 13 para sumarse a “Contigo en la mañana” (CHV); de iniciar un nuevo trabajo como subdirectora médica de la Clínica Red Salud de Rancagua; de vivir entre Santiago y Machalí y de perder a su madre, Urbana Contreras.

“En los últimos años yo me dediqué por completo al trabajo intensivo, tres turnos a veces por semana… Es como tener tres Años Nuevos y tres primeros de enero tres veces a la semana seguido. Por eso acepté ese nuevo trabajo aquí en Rancagua”, comenta a The Clinic.

Pero, entre tantas mudanzas en su vida, hay varias constantes. La doctora, que se hizo más conocida por comentar sobre la pandemia en televisión y contestar preguntas en redes sociales (donde tiene a casi 110.000 seguidores) sobre el avance del Covid-19 en Chile, seguirá informando sobre el coronavirus en ambos espacios. Porque la crisis sanitaria, dice Herrera, todavía está lejos de terminarse.

“En teoría yo ya estoy lista para jubilar (tiene 61 años), pero en realidad siento que no, que al contrario, debo seguir jugándome estos años como con la guinda de la torta en mi trabajo, más todavía en tiempos de Covid”, afirma la médico internista y broncopulmonar, expresidenta de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias (SER) y hasta hoy especialista en medicina intensiva en el Hospital de la FACH.

“Y debo seguir también hablando con los medios. Algunas personas juegan golf, otras hacen puzles, bueno, la mía es ir a la tele. Porque tiene eso del estrés, de estar al aire, pero también hay que tener cuidado con lo que dices, cómo lo dices, cuáles son los mensajes, hacerlo de forma precisa, oportuna y ojalá positiva”, sostiene. “Los doctores definitivamente deberíamos estar mucho más presentes en los medios de comunicación. Y ojalá no sólo durante la pandemia”, agrega Herrera.

En su opinión, en general los doctores “huyen” de las entrevistas “porque sienten que pueden ser cuestionados, que van a ser criticados, que van a ser de alguna manera estigmatizados, como que quieren sacar algún provecho personal de hacer eso y la verdad es que se necesitan mucha más información de la fuente confiable que son los profesionales de la salud… ¡si para eso estudiamos! Para transmitirle la salud a las personas, no para curar a las enfermedades, sino que para cuidar la salud de las poblaciones”.

“Aún no vemos la luz al final del túnel”

Aunque en Chile ha habido un aumento de la presencialidad, la doctora Herrera hace énfasis en que todavía no se puede predecir el final de la pandemia.

“Los virus tienen un ciclo vital en que aparecen, se replican, desaparecen, se hacen más firmes, se hacen más fuertes, se hacen más débiles, desaparecen, etc. Y los virus pandémicos aparecen cada cierta cantidad de décadas cuando sufren cambios mayores en su conformación. Es como que van usando una camisa y un pantalón, pero se cambian completamente de traje”, comenta Herrera, recordando que el Covid-19 es el séptimo miembro de la familia de los coronavirus que producen enfermedades respiratorias de rápida diseminación.

“Pero esta vez, el virus nos pilló a toda la humanidad en blanco inmunológico: nadie tenía un recuerdo inmunológico de esto, y por lo tanto todos éramos susceptibles. Entonces cuando uno se da cuenta de la magnitud de esta epidemia de la humanidad, te das cuenta que esto no se resuelve en dos semanas, en dos años… Tienen que pasar tres a cinco años por lo menos, para que por un lado el virus vaya mutando y vaya cambiando sus características y, por otro, que aparezcan rápidamente los elementos que te protegen la inmunidad, como las vacunas y eventualmente el tratamiento antiviral”, dice.

“Entonces aquí lo importante es entender lo siguiente: nadie puede terminar una pandemia por decreto en adelanto. Uno termina las pandemias cuando finalmente el número de contagiados casos activos y fallecidos declinan en forma sostenida en el tiempo. Y hoy los números nos muestran que no ha terminado la pandemia. No hay ninguna autoridad, del signo que sea, que pueda definir que la pandemia termina en seis meses o que estamos viendo la luz al final del túnel. ¡Aún no vemos la luz al final del túnel!”, advierte.

La doctora dice sorprenderse “mucho cuando profesionales de cualquier área se arriesgan a decir que la pandemia se está terminando, o que estamos cerca de una endemia; es decir, que el virus va a seguir circulando como el virus de la influenza o el sincicial respiratorio. Y claro, la endemia debería ocurrir en algún momento, pero hasta que eso no ocurra, lo correcto es reforzar los mensajes de seguridad”.

En ese sentido, Herrera critica que en materias de comunicación en los últimos meses se haya “utilizado infinitos minutos y segundos diciendo cuántas unidades de vacunas habían ingresado al país, cuánta gente estaba vacunada, cuántas personas estaban enfermas, cuántos estaban recuperados cuando en realidad todo ese tiempo se tendría que haber ocupado en decir: no se den la mano, no coman juntos, no se saquen la mascarilla en lugares cerrados, etc. Reforzar las conductas que tenía que hacer la población”. Y agrega: “Eso me parece muy importante y lo daría como sugerencia para el nuevo gobierno, en lo que queda de pandemia. Las autoridades y los médicos deben ser enfáticos en promover las conductas sanas de la gente”.

La conducta humana según Carolina Herrera

De acuerdo con Herrera, es necesario entender que procesos como la pandemia del Covid-19 “están definidos no sólo por la biología del virus, sino también por la conducta humana”.

En esa línea, destaca que en Chile “el marketing le puso a las personas en la mente que el fin de semana era igual a asado, copete, azúcar, grasa, sal y tabaco. Hoy todo el mundo quiere un fin de semana para echarse, ver tele y comer un asado y eso está mal. Y el marketing no dice que el trago es, según la OMS, carcinógeno, o que si fumas vas a morir más joven. El marketing de las empresas de alimentos, de tabacos y de alcoholes no tiene freno. No hay nadie que les ponga un límite, si eso paga sueldos, si eso mueve la economía, no importa. Entonces sacan una hamburguesa de cuatro pisos, o un hot-dog, que es más, mucho más de que lo que tú realmente necesitas consumir. Eso es incorrecto. Tenemos que hacer que la gente sea consciente con lo que come, con lo que le pone al cuerpo. Que si uno no quiere tener hijos obesos, entonces que no tenga conductas de descontrol alimentario como esos. O si no quiere tener hijos drogadictos, que no fume delante de ellos. Así de simple”.

-Más que simple, cambiar el estilo de vida de las personas implica muchas cosas: educación, una jornada laboral que les permita hacer deportes, un mejor sueldo, etc. ¿Podemos juzgar a quienes, después de tanto trabajo durante la semana, sólo quieren entretenerse de esas maneras los fines de semana?  

-Desde luego que las empresas pueden hacer más. Pero yo te tengo que decir que yo lo veo desde la óptica de la UCI y desde la óptica de la UCI, los pacientes que estaban ahí eran personas que tenían un índice de masa corporal mayor a 40, o sea, que en 1.60 cm, pesaban más de 100 kilos, y eso es lo que tratamos de explicar. Que hay grupos de personas en este país que están en mayor riesgo de enfermar y morir y ese grupo de riesgo están los diabéticos, que son 12 de cada 100 chilenos; los tabáquicos que son uno de cada tres chilenos; los hipertensos, que sobre los 70 años casi el 70% de las personas son hipertensas; y aquellas personas que beben alcohol que tienen un mayor riesgo de tener daño cerebral. Y a esto súmale que los avances en la medicina hacen que la expectativa de vida en los chilenos sea más de 90 años, o sea, tenemos que decirle a alguien que salió de cuarto medio y ya está en sobrepeso u obeso, que el cuerpo le tiene que durar otros 70 años en buenas condiciones.

“Entonces, de verdad que siento que no es que se juzgue, sino que aquí el mensaje va de capitán a paje, del más multimillonario al más modesto de los trabajadores: siento que tenemos que retroceder unos cuantos pasos en todo eso del marketing, de la mala alimentación, etc., porque el Covid ha sido despiadado con aquellos portadores de enfermedades crónicas no transmisibles. Entonces, siento que realmente hay mucho que conversar, hay conductas que cambiarle a las personas y yo de verdad siento que comunicar eso ha sido un regalo, un privilegio, y no tengo un conflicto de interés en dar estas opiniones de la forma en que las doy”.

Pase de movilidad

Frente a algunas manifestaciones que ha habido los últimos días en contra de seguir utilizando el pase de movilidad, la doctora Herrera dice que su uso está relacionado a la vulnerabilidad de las personas.

“Yo soy una defensora de las libertades personales y en ese sentido valoro mucho que tú tengas herramientas para tomar tus propias decisiones. Sí, tú puedes ir a comprar cigarrillos; puedes ir a comerte 45 hamburguesas y tomar alcohol y fumar hasta quedes inconsciente. Cosa tuya. Pero siento que en esto, cuando las enfermedades son infecto-contagiosas, cuando una persona completamente vulnerable, como un apersona trasplantada, como una persona con una enfermedad respiratoria, como una persona con un cáncer en quimioterapia, o con un VIH o con cualquier enfermedad que te ponga en mayor vulnerabilidad y viene otra persona y sin ningún tipo de consideración la contagia, siento que ahí sí hay un pequeño espacio para poner las reglas del juego en protección de esas personas más vulnerables”, explica.  

“Entonces yo creo que el pase de movilidad tiene un valor más punitivo, restrictivo, pero aún estamos en una época de pandemia, y creo que esas personas que no quieren vacunarse y que quizás sean más fuertes, en algunos sentidos, tienen que ceder y ser colaboradores con eso”, agrega.

La doctora recuerda que en los años 70 los médicos broncopulmonares podían llamar a carabineros si alguien no quería tomarse el tratamiento para la tuberculosis. “Pero eso ya pasó, ya son otras épocas, ahora la persona puede eventualmente negarse a recibir un determinado tratamiento, una determinada vacuna y yo respeto muchísimo las decisiones personales, pero aquí viene el trabajo de la información de la autoridad sanitaria, porque hay que decir que las UCI han estado llenas de personas no vacunadas, enfermas, diabéticas, obesas y fumadoras”, comenta.

La labor de comunicar

“De verdad me gustaría que todos supieran lo que es mirar a una persona a los ojos y decirle ‘le voy poner un tubito en la boca, lo voy a conectar a un ventilador mecánico’, y tener la certeza de que vas a ser la última persona con la que se iba a comunicar ese ser humano. Esto a mí me partía el corazón y de verdad que eso te deja una cicatriz en el alma, entonces por eso es que no es tan difícil pedirle a una persona que no crea mucho en las vacunas, que se vacune, o a una persona que no está informada que se informe”, dice la doctora. “No quiero volver a mirar a una persona a los ojos en sus últimos momentos de vida para decirle que le voy a poner un tubo en la garganta para aguantarlo con el ventilador mientras su cuerpo le da la pelea”, agrega, emocionada.

Por eso, sostiene, las comunicaciones son “maravillosas”. “Porque si tú estás convencido como país, como humanidad, de que eres capaz de dar los mensajes correctos, también eres capaz de parar los mensajes incorrectos y tener esa actitud bien proactiva para explicarle a las personas que no tienen que exponerse a las enfermedades, que tienen la oportunidad de elegir cuál es la vida que quieren tener, etc.”, sostiene Herrera.

“Por eso insisto: es muy importante la presencia no sólo de los doctores, sino de los dentistas, las matronas, las enfermeras, los nutriólogos, los kinesiólogos, en los medios de comunicación.  Claro, hoy uno puede ubicar a cualquiera en las redes sociales, pero hay que elegir muy bien las fuentes. Así que estoy convencida de que la televisión tiene un rol, los periódicos tienen un rol, la radio tienen un rol en mostrar quiénes son fuentes confiables y qué pasa con la pandemia”, concluye.

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