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La Convención

25 de abril de 2022

¿Debe el Presidente Boric intervenir en la Convención? Las lecciones de Evo Morales y García Linera en el proceso constituyente boliviano

¿Debe el Presidente Boric intervenir en la Convención? Las lecciones de Evo Morales y García Linera en el proceso constituyente boliviano Agencia Uno

En medio de un candente ambiente político, la Asamblea Constituyente boliviana redactó una propuesta de nueva constitución con explícitas intervenciones del gobierno de la época, encabezado en esos años por el entonces presidente Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, este último referente intelectual del Presidente Boric. Mientras los senadores del PS piden a gritos una posición más fuerte del Mandatario en el debate constituyente, el proceso en el país altiplánico -guardando las proporciones- deja algunas lecciones. A juicio de la academia boliviana, asoma un criterio: ponderar si la ciudadanía demanda un liderazgo fuerte que oriente el camino hacia una nueva Carta Fundamental.

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Mientras la Convención comienza a entrar en las definiciones finales del Proceso Constituyente, la presión sobre el Presidente Boric para que asuma una posición fuerte respecto de los contenidos que se debaten en el ex Congreso no hace sino aumentar. 

Un debate que, en todo caso, surgió desde el propio gobierno cuando a días de asumir el mandato presidencial, el ministro de la Segpres -ministerio que ejerce de contraparte del órgano constituyente-, Giorgio Jackson, reconoció en entrevista con este medio, que en caso de que se imponga el Rechazo en el Plebiscito de Salida del próximo 04 de Septiembre: “(el gobierno puede quedar) sin herramientas para ejecutar nuestro programa”. A confesión de partes…

En ese sentido, uno de los temas que más ha azuzado los llamados al Mandatario para que se involucre en el proceso, es respecto a la eventual eliminación del Senado. Así, mientras aún no están fijadas las atribuciones que tendrá la Cámara de las Regiones -corporación que reemplazaría a la actual Cámara Alta-, diversos parlamentarios, con especial vehemencia de los senadores socialistas, han interpelado a Boric para que ejerza influencia sobre los convencionales del bloque de Apruebo Dignidad que son partidarios de suprimir a la corporación.

“El gobierno debería decir algo. El secretario general de la Presidencia no puede simplemente decir ‘vamos viendo qué es lo que pasa’, como dice habitualmente. Nosotros queremos saber qué es lo que pasa, qué postura va a tener el gobierno”, espetó hace unos días el senador socialista José Miguel Insulza.

Con todo, desde que asumió la presidencia se ha visto al Mandatario opinando esporádicamente sobre el trabajo de la Convención. Por ejemplo, este viernes 22 de Abril calificó como “absolutamente inaceptable” la funa que hicieron convencionales de movimientos independientes y de izquierda en contra de sus pares socialistas. Esto, tras el rechazo en general del segundo informe de la Comisión de Medio Ambiente con el voto en contra de los constituyentes del Colectivo Socialista.

En tanto, ese mismo día, en una entrevista en Radio Guayacán de La Serena, el Presidente se manifestó sobre el acuerdo de Sistema Político que establecerá las bases institucionales del Poder Legislativo. “A mí me gusta la idea del bicameralismo asimétrico”, insistió el Mandatario antes de enfatizar con un mensaje que entra de lleno en el debate sobre las atribuciones que tendrá la segunda cámara: “bicameralismo asimétrico no significa un bicameralismo simbólico”, sentenció.

Con todo, los llamados de los parlamentarios y diversos dirigentes hacia el Presidente para que intervenga cada vez más en la Convención, tiene un precedente importante en la región en el caso boliviano, que logró aprobar una constitución en el año 2009, redactada a través de una Asamblea Constituyente.

Así, en el país vecino hubo dos figuras determinantes que jugaron un rol protagónico en el órgano encargado de redactar una nueva Constitución, la que se mantuvo en funciones entre Agosto del 2006 y Diciembre del 2007: el ex presidente Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera

Este último, por cierto, es mencionado por el mismo presidente Boric como uno de sus referentes intelectuales de la izquierda latinoamericana. De hecho, se le pudo ver como invitado para la ceremonia del cambio de mando del 11 de Marzo, entre Valparaíso y La Moneda.

Caso boliviano: “Evo Morales participaba muy activamente”

Tras una crisis social que se remonta a las manifestaciones ocurridas en el año 2000 denominadas como “La Guerra del Agua” -ya que su detonante fue la privatización del abastecimiento de agua potable en Cochabamba-, se inició en el 2006 el proceso constituyente boliviano.

En ese contexto, luego de cuarenta días de asumir el cargo el entonces presidente de Bolivia y actual dirigente del MAS (Movimiento al Socialismo), Evo Morales, convocó a elecciones para la conformación de una Asamblea Constituyente, la cual estuvo formada por 255 asambleístas, eligiendo a la ciudad de Sucre para desarrollar su cometido.

El órgano, que asumió el 06 de Agosto del 2006 con el mandato de redactar una nueva Carta Magna, en principio debía tener un año para el cumplimiento de su función. No obstante, al término del plazo, el Congreso Nacional otorgó una prórroga de dos meses, en medio de un acalorado clima político que dividía al MAS al interior de la asamblea —donde contaba con mayoría— y que los enfrentaba a la oposición, refractaria al cambio constitucional.

“Una de las características fue la permanente tensión porque todos estábamos en un proceso de aprendizaje y de falta de experiencia. El ejecutivo, por primera vez, convocaba a una asamblea constituyente mediante un mecanismo de elección popular”, afirma el académico de la Universidad Católica Boliviana, Carlos Cordero, quien también hace un repaso a las divisiones que enfrentaron al oficialismo por esos días.

“Al interior del MAS había corrientes que sostenían, por ejemplo, que la Asamblea Constituyente debería ser fundacional. Es decir, que de alguna manera estaba por arriba de los poderes constituidos. Y eso, obviamente, era una afrenta a Evo Morales”, sintetiza el cientista político.

Así, entre fracturas internas y gallitos con la oposición, el gobierno de Evo Morales, particularmente a través del vicepresidente Álvaro García Linera, no tuvo reparos en intervenir sin remilgos en los contenidos que se debatían en la Asamblea Constituyente. Para institucionalizar su intromisión en el proceso, el gobierno de Morales creó la “Representación Presidencial para la Asamblea Constituyente y el Referéndum Autonómico”, órgano del cuál estaba a cargo el vicepresidente García Linera.

“La relación entre la Asamblea con el Ejecutivo estuvo basada en el verticalismo, autoritarismo e imposición del Ejecutivo, que asignó a una brigada de, comillas, comisarios políticos, para influir en el desarrollo de la Asamblea, descuidando y omitiendo el carácter intrínseco de la Asamblea”, enjuicia el académico de Ciencias Políticas, Comunicación y Economía de la Universidad Mayor de San Andrés, Roger Cortez.

En la misma línea, Cordero ilustra la inusual injerencia del gobierno de Morales, quien a la fecha gozaba de un robusto liderazgo, rememorando las largas visitas del ex mandatario boliviano y líder natural del MAS a Sucre.

“Evo Morales participaba muy activamente. Primero, porque era siempre un factor de unidad; era la voz autorizada e iba a pasar largas temporadas allá. Era hasta una especie de vocero. Álvaro García siempre estaba por ahí también”, asegura Cordero.

Las apuestas de Morales: reivindicaciones indígenas, derechos sociales y servicio militar obligatorio

Roger Cortez asegura que la intervención de Morales, dirigente cocalero e indígena de larga data, estuvo destinada a agendas específicas. Entre estas, el académico menciona  “iniciativas indígenas que planteaban, por ejemplo, introducir en la Constitución la definición de que los recursos naturales pertenecen al pueblo de Bolivia, no al Estado”. Asimismo, una obsesión castrense del otrora gobernante.

“Predominaba una fuerte tendencia para terminar con el servicio militar obligatorio y ahí intervino Evo Morales, que se caracteriza por un fetichismo pro militar muy fuerte”, afirma Cortez.

Por su parte, Cordero recuerda que la mano del líder del MAS se sintió también en la consagración de los derechos sociales en la redacción de la Carta Fundamental.

“Los derechos ciudadanos se incrementaron notablemente, pero se han vuelto muy declarativos. Antes eran quince artículos de derecho y de pronto se volvieron cincuenta y cinco. Entonces, ahora tienes derecho a la educación, al acceso al agua, incluso a los derechos sexuales y reproductivos”, menciona el analista, quien ve en este tema un intento frustrado por responder a las reivindicaciones sociales.

“Ahí viene el gran problema en el caso de Bolivia. Tú tienes derecho, por ejemplo, al acceso al agua, y el 40 por ciento de la población no tiene acceso al agua: está en la constitución, pero no hay ley. Y cuando está en la ley, el Estado no tiene recursos”, sintetiza.

Requisitos para la intervención: necesidad de un liderazgo fuerte

Guardando las proporciones y con un ojo en la contingencia chilena, el académico afirma que el resultado de una intervención explícita del Ejecutivo en el Proceso Constituyente local, estará determinado “por la historia y la cultura de Chile”, sostiene con cautela. 

“Si hay una tradición caudillista de un Ejecutivo fuerte, y la propia sociedad necesita ese liderazgo fuerte, pues va a ser necesario. El gran problema de estos procesos, como dijo un ex presidente boliviano (Gonzalo Sánchez de Lozada), es que ‘sabemos como entramos a una Asamblea, pero no sabemos como salimos’”, agrega el docente.

Con todo, al final del proceso boliviano, el Congreso -donde Morales no tenía mayoría-, no tuvo prisa en aprobar la propuesta de Constitución redactada por la Asamblea. En ese entonces, el papel del mandatario se volvió aún más protagonista.

“Ya había pasado más de un año y no pasaba nada con esa constitución, y Evo Morales en persona encabezó un bloqueo al parlamento con los movimientos sociales; hizo un cerco físico al parlamento para que aprobaran la nueva constitución. Fue uno de los momentos más duros que vivió la sociedad boliviana”, recuerda Cordero.

Finalmente, ese embrollo se sorteó a través de un pacto entre el MAS y una oposición reacia a la nueva Carta Magna, texto donde se entregaron facultades al congreso nacional para que modificara aspectos del borrador constitucional redactado por la Asamblea.

Tras el acuerdo, el Parlamento modificó más de cien artículos de la propuesta de Constitución. “Todo esto fue bajo la intención de que las fuerzas políticas de la oposición tuvieran espacio para hacer escuchar su voz y tomar decisiones en instancias estatales después de aprobada la Constitución, lo que generó un texto más abarcador y representativo finalmente”, afirma Cortez.

Finalmente, el Parlamento modificó más de cien artículos de la propuesta de Constitución, la cual fue aprobada mediante un referéndum en Enero del 2009 por el 61,43% de los votos.

N. de la R. Cualquier semejanza del proceso boliviano con el camino constituyente local, presente o futura, es mera coincidencia de un singular continente intitulado «América Latina».


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