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Entrevistas

28 de abril de 2022

Ricardo Montero, convencional del PS: «En estas semanas, nos jugamos la viabilidad de este proceso constituyente»

El coordinador de la comisión de Sistemas Políticos de la Convención Constitucional reconoce la complejidad del momento, pero se esfuerza por ser optimista. Dice que está en juego un cambio en “los códigos de la convivencia social” y admite que los grupos extremos “le han hecho mucho daño al proceso constituyente”.

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Han sido días de tormenta. De “turbulencias” al interior de la Convención Constitucional. El tiempo apremia y las tensiones afloran con mayor intensidad. Son días en que las comisiones temáticas entregan sus informes finales para el borrador de una nueva Constitución. Están contra el reloj y con muchas interrogantes abiertas aún.

De los muchos nudos que ha tenido la convención, la definición de cuál será el nuevo sistema político es uno de los más complejos. Se trata del “cerebro” de la futura Constitución, como lo definió el vicepresidente de la asamblea, Gaspar Domínguez. En dos intentos anteriores, la comisión respectiva no logró aterrizar un acuerdo que concite los dos tercios del Pleno. La semana cierra con una tercera y última propuesta, pero es un acuerdo en construcción. El nudo sigue ahí.

Ricardo Montero, socialista y coordinador de esa comisión reconoce que ha sido un proceso complejo. “Partimos de la nada. Ni siquiera teníamos computadores. Pero también se han cometido errores graves… Hemos tenido temas impresentables como lo que sucedió con el señor Rojas Vade, pero creo que si algo ha caracterizado a esta convención es la capacidad de ser resiliente”, afirma este abogado al advertir que el “gran partido” para una nueva Constitución se juega en las próximas semanas. 

-Con el clima político actual y con una percepción ciudadana más distante, ¿la posibilidad del rechazo es una alternativa real?

-Vamos a trabajar para que eso no suceda. Pero creo que aquí hay que recordar el contexto en que se ha hecho este camino. Veníamos con un gran malestar social. Vino el estallido social. Y en medio de todo eso, tuvimos la oportunidad de darle una salida institucional a esta gravísima crisis política y social. Y ahora, en este tiempo de incertidumbre en que suben los precios, en que seguimos en pandemia y en que hay una guerra en curso que afecta a las economías en el mundo, hay que dar ciertas certezas. Y eso implica tener una buena Constitución y especialmente buenas normas transitorias. 

-¿Y la Convención está dando certezas? Parece que no…

-Yo soy súper autocrítico. Por cierto que hay que estar atento a todo lo que se diga desde fuera y tomarlo con mucha humildad. Sin perjuicio de eso, cuando uno empieza a ver una ventana por un lado,  una puerta por el otro, una pared por allá, no puede ver la casa completa. Eso es lo que está pasando ahora. Tenemos varios informes constitucionales avanzando en paralelo. Eso implica que sale información de una comisión y eso se mezcla con la discusión en el Pleno, tanto con lo que se aprueba como con lo que se rechaza. Es muy difícil comunicar así. 

-¿Cuánto tiempo aguanta el proceso para ver la casa completa? ¿No hay ahí un espacio para la desafección?

-En dos semanas más, vamos a tener un borrador del texto constitucional y vamos a entrar a la discusión de fondo. Además, ese texto puede ser perfeccionado en la comisión de armonización y  ser complementado en las transitorias. Ese será el punto de quiebre.

-¿En qué sentido?

-En que ahí veremos si potenciamos la opción de una nueva Constitución o nos complicamos y no somos capaces de entregar certezas. En estas semanas nos jugamos la viabilidad de este proceso.

-Más que certezas, se ve nublado. ¿La ciudadanía estará entendiendo los cambios que se proponen? Sin esa claridad, puede ser difícil que la gente vote confiada.

-Somos conscientes de la complejidad del momento. Las encuestas son consistentes. Puede haber diferentes metodologías, pero en todas hay una voz de alerta. Dicho eso, hay que dejar claro que el dibujo constitucional todavía está incompleto. Obviamente, el desafío será transmitir que vamos a transitar hacia un Estado social y democrático de derecho, que en Chile tenemos un tema pendiente y que está vinculado a la plurinacionalidad. Reconocerlo es un mínimo necesario. 

-Pero ni entre ustedes ha sido fácil el diálogo. Aún muchos no entienden, por ejemplo, la plurinacionalidad…

-Era un diálogo pendiente. Teníamos que reconocer que somos un país unitario, pero con varias naciones distintas. Quizá el problema es que acá la discusión se mueve entre dos polos:  uno conservador, que quiere mantener todo igual a lo que había antes del estallido, como si nunca hubiese pasado nada… 

«Somos conscientes de la complejidad del momento. Las encuestas son consistentes. Puede haber diferentes metodologías, pero en todas hay una voz de alerta. Dicho eso, hay que dejar claro que el dibujo constitucional todavía está incompleto».

-¿Y hay otros que se están pasando siete pueblos, como dicen algunos?

-Sí. Hay un grupo de refundacionales, que quieren cambiarlo todo. Por supuesto que lo nuevo no necesariamente es mejor. Hay muchas cosas que urge cambiar como, por ejemplo, un nuevo trato con las naciones y los pueblos de nuestro país.

-En el bosquejo de esa casa que aún no se ve nítidamente, ¿cuál es el sello de esa nueva Constitución? 

-Lo que hace la nueva Constitución es reconocer y distribuir poder, además de dar ciertos derechos y garantías sociales. Por un lado, esta Constitución viene a reconceptualizar el rol del Estado. Necesitamos un Estado con convicción para garantizar mínimos a todas las personas. Ese es un avance sustancial. Lo segundo es un nuevo trato con el medio ambiente. O sea, reconocer que este país se nos va de las manos si no le ponemos atención a la brutal crisis climática que estamos viviendo. Y en tercer lugar, habrá un nuevo pacto con los pueblos originarios. Nos estamos haciendo cargo de una discusión pendiente desde hace siglos. 

-¿Quizá por ahí van las dudas y la desconfianza de algunos?

-Siempre es complejo hacerse cargo de las cosas pendientes. Se despiertan temores, desconfianzas, pero es la única forma de avanzar. Y otro punto central de esta Constitución es hacerse cargo de la desconcentración de poder, principalmente para las regiones. 

 Hay quienes dicen que, hasta aquí, la Convención no responde a las demandas ciudadanas que se expusieron en el estallido social… 

-Yo creo que sí. Es un cambio total de enfoque. Es entender que somos más iguales y que hay ciertos mínimos garantizados y en que no podemos dar pie atrás a la discriminación y a la exclusión. En el fondo, la nueva Constitución es un cambio en los códigos de la convivencia social.

¿UN FORZADO OPTIMISMO?

-¿Está pendiente re encantar a la gente que ha ido perdiendo la esperanza en este proceso?

-Sí, y nos tenemos que hacer cargo de la necesidad de dar certezas. Claramente, en la evaluación del plebiscito de salida, la ciudadanía va a observar cómo ha sido este proceso. No sólo van a considerar el texto final, sino cómo se han comportado los convencionales. 

-Desde ese punto de vista, ¿crees que saldrán bien parados?

-Creo que los grupos extremos le han hecho mucho daño a la convención. Pero yo tengo toda la esperanza de que vamos a terminar con un buen borrador y que de ahí en adelante vamos a difundir de mejor forma los beneficios de esta nueva Constitución. O sea, desde que presentemos el borrador, va a empezar a subir el apoyo.

«En la evaluación del plebiscito de salida, la ciudadanía va a observar cómo ha sido este proceso. No sólo van a considerar el texto final, sino cómo se han comportado los convencionales»:

-Optimista.

-Tengo la obligación de ser optimista. Pocas veces en la vida podemos construir un cambio tan importante para el país, para la ciudadanía. Esa responsabilidad no la podemos dejar pasar. Y, claro, éste es un proceso que está en juego. Las encuestas así lo demuestran. Nos urge ir mejorando en las próximas semanas.

-¿Es grande el abismo?

-No lo veo así. Creo que el llamado es al diálogo y a la moderación, porque estamos en un proceso constituyente que está tocando la fibra del poder, redefiniendo la distribución del poder en Chile. Eso nos exige dar señales de conducción y de gobernabilidad dentro de la Convención. Nos quedan semanas claves. Todos los días nos jugamos la viabilidad de este proceso constituyente.

¿TERCERA VÍA?

-No son pocas las voces que avizoran un mal final y ya se está hablando de un camino intermedio… 

-Lo descarto absolutamente. Sería una opción que desfiguraría completamente el proceso. Lo que corresponde es asumir la responsabilidad popular que nos entregó ese 80% de chilenos y chilenas que apoyaron este proceso. 

«Tengo la esperanza de que las voces que han sido críticas hasta ahora, muchas veces con justa razón, vean el texto final. Estoy convencido que de aquí en adelante se puede ir armando un punto de inflexión que nos permita llegar bien perfilados al plebiscito de salida».

-Se puede descartar, pero a veces el mundo político empieza a fraguar sus propios caminos. ¿No podrían estar buscando otro acuerdo?

-Lo que está en juego es demasiado importante. 

Estamos viviendo un proceso social y político que viene fraguándose desde los ‘80. Ahora tenemos la responsabilidad histórica de aprovecharlo. La oportunidad de dejar atrás el Estado subsidiario, los quórum supra mayoritarios, los controles excesivos del Tribunal Constitucional, cambiar toda la estructura política. ¡Es la oportunidad histórica que hemos trabajado muchas generaciones! 

-Pero figuras de izquierda como Ricardo Lagos, que ha sido parte de la historia reciente, también ha expresado sus temores…

-Tengo la esperanza de que las voces que han sido críticas hasta ahora, muchas veces con justa razón, vean el texto final. Estoy convencido que de aquí en adelante se puede ir armando un punto de inflexión que nos permita llegar bien perfilados al plebiscito de salida.

SISTEMA POLÍTICO

-En la etapa final, aún no hay un acuerdo de verdad en torno al Sistema Político. ¿Qué pasa si se rechaza nuevamente en el Pleno? ¿Podría quedar un vacío y que ese casillero lo escriban otros actores de la sociedad?

-Vamos a buscar hasta el último voto para lograr los 2/3 en este acuerdo. Lo que pasa es que ésta es una de las discusiones más complejas. Efectivamente, la mayoría de los informes se pueden votar por partes. Y la propuesta tiene una serie de artículos en que si se cae uno, puede desfigurar el sistema completo. Mi esperanza es que será esta convención constitucional la que va a definir el sistema político.

-El colectivo socialista y algunos independientes han sido acusados hasta de traidores por algunos sectores. ¿Por qué han optado por resistir?

-Porque éste es uno de los momentos para los cuáles nació el Partido Socialista. Dejar atrás la Constitución de la dictadura es algo esencial para nosotros. Y para que sea viable, hay que hacerlo con máxima responsabilidad. Queremos reformas profundas y estructurales, pero que den confianza. Por eso nosotros nos vamos a mover por el camino del medio: no estamos por mantener todo como está y tampoco estamos por refundarlo todo. Realmente, estamos construyendo un nuevo contrato social.

«Mi esperanza es que será esta convención constitucional la que va a definir el sistema político».

-¿Se está jugando también el destino del gobierno de Gabriel Boric?

-Los procesos políticos y sociales son uno solo. Y el proceso constituyente se relaciona directamente con el gobierno del Presidente Boric.  Es evidente. 

-¿Por qué tan evidente?

-Porque él fue uno de los principales promotores de este acuerdo. Lo firmó en un clímax político que, a mi juicio, determinó que él pudiera ser Presidente de la República. Y hay otro dato: la convención tiene fecha de vencimiento. El próximo 5 de julio desaparecemos y será el gobierno quien tiene que llevar adelante el proceso del plebiscito. 

-O sea, ¿no puede ser prescindente?

-Este es un gobierno transformador, es un gobierno de izquierda Me parece evidente que la postura del gobierno es ser parte de este proceso. Los límites específicos tendrá que establecerlos la Contraloría. En eso hay que ser súper claro y respetuoso, pero obviamente el gobierno tiene una responsabilidad. El destino de la convención está íntimamente ligado al destino del gobierno

-Si ganara el Apruebo, pero con poco margen, podría ser leído como una derrota política para Boric…

-El resultado del plebiscito va a incidir en el gobierno del presidente Boric porque son, insisto, parte de un mismo proceso político. Y, de nuevo, confío en va a terminar saliendo bien y va a ser aprobado por una gran mayoría de la ciudadanía. 

-Suena a voluntarismo…

-No. Soy muy consciente de que la situación actual es extremadamente compleja. Hay mucha incertidumbre en el ambiente. Necesitamos un nuevo contrato social. La nueva Constitución es una forma de ir hacia delante. No podemos darnos el lujo de ponernos pesimistas. Tenemos que construir optimismo. Por lo menos desde el colectivo socialista, esa batalla la vamos a dar hasta el último día de convención.

«El resultado del plebiscito va a incidir en el gobierno del presidente Boric porque son, insisto, parte de un mismo proceso político».

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