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3 de marzo de 2022

Gaspar Domínguez: “El peor error que podríamos cometer es tomar decisiones pensando en el próximo gobierno”

El vicepresidente de la Convención Constitucional pone paños fríos al caldeado ambiente que ha generado el proceso constituyente. Dice que éste es el momento de discutir y escuchar la diversidad de voces que existen en el país. También sostiene que la llegada de Gabriel Boric a La Moneda “va a permitir el buen desarrollo de este proceso”.

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A sus 33 años, el doctor Gaspar Domínguez va en la cabina de uno de los buques más grandes y decisivos para el país: conducir el proceso constituyente que dará vida a una nueva Constitución.

Es el vicepresidente de la Convención Constitucional y asumió justo cuando las aguas comenzaron a ponerse turbulentas. Hay preocupación, temor, críticas abiertas por lo que puede surgir del nuevo texto constitucional. Incluso, hay encuestas que empiezan a mostrar una cierta desafección de una ciudadanía que ha puesto allí muchas esperanzas.

Gaspar Domínguez desdramatiza. Cree que no hay mejor momento para abrir la discusión y construir lo que debiera ser la nueva casa de todos y todas.

No deja de ser simbólico que Domínguez haya nacido en octubre del 1988. Un año en que  Chile comenzaba a caminar hacia la transición a la democracia, pero con la mochila de una Constitución cocinada en plena dictadura. Esa es la labor que hoy tiene por delante junto a 154 personas más: escribir una nueva carta fundamental.

-Hay bastante críticas en el aire. ¿La Convención está viviendo sus horas más complejas?

-No me parece. La primera etapa fue de instalación y creación de las reglas. Ahora comienza la etapa del 2022, donde se van a tomar las decisiones sustantivas sobre las materias de fondo. En ese sentido, yo creo que desde enero hasta el plebiscito de salida, viviremos momentos muy complejos.

-¿Por qué?

-Porque serán meses de mucha discusión en temas muy  relevantes y donde se pueden tocar múltiples intereses. Entonces, la verdad, no diría que este mes ni el que viene sean particularmente turbulentos. Diría que aquí está empezando una seguidilla de olas en temas de gran relevancia nacional. Además faltan muchos pasos aún. Después de la discusión en el Pleno, vendrá una comisión de armonización de los contenidos y luego el plebiscito de salida para aprobar o rechazar.

«Entonces, la verdad, no diría que este mes ni el que viene sean particularmente turbulentos. Diría que aquí está empezando una seguidilla de olas en temas de gran relevancia nacional. Además faltan muchos pasos aún»

-Más allá de las paredes de la Convención, ¿cómo se debe manejar o evitar una posible desafección en la ciudadanía que pueda rebotar en un rechazo?

-Aquí no hay nada nuevo. El 4 de julio del año 2021, en la sesión inaugural de la Convención, ya comenzó en redes sociales el #RechazodeSalida. ¿Y por que quiero decir esto? Porque hay una campaña instalada para oponerse a una nueva Constitución. No hay sorpresa. Los grupos que se oponen a este proceso han estado antes, durante y estarán después. Van a seguir siendo Trending Topic en redes sociales. Es un hecho.

-Teniendo esa claridad, y como conductor del proceso, ¿qué harán para enfrentarlo?

-El llamado que tenemos que hacer desde la Convención es que tengamos una discusión con altura de miras en términos de racionalidad e intelectualidad. Y eso significa que vamos a tener que discutir sobre normas constitucionales en un país donde crecimos sabiendo que en la mesa no se hablaba de política y que en las escuelas no se enseñaba educación cívica.

-Me refiero a otra cosa. Hay una preocupación extendida. No sólo en la derecha. La carta de Adriana Valdés,  Gastón Soublette, Felipe Berríos son un llamado en ese sentido…

-Por cierto que no me refiero a ellos.

«Vamos a tener que discutir sobre normas constitucionales en un país donde crecimos sabiendo que en la mesa no se hablaba de política y que en las escuelas no se enseñaba educación cívica»

¿Pero cómo recogen las criticas?

-Ojalá cada día sean más los sectores que critican, porque éste es un proceso de construcción colectiva. La Convención se expone a ser criticada y debe recoger esas criticas para avanzar. Las agradecemos. De hecho, pedimos que no sólo lo hagan los amarillos por Chile, sino que los verdes, los morados y los azules. Todas las visiones  pueden ser incorporadas. Aquí nadie está vetado. Todos pueden hablar: los otros poderes del Estado, las organizaciones de la sociedad civil.  Pero eso es muy distinto a la campaña por el Rechazo de salida que ya está en curso.

-¿Y cómo se procesa, por ejemplo, las palabras del Presidente Piñera que acusó un afán refundacional en la Convención? Es verdad que es un gobierno que va de salida, pero él ha dicho que es quien abrió el camino.

-¿El que abrió el camino…? No. Quiero precisar que yo no comparto que el Presidente Piñera haya sido artífice ni que haya abierto este proceso. Este proceso fue abierto e instalado por la ciudadanía y materializado por el Congreso, en el acuerdo por la paz. Y respecto a las criticas que tenga el Presidente, bueno, también son muy bienvenidas. Por su experiencia de gobernar, tiene conocimiento sobre cómo funciona la institucionalidad, igual que la Presidenta Michelle Bachelet y todos los ex Presidentes.

-Entiendo la disposición a recibir todas las críticas, pero ¿las acogen?

-A ver… Yo comparto muchas de las precauciones que ha dado el Presidente. Por ejemplo, el otro día dijo que la Convención debe poner atención en la necesidad e importancia de la separación de los poderes del Estado. Estoy de acuerdo con ese llamado. De hecho, el mismo Presidente Piñera ha elegido a 14 de los actuales 21 ministros de la Corte Suprema. Y ésa es justamente nuestra preocupación: mantener y cuidar la separación de los poderes.

«Quiero precisar que yo no comparto que el Presidente Piñera haya sido artífice ni que haya abierto este proceso. Este proceso fue abierto e instalado por la ciudadanía y materializado por el Congreso, en el acuerdo por la paz»

-Cuando son tantas las voces que expresan preocupación, ¿no hay un llamado a la reflexión? La presidenta del Senado, Ximena Rincón, dijo que una generación no puede desmantelar todo lo que se ha construido…

-Aquí hay dos cosas que decir. La primera, es que en la Convención hay personas de 21 años, como Valentina Miranda, hasta personas de más de 70 años como el ex almirante Jorge Arancibia o Agustín Squella. Entonces, depende de cómo definamos generaciones. Porque entre 21 y 80 años, hay más de una generación…

-¿Y lo segundo?

-Que es en los procesos constituyentes cuando se definen preguntas tan esenciales como si queremos una o dos cámaras, cómo se tramita la ley, cuáles serán las atribuciones del Presidente, el funcionamiento del Congreso y del Poder Judicial. Este es el momento para discutirlo. Si no es en pleno proceso constituyente, por favor díganme cuándo. Y, en ese sentido, por cierto que también son bienvenidas las apreciaciones de la presidenta del Senado, pero la propuesta del texto final va a salir de este órgano autónomo y la última palabra la va a tener la ciudadanía en el plebiscito de salida.

-¿Y qué pasa con lo que algunos llaman la “desmesura” de algunos convencionales? ¿Se ha ido moderando?

-Lo que yo veo es que aquí están representados todos los grupos de la sociedad. Hace unas semanas, llamó especialmente la atención la propuesta que hizo la convencional María Rivera sobre la disolución de los poderes del Estado. Su propuesta se tomó los titulares, las columnas de opinión, mucha polémica. A mí me parece muy bien que ella presente esa propuesta.

-¿Si?

-Sí, porque hay mucha gente que piensa así. Y es en el espacio constituyente donde se deben escuchar todas las voces. Existen miles de personas que votaron por María Rivera y creen que ése es un camino. Entonces, está muy bien que esa voz se exprese acá. Además, hay que recordar que éste es un espacio institucional que tiene un flujo semicircular, donde primero está la discusión en las comisiones, luego se va al pleno y si ahí se rechaza, se vuelve a las comisiones. Eso es lo que permite que las ideas vayan logrando apoyo hasta tener los dos tercios o los 103 votos que se requieren para ser aprobados. ¿Pero eso significa que las personas se estén moderando?

-No lo sé. ¿Qué dices tú?

-Que habría que ver caso a caso. Pero no creo que vaya por ahí. Más bien, pasa por el mecanismo que tenemos y que genera que de las mil 400 normas presentadas al principio, tengan que ir confluyendo como un embudo hasta que concite el apoyo de 103 personas. Ese flujo de normas es lo que permite que el resultado sea muy distinto a la norma inicial. Quiero precisar que se han presentado normas que son más conservadoras que la Constitución del 80 y hay otras que son muy revolucionarias. Pero no se puede hacer un juicio desde ahí. Porque el mecanismo está construido para que las posturas se vayan consensuando en el camino.

«Hace unas semanas, llamó especialmente la atención la propuesta que hizo la convencional María Rivera sobre la disolución de los poderes del Estado. Su propuesta se tomó los titulares, las columnas de opinión, mucha polémica. A mí me parece muy bien que ella presente esa propuesta»

-Y en ese camino, ¿cómo se va conduciendo el proceso para asegurar que sea exitoso? Hay mucha esperanza puesta ahí. Un rechazo sería un golpe duro al proceso político y social, ¿o no?

-Creo que la forma de asegurar que el proceso sea exitoso,  es que durante la discusión y construcción de las normas, se escuche toda la diversidad de opiniones que existen y desde ahí se logren amplios consensos. Como te decía, tenemos mecanismos institucionales que favorecen los acuerdos, el principal es el quórum de los dos tercios. A la larga, ese mecanismo se transforma en un dique de contención para generar los consensos.

-¿Será tan claro?

-Bueno, en los tres informes que hemos evaluado en el plenario, el 50 ó 60 por ciento de las normas se rechazan y se devuelven a las comisiones. Ahí vemos el claro ejemplo de que no todo lo que sale de las comisiones se aprueba. Entonces, ¿qué favorece el éxito del proceso? Seguir las reglas que nosotros mismos establecimos y que tengamos la capacidad de transmitir a la ciudadanía qué es lo que se está discutiendo y qué es lo que se está aprobando.

-¿Y lo están logrando? ¿Cree que el ciudadano de a pie está entendiendo lo que están discutiendo?

-Es un desafío mayúsculo en una sociedad acéfala cívica y políticamente.

-¿Cómo acéfala?

-Mira, yo crecí en un colegio sin tener nunca una clase de educación sexual… Perdón, quise decir educación cívica.

«En los tres informes que hemos evaluado en el plenario, el 50 ó 60 por ciento de las normas se rechazan y se devuelven a las comisiones. Ahí vemos el claro ejemplo de que no todo lo que sale de las comisiones se aprueba»

-Bueno, tampoco tuvimos clases de educación sexual…

-Claro. Yo salí de cuarto medio sin que nunca me hubiesen enseñado a poner un condón y sin que nunca me hayan enseñado cómo se tramita una ley o hayamos estudiado la Constitución de Chile. Ese es el contexto y con esa ciudadanía que tenemos el desafío de construir una nueva Constitución.

LA VOZ DE LA DERECHA

-Ronda otra preocupación: que se termine haciendo una Constitución de revancha. Hay sectores de derecha que dicen que existe ese espíritu en algunos convencionales. ¿Habría que evitar que se configure ese escenario?

-Perdón. Aquí hay una cuestión institucional. Hagamos la historia completa. Se hizo una elección con un método matemático que se llaman D`Hondt y que favorece a las grandes coaliciones. Con ese método se presentó una lista única de la derecha y varias listas de sectores de izquierda e independientes. Ese fue el resultado de una elección democrática y con alta participación. Ése es el hecho concreto.

-¿Y qué quieres decir con eso?

-Que la forma de elección de los representantes en la Convención fue validada por una forma democrática y que los acuerdos se logran con un quórum de dos tercios. Eso está muy por sobre la mayoría de los procesos constituyentes del mundo, que tienen mayoría simple o de tres quintos. Entonces, ¿qué es lo que se esperaría para tener mayor legitimidad? ¿La unanimidad de un órgano de 155 personas? Porque eso es un absurdo. Es imposible. Entonces, si tenemos una Constitución como la del ´80 -construida por 8 personas que fueron elegidas por el tirano- versus una elegida por un órgano democrático y que requiere un quórum de dos tercios, me parece que es el propio diseño institucional el que favorece que ésta no sea una Constitución partisana, como dijo el Presidente Boric.

-¿No es verdad, entonces, que la derecha esté arrinconada en la Convención?

-A mi juicio, han ocurrido fenómenos dentro de la discusión política que han dificultado el llegar a consensos con la derecha.  Pero ¿qué estamos diciendo con eso? ¿Qué una Constitución, para tener amplios acuerdos, requiere a la derecha? Esa es la pregunta que hay que hacerse.

-¿Y tú crees que no?

-Yo creo que tiene que requerir el mayor consenso posible y eso se garantiza con el quórum de dos tercios.

«Han ocurrido fenómenos dentro de la discusión política que han dificultado el llegar a consensos con la derecha.  Pero ¿qué estamos diciendo con eso? ¿Qué una Constitución, para tener amplios acuerdos, requiere a la derecha? Esa es la pregunta que hay que hacerse»

-O sea, ¿la derecha sería irrelevante?

-No estoy diciendo eso. Lo que digo es que este órgano democrático requiere 103 votos y esos votos pueden estar en distintos sectores, según la norma que se este discutiendo.

EL ROL DE BORIC

-El Presidente Sebastián Piñera sostuvo que Gabriel Boric va a tener que jugar un rol importante en la Convención porque su coalición es mayoría. ¿Se espera un rol ordenador del nuevo Presidente?

-La observación de que la coalición que representa el Presidente Boric es mayoría en la Convención, es una falacia. Ningún grupo tiene mayoría absoluta. Nadie puede tomar las decisiones por sí solo. Todos requieren articularse con otro grupo.

El vicepresidente de la Convención, Gaspar Domínguez.

-¿Esperas total prescindencia del nuevo gobierno?

-¿A qué te refieres con prescindencia?

-A que el poder constituido se mantenga al margen del poder constituyente.

-El Presidente que va saliendo y el Presidente que va entrando son fundamentales para que el trabajo funcione. Por mandato constitucional deben dar apoyo financiero, administrativo y técnico a la Convención. Y en ese sentido, cabe recordar que el Presidente Gabriel Boric fue parte del acuerdo que permitió que existiera la Convención Constitucional. Durante su campaña presidencial fue explícito en decir que va a apoyar este proceso. Por eso creo que su llegada va a permitir el buen desarrollo del proceso constitucional.

«El Presidente que va saliendo y el Presidente que va entrando son fundamentales para que el trabajo funcione. Por mandato constitucional deben dar apoyo financiero, administrativo y técnico a la Convención. Y en ese sentido, cabe recordar que el Presidente Gabriel Boric fue parte del acuerdo que permitió que existiera la Convención Constitucional»

-El hecho de haber sido protagonista del acuerdo, ¿lo pone en otra posición respecto al proceso constituyente?

-No. En la discusión temática de si vamos a tener una o dos cámaras o de cuáles van a ser las atribuciones del Presidente, está bien que opinen todos los poderes del Estado, pero la definición final será de la Convención, que es un órgano autónomo.

-Me refiero a que la nueva Constitución será clave para que el nuevo gobierno pueda llevar adelante el programa que comprometió con la ciudadanía. Imagino que eso pone un gran peso sobre los hombros de muchos de ustedes…

-Nuestra mayor responsabilidad no es con este gobierno ni con el siguiente. La Convención Constitucional va a escribir una Constitución para los próximos diez o veinte gobiernos futuros. El peor error que podríamos cometer es tomar decisiones pensando en el próximo gobierno. Sería un error grave.

-¿Y qué consejo les daría para sacar el ojo de la contingencia y poder mirar de versad hacia el futuro?

-La Convención Constitucional viene a poner las reglas para los próximos diez o veinte gobiernos futuros. Por eso es necesario salir de la pelea chica, salir de la coyuntura política. Incluso, todos los cambios que se están pensando no pueden ser pensando en este gabinete. Esas son cosas de cortísimo plazo. Tiene que ser con una mirada en el horizonte.

-El destino de este proceso va bastante ligado al próximo gobierno. En ese sentido, ¿qué tan complejo sería que se instale una desafección de la ciudadanía?

-Esa pregunta parte de un supuesto que es discutible.

«La Convención Constitucional viene a poner las reglas para los próximos diez o veinte gobiernos futuros. Por eso es necesario salir de la pelea chica, salir de la coyuntura política»

-¿Por qué?

-Porque ese supuesto podría venir de la medición de algunas encuestas o del pulso de las redes sociales. Y si las redes sociales fueran reales, el Presidente de Chile sería Franco Parisi. Y si las encuestas fueran reales, habría habido un empate técnico entre el Apruebo y el Rechazo en el plebiscito de entrada. Entonces, es evidente que tenemos muchos desafíos, como lograr normas con amplio consenso, pero también es verdad que tenemos el enorme desafío de informar más y mejor lo que está pasando. Y no tengo dudas de que ese desafío será cada vez más importante en la medida que vayamos acercándonos al plebiscito de salida.

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