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2 de julio de 2022

Otra mirada a una nueva Constitución: Seis académicos chilenos en el exterior analizan las luces y sombras del proceso constituyente

Ni Chile ni las ideas sobre él se acaban en el territorio nacional. El tema traspasa fronteras. Le preguntamos a 6 intelectuales chilenos, académicas y académicos viviendo en otros países, cómo ha sido percibido el proceso constituyente desde el extranjero, qué aportes trajo a sus disciplinas y qué desafíos se abren a partir de un nuevo texto constitucional.

Por

«Apego a prácticas democráticas» 

Alexandra Huneeus es una destacada analista de políticas de derechos humanos en nuestro continente: ha participado en procesos tan importantes como la Jurisdicción para la Paz en Colombia. Actualmente, es profesora de Derecho y directora del Global Legal Studies Center de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. 

Alexandra Huneeus

Explica que cuando habla con sus colegas en Chile a veces percibe que se pierde de vista la relevancia geopolítica del proceso constituyente. «En nuestro contexto global, el cambio de mando presidencial en Chile y el proceso constituyente nos muestran que hay salidas democráticas a los desafíos políticos y hay respuestas políticas y deliberativas a las demandas sociales. No quisiera minimizar lo difícil, contencioso, desordenado y hasta, en momentos, caótico que ha sido el proceso. Sin embargo, en un giro de 180 grados desde el fin de la dictadura, es a Chile al que le toca darnos lecciones sobre apego a prácticas democráticas.»

Alexandra admite que ha escuchado críticas sobre el exceso de artículos y derechos, diluyendo su fuerza. Sin embargo, cree que más allá del texto, la importancia estará en cómo los actores sociales se apropien de él. «Si bien entiendo la lógica de la crítica, la experiencia constitucional comparada demuestra que los derechos cobran importancia no por cómo están escritos – ni en qué cantidad – sino por la manera en que la sociedad civil, las cortes y otros actores los usan en sus reclamos políticos». 

Si bien entiendo la lógica de la crítica, la experiencia constitucional comparada demuestra que los derechos cobran importancia no por cómo están escritos – ni en qué cantidad – sino por la manera en que la sociedad civil, las cortes y otros actores los usan en sus reclamos políticos», dice Alexandra Huneeus.

Otro punto fundamental para ella es cómo el texto del borrador asume el problema del cambio climático: «Esta Constitución será la primera en la cual el cambio climático ya es una realidad palpable, y el futuro de la humanidad está en juego».

Lo fundamental para Alexandra es la gran fuerza legitimadora del proceso. Dice: «La nueva Constitución no nos dará una solución a los desafíos puntuales que Chile enfrenta. Los problemas económicos, sociales, y medioambientales seguirán siendo desafíos que se enfrentarán a través de la negociación democrática, la legislación, y las elecciones. Pero la Constitución, al redibujar ciertas prácticas e instituciones claves, y al ser una respuesta al estallido social del 2019, podría darle una nueva legitimidad a la política chilena al ampliar la participación y renovar el compromiso con la democracia».

«La historia no va a terminar el 4 de septiembre»

Además de ser profesor de Psicología en la Universidad de Massachusetts, Boston, Gonzalo Bacigalupe tiene un fuerte compromiso político. Fue candidato a constituyente (por Apruebo Dignidad) , y aunque no quedó entre los redactores, admite estar conforme con el trabajo que se hizo.

«Ha sido una constituyente que ha trabajado contra la corriente. Chile es un país extremadamente conservador en todo el sentido de la palabra, no sólo desde los lugares donde uno define lo conservador, es decir, la derecha, sino también desde el amplio espectro ideológico respecto a quién tiene permiso para hacer política».

Gonzalo Bacigalupe

Uno de los aportes del borrador según Gonzalo es el establecimiento de Chile como un Estado plurinacional. «Traer a la mesa nuestra plurinacionalidad es bastante central y ayuda a que comencemos a mirar estos siglos de colonialismo interno, que reflejan la relación que nosotros tuvimos con los imperios antes de la independencia».

También ve grandes avances en asuntos medioambientales, regionalización y sistema político, aunque confiesa que hubiera deseado que fueran aún mayores. «Hay una serie de elementos que a mí me hubiera gustado que hubiesen sido más fuertes, pero que hubiesen sido más rechazados: haber reducido el poder que tiene la presidencia, pensar de un modo menos presidencialista y movernos más a un modelo parlamentarista».

«Hay una serie de elementos que a mí me hubiera gustado que hubiesen sido más fuertes, pero que hubiesen sido más rechazados: haber reducido el poder que tiene la presidencia, pensar de un modo menos presidencialista y movernos más a un modelo parlamentarista», señala Gonzalo Bacigalupe.

Gonzalo reconoce que hay aspectos fundamentales en términos de la ciudadanía que aún no se han resuelto. «La Constitución actual y la que sigue todavía dejan ausente a los chilenos en el extranjero. Se ven todavía como parias, son rechazados, a diferencia de otros países que incorporan a sus ciudadanos en el extranjero en sus decisiones políticas y mantienen un nexo continuo para mantener sus riquezas. Hay alrededor de un millón de chilenos afuera y podemos hacer una contribución.»

Por otra parte, repara en que muchos problemas expresados durante el proceso constituyente tendrán que encontrar soluciones políticas en el futuro. «Tanto las economías neoliberales como las más estatistas carecen de la capacidad de resolver los problemas de la crisis climática. Eso lo vamos a enfrentar con la nueva constitución. Nos da algunas herramientas, pero es obvio que va a requerir mucho más que simplemente esta nueva Constitución».

Para Gonzalo, con el plebiscito recién comienza un camino más largo. «Pienso que la Constitución va a ser aprobada y va a haber una lucha muy fuerte por acudir a reformas que intenten cambiar el espíritu de esta nueva Constitución y eso va a ser complejo». Agrega que «la historia no va a terminar el 4 de septiembre ni en un año y en ese sentido muchos se van a  sorprender si los cambios en el cotidiano no ocurren». 

Tanto las economías neoliberales como las más estatistas carecen de la capacidad de resolver los problemas de la crisis climática. Eso lo vamos a enfrentar con la nueva constitución. Nos da algunas herramientas, pero es obvio que va a requerir mucho más».

“Un proceso significativo de aprendizaje”

Carol Hullin es doctora en Informática de la Salud, enfermera, consultora del Banco Mundial, profesora y decana de una prestigiosa universidad en Australia. Hoy enseña en la Escuela de Negocios y Economía de la Universidad de Tasmania.

Carol Hullin

Frente al actual proceso constituyente, se muestra animada. «Veo un proceso bastante significativo de aprendizaje. No me atrevo a opinar del proceso técnico, porque es bastante nuevo, pero sí veo que cada chileno y chilena fuera y dentro del país está interesado en la Carta Magna de nuestro país»

La importancia del proceso, según Carol, radica en buena medida en su mirada a los pueblos originarios. «No somos los primeros, pero lo significativo es cómo integramos a los pueblos indígenas en este proceso, que es algo muy rico; y para mí personalmente también es algo de paridad. Cómo involucramos a las mujeres ha generado una nueva cultura».

No somos los primeros, pero lo significativo es cómo integramos a los pueblos indígenas en este proceso, que es algo muy rico; y para mí personalmente también es algo de paridad. Cómo involucramos a las mujeres ha generado una nueva cultura», dice Carol Hullin.

Cuando Carol proyecta el futuro de la Constitución en caso de ser aprobada, manifiesta la necesidad de un cambio de mirada. «Hay un área que creo que todo Chile debería recapacitar: cómo sanar estas heridas históricas. Como humanidad entera, tenemos que tener una mirada más fresca, y mucho más inocente. El rol invisible de nosotras mujeres indígenas tiene que hacerse más tangible dentro de esta próxima proyección como país para que nuestro futuro sea sustentable.»

“Se crea un poder regional» 

Max Welch Guerra dejó Chile a los 17 años. En el exilio, se volvió un importante urbanista y hoy es profesor de la Universidad de Weimar, en Alemania.

«Ha sido una manera política de salir de esa profunda crisis tectónica antes que se produjera un terremoto de verdad», señala. Agrega que para él es fundamental la forma en que se dio este proceso. «El proceso de selección de los y las constituyentes ha permitido que no sea un grupo de hombres viejos, sino que son nuevas generaciones, grupos sociales que no habían tenido nunca la posibilidad de participar en algo así«.

Max Welch

Aunque celebra la apertura de la Constitución, también identificó problemas en el proceso. «La gente que se metió a la constituyente es gran parte de gente sin experiencia política, sobre todo llegaron ahí representado intereses muy específicos, yo no diría clientelares, pero con la tarea de preocuparse que un punto específico estuviera recogido en la Constitución, que estuvieran obligados u obligadas a ser en alguna medida proselitista y no pensar que saliera una Constitución que convenciera a la mayoría».

La gente que se metió a la constituyente es gran parte de gente sin experiencia política, sobre todo llegaron ahí representado intereses muy específicos, yo no diría clientelares, pero con la tarea de que un punto específico, que estuvieran obligados u obligadas a ser en alguna medida proselitista y no pensar que saliera una Constitución que convenciera a la mayoría», sostiene Max Welch.

Max ve muchas resonancias del borrador chileno con la Constitución alemana de 1949. «La Constitución de la Alemania federal es una respuesta inmediata al nacional socialismo, y representa esa postura profunda del ‘nunca más’ al fascismo en instituciones como la importancia a los derechos fundamentales, el estado de derecho, la prohibición de la tortura o que el Estado no le puede quitar la nacionalidad a nadie».

Como urbanista, le preocupan especialmente los temas territoriales: «Más allá de la descentralización, se crea un poder regional que nunca existió en Chile con elección directa, aunque podría ser más fuerte. Me parece fundamental el aumento de la autodeterminación de las comunas, no sólo de las regiones. No estamos hablando de poner más o menos árboles, sino intentos de ofrecerle a las comunas y las regiones poder para que ellas mismas vayan decidiendo sus metas de desarrollo«. 

Se crea un poder regional que nunca existió en Chile con elección directa, aunque podría ser más fuerte. Me parece fundamental el aumento de la autodeterminación de las comunas, no sólo de las regiones. No estamos hablando de poner más o menos árboles, sino intentos de ofrecerle a las comunas y las regiones poder para que ellas mismas vayan decidiendo sus metas de desarrollo».

Y continúa: «Tienen que haber mecanismos que permitan que las comunas ricas entreguen parte de sus recursos a la regiones o comunas pobres, porque sin esos mecanismos se crea un inmenso problema para el desarrollo del país. No por legitimación política, sino porque se crean bolsones de pobreza o guetos». 

¿Cómo imagina Chile después del plebiscito del 4 de septiembre? «Yo apuesto por una sorpresa general», sostiene. «Mucha gente se va a dar cuenta en ese momento de las oportunidades de reforma que ofrece la Constitución. Mucha gente en Chile, partidarios y enemigos de este borrador, están muy marcados por la dualidad izquierda o derecha. Esta Constitución da mucho más. No es una revolución, no es algo que pudiera ocurrir el 70, sino un montón de reformas estructurales que no atacan a nadie salvo a los que usufructúan de la propiedad privada. Tengo un inmenso optimismo». 

«Que la naturaleza posea derechos puede sonar radical»

Para William San Martín, los problemas de Chile participan también de los problemas del mundo. Es profesor en el Worcester Polytechnic Institute, Estados Unidos, donde investiga sobre ciencia, tecnología y gobernanza medioambiental en Latinoamérica y el Sur Global.

William San Martín

A él le parece fundamental la perspectiva internacional para evaluar el proceso constituyente. Sostiene que los críticos del proceso –especialmente la derecha– se han enfocado en una posición aislacionista, que representa las ansiedades de una minoría política y económica. «La mirada internacional entrega no sólo una perspectiva para pensar qué puede enseñar el proceso constituyente chileno a otras democracias, también es más representativa de la diversidad de actores que importan cuando haya que evaluar los impactos de la nueva Constitución.»

Lo que más atención ha generado del proceso en el exterior, según William, son sus valores democráticos. «Para los observadores extranjeros es tan o más importante que su contenido cómo el proceso abrió mecanismos de democracia participativa para generar cambios estructurales. Chile es un ejemplo de cómo movimientos sociales pueden efectivamente ampliar sistemas democráticos participativos».

Para los observadores extranjeros es tan o más importante que su contenido cómo el proceso abrió mecanismos de democracia participativa para generar cambios estructurales. Chile es un ejemplo de cómo movimientos sociales pueden efectivamente ampliar sistemas democráticos participativos».

Desde su disciplina, el artículo 9 que consagra derechos para la naturaleza le parece uno de los aportes más relevantes. «La idea que la naturaleza pueda poseer derechos, y que la gobernanza medioambiental deba incluir no sólo conocimiento científico si no también otros saberes puede sonar muy radical. Pero el artículo más bien representa una tarea atrasada de reconocimiento e integración de derechos humanos y medioambientales en el derecho internacional«. 

Más que una innovación, William percibe estos cambios como una deuda del sistema jurídico chileno con el mundo. «Reformas constitucionales y legales que otorgan derechos o personalidad jurídica a ecosistemas, o protegen la vida de animales y plantas, son un cambio jurídico internacional iniciado hace más de 20 años en otros países». Le llama la atención, sin embargo, a la manera en que estos derechos serán aplicados: «Los derechos de la naturaleza en otras naciones están ligados no sólo al valor de la biodiversidad y la vida, sino también al valor de la diversidad de los saberes y las voces que son parte de las decisiones en el manejo de recursos naturales».

William piensa que «independientemente de que si estamos de acuerdo o no con el contenido, si el objetivo a largo plazo es generar una democracia más fuerte, resiliente, y participativa, esta Constitución es el primer paso para validar la importancia del proceso democrático y garantizar la existencia de canales constitucionales la fortalezcan en el futuro». 

Reformas constitucionales y legales que otorgan derechos o personalidad jurídica a ecosistemas, o protegen la vida de animales y plantas, son un cambio jurídico internacional iniciado hace más de 20 años en otros países».

«Un trabajo que no humille«

Ángela Vergara enseña historia del trabajo en California State, Los Ángeles. Sus últimas investigaciones se han centrado en cómo se conceptualiza el desempleo en Chile y estudiar cómo se implementaron los derechos sociales.

Al reflexionar sobre el proceso constituyente dice que  «lo que más llama la atención es su diversidad. La incorporación de distintos grupos sociales, étnicos y de distintos tipos de trabajo. En general cuando uno ve el Congreso, hay un cierto tipo de persona que participa en política, son abogados, tienen títulos profesionales o han tenido carreras políticas muy semejantes, pero al ver la Convención hay diferentes personas con experiencias laborales distintas. La Convención representa a un Chile que ha sido marginado durante mucho tiempo«.

Ángela Vergara

Ángela agrega que por eso mismo «el borrador muestra cuáles son los temas que movilizan a la ciudadanía como la participación democrática, el acceso a la justicia, o el poder acceder a la educación».

Como historiadora, Ángela se ha fijado especialmente «en los artículos que tienen que ver con los derechos fundamentales y el derecho al trabajo». Sostiene que el borrador plantea «un trabajo que no humille, que sea decente, que garantice el acceso a los derechos.» 

Otro punto relevante es «el reconocimiento al trabajo doméstico no remunerado y como eso se entrelaza con los derechos laborales, pues el borrador reconoce diferentes tipo de relaciones laborales, además de una expansión de la seguridad social».

(Un punto relevante es) el reconocimiento al trabajo doméstico no remunerado y como eso se entrelaza con los derechos laborales, pues el borrador reconoce diferentes tipo de relaciones laborales, además de una expansión de la seguridad social».

Para Ángela, aún está pendiente el desafío sobre cómo alinear las futuras leyes a la Constitución, temas como «una reforma al Código del Trabajo, o cómo se va reformar la seguridad social en Chile.»

Advierte que hay tareas pendientes para la futura eficacia del proceso constituyente. «Me gustaría ver que haya un debate en que la ciudadanía pueda aprender sus nuevos derechos. Pueden haber derechos, pero la gente a veces no sabe cómo implementarlos, apropiarse de estos nuevos derechos, defenderlos o avanzar para construir una sociedad más democrática, y que no quede como un texto abstracto».

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