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Cosecha Propia

1 de agosto de 2022

Walter Montillo: “Como padres tenemos que incentivar a que nuestros chicos puedan cumplir sus sueños, no los nuestros de que sean jugadores de fútbol”

Patricio Vera

Acaba de lanzar su segundo libro, "Carlitos Cachaña", en el que relata la historia de un niño que busca cumplir su sueño de ser jugador de fútbol y todo lo que debe aprender y sacrificar en función de ello. De visita a Chile, Montillo conversó con The Clinic sobre los sueños, su familia, el fútbol y su vida fuera de las canchas. Reconoce que le encantaría poder jugar un último partido, de esta vez con hinchas, pero que, por ahora, lo ve muy difícil en la U.

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Soñar es un verbo fundamental para Walter Montillo.

Gracias a eso estableció metas, llegó al fútbol profesional, jugó en Argentina, México, China, Brasil y Chile, y se retiró como camisa 10 habiendo realizado más de 100 goles.

Ya fuera de las canchas y de regreso a su país natal tras 11 años, hoy se dedica a una agencia de representación de jugadores e intermediación. Es decir, se dedica a apoyar a los más jóvenes a cumplir sus sueños.

Fue pensando en eso, en su vida, y en lo que significa luchar por un sueño, que Walter Montillo escribió “Carlitos Cachaña” (Planeta, 2022). El libro de ficción, orientado a los niños, cuenta la historia de Carlitos y su búsqueda por ser un jugador de fútbol. En el proceso, su protagonista se percata de que no basta con la cachaña. Tiene que ser bueno, saber trucos, pero también debe estudiar, ser disciplinado, educado, humilde.

“Hay muchos chicos que descuidan los estudios, descuidan muchísimas cosas para intentar ser jugadores de fútbol -o para cumplir cualquiera de sus sueños- y yo creo que tiene que ir en conjunto, de la mano el estudio. Siempre digo que un jugador educado va a rendir mucho mejor dentro de la cancha y va a entender por donde pasa el fútbol”, dice Walter Montillo.

De visita a Santiago para la difusión de “Carlitos Cachaña”, el exfutbolista conversa con The Clinic sobre los sueños, el fútbol, su familia y el equipo en el que se retiró: la U. “Estoy en un momento pleno”, comenta en una de las salas de la oficina de Planeta.

-¿Eres Carlitos Cachaña?

-Hay una parte grande de Carlitos Cachaña en mí, obviamente que se usa un poquito la ficción también porque al querer llegar al público más joven, más chico, hay que jugar un poco con eso; tiene que ser fácil de leer y fácil de entender. Entonces, hay una mezcla, creo que quedó bien, quedó muy bien armado con la ayuda de Javier Rodríguez que es el escritor que me ayudó. Yo se lo hice leer a mis hijos porque quería saber si estaba bien contando, si ellos se entretenían, y bueno… los entretuvo.

Lo pregunto porque las similitudes son varias: el gol en contra que marcaste cuando eras niño, tener a su papá entrenándolo, el haber conocido una chica que es su pareja a temprana edad (al igual que te ocurrió con Melina)… ¿Por qué optaste por un personaje ficticio a Walter Montillo?

-Porque no me quería encerrar, porque capaz a Walter Montillo lo ligan mucho con Universidad de Chile, entonces yo no quería que un nombre quede ligado a un equipo, sino que la pueda leer cualquier. Con el primer libro, al ser mi biografía y que en la foto esté la camiseta de la U –si bien cuenta una historia de vida de mi familia- el hincha de otro equipo queda con ese recelo de decir “no, yo no lo voy a leer porque es de la U”.

-¿Por qué encuentras tan importante que lo pueda leer cualquiera?

Porque para mí tiene muchas cosas que pueden enseñarse y abrirles la mente a los chicos: el tema del bullying en la escuela, de un papá que no deja a su hija jugar, cosas que son cotidianas y que leyendo un libro no te digo que van a cambiar, pero sí pueden pensar de otra manera. Creo que está bueno que podamos llegar al mayor público posible.

-El libro habla mucho sobre las desilusiones, especialmente con los dos personajes principales, Carlitos y María. ¿Cómo ves el manejo de las desilusiones de los sueños de los niños cuando tiene papás que o los presionan mucho o no los apoyan en absoluto?

Yo tengo hijos preadolescentes, el de 14 años quiere ser jugador de fútbol, pero siempre yo me pongo en el rol de padre. Obviamente nosotros como padres tenemos que incentivar a que nuestros chicos puedan cumplir sus sueños, pero no pasarnos del otro lado, sino saber que son chicos, saber que es un juego. Yo a mi hijo siempre le digo lo mismo: “disfruta este momento, porque después el día de mañana sí vas a tener presiones de todos lados”. Porque el día de mañana si mi hijo o cualquier chico no llega a ser jugador de fútbol perdieron una parte muy importante de su adolescencia, que es el jugar, divertirse con los amigos, pasarla bien. Si toda esa presión la llevan todos los fines de semana o a todos los entrenamientos “yo tengo que jugar, tengo que jugar porque mi papá o mi mamá quiere que juegue” me parece que es el camino equivocado. Como padres tenemos que incentivar a que nuestros chicos puedan cumplir sus sueños, no los nuestros de que sean jugadores de fútbol, u otra cosa.

-Con relación a eso: claro que hay una presión de los padres, pero los propios niños cuando buscan su sueño tan incesantemente –como Carlitos- terminan pasando por muchos sacrificios…

Sí, pero la vida es así, yo creo que vos que sos periodista no habrá sido fácil, a nadie… Son muy pocas las personas que les toca todo con facilidad, siempre hay un camino y yo –como Carlitos Cachaña- elijo el más largo, a mí me gusta el camino más largo porque es el que disfrutas más. Ccreo que al final de todo, llegues o no llegues a ser jugador eso te va formando como persona también, porque creo que a veces los “golpes”, están bueno para nosotros porque nos hacen crecer, ahí es donde nosotros tenemos que tener la resiliencia de seguir. Los más chicos tienen que –en lo que se propongan- ser pianistas, ser atleta, ser jugador de fútbol, ser periodista, lo tienen que hacer de la mejor manera y creo que tienen muchísimas chances de poder lograrlo más que quedarse acostado sin hacer nada.

-¿Qué le dirías a los niños que quieren cumplir sus sueños?

-Primero que estudien y después que se diviertan, que se diviertan porque la niñez…a mí me encantaría estar otra vez con 10-11 años como tenía Cachaña y no puedo, pasa todo muy rápido, que sean compañeros, amigos, respetuosos y que disfruten de esa edad porque es hermosa.

-A lo largo del libro Carlitos va conquistando sus sueños, pero llega un determinado momento que el personaje cambia, se le sube el humo a la cabeza. ¿Cómo ves esa actitud, que tiende a asociarse mucho con los jugadores de fútbol, de ser poco humildes?

Creo que el perfil bajo en las personas las hace más grandes. Como decís vos, muchas veces personas públicas o reconocidas no tienen esa humildad que uno quisiera ver en los más famosos, pero bueno… Yo he sido de esta manera, perfil bajo.

-¿Cómo definirías ese “perfil bajo”?

-Tratar de no meterme en problemas, tratar de medir mis palabras a la hora de hablar, a la hora de estar con la otra persona, ponerme en el lugar del otro también porque creo que es una parte importantísima saber qué le puede estar pasando a la otra persona cuando estamos conversando… Pasa mucho en los chicos, que un fin de semana hacen dos goles y ya creen que son estrellas. Y más en esta juventud de ahora que quiere que todo pase muy rápido, porque tienen muchísima información.

-¿La tecnología afecta ese proceso?

-Si bien mejoró la vida de todos, la tecnología también hace que los chicos se confundan, porque cuando yo era chico no salía ningún video mío haciendo gol ni nada porque no había. Ahora los chicos se ven en un video del club y eso los puede llegar a confundir un poco. Por eso a veces los chicos tienen que tener al lado a una persona que los calme un poco, pueden ser los padres, pueden ser amigos, representantes, la novia, que le digan “pará, todavía no pasó nada, fue un gol, vamos a pensar en el otro”. Yo en mi caso con mi hijo le puedo marcar estas cosas porque yo ya lo viví y tal vez en otro caso tal vez el padre ya lo vivió. Entonces, está bueno escuchar a los más grandes.

Tu padre también fue tu primer entrenador. ¿Sientes que es más difícil hoy entrenar a los jóvenes de lo que fue entrenarte a ti?

Yo creo que todo fue evolucionando y nosotros los más grandes tenemos que adaptarnos a este mundo, porque si yo quiero enseñar como se enseñaba hace 20 o 30 años no es lo mismo que enseñar ahora. Antes mirábamos videos de 70 minutos y ahora le ponés un video de 70 minutos a un jugador de 20 años se aburre. No lo va a mirar, le va a poner atención los primeros 3-4 y después se va a querer ir. Yo creo que es trabajo nuestro, de los más grandes, de los profesores más grandes de 50-60-40 en allanarse y saber cómo llegarle mejor a las personas más jóvenes.  

-¿Con qué deberían contar los más jóvenes para poder llegar a cumplir su sueño, ya sea en el fútbol o en otra área?

Creo que tener objetivos cortos es fundamental, el objetivo que se pueda tocar. Obviamente que todo chico te va a decir, o la mayoría te va a decir “no, yo quiero ser jugador de fútbol”. Pero, ¿qué vas a hacer vos para ser jugador de fútbol? Porque no es solo jugar bien. Yo siempre hablo de los objetivos cortos. Ir poniéndose objetivos que a mí me lleven a poder cumplirlos. Obviamente que hay veces que no se van a poder cumplir, pero por lo menos que el golpe no sea tan duro.

Walter Montillo también destaca la importancia de contar con apoyo de amigos, familias, colegas y los hinchas de cada uno. De igual forma, insiste en que cada persona debe reconocer la importancia de otros profesionales en su propio desarrollo. Menciona, por ejemplo, al psicólogo o al coach deportivo, quienes cumplen un rol fundamental para aquellos jóvenes que se bloquean cuando un estadio está lleno.

“Tengo muchísimos amigos que quisieron ser jugadores de fútbol, pero terminan siendo ayudantes de campo, técnicos, preparadores físicos, kinesiólogos, y son fundamentales. Y siguen ligados al fútbol de alguna manera”, comenta.  

“En Chile les falta todavía ser más empáticos con la familia de personas con discapacidad”

En 2021, Walter Montillo lanzó su primer libro, “Gracias a la vida” (Planeta), en el que cuenta no solo su proceso de realización de su sueño de ser jugador de fútbol, sino también el de hacerlo junto a su familia. Particularmente luego del nacimiento de Santino, su segundo hijo, quien nació con Síndrome de Down.

“Siempre me habían dicho que, con nuestra historia familiar, lo que nos pasó con nuestro hijo, con las cosas que nos tocaron vivir en los diferentes países, podíamos ayudar a mucha gente y hoy te digo que sí, que la verdad es que hay mucha gente que se ha acercado y me ha agradecido, nos ha agradecido como familia el poder contar esta historia porque hay muchas familias que pasan por lo mismo”, afirma Walter Montillo.

Walter Montillo junto a su familia. Cortesía de Montillo.

-El hilo conductor de ese libro es justamente la historia de Santino. ¿Cómo fue para ti, desde un comienzo, hacer público lo que estaban viviendo como familia?

A mí me tocó vivir acá, en Brasil y en Argentina esta historia… Brasil está un poquito más avanzado en ese tema también por la llegada de Romario a la política (exjugador brasileño que también tiene una hija con síndrome de Down). Eso ayuda en un montón de cosas, además Brasil es un país mucho más grande también, con otros recursos. Pero creo que en Argentina y en Chile les falta todavía ser más empáticos con la familia de personas con discapacidad.

-¿Por qué?

-Porque somos quienes terminan sufriendo por buscarle las oportunidades, buscar la escuela, buscar la isapre, es todo un problema….

-Al haber hecho tu historia pública, ¿te gustaría que Santino se convirtiera en un ejemplo para otros niños con síndrome de Down?

Yo creo que sí. Y no solo con niños con síndrome de Down, sino que sea un ejemplo en la escuela, porque te dejan enseñanzas. Está bueno que en las escuelas haya chicos con discapacidades para que los otros nenes también entiendan las dificultades que pasan esos chicos. Me ha tocado de mi hijo estar en un lugar jugando y vienen los padres y sacan a los hijos… La verdad que está mal eso, pero no por el hijo en sí sino por el padre. Las escuelas –yo siempre digo- en lo posible deben tener chicos con discapacidad para que los demás chicos lo vean con normalidad, porque sí pueden jugar…

Ya que hemos mencionado tanto la importancia de luchar por los sueños: ¿cómo ves la realización de estos para infancias que son distintas, como la de Santino?

Mirá, yo tengo la suerte de que él tenga un hermano más grande y él quiere copiar todo lo que el hermano hace, entonces eso a mí me da muchas herramientas para poder incentivarlo a él a que siga. Obviamente con diferentes cosas motrices, pero por lo menos Santino juega al fútbol también. Son cosas que yo lo puedo ir incluyendo y que está bueno porque él en su cabeza debe tener el sueño de ser jugador de fútbol, y por suerte hay mundiales de fútbol con Síndrome de Down.

-Pensando en que entraste a literatura infantil, ¿te gustaría eventualmente escribir historias orientadas a niños como Santino o como con otros tipos de discapacidades?

No lo había pensado, no es malo. La verdad que estaría bueno porque nosotros conocemos bastante, de estar en el día a día sobre ese tema, pero tendría que pensar bien por dónde y cómo, tendría que pensarlo bien porque es muy amplio también, porque dentro de la discapacidad hay muchísimas ramas…

“Yo como hincha de la U quiero que le vaya bien”

Tras realizar sus propios sueños en distintos equipos, Walter Montillo cumplió con su palabra y regresó a Chile, a terminar su carrera con la camiseta de la U.

Sin embargo, el Covid-19 -el mismo que le quitó la vida a su padre y su abuelo en Argentina- le imposibilitó despedirse de Chile y de la U como le hubiese gustado. Se trata de un tema que, se nota, le duele. «La verdad es que fue difícil retirarme en pandemia», reconoce Walter Montillo.

¿Cómo ves a la Universidad de Chile hoy?

La verdad es que la U ha sufrido muchísimos cambios en los últimos años, 4-5 años. Y creo que cuando vos tenés demasiados cambios año a año, de jugadores, entrenadores, gerente deportivo, es muy difícil llevar a cabo un proceso de trabajo. Cuando yo me fui vino Luis Roggiero a trabajar acá –que era “el Dios del fútbol”- y lo dejaron trabajar solamente 6 meses. Creo que tienen que elegir un rumbo, estar convencidos de que ese rumbo les va a dar alegría, sino es muy complicado.

-Lo viviste en carne y hueso…  

-Sí. En el último torneo habíamos salido terceros –si bien estábamos por el descenso con el promedio porque se habían juntado los dos torneos- habíamos hecho un gran torneo para lo que venía haciendo la U de pelear siempre los puestos de abajo. Creo que ese era el momento para decir “bueno, pará, hicimos un buen torneo, cambio algunas piezas, no todo”, pero fueron cambios muy grandes. Nos fuimos muchos jugadores, se fueron muchos jugadores de nombre, que eran importantes para la institución y que eran importantes para el hincha también: el capitán Matías Rodríguez, se fue Beausejour, me fui yo… Creo que ahí fue le error, desmantelar todo lo que se había hecho bien, de hacer 53 puntos, clasificar a Libertadores, al otro año cambiar todo y otra vez pelear desde abajo, pero bueno…Yo como hincha de la U quiero que le vaya bien. 

-¿Te dolió ver a la U casi descender el año pasado?

Sí, sí. Porque estaban todos mis amigos, eran todos los compañeros que habían quedado desde que yo me fui. Larrivey –que es muy amigo mío- no se merecía estar en esa situación… Nadie, menos él que había hecho 43 goles por el equipo, estar peleando un descenso y salvarse en el último minuto. Yo lo vi en el aeropuerto, venía para acá y lo vi en el aeropuerto, es fútbol y a veces te toca. Lo malo de la U es que hace muchos años que está peleando ahí abajo, entonces con una institución tan grande y tan linda para trabajar pase tantos años por lo mismo, obviamente que las decisiones no están tomadas de la manera correcta.

-Finalmente, se ha hablado mucho de la posibilidad de que vengas a jugar un último partido en homenaje a los hinchas, ¿ves factible hacer algo así o no con este director?

Yo me vine para retribuirles un poquito de todo el cariño que me dieron adentro de la cancha y tener que despedirme sin gente la verdad fue feo. Si bien estaban las personas más importantes de mi vida que eran mi señora y mis hijos, me hubiese gustado poder despedirme del hincha, ver el estadio lleno… El partido de despedida a veces me gustaría hacerlo, pero también a veces lo veo lejos porque esta fue la dirigencia que a mí me sacó. Entonces no creo que tampoco me inviten a poder hacerlo en este momento, el día de mañana veremos, ojalá que no demore mucho para poder jugar un poquito.

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