Entrevistas
6 de Agosto de 2023Subsecretario Cataldo (PC) tras promulgación de royalty minero: “Lo que buscamos es darle un marco fiscal a las regiones, de buen uso de recursos públicos”
A días del anuncio que dio el Presidente Boric en Mejillones, el subsecretario de Desarrollo Regional (Subdere), Nicolás Cataldo (PC), ahonda en la ruta que se continuará en el Gobierno. Además, sobre la conmemoración de los 50 años del Golpe, cree que “a la sociedad le está costando el tono de esta conversación”.
Compartir
Con algo de prisa y sin tiempo para almorzar, el jefe de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo, Subdere, Nicolás Cataldo (PC), arriba a su oficina ubicada en el segundo piso del frontis sur de La Moneda. Es allí donde pide un té con miel, mientras sube las mangas de su camisa por su antebrazo para hablar sobre la recién promulgada Ley de Royalty Minero. Por la mañana estuvo en Putaendo, donde logró dar un documento que los comités de vivienda de la zona esperaron 15 años para poder tener.
“Lo que nos falta es este mecanismo de regulación que no existe y que queremos tener y que está en este proyecto ley”, comenta sobre Regiones más Fuertes, el proyecto de ley que busca levantar desde el Congreso, intentando establecer los marcos no sólo para el recién promulgado royalty minero y los fondos que distribuirá a las gobernaciones regionales, sino para también dar una posible solución a que no ocurran más eventos como el Caso Convenios.
-¿Qué espera el gobierno del nuevo royalty?
-Reducir brechas territoriales, mejorar la capacidad de intervención del Estado desde lo local, por un lado, mejorar la infraestructura pública y las grandes obras en el norte de Chile, que es el lugar donde se provoca la extracción. Y, por otro lado, también fortalecer la seguridad pública a través de los recursos del Royalty, que se suman al esfuerzo del Estado, que tiene que hacer también a propósito de lo que es asociado al pacto fiscal y otras líneas de financiamiento que van a contribuir en aquello.
-Este royalty crea estos tres fondos que tienen tres distinciones cada uno. ¿Dónde quieren concretar el uso de esos fondos en las regiones?
-Lo que va destinado a recursos subnacionales son 450 millones, cuya mitad, es decir, 225, van destinados a gobiernos regionales, que es el Fondo de Productividad, Innovación y Desarrollo, y ese fondo se va a distribuir con los criterios del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, que en definitiva es cómo se distribuye la gran masa de recursos que llega a los gobiernos regionales, y nosotros esperamos ahí compensar efectivamente los recursos también hacia el norte de Chile.
Por otro lado, nosotros tenemos un fondo dentro de los recursos municipales, que también son 225 millones: 55 millones de dólares van destinados a municipios mineros y 170 a los municipios que van en el Fondo de Equidad Territorial. Lo que esperamos es que los municipios mineros tengan más recursos. Buscamos fortalecer la capacidad financiera de esos municipios para que puedan generar mayor innovación, mejorar la generación de espacios públicos o soluciones que son hoy día un problema para ellos.
-El Presidente Boric, en su momento, dijo que cuando él se fuera del gobierno quería salir con menos poder que con el que llegó. ¿Cuál es el siguiente paso después del royalty?
-Bueno, lo que estamos justamente tramitando es el proyecto de Regiones más Fuertes o de rentas regionales, donde lo que buscamos es darle un marco fiscal a las regiones, para que estas puedan ir avanzando en mayor autonomía fiscal, pero también con elementos de control, de buen uso de recursos públicos. El proyecto de ley de Regiones más Fuertes genera el marco adecuado para que los gobiernos regionales puedan utilizar esos recursos. Son complementarias en ese sentido. Está en el proyecto de ley: mayor flexibilidad fiscal para que salgan definitivamente del presupuesto de la Nación y tengan reglas fiscales propias. Hoy en día, con rentas regionales, más royalty, ya es fortalecer tanto los ingresos como también las reglas, para que los gobiernos regionales puedan, efectivamente, contar con más niveles de autonomía que los que tienen hasta el día de hoy, en el ejercicio de su presupuesto regional.
-¿Cree que pueda contar con el apoyo del Congreso?
-Es parte del proceso de acuerdos que tenemos que construir. Ya logramos aprobar en general el proyecto de rentas regionales en la Comisión de Hacienda. Estamos hoy en la fase de discutir las indicaciones con los equipos técnicos de los parlamentarios. Hay varias observaciones por parte de los parlamentarios de oposición, que sin duda van a tener un eco en el Ejecutivo. Es parte de la dinámica con la que, al menos el ministro Marcel, siempre ha trabajado. De hecho, de esa forma sacamos royalty. Bajamos bastante la carga máxima tributaria para poder construir acuerdos, hicimos varios ajustes en royalty para poder hacerlo viable.
Del royalty al desarrollo regional
-Uno de los fondos que se implementará es para la “Productividad y el Desarrollo”, que contempla financiar el desarrollo regional, la inversión científica y tecnológica. En términos prácticos, ¿qué se espera hacer con esa plata?
-Bueno, esas son decisiones vis-a-vis respecto a cada gobierno regional. Cada uno de los gobernadores va a tener una línea específica de trabajo, de innovación, de desarrollo productivo, que está alineado con los planes de desarrollo regional. No se podría definir de manera estandarizada qué es lo que se espera hacer con esos recursos. Son 16 planes de desarrollo regional, por tanto son 16 respuestas distintas.
-Contraloría detectó que de los 29 de los convenios declarados ilegales, 22 corresponden a la gobernación regional de Los Lagos. ¿Cómo asegura que esa inyección de recursos sea enfocada en lo que dice establecer el Fondo?
-Primero, porque hay un mandato legal que si no se cumple se está cometiendo una falta. Por tanto, eso tiene consecuencias. Segundo, precisamente una de las razones por las que es muy importante legislar Regiones más Fuertes es porque tiene un componente de regulación respecto al gasto fiscal, que si no se legisla no la vamos a tener. Por eso es importante avanzar en el proyecto, en el sentido de que ya tenemos gobiernos regionales que existen y que administran un presupuesto, que es el FNDR y todos los otros componentes, pero lo que nos falta es este mecanismo de regulación que no existe y que queremos tener.
-Hace unos meses atrás usted marcó como avance que los presupuestos de las gobernaciones regionales no dependieran del Ministerio del Interior. Con los antecedentes actuales ¿ve esa flexibilización de los recursos como un error?
-No, porque soy un convencido de que la descentralización es algo positivo para el país. Todas esas irregularidades tienen que encontrar una solución en el marco normativo de control. Pero eso no significa que Chile no deba seguir transitando el camino de la descentralización, al contrario.
-No es que se vea la descentralización como algo malo, sino que quizás los controles para ello no existían en su momento al darse esa flexibilización. ¿No lo cree así?
-Es que ahí entramos a otra arista de la conversación sobre la descentralización, y tiene que ver esencialmente con que cuando se habló de esto durante el gobierno anterior, y particularmente en los de la Presidenta Bachelet: en el Parlamento no se avanzó en todos los aspectos que se propuso legislar por parte del gobierno de la Presidenta, y eso nos dejó una descentralización incompleta. Por eso hoy estamos de nuevo discutiendo la descentralización en componentes que deberían estar resueltos.
-¿Qué mejora implementaría?
-Lo que tenemos trazado. El proyecto de Regiones más Fuertes nos va a dar un marco de resguardo del uso de los recursos públicos, de mayor transparencia y probidad de control de la gestión, de rendición de cuentas que hoy día no existen. Esto no se trata del Gobernador en particular, sino de instituciones. Y, por lo tanto, tenemos que ser responsables, porque finalmente hay un deterioro de la fe pública y tenemos que recuperarla. Se ha perdido con este proceso de irregularidades que se han evidenciado en la gestión pública.
50 años del golpe de Estado
-¿Cómo ve el ambiente a un mes de la conmemoración de los 50 años del Golpe?
-Se ha politizado el debate causado por la propia coyuntura. No creo que sea bueno enfrentar la conmemoración de los 50 años desde la lógica de las trincheras, sino que más bien desde los principios básicos que deben resguardarse en una sociedad democrática: jamás poner en duda la violación de los derechos humanos y garantizar la no repetición, la verdad, justicia y reparación a las víctimas. Por otro lado, recuperar la memoria histórica para no cometer los mismos errores del pasado. No creo que sea adecuado mentar en la discusión de si había condiciones o no para cometer una interrupción del proceso. Nunca, bajo ninguna circunstancia, es adecuado interrumpir la democracia y mucho menos violar los derechos humanos.
-¿Cree que el exasesor presidencial, Patricio Fernández, hizo lo que usted menciona?
-No me voy a referir a eso. Creo que el presidente hizo su evaluación en su minuto y por eso tomó la decisión que tomó.
-Con un pensamiento de derecha más polarizado debido a la contingencia, ¿considera que se ha hecho más difícil que el gobierno encuentre el tono con la conmemoración?
-Creo que a la sociedad le está costando el tono de esta conversación. Si nos concentramos en lo importante respecto a los 50 años, que es el garantizar que estas cosas no vuelvan a ocurrir en nuestro país, deberíamos poder tener una conmemoración de estos 50 años adecuada, con los tonos correspondientes y conclusiones correctas. Si nos desviamos de ese propósito, vamos a estar cometiendo un error histórico que le puede costar caro a nuestro país.
-Detrás de su rol de subsecretario, también es profesor de Historia. ¿Qué significa para usted esta conmemoración?
-La historia es lo más parecido a la política, y la política creo que es lo más parecido a la vida misma. Uno estudia historia para entender los fenómenos, darle una correcta interpretación, pero sobre todo para no cometer también esos errores en el futuro. Entonces, para mí, estos 50 años siendo hijo de un torturado, de una persona que fue presa política, mi padre, donde mi señora es hija de un ejecutado político, sin duda que uno no quisiera volver a tener ese tipo de situaciones ni se las desea a nadie. Pero también creo que en estos 50 años uno de los aprendizajes es que jamás quienes estamos en política debemos perder la capacidad de diálogo.
-Se va a cumplir un año en el que usted iba a asumir otro puesto. En esa oportunidad no negó su interés en integrarse a la subsecretaría del Interior. ¿Hoy en día piensa en eso?
-No, no pienso en lo que no ocurrió, más bien me hago cargo de lo que está pasando hoy. Efectivamente estuve a disposición del Presidente para asumir el desafío que me propuso, de ser el subsecretario de Interior, y estaba consciente de cuáles eran las dificultades que me iba a tocar enfrentar allí.
Lamento mucho que la discusión en ese minuto haya sido la que fue. Nunca se trató de los tuits que pude haber hecho, sino que más bien de mi militancia política y los temores que un sector político aún tiene de que un comunista llegue a ejercer un rol como ese. Invito a que ojalá estas cosas no vuelvan a ocurrir y no tengamos vetos para ejercer roles específicos a determinadas personas por tener un pensamiento en particular, ya sea presidir la Cámara, ya sea ser subsecretario del Interior o cualquier otra. Esos son debates añejos, propios de otros momentos de la historia.



