Entrevistas
12 de Mayo de 2024Natalia González, excomisionada experta: “Una reforma al sistema político tímida e ineficaz podría incluso generar más problemas”
La profesora investigadora de Faro UDD fue parte de la subcomisión de Sistema Político de la Comisión Experta. Desde esa experiencia comenta la apertura del presidente Boric a discutir una reforma, y si bien lo valora, sostiene que "me tomo esa declaración con cierta cautela". Ante el borrador de propuesta de reforma constitucional esbozado por el senador socialista Alfonso De Urresti, asegura que es un primer paso, pero que es "tímida, y me parece que es poco efectiva y eficaz".
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La excomisionada experta de la UDI y profesora investigadora de Faro UDD, Natalia González, aborda la idea de avanzar en una reforma al sistema político. Luego de que el Presidente Gabriel Boric afirmara estar a favor de una reforma, se activó la discusión en el Congreso. Incluso ya se avanzó en una propuesta.
En su calidad de comisionada fue integrante de la subcomisión de Sistema Político, en la que llegaron a acuerdos con un diseño que posteriormente sufrió leves modificaciones en el Consejo Constitucional. Si bien destaca la actitud del Ejecutivo, González cuestiona los verdaderos incentivos del mandatario para darle urgencia a esta reforma.
–El presidente Boric dio luz verde para activar la discusión de la reforma al sistema político en el Congreso. ¿Qué expectativas tiene sobre este debate?
–No vislumbro grandes diferencias entre lo que dijo en esa instancia (en Enade), con lo que había dicho previamente. Él antes había mencionado que parecía impresentable ante la ciudadanía avanzar con una reforma al sistema político sin antes avanzar, por ejemplo, con reformas de corte más social, como sería la reforma previsional y el pacto fiscal.
Me tomo esa declaración con cierta cautela. Valoro la importancia que le da, pero no soy capaz de desprender de esa segunda declaración. Porque puedes hacer muchas declaraciones de relevancia, pero si no le pones gestión a esa declaración. Si no le pones plazos, si no comienzas a armar reuniones con el Parlamento respecto de cuáles van a ser los temas a abordarse en esa reforma, me parece que entonces seguimos en un punto bien incipiente.
–Ya surgió un borrador de propuesta por parte del senador De Urresti, pero desde el Ejecutivo solicitaron pausar su tramitación. ¿Qué tan urgente es avanzar en la tramitación de la reforma?
–Para contestar esa pregunta creo que hay que escindirse de la reforma presentada o que se quería presentar por parte del senador De Urresti. Sí estimo que una reforma al sistema político es una prioridad, y a diferencia de lo que plantea el Presidente, me parece que verlo como una dicotomía respecto de otras reformas sociales, económicas, es un error. Lo escindo porque creo que la reforma del senador es tímida, y me parece que es poco efectiva y eficaz de cara al objetivo. Lo que no tiene que ver con la urgencia de avanzar.
En el fondo, me parece que la reforma del senador De Urresti es un paso en una dirección que es correcta, pero es un paso pequeño y que al mismo tiempo tiene bastantes vías que la licúan en el mismo proyecto en la dirección en la que queremos avanzar, que es hacia un sistema político más gobernable, más colaborativo.
–Más allá de la propuesta del senador, ¿qué urgencia tiene una reforma al sistema político?
–Es urgente reformar el sistema político, pero no de cualquier manera. Una reforma tímida e ineficaz podría incluso generar más problemas. Pero preferiría que este tema se aborde con integralidad y con la dimensión necesaria que el problema nos presenta. Porque me temo que si no se hace así, los incentivos de las partes van a ser “mira, ya hicimos un ajuste, entonces sigamos con el resto de la agenda”. El problema es que el ajuste es tan tímido y tan ineficaz para el problema que quiere resolver, que nos vamos a encontrar a los pocos años con que no se resolvió probablemente nada.
–¿Qué puntos son indispensables que estén incluidos en una eventual reforma?
–Lo primero es que avancemos hacia un Congreso con orientación mayoritaria. En esa lógica, que para mí es la más indispensable de todas, hay que entrar muy firme con una alternativa de un sistema electoral mixto para elegir a nuestros congresistas. Que combine un sistema mayoritario con un sistema proporcional.
Si nos vamos a seguir moviendo en un sistema proporcional -porque uno entiende que son reglas ya conocidas por los parlamentarios y por los incumbentes-, tenemos que necesariamente reducir la magnitud de los distritos. Porque mientras mayor es la magnitud de los distritos, no solamente generas un incentivo a formar partidos más pequeños, que terminan obteniendo dos o tres escaños en el parlamento, sino que además incentivas a que los parlamentarios entren con menos votos. Y eso genera un comportamiento dentro del parlamento bien complejo. Se transforman en votos de alguna manera pivotales para obtener ciertas mayorías, a cambio de ciertas exigencias que al final no son razonables desde el punto de vista de la política pública y la rentabilidad social de esas exigencias.

–Se habla mucho del umbral del 5% para que los partidos puedan participar en elecciones parlamentarias. ¿Qué tanto puede ayudar para que realmente haya una reducción en la fragmentación de los partidos?
–Es un primer paso que uno puede considerar razonable. Pero nosotros, por lo menos en la Comisión Experta del año pasado, y me refiero a los comisionados de centroderecha, creíamos que esto era un primer ladrillo, un primer peldaño. Pero en ningún caso lo veíamos como un peldaño suficiente y autosuficiente. De hecho, presentamos indicaciones para que además se redujera la magnitud de los distritos y no logramos el consenso. Eso después se logra en el Consejo Constitucional. Pero el Consejo también tiene un mismo diagnóstico de que el umbral no es suficiente y hay que complementarlo con otras medidas que van a tener mayor gobernabilidad en nuestro sistema electoral, no solamente representatividad.
Y la izquierda en la Comisión tiene un criterio parecido. Ellos, si bien no van por la reducción de la magnitud de los distritos, empiezan a plantear otros esquemas. Como de listas cerradas, y eventualmente prohibir los pactos electorales. O sea, tampoco lo veían como una medida autosuficiente en sí misma. Y por eso es que digo que el proyecto del senador De Urresti me parece demasiado tímido. Porque ve en el umbral una autosuficiencia de cara al objetivo que busca, y la verdad es que no lo tiene. Menos con las excepciones que están contempladas.
Natalia González: “Siempre se puede discutir” la reducción de parlamentarios
–En el Consejo también se aprobó la idea de reducir el número de diputados a 138. ¿Reducir parlamentarios es algo que debe debatirse en una eventual reforma?
–Esa materia siempre puede ser objeto de discusión. Cuando uno mira lo que ocurrió después del incremento de 120 a 155 parlamentario, tampoco se han cumplido los objetivos que esa reforma se trazó. En el sentido que se hablaba ahí de mejorar la calidad de la política, la calidad del debate, de eventualmente lograr una proporcionalidad con la población hoy día vigente. Eso no se está logrando con los 155 diputados. Ni lo uno ni lo otro, también parece un número bastante aleatorio al final.
Eso siempre se puede discutir. Ahora, si me preguntas a mí, creo que las reformas de primer orden que tienen que ver con gobernabilidad, mayor colaboración, más bien pasan por tender hacia sistemas más mayoritarios, ya sea proporcionales con reducción de magnitud de distrito, o un sistema mixto, que por la cantidad total de parlamentarios. O sea, la veo como una discusión válida, valiosa, pero que, de cara al objetivo que buscamos, hay herramientas que me parecen más prioritarias.
–¿Cómo ve la posibilidad de lograr acuerdos en el Congreso para avanzar en esta reforma? En la Comisión Experta quizás hubo menores complicaciones para llegar a acuerdos, pero en el Congreso, pueden haber partidos que no van a abrirse a algunos puntos, como por ejemplo, el umbral del 5%, porque les podría perjudicar.
–Efectivamente, es complejo el escenario. No solo porque pueden ser los propios incumbentes los que discuten sus reglas. No es imposible, pero es complejo. Pero además es complejo porque estamos entrando directamente en una etapa electoral, primero a nivel de elecciones locales y después a nivel de elecciones nacionales. Se empiezan a estrechar los tiempos. Y lo que hoy día me parece más complejo es que, si es que entramos en esta discusión, que es una discusión necesaria, ojalá el Parlamento entienda que estas medidas no sean concebidas como únicas, justas y necesarias para abordar el problema solo porque es respecto de lo cual hoy día nos podemos poner de acuerdo. Esa discusión es poner las carretas antes de los bueyes.



