Cultura & Pop
13 de Mayo de 2024El cosplayer de Pedro Pascal en Chile: “Me han dicho que es una falta de respeto lo que yo hago, pero lo dejo ir y trato de seguir con este arte”
Juan Echeverría es 10 años menor que Pedro Pascal, padre de familia e ingeniero constructor civil en Arica. Nunca había actuado antes. Hoy va a distintas Comic-Con para hacer cosplay del chileno del momento en Hollywood. "Pedro es capaz de hacer 100 gesticulaciones distintas en un minuto. Es muy expresivo y de mover sus facciones, como buen actor, cosa que yo no hago. De hecho, me considero más bien un hombre serio por mi cargo y mi trabajo", dice. En esta entrevista, Echeverría cuenta cómo se ha abierto paso en el complejo mundo del cosplay por su propia cuenta. Un mundo que también, le ha entregado su propia fama. "’Eres lo más cercano a lo que voy a estar de él en mi vida’, me han dicho. Yo de inmediato trato de darles un abrazo, porque aquí la gente llora de emoción. Creo que lo mismo haría Pedro", cuenta.
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Juan Echeverría (38) descubrió por un meme que tenía un parecido indudable a la estrella chilena de Hollywood Pedro Pascal. Era 2022 y se había unido a un grupo de fanáticos de Star Wars en Facebook, porque eso era lo que le interesaba. Al actor no lo había visto ni en películas, ni en series, ni en redes. Ni siquiera había visto “Game Of Thrones”, donde Pedro Pascal se hizo conocido por interpretar al príncipe Oberyn Martell. Una noche, buceando en los comentarios del grupo de fanáticos de la saga de George Lucas, vio un comentario con una foto suya que decía así: “¡Oigan! ¡En nuestro grupo está Pedro Pascal!”.
El primer mensaje que le llegó por interno a Echeverría fue para preguntarle si le molestaba que hiciesen la comparación entre él y el actor. “Cuando me metí a Google a buscar su cara me impresioné porque el parecido era innegable. Así que me resigné a aceptar el juego, sabía que todo esto era con humor”, cuenta.
Días después, lo empezaron a contactar personas de todo el mundo. “Me preguntaban si yo era Pedro Pascal encubierto con otro nombre. Incluso me llamaron de un medio mexicano porque pensaron que yo era el doble. Todo era muy extraño y, al principio, la posibilidad de que este parecido se convirtiera en algo más grande era bien confusa. No sabía si me parecía en serio o no”, dice.
Él es 10 años más joven que Pedro Pascal. Es padre de familia e ingeniero civil constructor a tiempo completo en Arica. Nunca había actuado en su vida. Se considera hasta hoy, un hombre serio y de personalidad más bien retraída. ¿Cómo llegó Juan Echeverría a ponerse en los zapatos de una super estrella que, según cuenta, es todo lo contrario a él?
El ingeniero cuenta cómo tuvo que aprender a cocer, a editar videos y a maquillarse completamente solo para lanzarse al cosplay. Un mundo que, según cuenta, “me ayudó a romper mi burbuja de timidez, a aprender a abrazar a las personas o a conversar con quien no conozco. Eso es lo que le gusta a la gente de Pedro: puede estar conversando con alguien, se gira y en un instante te guiña el ojo con picardía”, comienza a contar.

—¿Dices que no conocías a Pedro Pascal antes de hacer tu primer cosplay?
—Exacto. En mi infancia en los ‘80, como todo adulto joven que se crió con televisión, era fanático de Star Wars. Como “The Mandalorian” salió hace poco, no había incursionado en ese mundo todavía. A mí lo que me gustaban eran las naves y de hecho, las colecciono. Un día en el trabajo, alguien mencionó que me parecía a Pedro Pascal. No le tomé mayor importancia, ni siquiera busqué quien era en ese momento. Después, cuando vi el meme que me habían hecho en el grupo en Facebook de Star Wars —al cual entro regularmente—, me metí a Google a buscar su cara y me impresioné, porque el parecido era innegable. Así que me resigné a aceptar el juego, sabía que todo esto era con humor.
—Si eres parte un grupo de Star Wars en Facebook significa que hasta hoy la saga te interesa. ¿Qué ha significado para ti el mundo fantástico de George Lucas?
—Cuando salió la película “Star Wars: La amenaza fantasma”, me marcó mucho, porque siento que innovaron en los recursos que ya habían mostrado en otras películas. Si ya existía el sable de luz, en esta película había un sable doble. Las naves también eran nuevas. Fue espectacular. Lo que la tele y la ciencia ficción me entregaron en ese momento fue la posibilidad de hacerme preguntas frente a lo fantástico. “Oye, pero por qué esa nave tiene ahora dos turbinas y no una”, por ejemplo.
Por ahí empezó mi gusto por la ingeniería también. Todo lo que se hace en Star Wars tiene un por qué.¿Por qué la nave está nueva? ¿Por qué esta vieja? ¿Por qué vuela así? Yo quería llevar a la realidad eso que tanto imaginaba viendo las películas.
—¿Y qué fue lo que te hizo interesarte por un personaje más contemporáneo de la saga y que no habías visto antes?
—Pasó que en 2023 hubo un evento de cosplay en Arica. Mis compañeros del trabajo me empezaron a decir que fuera vestido del Mandalorian, pero a mí me daba vergüenza. Después me senté a pensarlo bien. Ya llevaba un buen tiempo con el bichito metido en la cabeza, la gente no paraba de decirme que me parecía…¿Y si era cierto? Decidí participar del evento para hacerme una especie de confirmación a mí mismo. “Si me inscribo, si la gente me dice que me parezco y gano, le doy”, me dije.

Aprender a cocer y maquillarse como Pedro Pascal
El evento de cosplay consistía en una convocatoria abierta para que las personas fueran a mostrar sus personajes, pero también, para competir por quién tenía el mejor traje. Normalmente, los personajes son de universos fantásticos creados en las películas, las series o los animé japoneses —el origen de todo el concepto del “cosplay”, que viene de “costume”, que significa disfraz en inglés, y “play”, que significa interpretar.
Echeverría compró cartones e improvisó el traje de Din Djarin para ese evento en Arica. El caso de Star Wars, ya lo tenía. “Cuando llegué al lugar, no me saqué el casco. Estuve durante dos o tres horas ahogado. Cuando me tocó presentarme frente al público, solo, en una pasarela, la carta para impresionar, era sacarme el casco. Lo hice y el jurado y la gente, se quedaron atónitos. Luego comenzaron a gritar y a volverse locos. Ahí se acabaron todas mis dudas y decidí dedicarme a hacer cosplayer de Pedro Pascal como hobbie”, cuenta.
Empezó primero en TikTok. Hizo un par de videos mostrándose con el traje improvisado The Mandalorian, personaje que después tardó un año entero en perfeccionar. Luego se pasó a los Live de Instagram, donde la gente le empezó a pedir personajes.
—¿Cómo empezaste a crear los distintos personajes que te pedían si antes con suerte conocías solo al de The Mandalorian?
—Cuando entré al mundo del cosplay empecé a preguntarle a otros cosplayers qué se hacía y cómo se hacía. De hecho Eduardo, un amigo que conocí en los eventos y que hace de Tony Stark, me guió mucho en el proceso, porque estaba completamente solo en esto. Tuve que aprender a cocer, a zurcir, pegar botones y a pintar por Youtube. Busqué todo en Youtube. Fui bien autodidacta.
—¿No se trata solo del traje no? También hay que actuar como él…
— Sí, de hecho, para prepararme para el FestiGame que se hizo en Santiago en 2023, empecé a estudiarlo a través de las entrevistas que ha dado y los Live que tiene. Fui de Joel, de “The Last Of Us”, que era un disfraz más fácil de hacer porque era básicamente un estilo de ropa. Se me acercó mucha gente que conocía las películas de Pedro Pascal y que lo seguía, que se asombraba y me preguntaba si yo era él —considerando que habían más probabilidades de que él estuviese en Chile porque es de acá—. Las señoras me abrazaban.
—¿Y siempre es de alguno de sus personajes o también te presentas como Pedro Pascal mismo?
—Para usar el traje de la Met Gala en la Comic-Con del 2023 —con esos shorts y abrigo rojo que causaron furor—, me preparé para interpretarlo a él por ejemplo. Pero en las entrevistas uno puede ver quién es él y cómo se presenta como actor. Tiene el acento chileno, los mismos modismos. Traté de practicar haciendo Lives en Instagram para ver qué le parecía a la gente. Ahí me di cuenta que Pedro tiene mucho arrastre. Todo el mundo lo quiere. Entonces, también tuve que tratar de interpretar lo que él transmite: es bien solidario, amoroso, tiene una personalidad amable, no es tímido a la hora de abrazar a la gente.

—¿Tú sientes que has logrado parecerte a él?
—Algunos me han comentado que me parezco mucho porque también soy chileno. Él habla mucho más grave que yo, entonces también he aprendido a imitar el tono de voz. Me di cuenta también, que cada un minuto es capaz de hacer 100 gesticulaciones distintas. Es muy expresivo y de mover sus facciones, como buen actor, cosa que yo no hago. De hecho, me considero más bien un hombre serio por mi cargo y mi trabajo, que es súper compuesto. Entonces yo cuando hago de Pedro, tengo que hacer una explosión de expresión, reírme y mover los ojos.
—¿Hiciste teatro alguna vez?
—Nunca. Me he dado cuenta de que es muy difícil actuar. No es mi fuerte. Lo que me ayuda mucho es que he ganado harta personalidad, sobre todo al momento de enfrentarme al público y a la gente. Ya no tengo tanto miedo al rechazo, porque se que me van a aceptar como Pedro. También depende del sector cómo te reciban.
—¿Juzga mucho la gente en el mundo del cosplay?
—Hay eventos en los que no me pescan ni en bajada y otros que sí. Depende de la gente y del tipo de eventos. Por Instagram me han dicho que es una falta de respeto lo que yo hago, pero lo dejo ir y trato de seguir con este arte que hago con el máximo de respeto en el mundo. Es una responsabilidad representar a Pedro Pascal, por él, y por lo que le provoca a la gente, que es pura alegría.
Me pasó por ejemplo, que cuando me empecé a hacer más conocido, como yo soy de Arica, Instagram me empezó a ofrecer seguir gente de Perú, por la cercanía y el algoritmo. Se contactaron conmigo y me invitaron a un evento geek de cosplay de allá. Cuando llegué, primero me fui a presentar ‘de civil’ por decirlo así, para ver a qué me iba a enfrentar. Entré al lugar vestido de mí, sin los lentes más grandes que usa Pedro y sin su estilo de ropa. Fue una explosión. Las encargadas del lugar que estaban recibiendo a la gente, se pusieron a llorar. Hubo una histeria total. Yo quedé para adentro. “Qué efecto tiene este hombre, qué llegada tiene”, pensé.
—Pero eras tú mismo, no él…
—Una de las cosas que me motiva, es que la gente me ha entregado demasiado cariño, sea yo o sea él. Para mí es como una terapia. A veces estoy con mucho estrés o cansado, y cuando voy a los eventos o incluso voy caminando por la calle, que la gente se quiera sacar una foto me renueva la energía. El hecho de poder abrazar a una persona y transmitir cariño, es súper grato y reconforta.

Pascal como un complemento de vida
—¿Cómo manejas esta explosión de emociones que te transmite la gente al verte como Pedro Pascal?
—”Eres lo más cercano a lo que voy a estar de él en mi vida”, me han dicho. Yo de inmediato trato de darles un abrazo, porque aquí la gente llora de emoción. Creo que lo mismo haría Pedro. Trato de dejar una buena imagen de él. Todo lo que hago es con mucho respeto a su persona. Es una responsabilidad representarlo a él y a sus personajes. Trato de no meterme en temas más complejos, de siempre ser el Pedrito buena onda que todos conocemos, de los eventos, las galas y las entrevistas. Así hago mis pautas.
—¿Qué complemento le ha dado a tu vida este personaje?
— Yo pensaba que el cosplay era para gente joven, hasta 18 años por ejemplo, que le gustara la cultura japonesa… y no era así. Conocí a mucha gente que es profesional, que incluso tiene más edad que yo y que está en la misma sintonía de disfrutar con la gente.
A mí, me ha ayudado mucho con el tema de la expresión emocional. Yo en general soy muy retraído. Tener este personaje me ayudó a romper un poco mi burbuja, a abrazar a las personas, a conversar con quien no conozco. Como me crié con la televisión, no tuve el afán de compartir mucho con otras personas. Salía sí, pero el mejor momento para mi era volver a la casa a encerrarme a ver la tele. Yo era más de observar desde lejos. Un apretón de manos con suerte. Ahora tengo que llegar y abrazar a la gente como lo hace Pedro Pascal. Con eso, me di cuenta a los 38 años que uno cuando comunica sus emociones, la otra persona ya te está ayudando con el solo hecho de escucharte.
—¿Qué tiene Pedro que no tengan los demás actores?
—En Estados Unidos, creo que Pedro Pascal ha triunfado socialmente porque a la gente le gusta esa cosa latina, esa cercanía, esa picardía. Es interesante estar conversando, darte vuelta, ver a Pedro Pascal y que te guiñe un ojo. Eso que él hace, se mimetiza con lo que nosotros somos.Así es el chileno, no el estadounidense.
—¿Eso es lo que más te gustó de él en la medida que lo fuiste estudiando?
— Es puro amor el hombre. Y lo transmite dentro de su vocación y fuera. Creo que eso es lo que lo catapultó en su carrera actoral. Mucha gente se debe haber dado cuenta de lo mucho que le costó surgir en Hollywood y luego lo logró. Es un hombre de mucho esfuerzo. Gracias a eso también yo me puede mirar y decir: “Si Pedro pudo, yo también puedo hacerlo”.
El sueño de conocer en vivo a Pedro Pascal
Por estos días, Juan Echeverría equilibra su trabajo en construcción civill con el tiempo que tiene que dedicar a estudiar y crear los trajes de los personajes y del mismísimo Pedro Pascal. Cuenta que no es algo a lo que podría dedicarse a tiempo completo, “porque en Chile no se pueden pagar las cuentas haciendo cosplay. Lo que sí, vale mucho la pena por la cantidad de viajes y personas que puedo conocer”.
Hace una semana, estuvo en la Comic-Con en Santa Cruz, Bolivia. Fue vestido con una polera amarilla de los Lakers con la cual habían fotografiado a Pedro Pascal en Los Angeles, California. Esa polera provocó 4 millones de resultados en Google y miles de ventas de su réplica a través de Ebay. A la hora de la presentación, vistió su clásico traje de The Mandalorian y además, lo acompañó otro cosplayer vestido de Captain Rex, de la misma serie.
En las fotos que subió de esa experiencia, y en todas sus fotos, etiqueta el hashtag #pascalispunk — que coincide con el nombre de la cuenta de Pascal en Instagram—. “Ojalá algún día mi homenaje tenga su recompensa y él pueda mirar mi contenido”, dice Echeverría.

—¿Está dentro de tus objetivos conocerlo?
—Sería un sueño. Pero primero, sería más cercano soñar con que le dé like a mi contenido en las redes sociales algún día. Yo creo que él sabe que existo, quizás le han hecho comentarios, pero no hemos tenido contacto aún. Me encantaría saber qué opina de los personajes que he hecho.
—¿De cuál, por ejemplo?
—Tuve que hacer hasta a Miss Flores, el personaje de madre latina que hizo en un sketch junto a Bad Bunny en el programa “Saturday Night Live”. Fue un personaje muy entretenido, de una señora vieja que entre que te pega y te acaricia al mismo tiempo, usar una peluca, pintarme como mujer. Al principio me dio vergüenza, pensé que me iban a molestar en el trabajo porque andaba vestido como mujer. Pero lo hice porque es lo que hace Pedro, y si lo hace, hay que hacerlo.
Ahora me han pedido mucho a Oberyn de “Game of Thrones”. Ese personaje es muy seductor y promiscuo, entonces cuando empiece a caracterizarlo, tengo que aprender a mostrarlo así. Joel de “The Last Of Us” es muy serio, muy cortante. Con ese me ha ido bien —se ríe—.
—¿Qué es lo más cerca que has estado de él?
—No he estado cerca de conocer a Pedro, pero sí a gente de su entorno y que ha trabajado con él. Conocí a Emily Swallow, que hace de “La Armera” en la serie. Ella vino al Superfest el año pasado. Partí al evento sin contacto y sin productor, a probar suerte. En el fondo, quería saber si ella encontraba que me parecía a Pedro Pascal. Cuando llegué, me saqué el casco al frente de ella y vi su reacción: “Oh ¡Wow!”, exclamó. “De verdad, nunca pensé que hubiese una persona que se pareciera tanto a Pedro, aunque seas más joven”, agregó. Yo ahí quedé bien agradecido, me saqué una selfie y me dijo: “Estás aprobado por ‘La Armera'”. Me agregó a su Instagram, subió una foto y me etiquetó y todo.




