Tendencias
21 de Julio de 2024¿La impuntualidad es buena? Psiquiatra recomienda siempre “llegar 8 minutos tarde, pero ni uno más”
El psiquiatra y filósofo residente en Oxford, Neel Burton, afirmó que "llegar ocho minutos tarde no se percibe como retraso y le da al anfitrión el tiempo suficiente para sentarse durante un par de minutos, ordenar sus pensamientos y comenzar a esperar tu llegada”.
Compartir
Suscríbete al newsletter
El psiquiatra y filósofo residente en Oxford, Neel Burton, explicó por qué siempre es positiva una impuntualidad controlada y siempre “llegar ocho minutos” después de lo acordado.
En una columna en Psychology Today llamada “La psicología de llegar tarde”, el profesional expone “por qué deberías llegar ocho minutos tarde, pero ni uno más”.
En este sentido, dijo que “tengo una pequeña confesión que hacer”.
“En muchas situaciones sociales, a menudo llego exactamente 8 minutos después”, admitió.
Añadió: “¿Por qué? Bueno, llegar temprano es tan grosero, si no más, que llegar tarde, mientras que llegar exactamente a tiempo a veces puede sorprender al anfitrión”.
Las ventajas de llegar tarde para el anfitrión
Burton apuntó que “llegar ocho minutos tarde no se percibe como retraso y le da al anfitrión el tiempo suficiente para sentarse durante un par de minutos, ordenar sus pensamientos y comenzar a esperar tu llegada”.
Eso sí, advierte que más de ocho minutos “la tardanza delata una falta de respeto y consideración hacia ellos, y por eso se molestan más, y más rápidamente, si son (o creen que son) tus superiores sociales o jerárquicos”.
El especialista dijo que la impuntualidad es mal vista “a menos que presentes una muy buena excusa para llegar tarde, preferiblemente algo que esté fuera de tu control, llegar tarde envía el mensaje: ‘Mi tiempo es más valioso que el tuyo’, es decir, ‘soy más importante que tú’, y tal vez incluso: ‘Te estoy haciendo un favor al aparecer’”.
A su vez, remarcó que es una falta de respeto “llegar tarde a una ocasión formal o importante, como una boda o un funeral”.
“Llegar tarde insulta a los demás, pero también socava a la persona que llega pasada, porque puede revelar una falta de empatía”, advirtió.
Por ejemplo, puede ser que la persona que llega tarde se haya fijado objetivos poco realistas y haya programado demasiado en su día, o haya subestimado el tiempo que le lleva viajar de un lugar a otro”, remarcó.
Llegar tarde puede esconder ira, agresión y autoengaño
Burton expone además que la impuntualidad puede esconder factores como la ira, agresión y autoengaño.
“Comencemos con la ira y la agresión. Las personas enojadas que se comportan con calma pueden expresar su enojo por medios pasivos”, dijo.
Por ejemplo, “mediante la resistencia (consciente o inconsciente) a cumplir las expectativas razonables de los demás”.
Respecto al autoengaño, dijo que “como hemos visto, llegar tarde, envía el mensaje: ‘Soy más importante que tú’. Por supuesto, uno puede enviar un mensaje, y a menudo lo hace, sin que sea cierto; de hecho, precisamente porque no lo es”.
Apuntó que “una persona puede llegar tarde porque se siente inferior o sin importancia”.
Aseveró que “llegar tarde es una forma de imponerse en una situación, atraer la máxima atención e incluso tomar el control de los procedimientos”.
Agregó que “llegar tarde también podría ser resistencia, una forma de mostrar la propia desaprobación por el propósito de la reunión”.
“Es probable que un análisis muestre resistencia también de cambiar de tema, quedarse en blanco, quedarse dormido o faltar por completo a las citas”, cerró.



