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Philippe Vigouroux / The Clinic

Política

16 de Octubre de 2024

“¿Es de derecha o de izquierda?”: el vacío legal que permite a los candidatos esconder sus partidos y pactos políticos en las propagandas

Es fácil darse cuenta de cuándo comienzan las campañas electorales. Las plazas, los parques y las calles se llenan de carteles, pendones y "palomas" con el nombre, cargo y rostro del candidato a la comuna. Sin embargo, un dato que suele omitirse en estas gráficas es el partido político o pacto por el que compiten. Esta es una práctica común que no está regulada y responde tanto a la desafección hacia los partidos como a una estrategia electoral: captar el voto independiente.

Por Rodrigo Córdova y Eduardo Monrroy
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Se instalan durante la noche y de un día para otro. Todas las mañanas las plazas, veredas y salidas de metro, amanecen llenas carteles de propaganda electoral con los candidatos de turno. Para esta elección de autoridades locales, la campaña empezó a partir del miércoles 28 de agosto. Y desde ahí que en las avenidas más transitadas se ven las caras de diferentes postulantes a cargos de elección popular.

En todo caso, la cantidad de pancartas ha disminuido considerablemente -según reconocen en los partidos- ya que las campañas se concentran en redes sociales. Eso sí, hay una práctica que se mantiene tanto en la calle como en internet: gran parte de los candidatos esconden su partido político en los afiches propagandísticos.

“Hola, ¿qué partidos la apoyan? ¿Va por la derecha o por la izquierda? Lo pregunto para estar más informado al votar.” Esa fue la pregunta que un usuario de redes sociales le hizo a Valeria Baza, candidata a concejal independiente por Puerto Montt, quien no mencionaba en sus redes ni en los pendones de la calle qué partido político la respaldaba.

“Yo voy en la lista de la Union Demócrata independiente, como independiente”, respondió la candidata.

No decir, no mostrar y minimizar el logo del partido político en la campaña de un candidato es una práctica habitual entre los partidos políticos, tanto de la derecha como de la izquierda, ya que reconocen que los partidos tienen una mala imagen de la ciudadanía.

Desde el Servel respondieron a The Clinic que “la Ley solo establece que la propaganda electoral que se instala en espacio público y privado sea con las medidas, 2 y 6 metros cuadrados respectivamente. En consecuencia, el contenido de la propaganda es determinado por cada candidatura, no habiendo una exigencia en señalar el partido político al que representa”.

Y añadieron: “Servel se encarga de la supervigilancia y fiscalización sobre las normas de campaña, en el ámbito de despliegue y difusión de propaganda electoral, su financiamiento, entre otras materias, sin embargo, no tiene facultades para regular su contenido”.

El desmarque de independientes

El secretario general del Partido Socialista, Camilo Escalona, sostiene que “en el caso del PS, todo afiche, pendón, volante o como quiera que se le llame, tiene el símbolo del Partido Socialista. Igualmente, en las radios tenemos una campaña institucional como PS”. Sobre los partidos que no incluyen sus logos en campañas, dice: “No predico en el desierto”.

En todo caso, hay varios candidatos que si bien no militan, sí son candidatos de determinados pactos y con cupos de partidos. Ellos, reconocen en el oficialismo y en la oposición, son quienes más ocultan su origen partidario. “Es porque les gusta potenciar la imagen de independientes”, reconoce un integrante de la directiva del PPD.

Un dirigente oficialista sostiene que se está intentando revalorizar la marca de los partidos políticos, y por eso en folletos, “palomas” y pendones se incluyen logos institucionales. Sin embargo, son conscientes de que hay candidatos que prefieren utilizar otros métodos, alejados de la campaña oficial, para no transparentar el partido que los apoya, sobre todo quienes son independientes y participan con un cupo de un partido.

Entre los factores que explicarían esta práctica está el descrédito hacia la política, señalan, y además, que al no explicitar el partido, existen más posibilidades de conseguir el voto del mundo independiente.

La marca del partido sobre el candidato

En la derecha sucede lo mismo. Muchos de los carteles que se toman las calles durante el periodo de campaña no explicitan si son candidatos de la UDI, de RN o de Evópoli o incluso si pertenecen a Chile Vamos. El Partido Republicano, en cambio, tiene una estrategia diferente.

Dirigentes de dicha tienda explican que la inversión principal en estos comicios está puesta a la marca del partido, incluso más allá de los candidatos, dado que en varios casos pueden ser nombres más desconocidos. Por lo mismo, en los afiches de campaña suelen identificarse ya sea con los logos o con el propio nombre de la tienda, otorgándole un importante espacio.

Se recuerda, en todo caso, que una estrategia similar se ocupó para la elección de consejeros constitucionales en mayo de 2023, cuando la tienda sorprendió al alcanzar el 35% de los votos y una importante representación en el órgano. En esa línea, explican que el partido apela a capturar el descontento ciudadano con el gobierno y ser la alternativa que mejor represente a la oposición.

El jefe de campaña republicano y ex convencional constituyente, Martín Arrau, explica que “el Partido Republicano destaca por su consistencia y coherencia en lo que hemos propuesto, lo que proponemos hoy y mañana para Chile, en cuanto a tener un fuerte apego en los valores y principios que creemos que el país necesita”.

Sobre eso, Arrau indica que “esa consistencia se va capitalizando en la marca del partido, y por eso al poner la marca, la identificación con esas ideas es mayor. Además, el P. Republicano es mucho más que propuestas puntuales de gobiernos regionales o municipales, que son importantes, pero hay además un proyecto político”.

Dicho eso, el jefe de campaña analiza que para quienes participan en elecciones “es una contradicción no poner de qué partido o sector político vienen, porque si estamos en política es para proponer cosas y no es para llamarse, casi engañando a la gente, independiente cuando no lo son”, pues “las personas tienen identificación política y es importante que el electorado sepa por quién está votando”.

La secretaria general del partido, Ruth Hurtado, sostuvo que los candidatos republicanos “tienen conciencia de que forman parte de un proyecto colectivo, con el que están comprometidos”. En esa linea, agregó: “Los chilenos saben qué piensa y cómo actúa el Partido Republicano”.

El Partido Social Cristiano en algunos de sus afiches también pone su partido de manera clara. Eso se explica porque son una colectividad nueva y que está apostando a tener una bancada de parlamentarios en las elecciones de 2025.

Omisión más que engaño

El cientista político y director ejecutivo de Factoría Pública, Danilo Herrera, explica que “la desafección política en Chile ha llevado a los candidatos a esconder el partido que los apoya o en el que militan, pero es un aspecto que lleva al menos dos décadas, no es nuevo“.

Sobre si es un engaño al elector o no, responde que no lo es “porque por la misma desafección son pocos los que votan por ideología, sobre todo en elecciones municipales y regionales. Además que en las cédulas (votos) aparece claramente el partido de cada candidato”.

Una forma que han tomado los candidatos para que se les identifique con ciertas ideas políticas, es la de aparecer con otras figuras políticas ya conocidas. Herrera explica que “los votantes pueden saber de qué sector es cada candidato con quién salen acompañados. Se han visto candidatos con fotos de Michelle Bachelet, Evelyn Matthei y hasta Jaime Guzmán (se ríe)”.

La doctora en Ciencia Política de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile Cecilia Osorio coincide con que no es un fenómeno nuevo, “de hecho esto viene desde hace 20 años atrás por lo menos” y recuerda que quien irrumpió con esto fue Joaquín Lavín también en elecciones locales.

Cuando comenzó a usarse esta práctica, de quitar el logo del partido, “se empezó a hablar de los problemas de la gente, de que había que hacer cosas y de que esto no era político”, explica Osorio. Esto, agrega, “responde a una intención muy clara de despolitizar la acción política, que pareciera un contrasentido”, pero también “alejar a estas elecciones de los partidos políticos” a propósito del descrédito con el que cuentan actualmente.

“No se si constituye como tal un engaño“, indica la académica, sin embargo, afirma que “es una omisión”. Desde el punto de vista de Osorio, lo más complejo es que “no se está siendo transparente, no se está siendo claro con algo que es una elección” y que esta práctica es “grave”, pues “no contribuye con el fortalecimiento de la democracia“.

Marco Moreno, cientista político y académico de la escuela de Gobierno de la Universidad Central, cree que “si bien no es un engaño flagrante, la omisión de la afiliación partidaria en la propaganda electoral es un signo de la crisis de confianza y transparencia que enfrenta la política y en especial del severo cuestionamiento a los partidos políticos”.

Concide con Osorio en el sentido de que “la tendencia a despolitizar las elecciones mediante la ocultación de la militancia partidaria debilita el debate democrático y fomenta una visión de la política más centrada en lo técnico o personal que en la confrontación de visiones de sociedad”.

Sobre una posible regulación, Moreno explica que en otros países “las reglas electorales obligan a los candidatos a incluir el logo del partido en su material de campaña”. En Chile, en cambio, “no hay una exigencia explícita al respecto, lo que permite que las campañas se basen en la imagen personal sin ofrecer claridad sobre la afiliación partidaria”, dice Moreno.

Sobre eso, dice, “para asegura la trasparencia de cara a los electores y sobre todo fortalecer el sistema de partidos parece razonable revisar las reglas electorales en relación con el tema”.

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