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Entrevistas

19 de Octubre de 2024

Fernanda Urrejola: “Las teleseries lo único que hacen es fomentar y potenciar las relaciones tóxicas”

Actriz y ahora showrunner, Fernanda Urrejola está en Chile en plena realización de “La Casa de los Espíritus” para la plataforma de streaming Amazon Prime. La serie, basada en la más famosa novela de Isabel Allende, se graba en estos momentos junto a un equipo en el que están involucradas su socia y pareja, Fernanda Alegría, Andrés Wood y alrededor de 170 personas. Urrejola cuenta que lleva un año instalada aquí, dedicada a éste, que es su primer trabajo detrás de cámara. Explica que está complejo está planificar un regreso a Los Angeles (California), sueña con desarrollar industria colaborativa en Latinoamérica y cuenta que necesitó dejar las telenovelas, que en su momento gozó y de las que está muy agradecida, pero “lo único que hacen es fomentar y potenciar las relaciones tóxicas”.

Por Jimena Villegas
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Es media tarde de un lunes y Fernanda Loreto Urrejola Arroyo, de 43 años, está sentada en un sillón de cafetería. Su poltrona da justo hacia un transitado pasillo de mall y alguna gente que pasa la reconoce. Lleva polerón gris, zapatillas, toma un té, no ha almorzado siquiera tras cerrar una extensa mañana de grabaciones en un semiderruido palacete del centro de Santiago. Fijando sus ojos de sonrisa y con otra sonrisa en los labios, cuenta que le ha dicho lo mismo a medio mundo. Eso es que lleva un año instalada en Santiago de Chile, que en este momento su centro de operaciones no queda en Los Angeles (California) y que está disponible: 

—“Considérenme, estoy aquí”, dice que les ha manifestado. 

Actriz chilena, ex deportista de elite en nado sincronizado y ahora también productora ejecutiva, Fernanda Urrejola cuenta que pasará en este país al menos otro año más. Y puede que quizá más. Puede incluso que se quede aquí para siempre, aunque muy probablemente no lo haga. En verdad, quién sabe. Si se va otra vez no será porque no le guste Chile, sino porque así tenía que ser. 

Urrejola explica que, tras la pandemia, es difícil tener certezas de casi nada y que lo mejor que podemos hacer los humanos en este momento es acostumbrarnos a la no costumbre: “Planear algo en este momento es imposible y quien se aferre a sus planes lo va a pasar muy mal”.

–¿Pero usted va a volver a Estados Unidos?

–Está todo tan móvil. Es súper difícil decir si vamos a volver a Los Angeles o si incluso nos vamos a mover a otro lado. En Chile, ya desde el estallido social en adelante, hemos estado obligados a entregarnos a la incertidumbre. Y la verdad es que, para mí, ha sido un desafío aprender a estar cómoda con no saber a dónde me lleva. Igual, nosotras estamos abriendo nuestra propia compañía productora. Entonces, obviamente mi relación con Los Angeles no se ha terminado. 

Fernanda Urrejola: “En Chile se ninguneó a Isabel Allende”

Cuando la actriz Fernanda Urrejola habla en plural se refiere a ella y su pareja, la directora y guionista Francisca Alegría, con quien es socia -junto a la diseñadora Gabriela Roses- en la productora Madre, que fue lanzada en agosto del año pasado a través de una publicación en la revista especializada Variety. Es el trabajo detrás de cámara lo que la instaló aquí, porque ambas forman parte del equipo internacional que está en plena realización de la serie “La casa de los espíritus”, para la plataforma norteamericana Amazon Prime Video. 

La producción de ocho capítulos será completamente hecha en este país, con equipos de apoyo de este país y actores internacionales, entre ellos la argentina Dolores Fonzi. Fue presentada oficialmente el 22 de julio pasado -también a través de Variety- por una ejecutiva de origen chileno, la directora de Originales Locales para América Latina, Canadá y Australia en Amazon Studios, Javiera Balmaceda, quien es hermana del actor Pedro Pascal. 

La verdad es que, sumando y restando, es posible decir que esta serie reúne a un buen puñado de los talentos locales internacionalizados o de exportación. No sólo porque Urrejola, Alegría y el cineasta Andrés Wood ofician como los showrunners que, en jerga de industria, significa algo así como ser cabezas creativas de la serie.

También porque el proyecto suma a Fábula, la productora de los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín, ganadora del Oscar por “Una mujer fantástica”: “Ellos están haciendo el service en Chile”, dice Urrejola. Pero particularmente porque la historia es una adaptación de la novela más afamada y vendida de la narradora chilena más importante: Isabel Allende.

Del desarrollo y la gestión de “La casa de los espíritus” se sabe poco. Si hay algo que los profesionales que han trabajado con ellas repiten es que las grandes plataformas de streaming exigen a sus asociados y empleados cumplir con estrictos protocolos de silencio. Por lo mismo, Fernanda Urreloja es muy escueta respecto a su trabajo en esta serie. Cuenta, por ejemplo, que los derechos pertenecen a FilmNation, una empresa norteamericana detrás de éxitos como “El discurso del rey”. También explica que siempre estuvo en su plan instalarse a Chile para este proyecto: “Nos vinimos a empezar la sala de escritores que ha sido online, porque tenemos a personas de diferentes regiones del mundo”, dice. 

También destaca que han podido sumar elenco internacional porque, aunque se está haciendo aquí, la historia no se desarrolla realmente aquí. “Estamos recreando un país alegórico, tal como lo describe Isabel Allende en la novela. Ella nunca habla de Chile, sino que plantea una alegoría para todos los países latinoamericanos que compartimos una misma y triste historia”, dice Urrejola.

También confiesa que, para ella, este trabajo ha implicado una doble exigencia, porque es una tarea “gigante” pero también “una primera vez”. Por lo mismo, a decir verdad, aquello de estar disponible y dispuesta para otro proyecto local o extranjero es imposible: el día tiene solo 24 horas. Ella no lo dice, pero puede afirmarse que, en este momento, sus jornadas laborales parten muy temprano y terminan muy tarde. Le quitan horas de descanso y de paz mental, y le queda todavía un mes por delante: “Cuando estás haciendo algo por primera vez, necesitas poner toda tu energía y tu atención en eso, y así he estado”, afirma. 

–¿Quiere decir muy concentrada?

–Sí, y ha sido muy interesante y súper entretenido, he aprendido un montón. Me doy cuenta de que me fascina estar detrás de cámara. 

–Va a sonar un poco impertinente, pero ¿esto le da para vivir?

–Hacerse independiente es siempre una apuesta. Yo veo cómo las productoras en Chile están todo el rato bicicleteando. Por eso es muy importante potenciar una industria latinoamericana del cine, como un sueño bolivariano. Realmente es complejo en países como el nuestro. La industria chilena en sí misma no se sostiene, o al menos eso es lo que las plataformas ven. En un momento varias dejaron de producir aquí, excepto en Argentina y México además de Brasil, que son las industrias latinoamericanas que se mantienen por sí solas, porque ahí sí existe un público. 

–Y Chile no alcanza a ser una posibilidad para las plataformas.

–Claro. En Chile no alcanza el volumen. Para nosotras era muy importante venir a hacer esta serie acá, traer todos estos impuestos a Chile y trabajar con equipos chilenos. A mí me encanta el nivel de talento que hay aquí, y lo estoy comprobando con este proyecto. Pero mientras nosotros no cambiemos la política pública y tengamos el rebate, que es un incentivo fiscal para poder trabajar aquí, para que haya alguna especie de devolución o retribución por venir a hacer industria en Chile, es muy difícil que podamos seguir creciendo. 

–Es decir, hay una deuda. El Estado de Chile no comprende cómo hacer industria. 

–Yo siento que sí, totalmente. Y en momentos se ha avanzado, pero después se retrocede. Tenemos esa mala práctica de que, al ir cambiando de gobierno rápido, lo que se avanza en uno después se retrocede con el otro y nos quedamos con ese déficit. Chile no es un país barato. Venir a producir a Chile no es económicamente viable o atractivo para una plataforma que está pensando en el negocio.

–¿Y qué motivó a Amazon en este caso? 

–Nuestro empuje, y también nuestro compromiso de hacer bien las cosas con lo que ellos nos ofrecen. Ahora, también a nosotras, como productora, nos interesa poder traer presupuestos internacionales a Chile. A lo mejor, hacer historias latinoamericanas y grabarlas aquí. O ir haciendo alianzas con otros países latinoamericanos que sí tienen un rebate súper bueno, como Colombia o Uruguay.

–O sea, realmente, usted no se ve en Los Angeles de vuelta, ¿verdad?

–En este momento, está súper complejo. Después del paro grande (de actores y guionistas) que hubo el año pasado los precios han seguido elevándose. No hay nadie dispuesto a pagar al equipo técnico que vivía ahí. Estamos viendo producciones de otras partes de Estados Unidos, porque en Los Angeles se están haciendo muy pocas. 

–Entre la película “La casa de los espíritus”, que internacional, y esta serie han pasado 31 años. ¿Nos demoramos mucho los chilenos en darle espacio a este libro tan relevante?

–Sí, nos demoramos. Pero también pasan cosas. Justo habíamos empezado la colaboración con Amazon cuando aquí empezó el estallido social y la lucha por la nueva Constitución. Yo pensaba: “qué heavy que 50 años después estemos en esto”. Y es un poco uno de los temas que toca la novela, cómo los cambios sociales toman generaciones.

Nuestro país tiene en parte esa historia triste, que es que la verdad nunca se contó realmente. Se contó por pedazos, se tapó. Todavía el 50% o el 45% del país sigue avalando la dictadura. Si nosotros creemos que existe un plan divino, podemos pensar que quizá esta parte tan triste y oscura de nuestra historia sea lo necesario para que abramos los ojos. Pero necesitamos abrirlos, decir las cosas por su nombre. En la novela, tres generaciones después, la nieta tiene que hacerse cargo de las acciones del abuelo. Es muy interesante, porque mezcla el tema personal y la familia con el patriarcado en general.

–Llama la atención que haya venido una plataforma internacional a hacer este proyecto.

–Pero eso es porque los derechos de la novela no estaban aquí. Desde los años 90, cuando se hizo la película en Hollywood, estaban en Estados Unidos. FilmNation era el dueño de los derechos.

–¿Es decir, había solo que pagar?

–O sea, sí. Pero yo creo que todo pasa por algo. Si no se hizo antes en Chile también es que en Chile se ninguneó a Isabel Allende desde el día uno. Esta es una novela que ella escribió en el exilio, durante la dictadura. Se publicó en España, porque en Chile nadie la quiso publicar. Era una verdad demasiado incómoda para nuestro país de ese entonces, y lo siguió siendo durante los años 90 y los principios del 2000. Entonces, era muy difícil que “La casa de los espíritus” se hiciera desde Chile. Nosotros revisamos material de Isabel Allende, nos pusimos a buscar, y hasta en “El show de los libros”, donde se supone que le iban a hacer un homenaje, igual la ningunean. 

–¿No es profetisa en su tierra?

–No, pues. Era la chora feminista de la revista Paula, pero la minimizaron cada vez que pudieron. Igual a ella le rebota, porque es la autora más vendida del mundo. ¿Qué le va a importar que la chaqueteen en Chile? Además, no todos lo hacen, ¿no? Obviamente, que hay fans que la aman y ella se queda con lo bueno.

–¿Cómo ha sido el trato con ella?

–La hemos visto poco. Yo la admiro mucho, me encanta su forma de ser. La había conocido años atrás, porque iba a hacer otro proyecto de ella. No sé si me reconoció o no, pero cualquier cosa que ella nos dijera era un aporte, una ayuda. Lo único que queremos era que a ella le guste lo que estamos haciendo. Ojalá que así sea.

“Antes de que Clint Eastwood me escogiera, yo pasaba momentos súper tensos, estaba perdiendo totalmente la confianza en mí “

Fernanda Urrejola se fue de Chile con rumbo a Estados Unidos en 2016. Dejó atrás más de una década en las teleseries locales, que empezaron con ella a los 22 años en “16” de TVN, siguieron en el área dramática de Chilevisión y terminaron -al menos hasta ahora- en Canal 13. Su objetivo al partir era cumplir el sueño de hacer carrera en Los Angeles, donde está el corazón de la industria cinematográfica occidental. También quería sacarse de la zona de confort. 

Urrejola dice que no acomodarse es parte de su estructura vital, que está siempre haciéndolo, que no le gusta cuando empieza a sentir que todo está muy fácil y que no quiere dejar de soñar. También sabe que en la vida no hay errores sino solo experiencias, y que depende de cada ser humano saber qué hace con ellas porque toda experiencia, incluso la peor, es en sí misma fundamental para esa vida y su evolución. 

Instalarse en California no fue fácil y lograr un espacio tampoco fue rápido. Pero consiguió darle un vuelco internacional a su trayectoria. Entre 2018 y 2021 formó parte de los elencos de las temporadas 1 y 2 de “Narcos: México”, hecha por la plataforma Netflix. En 2020, estrenó la primera y única temporada de la versión latina y actualizada de la serie clásica de los años 90 “Party of Five”, en la señal de pago Freeform. Pero lo más lucido de su currículum está en el cine. 

En 2021 se estrenó “Blue Miracle”, un drama en el que compartió elenco con Dennis Quaid; el año pasado se presentó en el filme de suspenso “The Black Demon”, y en septiembre de 2021 salió a pantalla en “Cry Macho”, una de las 40 películas que ha realizado como director esa auténtica leyenda del cine que es Clint Eastwood. Con él mismo en el papel masculino protagónico, la cinta le permitió a Eastwood reflexionar en torno a la masculinidad y el amor y a Urrejola, interpretar un papel principal.

–¿Qué le dejó el trabajo con Clint Eastwood?

–Profesionalmente, el respeto en el set, que es algo maravilloso. Pero hay algo personal. Antes de que Clint me escogiera, yo pasaba momentos súper tensos, estaba perdiendo totalmente la confianza en mí misma y en la humanidad entera. Recuerdo que justo llegó a mi vida mi perrita; los animales te suben al tiro la vibración, porque te conectan con el amor incondicional. Ese fin de semana nos fuimos al desierto, a Joshua Tree, y fue mágico. Tuve como unas revelaciones en el sueño. Me acuerdo de haber despertado muy agradecida de la vida. Pude decir: “Realmente estoy viviendo la vida que soñé. Las dificultades diarias me hacen perder la perspectiva, pero en realidad tengo la vida soñada”. Pude ver todo lo bueno que sí me había pasado y anulé todo lo negativo a lo que me estaba aferrando. Eso fue un domingo y el lunes me llamaron para decirme que había quedado. Yo sé suena a que no, pero estoy convencida de que fue porque cambié mi vibración.

–Bueno lo que importa es lo que se siente, ¿no?

–¡Y lo sentí! En ese sentido, Clint para mí es un recordatorio, un símbolo. Lo otro que aprendí, y que espero lograr ahora y en lo que viene, es que él tenía un equipo de mucha confianza, con quienes llevaba años trabajando. Eso, en una industria colaborativa como ésta, es súper importante. Es muy valioso encontrar a tu familia en este trabajo y creo que eso se lo voy a robar a Clint.

–Hay un concepto que se llama techo de cristal y lo viven las mujeres en Hollywood. En su caso, es latina, ya pasó los 40 y es mujer. ¿Lo tiene encima?

–Mira, me lo han hecho creer toda la vida. Toda la vida hemos vivido condicionadas a eso, y lo viví aquí en Chile. Yo, a mis 32 años, estaba haciendo personajes de 40 con un hijo que, en la vida real, tenía seis años menos que yo, mientras que las actrices de 21 estaban con el mismo protagonista de 50 y tantos en paralelo. Creo que mi trabajo personal es ir sacando los techos. Por ser chilena, por ser mujer, por ser bonita o por ser fea, por ser de aquí o por ser de allá, lo que sea. Las mujeres hemos tenido que estar constantemente apoyándonos a nosotras mismas o solas, con mucha disciplina para quebrar esas cosas. Yo creo que la industria sigue siendo súper castigadora con la mujer.

–En ese sentido, su paso a la producción le permite seguir el camino de otras mujeres, como Reese Whiterspoon, que se transformaron en productoras para tener los papeles que quieren.

–Exactamente, y por eso lo estoy haciendo también. O sea, me pasó de irme a Los Angeles y darme cuenta de que levantabas una piedra y había un actor, y estaban todos en la misma que yo. Si me seguía auto convenciendo de lo imposible que era trabajar, no iba a trabajar. Logré trabajar, soy afortunada. Pero, de nuevo, no me llegaban los proyectos que yo quería o no me sentía satisfecha a nivel artístico. En mí había una curiosidad, ganas de ser más autora, y de no quedarme sentada esperando. Eso es brutal, muy agobiante, porque haces miles de castings y no quedas, o quedas en uno o dos. Entonces, es muy difícil no creerte menos merecedora o no ponerte tú misma los techos, que ni siquiera son de cristal, sino que de concreto. 

–Siendo clásicos y pulsando la tecla del chaqueteo, alguien podría decir que usted está de vuelta porque fracasó. ¿Tiene respuesta?

–Que no importa que lo digan. Que lo piensen. Yo no he fracasado, sigo creciendo, sigo evolucionando. Volví, de hecho, por un proyecto desde allá y para acá. Me siento más orgullosa que nunca de lo que estoy haciendo. Y hoy en día puedo observar ese chaqueteo y puedo restarle valor, y tratar de yo no hacer eso con otras personas. Entonces, da igual.

–Pensando en Chile, ¿qué le gustaría hacer? 

-Tengo varios proyectos pensados para Chile, si es que me invitaran a proyectos como películas o series. Siento que fue un poco desafortunada mi partida, me fui e inmediatamente se abrieron las plataformas para venir a hacer cosas. Veo a un montón de compañeros que, sin moverse del país, han internacionalizado su carrera y lo encuentro maravilloso. A mí no me resultó así.

–Pero, al revés, usted se saltó la debacle. Estaba en Los Angeles mientras aquí caía la industria de las telenovelas.

–Me fui justo el año en que estaban cerrando las áreas dramáticas, partí y empezó a quedar la embarrada. Yo había empezado a planificar mi viaje dos años antes y estaba esperando a que se acabara mi contrato con Canal 13. Pero igual se han seguido haciendo cosas, a las teleseries les sigue yendo relativamente bien.

–Pero hay un solo canal que las hace. Usted se salvó de eso y ha sido doloroso para los actores.

–Para mí fue doloroso desde antes de irme, yo ya veía esta caída. Y por eso también estoy agradecida de ver que las plataformas hacen cosas y a mis compañeros trabajando todavía. 

–Usted misma trabaja con una plataforma. Se dice que nadie muerde la mano del amo que le da de comer, pero parece que trabajar con las plataformas es leonino.

–Son los nuevos estudios. O sea, finalmente los poderosos van rotando, pero se quedan igual. El sistema no ha cambiado mucho y, de hecho, hay más dificultades ahora, porque todas las cosas que se habían logrado con los estudios en el pasado hoy están en tierra de nadie, y por eso se hicieron los paros en Los Angeles. Ya no se respeta el derecho de autor, por ejemplo. Los guionistas, que antes trabajaban por periodos más extendidos, ahora tienen que hacer todo más rápido y no les pagan por las repeticiones, están siempre preocupados. Todo esto está cambiando la industria.

-¿Tanto así?

-¡Sí! Y todavía estamos en pleno proceso de cambio. Yo no sé dónde va a terminar, pero hay que estar muy atentos. Por eso ojalá que encontráramos formas alternativas de producir y por eso, insisto, el Estado tiene que entender que, en una producción como ésta, no solo está la plata que entra, sino que también está la cantidad de trabajo que se da. O sea, nosotros en este equipo somos como mínimo 170 personas. ¡Es mucha pega y son muchas empresas asociadas a la producción!

“(En las teleseries) se tratan de puta, de maraca, de mentiroso, de no sé qué. Y yo sentía que no podía más con eso”

Fernanda Urrejola forma parte de ese grupo de humanos que han incorporado a su caja de herramientas el lenguaje y la actividad espiritual. Palabras como niveles de conciencia, conexión con el universo, meditación o procesos evolutivos y frases como aquella que dice que “donde está tu atención ahí está tu creación” están en su vocabulario.

Las expresa confiada y de modo natural, como si quien las escucha sabe de lo que ella habla. Y ella habla, por ejemplo, de que nada es casual. O de que cada persona y cada pieza en esta Tierra tienen un propósito de existencia, un porqué. El desafío verdadero es encontrar cuál es ese propósito.

Cuenta que lleva muchos años de exploración y de búsqueda. Toda la vida, en realidad, porque de chica tuvo experiencias con planos sutiles, que le dieron miedo y que bloqueó. Hoy -afirma- su trabajo personal es avanzar, fluir, estar en armonía. Fernanda Urrejola dice: “A mí me sorprende que se siga creyendo que los humanos venimos a dominar todo lo que nos rodea, que no se entienda que no estamos separados, sino que completamente interconectados. Siento que somos como las neuronas del planeta, pero el problema es que, como no lo entendemos, somos igual que un cáncer que empieza a tener una función que no le corresponde. Es momento de entender que el planeta Tierra tiene una inteligencia en sí misma y que hay una fuerza mayor, que podría ser la Fuente o el universo entero”.

–¿Cómo llegó a estas convicciones?

–Bueno, leyendo, pero también de la vida. Creo que es como de personalidad, porque soy una vieja chica. Pero también porque a mis 27 estuve a punto de morir.

–¡Perdón! ¿Cómo fue eso?

–Tuve una obstrucción intestinal y los doctores no me creían. Pensaban que era una intoxicación y me mandaban de vuelta a la casa, pero yo sabía que me estaba muriendo. Finalmente, gracias a mi mamá, me escucharon. Y por suerte, porque si no me habría muerto. Ese fue un punto sin retorno. Me empecé a dar cuenta de que estaba repitiendo ciertos patrones y empecé a buscar qué podía hacer para cambiar lo que se repetía. Así partió un trabajo espiritual muy grande. Obviamente que uno no cambia de la noche a la mañana, aunque hoy en día los cambios son mucho más rápidos. El mío fue más lento. Y fue profundo, abrió mucho mi percepción, me volvió a conectar con las áreas más sutiles. 

–Eso fue hace unos 15 años más o menos. Usted ya estaba metida en la industria de las teleseries y el star system

–Y todavía sigo metida. 

–Pero es vivir dos mundos paralelos. ¿Cómo se combinan?

–Bueno, dejé de lado a un montón amistades. Al principio mis amigas me hacían bullying, porque me fui de retiros. Como que necesité silencio. Hice un cambio súper drástico. Pero después ya se fue acomodando a mi vida. Y, obviamente, ningún proceso es lineal, y eso es algo que tenemos que entender. Uno va y viene. El de la conciencia es un trabajo diario, realmente necesita disciplina. Pero también, cuando entras en esos espacios, el goce es mucho más grande. Siento que soy un alma curiosa que vino a esta vida a experimentar, y no me conformo con poquito. Sé que no soy perfecta y que no me he iluminado, que el trabajo es constante y que a veces se me olvida. Cuando vuelvo a mi antiguo yo y me atrapo, la tarea es no castigarme y seguir avanzando.

–¿Cuánto y cómo ha cambiado desde que se fue a Los Angeles?

-Han pasado casi ocho años. Siento que hice un cambio súper profundo. Yo no me sentía tan orgullosa de lo que había hecho, me costaba ver, sobre todo a nivel artístico. Me sentía siempre al debe. Les agradezco mucho a las teleseries. Lo pasé increíble, las gocé mucho, conocí a gente maravillosa y fue un entrenamiento brutal, porque es la única pega que te permite estar actuando todos los días. Estás desarrollando tu oficio de una manera súper constante y productiva, es súper bueno. Pero, por otro lado, yo tenía todo este llamado espiritual y social. Me preguntaba: “¿Qué le estoy dando a la gente?”. A mí me paraban en la calle y me decían: “Mijita, la están cagando”. Y yo: “¡Nooo, Dios!”.

–¿De verdad?

–Claro. Para mí es tan importante el amor y lograr relaciones sanas, sanar esos patrones tóxicos. Y resulta que las teleseries lo único que hacen es fomentar y potenciar las relaciones tóxicas. Para que una pareja que comienza enamorándose en el capítulo 1 dure 90 capítulos va y viene. Se tratan de puta, de maraca, de mentiroso, de no sé qué. Y yo sentía que no podía más con eso. Necesitaba ir un poquito más profundo, poner en la mesa temas que me permitieran reflexionar, conversar y llegar a lo que realmente me mueve.

–¿Tener propósito?

–Yo creo que tiene que ver con eso. Tiene que ver con la conexión directa con otro ser humano. En algún momento se me criticó por hablar mucho de mi vida privada y de contar traumas o cosas en los medios, pero para mí eso fue súper poderoso.

–¿Por qué?

–Mira, me encantaría hacer un trabajo con entrevistas que me han hecho en el pasado y mostrar lo mal que nos trataban. Por ser mujer, a mí me cosificaban por todo. Si comparas cualquier entrevista, vas a ver que yo, por años, era la ex de todos mis ex, pero a ninguno de ellos le dicen “el ex de…”. Fui de las primeras que habló antes de que existiera el #MeToo y me criticaron por eso, dijeron casi que andaba buscando rating. Pero tanta gente después se acercaba en privado a agradecerme, por abrir un espacio a que se pudiesen conversar estas cosas en la tele. Ahora valoramos lo importante que es poder hablar.

–Muy probablemente le pasó por guapa en una cultura machista.

–En todas las entrevistas me preguntaban: “¿Qué hiciste para bajar de peso? ¿Y cómo lo haces para verte bonita? ¿Y qué pasó con este tipo y con este otro?”. Y me pasó que, cuando empecé a hablar de mi vida personal, de las cosas que me marcaron y de cómo pude crecer a partir de esas cosas, se me abrió un espacio para poder ir más profundo. Pude decir lo que a mí realmente me importa, y eso tiene que ver con que no importa lo que te haya pasado, porque todas esas cosas que te pasaron te ayudan a ser quién eres. Tú puedes ver si, con ese trauma, te hundes más o si, teniendo una red de afecto, sales adelante y demuestras que ese trauma no te define.

–Fernanda, usted está trabajando en pareja en este momento. Es algo que no se recomienda. ¿Cómo ha sido?

–Ha sido súper complejo y desafiante, porque es 24/7 y el trabajo creativo no para, aunque quieras decir: “La oficina llegó hasta acá”. Pero, una vez pasada la mayor crisis, solo nos ha potenciado como pareja y como seres humanos. Yo creo que estamos en nuestro mejor momento.

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