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27 de Octubre de 2024No es flojera, puede ser baja autoestima: la dificultad que poseen las personas que procrastinan o no toman decisiones
Una persona sin confianza en sí misma suele arrepentirse de lo que hace. Entonces, si no toma una decisión, no comete un error y, sin un error, no hay de qué arrepentirse. Por eso, piensan, mejor no hacer cosas.
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Procrastinar significa aplazar cosas, mayormente decisiones. Esto se vuelve un problema para algunas personas, cuya postergación de deberes se puede volver infinita y, finalmente, no cumplen con lo que tenían que hacer o entregar. Esto, a su vez, genera un nuevo problema, como la irresponsabilidad.
El psicólogo Tomás Navarro, en una columna en ABC, citó a otro especialista para explicar por qué se dan estos casos que, al final, pueden causar un gran malestar. Se trata de Barry Schwart, un psicólogo que suele difundir temas sobre el área en el New York Times. Precisamente, en una de sus investigaciones descubrió que las personas con baja autoestima tienen peor rendimiento cuando tienen que tomar decisiones.
Uno de los fenómenos que halló es que una persona con baja autoestima colapsa cuando tienen muchas opciones de decisión, ya que esto genera más miedo al fracaso. Y también más miedo a errar en la definición. Por esto, se escudan en postergar las decisiones que deben tomar y, así, no enfrentan un futuro cercano.
Un ejemplo que da la publicación es la siguiente: no cuesta decidir que se va a la playa o a la montaña. Eso es fácil. Pero sí es dificultoso decidir a qué playa o que montaña, específicamente, se quiere ir. Un truco es limitar las opciones, ya que cuando el abanico es muy amplio, una persona insegura puede colapsar.
Otra arista es la insatisfacción que puede sentir una persona. Una persona con baja autoestima puede tener esta sensación con sus decisiones, por lo que suelen arrepentirse y dar muchas vueltas una vez ya definida la alternativa. Esto significa que, si no hay una decisión, entonces, no hay error, y sin error, no hay arrepentimiento.
Pero, qué pasa cuando el problema es otro: es la falta de alternativa o la parálisis por análisis o la posposición por una actitud pasiva. Según Tomás Navarro, también se procrastina por exceso de perfeccionismo, por angustia y por miedo por cómo quedará o qué pasará, o por falta de interés y de motivación. También por mala organización de tiempo, fatiga, falta de disciplina, desorganización o falta de definición.



