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Bernardo Fontaine
El economista y exconvencional Bernardo Fontaine. Fotos: Sergio Morales / The Clinic

Entrevistas

22 de Diciembre de 2024

Bernardo Fontaine: “La pregunta es si la oposición va a estar con los trabajadores o con el Gobierno, que quiere que las cotizaciones vayan al Estado”

El economista defiende que cualquier entendimiento en la materia debe respetar que las cotizaciones vayan a la cuenta de cada trabajador. "Hay que subir las pensiones, pero sin echarle la mano a las cotizaciones de los trabajadores", dice. El exconvencional además asegura que la discusión "reafirmó las convicciones" dentro de Chile Vamos al descartar apertura a un método de reparto. Aquí también desdramatiza las campañas de las AFP en contra de la reforma -"es un problema de ellos", dice- y afirma no tener relación con las administradoras de fondos de pensiones: "No las necesito, yo defiendo la propiedad privada por convicción".

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Bernardo Fontaine ha seguido atento durante estos años la dilatada tramitación de la reforma de pensiones en el Congreso, la cual hoy enfrenta semanas clave en el marco de los diálogos que encabeza el Gobierno con representantes de Chile Vamos explorando un eventual acuerdo.

El economista de la Universidad Católica, de hecho, presentó a fines de mayo una propuesta que sirviera de “puente” para llegar a entendimientos entre oficialismo y oposición, en la que planteó que un punto de la cotización adicional se le preste al Estado para aumentar las pensiones de los actuales jubilados.

Poco antes, Bernardo Fontaine había tenido su etapa de mayor exposición pública durante su paso por la Convención Constitucional, a la que ingresó como independiente en un cupo de RN. En ese lugar defendió la propiedad de los fondos y se enfrentó con la izquierda cuando aseguró en una entrevista que los trabajadores “no serán dueños de sus ahorros previsionales”, en medio de la redacción del texto, lo que le valió críticas.

Durante este tiempo, además, ha ejercido como uno de los voceros del movimiento “Con Mi Plata No“, frase que se lee en un jockey que mantiene en el escritorio de su oficina ubicada en Vitacura, donde Bernardo Fontaine recibió a The Clinic.

En esta entrevista, Bernardo Fontaine cree que “están las fuerzas” para alcanzar consensos en materia previsional, aunque es crítico de lo que hasta ahora ha impulsado la mesa técnica que representa a los partidos. También repasa el rol de Chile Vamos, el Partido Republicano y el Ejecutivo, del cual es severo.

“La reforma original presentada por La Moneda estuvo mal diseñada. No se basó en los números, sino en la ideología. Rascaba donde no pica. Hablaban de las pensiones como si no existiera la PGU”, dice.

“Ha costado mucho que esta discusión se enmarque dentro de la realidad y aún hoy los sectores de gobierno tienden a decir que si no se aprueba el 0,5% de cotizaciones que los trabajadores le van a pasar al Estado para financiarlo, se está contra de las mujeres. Eso no es así”, subraya Fontaine.

—La realidad es que las mujeres tienen una pensión más baja…

—Sí, es la realidad. Pero la realidad es que el 50% de las jubiladas actuales no cotizó nada y recibe la PGU. Otro 30% cotizó muy poco y va a recibir muy poco beneficio del seguro social. En definitiva, todo el esfuerzo del Gobierno por empujar que los trabajadores le cedan cotización al Estado para subir pensiones en el caso de las mujeres, viene a beneficiar el 30% de mujeres que tienen pensiones más altas. Y como las pensiones son más altas, pero no son altas, vale la pena hacer el esfuerzo. Pero seamos sinceros, lo que realmente sirve a las mujeres es subir la PGU. Eso es lo que le llega de verdad a la enorme mayoría de las mujeres. 

—Pero eso también tiene un costo importante para el fisco.

—Pero entonces por qué el Gobierno no separó de la discusión la PGU. Hace rato que hay acuerdo para subir la PGU al tiro y subir la pensión adicional un 3%. Están los votos. Entonces por qué no separó el proyecto y dijo aprobemos al tiro en lo que ya tenemos acuerdo y sigamos discutiendo en lo que no tenemos acuerdo. Eso habría significado un alivio inmediato a un montón de pensionados, pero la tozudez del Gobierno no ha dejado que suben sus pensiones.

—A veces se da un mensaje de que una mejor jubilación tiene que ver con el mérito, con no tener lagunas, ¿pero qué se hace con una mujer que gana el mínimo o que tuvo que posponer su trabajo por ser madre?

—El enorme alivio ha sido la PGU, y hay que lograr que este país vuelva a crecer rápido para que tenga recursos para irla subiendo. La PGU lo que hace es entregarle a todos un piso de solidaridad independiente de que hayan cotizado o no. De hecho, es la reforma más profunda que ha existido en las pensiones en los últimos años. Es la solidaridad más grande que se ha hecho en Chile, y la hizo un gobierno de centroderecha y no de izquierda. 

—¿Qué rescata de la discusión que hasta ahora se ha dado en el Congreso entre la mesa técnica?

—El informe técnico que salió es desilusionante en su conjunto, porque no respeta que las cotizaciones adicionales tienen que ir a la cuenta de cada trabajador. Además, demuestra un grado importante de diferencias entre los expertos, porque varios de los principales temas no están resueltos ni consensuados. Sin embargo, es positivo que se proponga la idea de que haya comisiones variables por rentabilidad, esa es una cosa que he planteado y que parece fundamental, porque hoy causa mucha molestia en los cotizantes que las AFP cobren la misma comisión cuando hay rentabilidades negativas.

—Así como se está gestando el acuerdo, sería un fracaso, dijo Bettina Horst. ¿Lo comparte?

—Lo comparto, porque a lo que lleva ese informe es a crear un reparto de cotizaciones con un 0,5% de la cotización adicional, y eso es una manzana podrida en el acuerdo, una manzana que podría terminar pudriendo todo el sistema. ¿Por qué? Porque eso sería la creación de un sistema de reparto que podría crecer y crecer, y contagiar. Y el problema del reparto es que no es justo, ahí el que cotiza recibe menos de lo que cotiza.

Bernardo Fontaine es ingeniero comercial con mención en Economía de la Universidad Católica.

“Hay que subir las pensiones, pero sin echarle mano a las cotizaciones de los trabajadores”

—¿Por qué se insiste con que hay una introducción de componentes de reparto si se ha dicho que más bien lo que se ha explorado es una modalidad de seguro y una fórmula para compensar el desequilibrio de las pensiones de las mujeres?

—Primero que todo, creo que está muy bien igualar el cálculo de pensiones de hombres y mujeres, porque las mujeres viven más. Es curioso que la iniciativa popular de norma de “Con mi Plata No” una de las cosas que pedía era igualar el cálculo de pensiones de hombres y mujeres, eso fue rechazado en la Convención. Pero el problema es cómo esto se financia, y lo lógico es que eso lo financie el Estado con ingresos del Estado. Y si lo financian los trabajadores, eso significa bajar las pensiones de los hombres en beneficio de las pensiones de las mujeres, y eso puede llevar a que un trabajador que gana el salario mínimo termine con una peor pensión porque cedió sus cotizaciones al Estado para que el Estado financie la igualdad de las mujeres. 

Entonces, es distinto si esto se financia con recursos del Estado, porque esos recursos los pone toda la sociedad y no solo los trabajadores con contrato, que es el gran problema que tiene el reparto, porque le carga la mano a trabajadores con contrato y no a toda la sociedad. Y segundo, los impuestos a los que más pagan, son los que más ganan, entonces es un tipo de solidaridad más justa.

Ahora, si esto se enmarcara dentro del seguro de validez es otra propuesta válida.

—Eso es algo que había propuesto el presidente de RN, Rodrigo Galilea…

—Pero no está en el informe técnico de los expertos.

—Estamos hablando de que de un 16% total de cotización, un 0,5 utilice un mecanismo distinto orientado a compensar las menores pensiones de las mujeres. ¿Por qué no abrirse si es lo que permitiría llegar a un acuerdo en un problema tan postergado?

—Abrirse a la fórmula de que el seguro de invalidez incorpore eso, es una manera inteligente de abordar el problema. Ahora, que esto sea un 0,5%, que parece poco, en realidad es muchísimo dinero para los cotizantes. Significa un 5% de menor pensión para los cotizantes jóvenes. Uno puede verlo al revés: esto para el Estado es poco dinero. Son entre 250 y 400 millones de dólares. Entonces, uno se pregunta por qué el Gobierno no cede si esto es una cantidad que el Estado puede acomodar en sus gastos. Entonces viene la idea de que no cede porque esta es la manera de introducir una institucionalidad de reparto a la fuerza, disfrazado de necesidad de igualar las pensiones de las mujeres, con lo que estamos de acuerdo, pero hay otras maneras de financiarlo.

Las economistas Soledad Hormazábal, Cecilia Cifuentes y María José Zaldívar dijeron que la preferencia absoluta por la idea del 6-0 conduce en la práctica a un 0-0. ¿Hay una obligación moral de llegar a un acuerdo?

—Yo creo que los acuerdos son muy buenos, y en esta oportunidad existe la oportunidad de llegar a un buen acuerdo. Pero los acuerdos que valen la pena son los que benefician a los ciudadanos, y para eso hay que subir las pensiones, pero sin echarle mano a las cotizaciones de los trabajadores. Las cotizaciones de los trabajadores son para cada trabajador y no para financiar el Estado. Eso es fundamental, porque es de justicia, no es un problema de regateo, de tener un 4-2 o un 5-1. ¿Qué es lo justo? Lo justo es que los trabajadores se esfuerzan, trabajan y su cotización debe ir a su pensión.

Y si queremos hacer solidaridad -que debemos hacerla si vivimos en sociedad-, para eso están los ingresos del Estado. Esto es más justo porque los ingresos del Estado los pagamos todos, y más los que más ganan. A mí me llama la atención por qué la izquierda prefiere una solidaridad donde le carga la mano a los trabajadores, versus una solidaridad vía ingresos del Estado, donde le está cargando la mano a toda la sociedad, especialmente a los que más ganan. 

—En las campañas de las AFP contra la reforma se dice que ningún porcentaje debería ser administrado por el Estado. Pero el seguro de cesantía recibe 3 puntos de cotización de los cuales 0,8% van a reparto…

—El seguro de cesantía es un seguro, es otra naturaleza de problema. Los seguros siempre son colectivos porque no sabemos cuál de nosotros va a ser afectado. En cambio, el riesgo de jubilarse, es cierto, todos nosotros vamos a jubilar, entonces no se justifica que haya un seguro colectivo para un riesgo que no es colectivo. Son problemas distintos. Más bien, lo anómalo que tiene Chile es que exista una cuenta individual en el seguro de desempleo. 

Bernardo Fontaine: “Las fuerzas están para que se llegue a un acuerdo”

Más de dos intensos años de discusión cumplió en noviembre la reforma previsional en curso, luego de que el Gobierno de Gabriel Boric la presentara en el Congreso. Para Bernardo Fontaine La Moneda siguió una estrategia equivocada y ello explica parte de la dilatación del proyecto.

—¿No cree que en el debate hay actores que simplemente no quieren avanzar y criticar con tal que no haya reforma?

—Pero yo creo que las fuerzas están para que se llegue a un acuerdo. El Gobierno siguió una estrategia equivocada, después de la derrota del plebiscito era clarísimo que los chilenos no querían reparto y no querían que el Estado administrara sus fondos. A pesar de eso, el Gobierno presentó una reforma moderada, pero en ese mismo camino rechazado. Uno dice por qué. Si el Gobierno hubiera presentado una reforma donde las cotizaciones iban al trabajador, como es lo justo, y se aumentaba la PGU, esto sería ley. Por qué entonces el Gobierno insistió en una fórmula de reparto y sistema estatal de pensiones cuando eso ya está rechazado. 

——Pero hay muchas encuestas en esta materia. Por ejemplo, un sondeo reciente del PNUD, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Espacio Público indica que un 50% está de acuerdo o muy de acuerdo en que una parte de la cotización de los trabajadores activos ayude a financiar la pensión de los jubilados actuales…

—Pero es la única, no es tan así. O sea, hubo una votación en el plebiscito contra la Constitución que existía una mezcla estatal.

—Sí, pero el Rechazo también pudo ser por múltiples cosas…

—Si uno toma el promedio de todas las encuestas de los últimos meses, el 61% dice que todo se vaya a la cuenta individual y el 68% quiere elegir administrador. Entonces, a mí me parece que es bastante claro, las encuestas son consistentes y han sido consistentes con los años. 

Bernardo Fontaine se defiende de las críticas por ser “vocero” de las AFP: “No tengo ninguna relación, no las necesito”.

“No tengo ninguna relación con las AFP y no las necesito, yo defiendo la propiedad privada por convicción”

Bernardo Fontaine asegura en esta entrevista que su posición no tiene relación con defender a las empresas de AFP. “Uno podría cambiar el tipo de administrador. Lo importante es el principio que por justicia las pensiones tienen que ser de los trabajadores y tienen que poder elegir administrador. Eso es lo que dicen las encuestas y lo que dicen los 133 mil adherentes de ‘Con mi Plata No'”, dice.

—La fórmula de solidaridad sí está incorporada en sistemas de pensiones de varios otros países.

—Sí, pero todos esos países se están yendo a la capitalización y en varios de esos países los sistemas están quebrados y el Estado debe asumir un costo gigante para mantener el sistema a flote.

—Ahora, en Chile tampoco es que gocen de la mayor credibilidad las AFP…

—Las AFP sí, pero el sistema no. Si uno mira, las personas quieren que los ahorros previsionales sigan en su cuenta. Todos queremos que suban las pensiones, pero el punto es cómo: ¿Con más cotización y recursos del Estado, o vamos a subirlas con más cotización y recursos de los trabajadores? La posición del Gobierno es que los trabajadores tienen que financiar la solidaridad y nuestra posición en Con mi Plata No es otra: el Estado tiene que asumir la solidaridad y el Estado se financia con todos. Es más justo. 

—¿Cómo responde a cuando se le acusa de ser un vocero o lobista de las AFP, que proviene de su rol en la Convención?

—Bueno, eso es totalmente falso. De hecho, yo he propuesto cambios importantes a las AFP. Y luego, eso demuestra un problema que tiene el debate en la política chilena, que no es debatir los argumentos sino que atacar. Yo defiendo los ahorros previsionales de los trabajadores y mis ahorros por convicción. Pero para cierta gente de la izquierda solo ellos pueden tener convicción, el resto no, el resto tiene intereses. Y eso no es así. Yo no tengo ninguna relación con las AFP y no las necesito, porque yo defiendo la propiedad privada por convicción.

—También se le recuerda que fue el tercer candidato a la Convención Constitucional que más aportes privados recibió para su campaña. $132 millones.

—Pero esos aportes fueron todos hechos por individuos, como manda la ley, no hubo ninguna empresa. Y sin ninguna relación con las AFP, y eso es algo que demuestra que había gente que tenía fe en mí, y yo lo agradezco. Pero eso no invalida que uno pueda tener sus convicciones.

Como uno de los voceros de Con Mi Plata No, Bernardo Fontaine ha buscado defender la propiedad de los ahorros previsionales.

“Abrirse a un porcentaje de cotización que vaya a financiar el Estado es contradictorio con todo lo que ha defendido Chile Vamos”

Chile Vamos en los últimos días se ha abierto a llegar un acuerdo en pensiones, buscando alternativas en el destino de parte del 6% de cotización individual adicional. Aquello los llevó a enfrentarse duramente con los republicanos, quienes han puesto en duda sus convicciones en esta materia. Bernardo Fontaine disiente, porque dice que la discusión ha servido para que el sector reafirme sus convicciones en torno a no abrirse a un reparto.

—¿Cómo evalúa la apertura de Chile Vamos a llegar a un acuerdo?

—Han hecho un esfuerzo muy serio desde la Cámara de Diputados para tratar de convencer al Gobierno de hacer una buena reforma, y han tenido mucha paciencia. Creo que la semana pasada hubo un debate muy importante y eso va más allá de Chile Vamos. Si uno mira una de las razones por las que la gente votó Rechazo es por la defensa de la propiedad de los ahorros previsionales y de las cotizaciones. Eso es un eje estructurante para la oposición, no es meramente un detalle. Y lo que ocurrió a mi juicio es que hubo la confirmación de que los votantes de Chile Vamos y de la oposición, no aceptan que el Estado se haga de las cotizaciones de los trabajadores. 

—¿Para usted no fue un error que en Chile Vamos se abrieran a otro tipo de mecanismos con ese o,5%?

—Yo propuse la idea de un préstamo al Estado. No porque lo prefiera -yo prefiero que el 6% vaya a la cuenta individual-, sino que lo propuse como una forma de tender un puente, de viabilizar un acuerdo para que saliera la reforma. Y estoy consciente de los riesgos que tiene esa fórmula y las debilidades que tiene. Pero esa fórmula es consistente con que los trabajadores sigan siendo dueños de sus cotizaciones si el préstamos está estructurado como una inversión cobrable, segura, rentable, heredable, etc, para los trabajadores. Pero el abrirse a un porcentaje de cotizaciones que vaya a financiar el Estado es contradictorio con todo lo que ha defendido Chile Vamos.

—Ignacio Briones dijo que la política del todo o nada, usualmente lleva a nada.

—Bueno, pero la pregunta es la siguiente: ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Tenemos que buscar una fórmula de subir las pensiones, pero en forma equilibrada. El Gobierno propuso una reforma que es desequilibrada, porque lo que hace es quitarle cotizaciones a los trabajadores y la consecuencia es que tendrán pensiones futuras más bajas. Eso es desequilibrado: el reparto de cotizaciones hoy, significa pensiones más bajas mañana. Entonces, uno tiene que buscar una reforma que sea equilibrada: que suba las pensiones actuales, pero también haga que los que no cotizan estén incentivados a cotizar, y que los que cotizan hoy no salgan perdiendo. Eso pasa por que no exista reparto de cotizaciones, eso solo lleva a que los cotizantes y futuros cotizantes salgan perdiendo.

En definitiva, hay que buscar por todas las formas creativas que se pueda para llegar a un acuerdo, pero sin que los trabajadores cedan cotizaciones al Estado. 

—Considerando la apertura que ha habido a explorar otras fórmulas, ¿usted coincide con los republicanos cuando dicen que en Chile Vamos han perdido sus convicciones en esta materia?

—No, para nada. Creo que este debate significó reafirmar las convicciones, la prueba de eso es que ahora están buscando incorporar al seguro de invalidez, que es otro mecanismo y ya no estamos hablando de las cotizaciones de los trabajadores. Ese es el camino: o el Estado se hace cargo del costo de igualar el cálculo de hombres con mujeres o se busca un mecanismo distinto como el seguro. Eso creo que es lograble, porque por otra parte, para el Gobierno sería un tremendo éxito sacar adelante esta reforma, aunque no sea la reforma mal diseñada que quería originalmente.

—¿No es de los que cree que un acuerdo sería regalar un triunfo al Gobierno?

—No, eso sería sumamente mezquino. La política tiene que estar al servicio de los ciudadanos. Ahora, para eso es necesario un acuerdo, pero uno que no signifique claudicar en los principios de los trabajadores.

—¿Qué piensa cuando escucha al presidente del P. Republicano, Arturo Squella, decir que las convicciones de Chile Vamos “han sido débiles o incluso de izquierda”?

—Creo que todo ese tipo de críticas son las que hay que evitar y son destempladas. Aquí hay una discusión puntual sobre cómo abordar los detalles de la reforma de pensiones, y extrapolar eso a un tema conceptual, me parece exagerado. Sí es importante que lo que ocurrió es que la mayoría de Chile Vamos estuvo por confirmar que estuvo con los trabajadores. Aquí la gran pregunta es si la oposición va a estar con los trabajadores o va a estar con el Gobierno que quiere que las cotizaciones vayan al Estado.

Es un error que toda esta discusión se haya convertido en una discusión entre los partidos y los políticos. La oposición necesita unidad para sacar a Chile del pantano en que nos han metido. Los republicanos atacaron demasiado a Chile Vamos, pero estuvieron muy claros en defender que las cotizaciones deben ir a la pensión de cada trabajador. Y eso debe ser ser el eje de la oposición. Esto no se trata de si Chile Vamos tiene que ceder. La pregunta es si los trabajadores tienen que ceder sus cotizaciones.

—¿Está de acuerdo cuando se dice que este es un tema que es mejor dejar cerrado ahora y no dejarlo abierto para un eventual futuro gobierno de la derecha?

—Lo único importante es sacar una buena reforma de pensiones, que sea técnicamente correcta y que respete los derechos de los trabajadores sobre sus cotizaciones. Si eso es ahora o después, es irrelevante. Mejor ahora, obviamente. Pero no creo que esto dé para consideraciones de estrategia política. 

Bernardo Fontaine ejerció como convencional en calidad de independiente en cupo de Renovación Nacional.

Campañas de las AFP: “Es un problema de ellos”

Si bien en la oposición no han recibido del todo bien que ministros den cuenta de que un acuerdo esté “a punto” de alcanzarse en materia previsional, como dijo el titular de Hacienda, Mario Marcel, para Bernardo Fontaine el Gobierno se ha ido dando cuenta de “la realidad”.

—¿Hay un voluntarismo del Ejecutivo cuando dice que el acuerdo está cerca?

—Muchas veces han dicho eso y no ha ocurrido. Pero creo que el Gobierno ha ido entrando en un camino de realismo y el ministro Marcel ha sido muy importante en eso. Porque recordemos que esto partió de una reforma que quería que el 6% de cotización fuera al Estado, que quería que hubiera un administrador estatal único de las cuentas y quería que hubiera unos inversionistas como gestores de inversión privados, pero de papel. Toda la estructura original era para terminar con el sistema estatal de pensiones, y eso no fue sorpresa porque lo dijo el Presidente Boric en su campaña. En definitiva, ahora la ministra Jara borra con el codo lo que propuso el gobierno en la reforma original, cuando dice que nunca han querido que el Estado administre los fondos.

—La ministra Jeannette Jara hizo un llamado enfático a que transparenten a la ciudadanía cuánta plata han gastado en la campaña contra la reforma a las pensiones. ¿Considera que eso es algo que se debiera aclarar?

—Yo creo que ese es un problema de ellos.

—¿De las AFP?

—Sí. Lo que sí me parece a mí es que estamos en un país libre y todos podemos opinar. Y luego, yo le hago una crítica muy grande por no haber educado y explicado el sistema a la población por años. Cómo no va a ser increíble que un diputado interpele a la ministra Jara diciendo que no ha recortado las tablas de mortalidad a 80 años, porque eso subiría las pensiones inmediatamente. ¡Cómo un diputado puede ser ignorante o en extremo populista sabiendo que una persona que vive más de 80 años se va a quedar sin jubilación! Es una medida que parece atractiva, pero es falsa.

—¿No le parece mal que quizás sobre la base de los propios recursos que pagan los afiliados se hacen estas campañas?

—Pero no olvidemos que esos son ingresos que reciben las administradoras, y las administradoras son soberanas de definir en qué gastan… como cualquier empresa. Es como decir, “sabe qué más yo no le voy a permitir a una empresa que haga publicidad o no”. Cada empresa es libre de actuar.

—Pero es distinto inmiscuirse en un proyecto que se está tramitando en el Congreso, ¿o no?

—A ver, todas las empresas o mejor dicho todos los sectores participan de la discusión. Todas las personas y expertos pueden participar de la discusión, hoy más con las redes sociales.

“Entonces, no nos tapemos los ojos. El problema fundamental es que los ciudadanos mayoritariamente no quieren entregar cotizaciones a reparto al Estado y no quieren un sistema estatal de pensiones. Esa es la realidad”, dice Bernardo Fontaine.

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