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La fórmula tras los hits que cantamos en verano: una lista que va desde “La pachanga” hasta “Una noche en Medellín”

Cada nuevo año, diferentes canciones logran quedar asociadas para siempre con la época estival, de la mano de pegajosas melodías y letras que suelen aludir al descanso o la celebración. Intérpretes de distintas épocas que lograron ese éxito, desmenuzan aquí sus historias, y junto a actores de la industria musical, analizan la evolución del concepto.

Por Raimundo Flores S. 19 de Enero de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic
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Con más de 60 años de carrera en las espaldas, el argentino Donald recuerda perfectamente cuál ha sido su jornada laboral más intensa. Fue en 1969, cuando, entre las 18:00 pm y las 10:00 am del día siguiente, realizó 12 presentaciones en distintos locales, dando cuenta de una demanda que solo se explica por el fenómeno de Tiritando, uno de los primeros hits veraniegos de factura latinoamericana. “No fue un éxito normal, fue un éxito extraordinario”, recuerda el trasandino en conversación con The Clinic.

La canción la había grabado unos años antes, luego de habérsela escuchado en una fogata en Punta del Este a Alberto Pugliese, un publicista que era hermano de un amigo suyo. El tema describía una escena de desamor que, precisamente, transcurría entre olas y arena, e incluía un pegajoso coro en que se repetía una onomatopeya: “sucundúm”. La fórmula la repetiría en varias grabaciones, incluyendo los éxitos Verano naranja y En una playa junto al mar.

“Yo era muy playero en ese momento. Iba todos los fines de semana a hacer surf a Mar del Plata o a Punta del Este. Tengo el recuerdo de estar en la playa disfrutando del surf, que es el deporte más lindo que existe en el mundo, y sí, siempre siempre me gustó cantar. Siempre lo disfruté y me di cuenta que las canciones mías gustan y siguen gustando, gracias a Dios”, señala el intérprete, hoy de 78 años.

Aunque ha pasado mucha agua bajo el puente, alguna de las premisas presentes en la música de Donald se repiten en varios hits veraniegos que han ido apareciendo con los años. Canciones como Vamos a la playa, de Righeira; El tomavistas, de Paolo Salvatore; o Filo contigo y Colegiala, de Miguelo, son parte del imaginario de los 80. En la década siguiente, destacaron éxitos como La pachanga, de Vilma Palma e Vampiros; Caramelo, de El General; y Macarena, de Los del Río. Con la llegada del nuevo milenio, asoman nombres como El baile del gorila, de Melody; Aserejé, de Las Ketchup; y El gato volador, de El Chombo. Y la década del 2010 comenzó con Verano caliente, la primera y última canción de Los Nadiens, una banda ficticia creada para un comercial de una empresa de telefonía que incluso llegó a tener un club de fans.

“Son canciones alegres, bailables. Los coros pasaron a ser muy importantes. Tienen que ser alegres para el verano, que se escuchen las dos primeras posturas y melodías y que todo el mundo tenga ya las manos arriba”, resume Miguelo.

El también empresario, ejemplifica con otros de sus éxitos, Leyla solo Leyla, donde cantaba en el verso: “Tu tristeza, tu alegría, son el pan de cada día. Aprende a vivir así la vida, con toda la ilusión”.

“Me costo más que la cresta hacer esa canción. Yo no soy muy cantautor. Me cuesta mucho hacer una canción, pero las hago de repente”, recuerda y agrega riendo: “Al final la gente se quedó con el puro coro y más lo que me costó hacer la otra hueá”.

A pesar de las críticas que puede despertar la habitual superficialidad de estos hits veraniegos, Sergio Fortuño, director de radio Rock&Pop, defiende su esencia. “Yo creo que está bien que el pop tenga esa característica también intrascendente y no cerebral. Me parece que es un elemento que es importante que esté presente en la música”, señala.

De todos modos, Fortuño destaca que es un error relacionar siempre el concepto de hit de verano con música vacía y recuerda que, uno de los mayores éxitos del verano europeo se vivió en 1967, cuando Los Beatles lanzaron el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

“El disco llegó a representar el espíritu de los que se llamó ‘el verano del amor’. Encarnó todo el espíritu de una época y toda una liberación estética y cultural, vinculada también a la ebullición al colorido, a la libertad creativa, a la aventura y a la búsqueda propia del verano”, explica Fortuño.

Sol, arena y mar

Tal como Donald, es imposible entender los éxitos veraniegos de Miguelo sin conocer su relación con la playa. Antes de comenzar su carrera musical, y luego de haber estudiado un año Derecho en la Universidad de Chile, se fue a vivir a Viña del Mar, donde se abrió paso en el rubro de los locales nocturnos. Primero, creó en Reñaca “El café de Miguelo” y luego instaló en Viña del Mar “El mezón con z”.

En sus mismos locales comenzó a presentarse regularmente, al igual que nombres emergentes de ese momento como Pancho Puelma y Keko Yungue. Fue ahí cuando la EMI Odeón le ofreció grabar La colegiala, que se convirtió rápidamente en un hit, al que posteriormente le siguió Filo contigo. Aunque esos temas eran éxitos, Miguelo aún no llegaba a la televisión, por lo que su voz era reconocida, pero no su cara.

“Era cuando Reñaca era más balneario y la gente iba a veranear. Se duplicaba la población en Viña y en Reñaca, con muchos argentinos. Y yo jugaba paletas, escuchando la FM del gallo del kiosko de la playa, y quedé impresionado, porque ponían a cada rato mis canciones. No entendía lo que estaba pasando. Después conocieron mi figura, cuando fui al primer programa de televisión. Antes, todos pensaban que era un argentino el que cantaba esas canciones”, recuerda Miguelo, que gracias al éxito de esas canciones fue parte del Festival de Viña del Mar de 1986, donde compartió jornada con Paloma San Basilio y Luis Miguel.

Varios años después, en 2002, la misma playa vería nacer otro fenómeno veraniego. El axé estaba en pleno boom gracias a la presencia de Axé Bahía, en Mekano, pero en esa época el grupo decidió partir a TVN. El programa juvenil de Mega no quería ceder terreno por lo que buscó rápidamente una banda de reemplazo, formándose Porto Seguro.

Viví Rodrigues, emblemática integrante de aquel fenómeno, lo recuerda así: “Lo nuestro fue demasiado rápido. Llegamos un día jueves, partimos en el programa el lunes y el martes éramos famosos. El martes todo el mundo se sabía mi nombre cuando pasaba por la calle y no entendía cómo. Fue perfecto y muy lindo partir en Reñaca. Era especial porque uno bailaba ahí, de frente al mar, con toda la gente en la calle”.

Esa rapidez también se reflejó en su producción discográfica. El éxito de su disco debut, hizo que firmaran contrato con Universal Music para su segundo álbum, que salió pocos meses después y que marcó un hito al vender 30.000 copias en un par de horas.

En el caso del axé, su alta exposición televisiva fue la clave para luego replicar esa popularidad presencialmente, siendo protagonistas de una impresionante agenda de conciertos que no discriminaba entre discotecas, colegios, playas y eventos municipales.

“El axé, aparte de que es un ritmo alegre, energético y bailable, combina demasiado bien con el verano. El ritmo brasilero, el idioma, todo eso hace recordar mucho el verano, la playa, lo tropical, y eso potenció al axé como hit del verano”, opina Rodrigues.

En el caso de Donald, un gran aliado de su popularidad había sido el cine, ya que en los primeros años de los 70 protagonizó tres películas que le dieron popularidad en otros países del continente, como Chile, y que además eran a color en un tiempo en que aún se vivía la transición desde el blanco y negro.

Pero antes de su éxito en la pantalla grande, la primera herramienta que le permitió masificarse fue la publicidad. De hecho, en estricto rigor, Tiritando pasó sin pena ni gloria cuando se grabó, hasta que dos años después la canción fue utilizada en un aviso de los cigarros Chesterfield, catapultando un explosivo éxito y vendiendo en pocos meses más de 600.000 copias. La fórmula se replicó en Chile unos años después, cuando Un verano naranja musicalizó el comercial de una bebida gaseosa.

“Las marcas de helado, de las bebidas buscaban ese hit refrescante, inventar una canción u ocupar una canción que transmitiera verano”, explica Patricio Subiabre, gerente de Lotus Records, sobre una práctica que hasta el día de hoy sigue vigente.

Hits en tiempos de TikTok

A pesar de que hay fenómenos que se mantienen y códigos que se repiten, la llegada de las plataformas de streaming y la explosión de la música urbana parecieran haber influenciado en una mutación del concepto “hit del verano”.

“Creo que los hits del verano están medio olvidados de los planes de marketing. Está en la cabeza de los artistas, está en la cabeza de ciertos ejecutivos, pero no de una manera tan explícita como antes”, opina Subiabre y agrega: “Creo que el urbano hoy día es totalmente neutro en términos de lo que es la temporalidad anual. Hoy perfectamente una balada puede ser un éxito de verano y una canción urbana de tintes bailables puede convertirse en un éxito de invierno”.

Viví Rodrigues lo complementa: “Antes era como el hit del verano, había un par de canciones que pegaban y todo el mundo cantaba. Hoy lo siento más pulverizado, como que hay más alternativas y más canciones. Creo que lo digital ha ampliado ese nicho de las canciones de verano, pero siempre hay un hit que surge”.

Uno de los últimos grandes hits veraniegos de Chile es indudablemente Una noche en Medellín, de Cris Mj, estrenada los primeros días de enero de 2022. Aunque podría pensarse que su fecha de lanzamiento fue una mera coincidencia, Fran C, el productor del tema, explica todo lo contrario.

“Yo, a finales y a principios del año, enfoco mi música, los beats que yo hago, en esta época, con sonidos tropicales y todo lo que llame a la vibra veraniega. Entonces, cuando el Cris llegó a mi estudio, yo ya tenía como esos beats veraniegos y cuando yo le mostré ese beat, él altiro cambió su cara y fue como ‘esta canción está como para el verano’. Entonces, los mismos sonidos lo fueron llevando como a pensar en Medellín, en ese tipo de cosas y ahí fue que salió la canción. Todos nos dimos cuenta que era una canción que se podía explotar en el verano y ahí fue que hicimos el video, que es bien así, con la piscina y todo eso enfocado en el verano. Y funcionó re bien”, recuerda.

La primera prueba de ese éxito, que hoy suma casi 950 millones de reproducciones en Spotify, fueron las vacaciones familiares que tomó Fran C unas semanas después con su familia en Caburgua. Primero, llegaron al lugar donde se alojarían y la persona que los atendió estaba escuchando la canción; después, salieron a comprar un helado y les pasó lo mismo; y finalmente, la misma escena se repitió en una bomba de bencina a la que pasaron.

“Ya después cuando llegué a Santiago, todos me llamaban diciendo que la canción estaba sonando en la playa, que se escuchaba en los autos y ahí me di cuenta que la canción se había pegado. Fue una sensación bacán”, dice el productor.

El éxito de Noche en Medellín habla de los cambios que ha tenido la industria y de la inmediatez que hoy permite la tecnología. “Antes un tema de verano se trabajaba por meses. La canción salía en octubre y ojalá meterla en una teleserie, y ojalá que hubiera una sincronización”, explica Subiabre, refiriéndose al término que se utiliza cuando una canción se utiliza en una obra audiovisual, como por ejemplo, una publicidad. “Hoy en día todos esos tiempos se desordenaron con el mundo digital y una canción de verano puede salir en enero y explotar”, concluye.

Además de Noche en Medellín, otros éxitos urbanos nacionales lo comprueban. Pégate, de Standly, también salió en enero de 2022, y Gata only, de FloyyMenor y Cris Mj, se estrenó oficialmente en febrero del año pasado, aunque ya era furor en redes sociales, por una versión de FloyyMenor en solitario, que salió unas semanas antes y que se había eliminado de las plataformas.

“Con la ayuda de las redes sociales, la canción se complementa, principalmente, con baile. Las plataformas le dan más exposición a las canciones porque hay gente que las baila. Para mí es un plus súper importante los trends de TikTok, porque si la canción gusta y el trend pega, los oyentes de la canción suben muy rápido”, valora Fran C.

Al menos hasta ahora, el verano de 2025 pareciera estar dominado por Bad Bunny, que lanzó su nuevo disco el 5 de enero y rápidamente se apoderó de todas las listas de popularidad. Entre los éxitos nacionales aparece el reggaetón Cosa linda, de Lucky Brown, y el mambo A 200, de King Savagge, Jairo Vera y Bayron Fire, que estrenó el 2 de enero un vistoso remix con destacados cantantes argentinos.

A pesar de los cambios en la industria y las formas de consumir música, Sergio Fortuño cree que hay elementos comunes en los éxitos veraniegos de cada época. “Tiene mucho que ver con el momento vital de la audiencia. O sea, uno tiene sus propios hits del verano de acuerdo a lo que ha vivido, sobre todo en la juventud y en el periodo como de vacaciones, donde la música que nos acompaña, sea la más popular en ese momento o no, adquiere esa propiedad que va a quedar asociada en tu memoria a recuerdos que tienen que ver con juventud, con verano, con libertad, con vacaciones, con aventura”, señala.

Si ese fenómeno personal se replica de manera colectiva, el factor nostálgico puede activarse y darle nueva vida a esas canciones. Uno de los ejemplos más recientes de eso es la presencia de Porto Seguro en el cierre de la segunda jornada del Festival del Huaso de Olmué. “La música queda en el recuerdo de la gente. Entonces, si pasas un momento lindo, un rato bonito de verano, qué rico tener una canción que te haga recordar ese momento”, sintetiza Viví Rodrigues.

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