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Agustín Iglesias
El alcalde de Independencia, Agustín Iglesias. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic

Entrevistas

2 de Febrero de 2025

Agustín Iglesias (ind.-UDI), alcalde de Independencia: “No me gustaría ser considerado el rebelde dentro de la derecha”

El jefe comunal, de solo 29 años, ha acaparado atención mediática al liderar operativos de fiscalización y llevar a ratos un chaleco antibalas. "Me estoy exponiendo harto. Pero estamos para esto", dice, enfatizando que se debe dar una señal clara ante la inseguridad, la cual, sostiene, atraviesa "un minuto bien negro" y "solo va a empeorar en los próximos meses y años". Iglesias, de todo modos, dice que no desea convertirne en un Bukele ni sentirse interpretado por el exalcalde Carter. El alcalde también repasa los puentes que ha extendido con figuras oficialistas, como Tomás Vodanovic -lo que en un minuto le trajo problemas-, como también las diferencias que mantiene con parte de su sector político. "Yo no me sumo al canto de sirenas con que los 30 años fueron perfectos", dice.

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Con una retroexcavadora llegó el lunes pasado alcalde de Independencia, Agustín Iglesias, acompañado solo de funcionarios municipales, para liderar la demolición parcial de una casa vinculada a la venta de drogas y delito de homicidios.

El jefe comunal ingresó con un casco a la vivienda y, él mismo, examinó parte del lugar, levantando escombros. “Acá ejecutaron a una persona hace dos semanas“, dijo más tarde a los medios, emplazando al Gobierno a intervenir en las próximas 48 horas el barrio, mediante el plan Calles sin Violencia.

En sus casi dos meses como alcalde, Agustín Iglesias ha acaparado la atención mediática por su involucramiento en operativos policiales. En redes sociales, por ejemplo, se contabilizan cuatro publicaciones en las que lleva un chaleco antibalas. Una de ellas corresponde a la madrugada de Año Nuevo, cuando fiscalizó junto a Carabineros el consumo de alcohol en la vía pública o la realización de asados en la calle, así como la detención de una persona que protagonizó una riña.

Y solo hace unos días clausuró un local donde vendían pollos, luego de que miembros del restaurante intimidaran a fiscalizadores municipales, dejándolos encerrados dentro del propio local. La alcaldía se terminó querellando por secuestro.

Salgo una vez a la semana en operativos, he puesto en riesgo mi vida. Y no me siento bacán por hacerlo, a mí manera de ver, lo que estoy haciendo es simplemente un servicio “, dice Agustín Iglesias mientras recorre junto a The Clinic la Avenida Fermín Vivaceta, una de las arterias de Independencia, para repasar su gestión y abordar los desafíos de su comuna y de su sector, la derecha.

Cuenta que desde que asumió en la alcaldía, el pasado 6 de diciembre, sale una vez a la semana en operativos, en lo que llama el combate contra las incivilidades. “He puesto en riesgo mi vida”, insiste.

—¿No le ha traído problemas actuar en situaciones de riesgo, en las que tiene que actuar más bien con Carabineros?

—Trato de no ir nunca sin Carabineros, porque el riesgo es muy alto y nosotros no tenemos ni un palo. Esa es una estupidez y ceguera del Gobierno, que no entiende que la seguridad municipal en Chile enfrenta los delitos más complejos. Por eso siempre trato de ir con Carabineros, pero si no están disponibles, porque no hay manos, voy igual, con el riesgo que eso implica. Obviamente mido riesgos, pero tengo una buena coordinación de Carabineros y han estado disponibles para estar.

—¿Ha recibido amenazas?

—La verdad es que hasta ahora no me han amenazado. Pero sé que las bandas saben lo que estamos haciendo, y me estoy exponiendo harto. Yo mismo cerré un local. Pero estamos para esto.

—¿Qué tan implicado tiene que estar un alcalde en este tipo de acciones?

—Siendo bien honesto, creo que los alcaldes no estamos para esto. Pero a mí me eligieron para dar tranquilidad en la comuna y voy a hacer todo lo que tenga que hacer para lograrlo. Y encabezarlo yo. Porque creo que los equipos tienen que ver que el alcalde está convencido de esto y las personas necesitan confiar en que las autoridades están metidas en esto. Y porque a mí me gusta y me siento con una responsabilidad muy grande que quiero ir respondiendo. Nadie puede decir que no me importa la seguridad. 

“Pretendo mantenerme en esto —añade Agustín Iglesias—. Porque ayuda bastante a dar una señal concreta a las bandas delictuales de que acá se acabó el leseo. Yo no los voy a soltar. Esto no es un show de enero, no es la aparición en prensa de verano. No. Esta va a ser la tónica de estos cuatro años”.

“Estamos en un minuto bien negro en seguridad. Siendo honesto, solo va a empeorar en los próximos meses y años”

Mientras continúa su trayecto, los vecinos de Independencia reconocen al alcalde de solo 29 años, quien en octubre pasado se impuso —compitiendo como independiente en un cupo UDI— con el 45,7% de los votos, 20 puntos más que Daniela Parada, la candidata del Frente Amplio que quedó segunda y que buscaba mantener el poder del partido en la comuna.

Una señora que tiene un puesto de abarrotes en una esquina se le acerca y le pide que le ayude con su patente comercial. Agustín Iglesias solicita a una de sus asistentes que le anote los datos. Como retribución, la mujer le insiste en que acepte una botella de agua en medio del intenso calor. Después de varias insistencias, el alcalde acepta y cruza la calle para recibir el regalo.

Otra vecina se le acerca más tarde para pedirle una ayuda con su vivienda. El alcalde le pide que le envié un mensaje a su Instagram para coordinar una solución. “Es mi cuenta, yo mismo la manejo”, le dice después, con una sonrisa.

—¿Es difícil pasar de las promesas de campaña a la acción, ya como alcalde?

—Creo que no. En campaña fui realista, no prometí el oro y el moro, y eso hace más llevadera la pega. Yo dije que iba a llegar a mil millones de pesos en mi gestión para gastar en seguridad, y eso lo cumplimos al mes y medio. No soy cuentacuentos en política. No me gusta ese perfil. Creo que no gané por grandes promesas, sino más bien un estilo de trabajo, por una cercanía, y porque di confianza de que el tema de la seguridad lo conocía y me importaba.

—¿Qué desafío se pone en seguridad?

—Que la gente viva más segura, eso significa, por un lado, que los delitos disminuyan, sobre todo los homicidios. Yo recibí una comuna con 21 homicidios el año 2024 y con un número de cerca de 3.500 delitos de mayor connotación social, con una comuna muy aterrorizada. Entonces, queremos reducir los delitos, los homicidios y reducir la sensación de inseguridad que hay en las calles. Eso es lo que voy a medir al final de mis cuatro años, y, según eso, voy a decir si el proyecto de seguridad funcionó.

—¿Es difícil romper la curva en ascenso en delitos violentos?

—Estamos en un minuto bien negro de la seguridad, donde las bandas organizadas y el crimen extranjero, para ser bien honesto, ha calado bien hondo y solo va a empeorar en los próximos meses y años. La situación que estamos enfrentando es bien dramática, con bandas de extorsión, con secuestros, con sicariatos. Lo que pasó con Ronald Ojeda… es brutal. Eso no se remonta en Chile, así como estamos. Por el cargo que uno tiene se entera de más cosas de las que salen en la prensa y de verdad es terrorífico, es como de película.

“No digo esto para asustar a alguien, sino porque esa es la realidad que nos tocó vivir y liderar a los que estamos en política hoy. Yo voy a hacer todo lo posible por frenar esa curva y por disminuirla, que es mi meta, pero sabiendo que esto está en momentos complejos”, añade.

Agutín Iglesias cuenta que en lo que lleva dos gestión han ocurrido dos homicidios, pese a “dedicar cuerpo y alma” a la seguridad de la comuna. “Esto no es pura voluntad”, concluye. Y recalca, al tiempo que saluda a un grupo de mecánicos: “No porque crea que voy a hacerlo y salga con salga con chaleco antibalas, se van a acabar los homicidios. Eso no es así. Yo soy consciente de eso, pero soy consciente de que tengo que mostrar resultados”.

“No quiero convertirme en Bukele y el estilo Carter no me interpreta”

—En una entrevista dijo que el tema de la seguridad en su alcaldía estaba “en pelotas”. ¿Es tan así? ¿Se llevó una sorpresa?

—Yo sabía que funcionaba mal en seguridad, pero no pensé que era tan burdo. Tener 100 millones de pesos parados para gastar en cámaras, sabiendo que las cámaras están malas, habla de una autoridad negligente con el tema. De las 48 cámaras solo funcionan 11. El teléfono municipal funciona con total imperfección, y eso es un fracaso. Me molesta mucho la ineptitud del Estado. Te diría que me molesto más con la actitud de quienes tienen el poder y son votados por la gente que con las bandas.

—¿Y no corre el riesgo de que se pueda transformar en un nuevo alcalde Rodolfo Carter, a quien cuestionaban desde algunos sectores por su alta exposición mediática?

—Es lo que menos quiero. El estilo de Carter no me interpreta. Porque si bien fue atrevido, y le reconozco que tuvo buenas ideas, y que intentó ser ese protector de sus vecinos, yo no estoy haciendo show. Yo no voy a hablar más fuerte, ni a gritar ni a salir con esas cosas con las que a veces sale Carter, que son más de un personaje que está como en una obra. Yo voy a salir con el mismo tono con el que hablo contigo para enfrentar la seguridad. El chaleco antibalas lo hago por protección personal, no por show. De hecho, me molesta. No quiero convertirme en el Bukele, no es mi objetivo, porque yo tengo un lado social y humano que me importa mucho. Y el estilo de Carter no me interpreta.

—¿Qué referentes políticos tiene?

—No me gusta ni el estilo de Trump ni de Milei, aunque tienen cosas valiosas. Tengo problemas con las formas. En el caso de Milei, yo no soy libertario, no creo que el Estado tiene que ser mínimo total. Creo que el Estado necesita regulación. Y en el caso de Trump, lo mismo, no me referiría nunca a mis adversarios políticos como él se refiere. Y si hubiera alguien que me interpretara, diría que me gustaba antes el liderazgo de Angela Merkel y en Chile me gusta mucho Evelyn Matthei, que tiene una claridad y experiencia muy potente.

“Yo no puedo amarillear ni callarme en conversaciones donde la gente relativiza las violaciones de derechos humanos”

Agustín Iglesias dice que quiere transformar Independencia en la “Providencia de la zona norte”. Para ello, señala que la renovación de la Avenida Fermín Vivaceta será clave para atraer inversores, como también para dar un nuevo look a la comuna, pasando del gris al verde.

“Mi prioridad es la seguridad, sin duda, el orden público. Pero también quiero que Independencia sea bonita. Y esta es una arteria principal de Independencia que vamos a meterle verde”, dice, destacando que se trata de un proyecto que inició el exalcalde Gonzalo Durán, actual delegado presidencial metropolitano.

“La idea es que Independencia compita palmo a palmo con Santiago en la entretención, en las viviendas, el comercio. Quiero que sea un lugar ordenado, seguro y bonito”, dice mientras observa un edificio de más de 20 pisos de altura.

“Estos proyectos son una inmoralidad gigante. Muestran al mercado operando sin ningún control. No creo en un mercado descontrolado”, comenta, recalcando una de las miradas que a ratos lo ha llevado a enfrentarse con su sector, la derecha, donde si bien es independiente, se reconoce cercano a la UDI y, sobre todo, a la candidata presidencial de Chile Vamos, Evelyn Matthei.

—¿En qué momento decide entrar a la política desde esa vereda? Ha contado que su abuelo era del Partido Radical y que simpatizaba con la Unidad Popular.

—Con mi abuelo éramos muy cercanos, era su regalón de los nietos. Pero diría que mi ingreso a la política no tuvo que ver con él. Sí hay una coincidencia que me hace ser más reflexivo sobre ciertas cosas, como por ejemplo, el Golpe de Estado. Yo crecí escuchando las historias de amigos que le mataron en dictadura. Entonces, yo no puedo amarillear ni callarme cuando salen conversaciones en que la gente relativiza las violaciones de Derechos Humanos.

Mi abuelo me inculcó una cierta vocación por lo popular, por el pueblo que él hablaba y que era propio de un radical allendista de los 70. Pero yo discerní que mi espacio estaba en la derecha. Creo que la izquierda es muy materialista, el progresismo woke, por así decirlo, es de una visión espiritual contraria a la visión cristiana que a mí me inspira. 

Agustín Iglesias y su crítica a la derecha: “Yo no me sumo al canto de sirenas con que los 30 años fueron perfectos”

“Créanme, cóbrenme la palabra, que me voy a dedicar en cuerpo y alma los años que vienen”, dijo Agustín Iglesias en la asunción como nuevo alcalde de Independencia el pasado 6 de diciembre. Ese día, antes de comenzar su discurso, se escuchó por los altoparlantes una canción de Víctor Jara.

La melodía, cuenta el jefe comunal, apareció sin que él estuviera al tanto y le hizo modificar su discurso e incluir en él una mención a su abuelo y a las muertes de sus compañeros durante la dictadura. “Lo ocurrido en ese período no puede pasar más”, dijo ante los presentes, entre los que se encontraban miembros de la UDI.

—Pugo generar un poco de incomodidad que aludiera a ese período..

—Pudo ser una decisión quizás arriesgada, porque había miembros de la UDI y otras personas que podrían haber estado molestas. Pero eso refleja quien soy, muy fiel a mis convicciones.

—¿Y su estilo ha incomodado a la derecha? ¿No se ha sentido a veces apartado?

—Apartado, no. Que incomoda, sí. Hay gente que no le gusta que yo hable de las pensiones y defienda la solidaridad. Pero finalmente no pasa nada. Lo que dicen ellos también incomoda a quienes no pensamos como ellos. Y así es la política, se hace entre pares, pero nunca entre iguales. Y lo tomo con calma.

La líder más importante que tiene el sector, Evelyn Matthei, me ha apañado y me comenta cuando escribo algo. Y sé que me puedo equivocar, yo soy joven, y escucho mucho los comentarios de la gente más grande que me van recomendando ir controlando esa pulsión rebelde.

—¿Es un rebelde dentro de la derecha?

—Diría que tengo un corazón rebelde. Pero no me gustaría ser el rebelde dentro de la derecha. No quiero serlo. Quiero ser alguien que aporte a la derecha con ideas propias de una generación nueva y que anima a la derecha a atreverse un poco más. Creo que el modelo económico que defiende la derecha es el mejor que hoy tenemos. Nadie podría decir que el socialismo funciona mejor. Pero el modelo necesita ser legítimo, y para eso necesita tener ciertas variables de control. Y eso es la solidaridad. El capitalismo sin solidaridad está destinado al fracaso, a los estallidos sociales.

—La palabra solidaridad no cae bien en sectores de la derecha.

—Hay una parte de la derecha que no es capaz de comprender que la ecuación de la economía no solo es matemática, sino que también incluye variables de ciencias sociales. Cuando fue el estallido parte de esa derecha estuvo dispuesta a subir impuestos, a muchas cosas que no estaría dispuesta en un escenario normal. Pero era muy tarde. Esa derecha se dio cuenta en ese minuto que necesitábamos solidaridad, que necesitábamos redistribución para calmar las aguas.

Y yo lo que quiero transmitir a la derecha es que prevengamos la situación, porque la gente quiere sentirse en una sociedad que los mire como iguales, que los respeta, que el mérito no sea una palabra discursiva sino una proposición de verdad, de ofrecer oportunidades reales. Y eso en Chile no pasa. Contentarse con que Chile ha crecido en los últimos 30 años es muy ciego. Yo no me sumo al canto de sirenas con que los 30 años fueron perfectos. Para nada. Chile creció, el PIB creció, pero la descomposición social es brutal. Lo que pasó en La Araucanía y lo que pasó en el Sename pasaron en los 30 años. Entonces, los 30 años tienen su contracara que es bien oscura.

—Cuando hablaba de su vocación por lo popular, ¿cree que es algo que falta en la derecha?

—En el caso de la UDI, nace con vocación y se fue perdiendo en el tiempo. Pero igual hasta hace poco estuvo Germán Codina y antes Manuel José Ossandón en Puente Alto; en La Florida estaba Rodolfo Carter y ahora está Daniel Reyes; en San Miguel está la Carol (Bown). Yo no siento que sea el único. No me siento ningún redentor, y esa es mi diferencia con el mundo del Frente Amplio.

Lo que no comparto en la derecha es que haya ciertos actores importantes del sector que prefieran ir a disputar Las Condes que ir a disputar Recoleta. Eso da rabia un poco.

“Kast nunca se imaginó que construiría la figura de Kaiser y hoy está preso de eso”

—En materia presidencial, ¿ve que es una carrera fácil para la derecha?

—El próximo gobierno va a ser de derecha, es muy probable. También es muy probable que le vaya bien a Evelyn Matthei, pero no hay carrera corrida y no hay carrera ganada. La figura de Kaiser hay que ponerle atención, más que la de Kast. Pero queda mucho. Evelyn sabe que no se puede confiar y yo creo que no está confiada. Está con ganas, pero confiada no. 

—¿Ve a veces a la derecha con muchas ganas de atacarse entre sí?

—Ese es el negocio de los republicanos, diría yo. El negocio del Partido Republicano es comerse a Chile Vamos. Antes que enfrentar al Frente Amplio, pareciera que ven como enemigo a Chile Vamos, con declaraciones muchas veces graves e injusta. 

—¿Y el alza de Johannes Kaiser cómo la ve?

—Kast nunca se imaginó construir esa figura, y hoy está preso de eso. Y en ese juego Kaiser tiene mucho más que ganar, porque está dispuesto a llegar mucho más allá y porque las bases ya se desconectaron de Kast.

—Y en su caso, ¿qué lo identificó con la UDI?

—Lo popular, el proyecto que empezó Jaime Guzmán con Pablo Longueira en su momento. Lo conservador, lo cristiano. Yo soy una persona de fe y estoy en contra de legislar el aborto libre. También me ha gustado el sentido de equipo de la UDI, que es un equipo de personas que están dispuestos a ir a la guerra por uno, si es que te quieren.

—¿Si es que lo quieren?

—Sí, pero como en todos lados.

—Respecto de Evelyn Matthei, ¿no le complica esa candidatura considerando su vínculo con el gobierno militar?

—Creo que la UDI institucionalmente ha sido clara. El documento de La Paz Ahora cuando estaba Pablo Longueira cierra un poco el flanco, aunque hay militantes UDI que siguen definiéndose como pinochetista y lo mismo ocurre en RN. Es un mundo que no me representa, del que me siento ajeno. No sé bien qué piensa Evelyn al respecto, pero creo que ella sabe que ese es un campo de batalla. Pero ella sabe quién era su papá, que su papá fue el primero en reconocer la derrota ante el No, e impulsó que el resultado se respetara.

Su cercanía con Tomás Vodanovic: “Diría que no es frenteamplista. Lo es solo por su militancia, nada más”

Durante la conversación Agustín Iglesias destacará en más de una ocasión la gestión que han realizado autoridades comunales y regionales que no son de su gestión, como el gobernador metropolitano, Claudio Orrego (ex-DC), y los alcaldes Claudio Castro (Renca) y Tomás Vodanovic (Frente Amplio).

Su cercanía con este último, precisamente, le generó una polémica en noviembre de cara a la segunda vuelta en la elección de gobernador metropolitano. Y es que Iglesias, como alcalde electo, llegó hasta Maipú para sostener un encuentro con Vodanovic.

La reunión quedó plasmada en una imagen que subió a sus redes. “Hoy estuvimos en Maipú conociendo la experiencia de @tomasvodanovic. Un gran ejemplo de gestión, de la cual hay mucho que aprender”, escribió en su Instagram.

¿El problema? Vodanovic había asumido un día antes como el jefe de campaña de Claudio Orrego, la carta que respaldaba el oficialismo para el balotaje, mientras que Chile Vamos y las fuerzas de oposición apoyaban al RN Francisco Orrego.

La imagen le trajo un duro reto desde RN y del propio comando del panelista de Sin Filtros, apelando a la “mala señal” que se daba en medio de la campaña por un cargo clave.

—¿Fue un error la foto?

—Para ser justos, lo que molestó esa vez fue el timing, porque a Tomás lo habían anunciado el día anterior como jefe de campaña. Y siendo bien honesto, ni lo pensé, no hice el cálculo. Además que me cuesta creer que alguien que haya visto esa foto del alcalde de Independencia, que tampoco es tan conocido, diga que entonces por eso apoyaba a Claudio Orrego y no a Francisco Orrego.

—Pero generó molestia.

—Sí, la política es de sentimientos. Entendí que el entonces comando de Pancho Orrego se molestara. Fue un error quizás de novato, que no hay que cometer. Pero no hubo mala intención. Te diría que me enteré esa misma mañana que era el generalísimo. Nunca alcancé a procesar bien que eso podía ser un error. Y por eso no me quiero definir como el rebelde de la derecha, porque eso no lo hago por rebeldía, lo hago por convicción.

“Creía que era importante juntarme con Tomás Vodanovic, porque creo que ha sido un gran alcalde, escuchar sus consejos. De hecho, fue muy útil esa conversación hasta hoy”, añade Agustín Iglesias.

—¿Qué análisis hace del liderazgo que ha ejercido Vodanovic dentro de la izquierda?

—Creo que Tomás es alguien que habla bien, le gusta a las mujeres, ha hecho buen uso de su apariencia física y es un punto de marketing bien bueno, por ponerlo en términos burdos. Y además tiene talento de gestión, sería injusto decir que no. Entonces, él ha tenido un rol de mucha fama por sus primeros atributos y ha tenido un gran rol en su segundo atributo. Y creo que lo que está haciendo es impulsar que en la izquierda haya una preocupación verdadera por la seguridad, que le deseo suerte porque hoy son Gobierno pero cuando no lo sean, van a revivir todos los fantasmas de la Convención.

—¿Ve que se distancia mucho de su propio sector?

—Él quiere hacer un Estado que sea eficiente y gestor, y yo me alegro. Pero cuando lo escuchaba, en la conversa que tuve con él, cuando me decía que externalice todos los servicios porque es más eficiente, pensaba en la izquierda universitaria que peleaba por lo contrario: por internalizar todos los servicios. Como que hay una contradicción evidente entre lo que quiere hacer Tomás, lo que cree Tomás y lo que sus amigos quieren. Él ya eligió dónde estar y tiene que estar atento a qué deriva esa carrera.

—¿Usted dice que es poco frenteamplista?

—Diría que no es frenteamplista. Es frenteamplista solo en cuanto a ser militante de ese partido, pero nada más.

—¿No le ha complicado su propia juventud para asumir el cargo?

—Los vecinos me eligieron sabiendo que tenía 29 años. Hoy hay una duda razonable en la población de si los jóvenes están preparados para liderar cargos políticos, duda que está muy infectada del Frente Amplio. O sea, el Presidente Boric ha liderado un gobierno que ha sido un fracaso y ha generado la duda sobre si los jóvenes estamos preparados o no para liderar el país. Pero yo creo que el Frente Amplio no fracasó por joven, fracasó por soberbia y por querer ser redentores. Yo no me las sé todas.

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