Opinión
2 de Febrero de 2025
Entender la semana: Reforma de pensiones: perder ganando (o ganar perdiendo)
Por Carolina Urrejola
Carolina Urrejola analiza cómo la reforma de pensiones dejó celebraciones en ambos bandos: el oficialismo destaca el seguro social, mientras la oposición aplaude la continuidad de la capitalización individual. Sin embargo, las tensiones siguen abiertas: el Frente Amplio y el PC buscan una AFP estatal, la derecha quiere subir la edad de jubilación, y la disputa por los liderazgos presidenciales se intensifica. Entre ambigüedades y recriminaciones, Urrejola señala que el mayor triunfo parece ser del gobierno y de Jeanette Jara, quien emerge como posible carta presidencial del PC.
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Nada es más expresivo de un acuerdo que las partes busquen motivos opuestos para celebrar. Tras la contundente aprobación de la reforma al sistema de pensiones, el oficialismo se felicita porque introduce un seguro social y la oposición aplaude que siga vigente la capitalización individual.
La escena en la Cámara de Diputados el miércoles nos devolvió el alma al cuerpo tras años de hostilidad y polarización. Los partidos políticos lograron alinear a sus parlamentarios tras meses de debate y el diseño conjunto de los instrumentos que quedaron en el texto.
El senador Luciano Cruz-Coke reveló que el momento decisivo se produjo en una reunión el lunes 13 de enero. Los ministros Jara y Marcel, los senadores Coloma, Galilea y Cruz-Coke y la subsecretaria de la Segpres Macarena Lobos –clave en la mediación– trazaron las líneas definitivas del entendimiento después de que la jornada anterior todo se había venido abajo.
El ex director de presupuesto Matías Acevedo, que apoyó técnicamente a los senadores de oposición, desclasificó que cuando el presidente Gabriel Boric asumió que ninguno de los seis puntos de cotización extra iría a un fondo solidario, se abrió la puerta al modelo del préstamo para financiar el fondo de pensiones. Un instrumento inteligente, que solo el Partido Republicano califica de reparto a estas alturas.
Una de sus figuras más rutilantes, el economista José Luis Daza, superó todos los límites al afirmar que “En Chile ningún economista sabe de finanzas”. La indignación cundió, y el viceministro de Milei tuvo que echar pie atrás y reconocer que su posteo “arrogante no corresponde a la realidad”. Pero si de retórica hostil se trata, el premio mayor se lo lleva el diputado José Carlos Meza, que aseguró que Chile Vamos había sido “servil” a la izquierda.
A propósito de colmos, reapareció el padre de las AFP José Piñera, festejando la reforma y deseando “larga vida a la capitalización individual”.
La pregunta ahora es cuán cerrado quedó el tema de las pensiones. El Frente Amplio y el Partido Comunista empujan la creación de una AFP estatal en marzo, lo que es considerado desleal por la oposición. A su vez, los partidos de derecha están por impulsar el aumento en la edad de jubilación. Marzo será el mes de las definiciones presidenciales de quienes pretenden realizar una primaria, y la continuidad de la reforma al sistema de pensiones seguramente será un tema central.
Cuesta calibrar quienes son los verdaderos ganadores y perdedores de este acuerdo. Chile Vamos dio muestras de madurez y compromiso con un bien superior, algo que el electorado moderado debiera agradecer, a pesar de la ambigüedad de Evelyn Matthei que hasta el cierre de esta edición aún no ha profundizado sobre la reforma aprobada limitándose a subir un video en el que indicó la importancia de: “esperar el pronunciamiento del Consejo Fiscal Autónomo para estar seguros de la sostenibilidad fiscal de estas reformas. De esta manera vamos a estar seguros de que no solamente vamos a tener mejores pensiones ahora, sino también en el futuro”.
La derecha dura, por su parte, tendrá que justificar por qué votó en contra sin ofrecer una alternativa realista. ¿Valorarán los electores esta postura disidente? Da la impresión de que la opinión pública es proclive a la concordia más que al enfrentamiento hoy en día. Las encuestas seguramente arrojarán luces.
Probablemente, el más claro ganador sea el gobierno, muy a su pesar. La imagen del abrazo entre Marcel y Jara y la celebración oficialista son elocuentes. Impulsaron una reforma muy distinta, pero lograron aprobar lo posible, lo realista. Y de paso creció el capital político de Jeanette Jara, virtual figura presidencial del PC. Como dijo Francisco Orrego amargamente: al aprobar la reforma, Chile Vamos le regaló una candidata a la izquierda.


