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Ballena Jorobada

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13 de Febrero de 2025

“Su garganta es muy pequeña”: Experto explica por qué las ballenas jorobadas no comen personas (y por qué es peligroso acercarse en kayak)

El experto en cetáceos Carlos Olavarría comenta que estos animales no son agresivos con las personas. Al contrario, las ballenas jorobadas suelen alejarse de las grandes embarcaciones. Sin embargo, atribuye que el hecho de que la ballena se haya metido a la boca el kayak con el joven incluido a que esta embarcación no cuenta con un motor que emita ruido.

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El pasado 8 de febrero una ballena jorobada se tragó y escupió a un hombre. A eso de las 15.00 horas, Adrián Simancas, analista, programador y músico de 24 años, se encontraba navegando en un kayak junto a su padre, Dell Simancas, anestesista de 49 años. Ambos ciudadanos venezolanos se encontraban realizando una travesía híbrida de trekking y packraft en la zona más austral de Chile.

El hecho ocurrió cerca del Faro San Isidro, en el sector de Bahía El Águila. Esto, ubicado en Punta Arenas en los helados mares del Estrecho de Magallanes. Tal como lo evidencia la filmación, en una fracción de segundo emergió del mar una ballena jorobada, quien ingresó en su hocico a Adrián y rápidamente lo expulsó. Si bien tanto padre e hijo terminaron sin lesiones. El hecho, sin embargo, provocó el susto ante una inminente tragedia.

Dell Simancas, el padre de Adrián, agregó que después del incidente el tiempo y clima empeoraron en los mares del Estrecho de Magallanes. Producto de esto, decidieron no continuar con su aventura, la que esperan retomar en otro momento con la experiencia aprendida.

Pero ¿puede una ballena engullir a una persona?, ¿por qué el hecho de que fuese una ballena jorobada resultó clave en el destino de Adrián?

“Tienen una garganta muy pequeña”

En conversación con The Clinic, el biólogo marino y director ejecutivo del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), Carlos Olavarría, explica que es imposible que una ballena pueda comerse a una persona de más de un metro, y menos con una embarcación de ese tamaño.

La garganta de una ballena jorobada es muy pequeña, del porte de un puño humano. El esófago también. Es imposible que el cetáceo haya querido comerse a la persona porque sería peligroso para ella misma”, dice Olavarría.

Al consultar sobre las razones que podrían haber motivado el actuar de la ballena, Carlos Olavarría comenta que estos animales no son agresivos con las personas. Al contrario, estos cetáceos suelen alejarse de las grandes embarcaciones. Sin embargo, atribuye que el hecho de que la ballena se haya metido a la boca el kayak con el joven incluido a que esta embarcación no cuenta con un motor que emita ruido.

“Cuando pasan grandes barcos o botes con motores, las ballenas se comunican entre ellas para mantenerse a la distancia. Pero como en este caso no hay ninguna clave acústica, sumado a que la embarcación era muy pequeña, tengo la impresión de que la ballena lo interpretó como algo que no perturba el ambiente”, comenta el biólogo marino.

Asimismo, queda en duda el cómo la ballena pudo haber interpretado la situación. Al ser animales calmos, los topes de cortisol y estrés pueden afectar su comportamiento. Frente a esto, Carlos Olavarría comenta que lo más probable es que esto no tenga efectos a largo plazo.

Asimismo, según una nota de National Geographic publicada en 2021, se menciona que el único cetáceo con la capacidad física de tragarse a un ser humano son los cachalotes. Esto, pues su esófago permite tragarse a calamares de hasta 14 metros de largo.

Sin embargo, esto es muy raro que paso, dado que los cachalotes son animales que viven principalmente en mar abierto, alejados de los humanos, y pasan su tiempo en las profundidades superiores a los tres mil metros.

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¿Qué y cómo comen las ballenas?

Según Carlos Olavarría, las ballenas son estacionales en sus modos de vida. Durante el verano suelen navegar a las áreas más heladas, como el estrecho de Magallanes, en busca de los lugares con mayor cantidad de alimentos. De esta forma, se alimentan durante cinco o seis meses de manera constante para luego emprender viaje hacia otros mares, como los de Costa Rica o Panamá, en búsqueda de una pareja y reproducirse.

Durante sus periodos alimenticios, las ballenas se alimentan de presas diminutas como el plancton, el krill —una de sus comidas favoritas— y de peces más pequeños. Cabe destacar que estos cetáceos no poseen dientes, sino una estructura barbada que está compuesta de láminas flexibles y lichas de queratina, el mismo material de las uñas humanas.

Este material que tienen las ballenas en sus bocas es muy delicado, por lo que imaginarse a una ballena comiéndose a un humano y un bote sería muy peligroso para ella. Incluso, podría terminar en una inminente tragedia para el cetáceo”, dice Carlos Olavarría

Con respecto a la forma de comer, la ballena consume un gran trago de agua. Una especie de “sopa”, dice Carlos, en donde utiliza estas estructuras barbadas para colar el agua y retener en su boca el alimento.

Amenaza a los cetáceos

Si bien Carlos Olavarría reconoce que lo ocurrido en el video se trata de un accidente, en donde los dos hombres se encontraban simplemente realizando una aventura, sí menciona que en estas fechas se debe tener cuidado con la presencia de ballenas.

“Como en estos meses las ballenas jorobadas andan rondando por el estrecho de Magallanes en búsqueda de alimentos, las embarcaciones deben tener cuidado con acercarse a ellas. Se pueden asustar o peor, pueden ser atacadas como ya ha ocurrido muchas veces”, dice el profesional.

Según el Centro de Conservación Cetácea, la Ley de Protección a los Cetáceos, implementada en 2008, menciona que la distancia mínima de observación es de 100 metros para las ballenas y de 50 metros para los delfines. Hay una excepción hacia la ballena azul, a quien se le puede tener una distancia mínima de 300 metros producto de su estado de conservación.

“Esto es algo que los pescadores locales y la autoridad marítima saben y respetan en mayoría. Sin embargo, todavía hay muchas personas que pasan en sus embarcaciones molestando y atacando a las ballenas, y es lamentable. Los ruidos fuertes y estruendosos las ahuyentan demasiado, más aún considerando que ellas escuchan los campos acústicos de manera más nítida que nosotros”, agrega.

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