Tiempo Libre
24 de Febrero de 2025George Harris actuó con teleprompter y desoyó instrucciones: el desconocido backstage del comediante y los problemas que le atrajo a Mega
El intento de George Harris por conquistar al público de Viña terminó en una de las rutinas más pifiadas del último tiempo. En pleno show, el comediante venezolano salió del escenario para pedir consejo sobre cómo revertir la situación, pero la producción ya veía su presentación como un naufragio inevitable. Eso no fue todo, Harris actuó con un teleprompter, un aparato por el que un integrante de su equipo le instruyó no pelear con el público. Con un guión desarmado, la producción de Viña del Mar 2025 intentó sostenerlo hasta el final, tanto por el rating, como por obligaciones contractuales. Aquí, los detalles del tenso backstage de una noche caótica, el que incluyó una despedida silente por parte de Harris y el "apoyo" de su madre, quien alentó a los venezolanos asistentes en la Quinta a "juntar dólares", para dejar Chile.
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Una vez terminada la primera edición del Festival de Viña del Mar 2025, el director ejecutivo del certamen, Daniel Merino enfrentó evidentemente hastiado los micrófonos junto a los animadores Rafael Araneda y Karen Doggenweiler. En la conferencia reveló que en un momento de la rutina de George Harris, una de las más pifiadas del último tiempo, el humorista salió del escenario para pedir sus consejos para revertir la situación.
“Lo que conversó conmigo fue que él me dice ‘¿cómo crees tú que yo puedo revertir esto?’. Yo le dije, mira: ‘No pelees con el público, anda más rápido y lo otro, que también entra en tu rutina’“, relató el ejecutivo ayer por la noche.
A esa altura la rutina que Harris había preparado y que ya había leído la producción se había diluido, roto. Merino aseguró a los micrófonos que la rutina que el comediante presentó no fue la misma que mostró a los organizadores y que revisaron semanas atrás: “Debe haber hecho 10 minutos de su rutina y eran 50 minutos. Hizo el comienzo. Después la parte de la música era el final (de la rutina), o sea, se saltó toda la rutina y se fue a la parte del final“, declaró tajante.
Pese a no ver lo que se les presentó, el ánimo de la producción se centraba en revertir la situación. Sobre el set, el director televisivo Álex Hernández daba su propia batalla para ayudar al venezolano, que a esa hora ya había mandado al público a “levantarse a una venezolana”, a “jalarse el muñeco al baño” y a decirle que sus carreras no eran tan exitosas cómo la de él.
¿Cómo se podría salir del barro a esa altura?
En el guión que se había enviado previamente esos insultos no figuraban. Harris no estaba del todo solo sobre el escenario. Un asistente de su staff le daba instrucciones a través de un pronter, le pedía que no se enfrascara en discusiones, que dejara de discutir, pero sus impulsos se impusieron y las disputas con el público no se destuvieron.
Las instrucciones de Hernández para Araneda y Doggenweiler se enfocaron en apoyar a Harris. En decirle que apuraran su rutina y que se enfocara en lo que él consideró su parte fuerte. Hernández –al igual que Merino– también conocía el guión y la escaleta y las había revisado, aprobado y encontrado graciosas, al menos eso dijo hoy en una improvisada conferencia en las afueras del hotel.
Su idea fue llevar la rutina a la parte en el que Harris resaltaba la idiosincracia venezolana con la chilena; una estrategia que, por ejemplo, le resultó a Jorge Alis quien hizo lo propio entre argentinos y nacionales en sus recordadas rutinas de 2014 y 2019. De allí vino la frase de Araneda en la que invitó a ir más rápido, puesto que los chilenos hablamos de ese modo. También de allí vinieron los minutos que Harris duró sobre el escenario, según lo explicaría Alex Hernández en su conferencia de hoy.
“En ese contrato hay una cláusula que especifica el tiempo: 50 minutos (…) Se toma la decisión de que los 50 minutos van, si te va bien o no. No queremos que les vaya mal. Por eso es que se realiza la rutina una y otra vez y se les hacen sugerencias. Aquí no hay un ser siniestro que dice: ‘sigamos por la morbosidad’”, indicó Hernández.
El salvataje no era fácil. Defender a Harris era, en parte, irse en contra del público, sin embargo la experiencia de Araneda y de Doggenweiler, quien pese a debutar en Viña parecía haber llevado años sobre ese escenario, lo lograron en parte.
“No te pongas a pelear con los chilenos, porque los chilenos siempre ganamos”, le dijo Karen Doggenweiler, en una frase que sirvió de consuelo, pero que además aleonó a quienes no disfrutaron de la rutina del venezolano.

Mamá de George Harris: “Junten dólares para que se vayan”
Pese a la polémica, la presentación de Harris fue un éxito en sintonía, promedió 34,4 puntos de rating, casi los mismos que los 34,7 que totalizó la presentación de Marc Anthony.
La salida del escenario de Harris fue silente, no participó del backstage, tampoco de la conferencia de prensa, la que sí han enfrentado otros humoristas pifiados. En el descenso del escenario a los camarines, caminó con la frente en alto, las cámaras de seguridad de la Quinta Vergara registraron como un miembro de su equipo le palmoteó la espalda en señal de consuelo.
Fue acompañado de su madre a la van que lo llevó al hotel Pullman donde pasó la noche. Alrededor del vehículo se congregó un centenar de ciudadanos venezolanos, quienes le mostraron su apoyo al comediante venezolano.
Encaramada sobre una ventana de la van, la mamá de Harris gritó “Junten dólares para que se vayan”, invitando a sus compatriotas a dejar Chile. Junto a él, su hijo, el mismo que enfrentó a la quinta escribió un posteo en instagram, hasta hora su única reacción al show.
“Se hizo lo que se pudo mi gente” escribió en su Instagram. Usó letras blancas y un fondo negro. “Lo siento mucho, los amo”, finalizó su texto acompañado de un corazón con la bandera de Venezuela.
George Harris, tenía el compromiso de estar en el programa PM de Mega esta tarde, sin embargo, extraoficialmente se confirmó que dejó Viña del Mar y que no tendrá más apariciones públicas.



