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El subsecretario Luis Cordero es uno de los nombres que podría llegar al Ministerio de Seguridad. Créditos: Francisco Paredes.

Entrevistas

9 de Marzo de 2025

Luis Cordero, subsecretario del Interior: “Hay un límite en el que deberíamos tener un acuerdo que es no explotar el miedo como estrategia electoral”

En la misma semana que Carolina Tohá salió del gabinete para aventurarse en su campaña presidencial, Cordero aborda su salida y las críticas que recibió de inmediato desde la derecha, por las que hace un llamado a no hacer uso del miedo de los ciudadanos. Cordero afirma que Tohá, en clave simbólica, llegó al gobierno a poner una cuota "experiencia" y que su paso por el Ministerio del Interior "ha sido un momento de convergencia de experiencias y de proyección". Pese a que dice que se mantendrá prescindente en el proceso presidencial, sí hace un gesto hacia Tohá: "¿Si a mí me gustaría que fuera mujer la próxima presidenta de Chile? Por supuesto, no tengo ninguna duda", dice.

Por Rodrigo Córdova y Martín Browne
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La cercanía entre el subsecretario Luis Cordero y la exministra Carolina Tohá no es algo nuevo. Son amigos cercanos -y aliados políticos-, por lo que al exministro de Justicia le tocó vivir un momento especial cuando el martes debió conducir él el cambio de gabinete.

Tras su salida, Cordero afirma que “ella dejó un estilo de gestión impreso en el Ministerio del Interior” y desde su fuero personal le desea “el mejor de los éxitos”. A pesar que valora haber trabajado con ella, se apega a su estoicismo y opta por mantener prescindencia sobre cualquier comentario que dé luces de una preferencia presidencial.

“La prescindencia no sólo tiene que ver con las personas con las cuales uno tiene cercanía, sino también con darle garantías de imparcialidad cualquiera sean los candidatos del proceso”, dice Cordero a The Clinic desde su oficina de trabajo en donde la cabecera de la mesa tiene una vista a seis pantallas enormes dispuestas una al lado de la otra con información de los incendios forestales en curso, el sitio web de la Biblioteca del Congreso Nacional, y otra dividida en nueve transmisiones de cámaras en vivo de intersecciones importantes de la Región Metropolitana.

El martes fue a visitar al hospital al carabinero que fue baleado ayer en la comuna de Ñuñoa, un gesto que realiza siempre cuando un funcionario es herido en contexto del ejercicio de sus labores policiales. A pesar de ese evento, afirma que una de sus tareas principales está en la instalación del Ministerio de Seguridad que, para abril, debería tener un ministro y un subsecretario asignado.

No son pocos los que sostienen que el subsecretario y exministro de Justicia debería ser el primer ministro de Seguridad del país.

A pesar de esos comentarios que rondan, mantiene su estilo apegado a la función pública, que la enseña, e insiste: “Las decisiones de quiénes son los ministros de Estado son del Presidente”.

—¿Cómo tomó desde la Subsecretaría del Interior la salida de la ministra? 

—Soy una persona formada en la continuidad de la función pública y de la institucionalidad, así que en lo personal, desearle lo mejor de los éxitos, y en lo institucional, ella dejó un estilo de gestión impreso en el Ministerio del Interior, un conjunto de tareas que se están desarrollando y que deben seguir su desarrollo. Algunas que tienen que ver con el Ministerio de Seguridad pública, otras tantas que tienen que ver con las materias del Ministerio del Interior y una de ellas, además del Ministerio de Seguridad, es la reformulación del ministerio del Interior como centro de Gobierno. Eso es quizás buena parte de la gestión de ella, incluyendo la agenda de seguridad, que es una de las más relevantes que hemos tenido en Chile los últimos años.

—Desde el punto de vista de la gestión y de la agenda de seguridad que lleva el Gobierno, ¿afecta que la persona que lo encabeza salga?

—No creo, porque el esfuerzo más significativo es haberla construido, haber aprobado la legislación más relevante, haber establecido los planes que ya se encuentran en desarrollo y con el gran desafío que nosotros tenemos en gestión de seguridad pública hacia adelante. Además, en pocas semanas más la agenda de seguridad pública estará a cargo de un ministro o una ministra, entonces es un resultado inevitable de las gestiones previas que se desarrollaron.

—¿Cómo ve que, a dos días de su salida, la oposición ya levante polémicas contra Tohá? La pregunta es a propósito del caso de Contraloría y cómo supuestamente como ministra debió haber fiscalizado, dicen, los gastos reservados del exsubsecretario Manuel Monsalve.

—Es un año electoral, nosotros hemos estado con períodos electorales desde 2020 en adelante. Los períodos electorales son especialmente complejos, porque no generan incentivos a la cooperación y al acuerdo, sino que generan más bien incentivos a la divergencia y la diferencia, por razones obvias. Entonces, que la oposición aparezca criticando a dos días de que la exministra Tohá hubiese abandonado el cargo no es muy distinto a las críticas que tenían antes, cuando estaba en el cargo.

—Entonces, ¿la polémica es artificial?

—Varios de los debates públicos que nosotros tenemos están exagerados. Yo no deslegitimo nunca las diferencias, porque me parece que en un sistema democrático las diferencias de opinión son legitimas. Lo que pasa es que hay exceso retórico y énfasis exagerado, que en ocasiones distorsionan el objetivo del debate y, sobre todo, pueden distorsionar los hechos.

—¿De qué manera se puede mantener el trabajo de la subsecretaría que después va a ser en conjunto al Ministerio de Seguridad, en un año electoral en que el tema de la seguridad va a ser instrumentalizado por distintos sectores?

—Yo creo que hay dos cosas previas que tener en consideración. La primera es que los debates de seguridad en los procesos electorales, no solo en los nacionales, sino que también en los locales, está presente hace casi 30 años en las elecciones nuestras. Yo creo que los temas de seguridad han sido y seguirán siendo protagonistas en los debates en nuestro país. Lo segundo es que si uno mira los procesos electorales del último año en el mundo, han estado marcados por tres cosas: seguridad, migración y costo de la vida. No hay ninguna razón para creer que esos tres temas no se van a reproducir dentro del debate electoral chileno.

Entonces si uno mira los énfasis de la oposición hasta ahora, se parecen bastante a estos tres temas, ese es el debate en Alemania, en Estados Unidos y más o menos lo que han marcado las elecciones en distintos lugares. Entonces, ¿cuál es la particularidad de este proceso electoral? Que el país ha tomado una decisión de desvincular la gestión de la seguridad pública de la contingencia política. Eso explica que tenga un ministerio sectorial de componente profesional, y va a ser en un año electoral, pero es un año donde las instalaciones clave para el desarrollo de los instrumentos que tiene la ley y el desarrollo futuro.

—En Ñuñoa, donde el alcalde Sebastián Sichel decretó un estado de emergencia comunal, ¿hay un reflejo de esta instrumentalización de lo que va a pasar?

—Esa es una figura que algunos municipios han desarrollado, que la Contraloría ha indicado hace algunos años que no existe jurídicamente. Yo creo que manifiesta una preocupación. Los alcaldes tienen una particularidad, y es que con indiferencia de su preferencia por su posición política, gestionan problemas cotidianos de las personas. De hecho, los alcaldes cuando desarrollan su labor, tienen una consideración declarativa, pero su evaluación es fundamentalmente a partir de la acción.

Yo logro entender la inquietud del alcalde Sichel, pero objetivamente es un instrumento que no tiene aplicación jurídica directa, pero no desmerece por esa vía la inquietud legítima sobre los hechos que ocurrieron ahí. Además, yo creo que el tema relevante tiene que ver más bien con el rol de esos dos policías, que yo creo que reflejan muy bien la identidad y el ethos de Carabineros.

“Esta campaña va a ser probablemente muy distinta a las anteriores, porque se da en un contexto internacional muy perverso”

Pese a que Cordero es insistente en mantener la prescindencia, sí tiene una preocupación para el año electoral: que la agenda de seguridad, y el temor de las personas, se utilice de manera desmedida para atacar al oficialismo.

“El problema de tener índices de temor muy altos es que el Estado y quienes participan en el debate público tienen que transmitirle a las personas que uno puede pasar por momentos complejos, pero tiene institucionalidad como para tener control sobre ellos, porque hacer política explotando el miedo es una de las peores formas de transmitir inseguridad a las personas, inseguridad en su vida cotidiana. Ya no tiene que ver con la situación de delitos que enfrenta, sino que con la sensación de inseguridad que provoca. Explotar el miedo como herramienta política destruye la confianza, y sin confianza no solo no funciona la economía ni el sistema democrático, sino que se hace muy difícil el combate al crimen. Por eso explotar el miedo es tan perverso como herramienta política”, asegura.

—A propósito de la exministra Tohá. ¿No cree que es complejo lanzarse a una carrera presidencial con una situación de seguridad compleja habiendo sido ella la encargada del tema?

—Si usted quiere discutir sobre la base de las simples opiniones, es legítimo lo que dice la oposición. Si usted quiere discutir sobre la base de los hechos, lo que demuestran es que los resultados en materia de seguridad de hoy son sustancialmente distintos a los que teníamos hace tres o cuatro años. Los homicidios tienen una tendencia a la baja, los ingresos irregulares ostensiblemente en la zona norte, la Macrozona Sur ha reducido significativamente los atentados en la zona del conflicto y la lucha contra el crimen organizado se ha basado principalmente en fortalecer la política de persecución criminal a través de la política nacional contra el crimen organizado.

Entonces si uno quiere hablar de los hechos, la verdad es que, sin pronunciarme sobre las personas, los hechos demuestran que la gestión en materia de seguridad que este gobierno tuvo que administrar al inicio era especialmente compleja, pero ha desarrollado instrumentos, ha promovido acuerdos conjuntamente con la oposición en materia de legislación. Yo creo que la oposición no tiene que tener vergüenza en decir que llegó a acuerdos con el gobierno en materia de seguridad, y que lo que nos queda hoy es una gestión pública responsable, porque no hay forma de que las tendencias que hoy se demuestran a la baja se sostengan en el tiempo si no es en términos cooperativos.

—Antes le preguntaba qué tan complejo va a ser para ustedes desde el Ejecutivo lidiar con esa evaluación constante, intentando hablar con cifras, datos y gestión, pero al mismo tiempo con campañas que están que tienen a la exministra hablando desde otro rol y con otros objetivos.

—Las campañas son lo que son, y uno le puede decir a los candidatos que cuando se gobierna, se gobierna el país que tiene, no el país que le gastaría. También hay que hacerse responsable de los dichos y las consecuencias que eso tiene en la población.

Lo digo porque también es responsabilidad de los procesos electorales hablar de los problemas contingentes y cómo gestionarlos, pero también tratar de proyectar la solución de asuntos públicos en el largo plazo. Esta campaña va a ser probablemente muy distinta a las anteriores, porque se da en un contexto internacional muy perverso, donde ser autoritario o no adherir a valores democráticos esenciales algunos consideran que se podría trasladar con facilidad y que esto, más que mal, tiene rendimiento electoral, y yo creo que ahí hay advertencias para el sistema institucional chileno que no debiera tener un resguardo. Entonces ya no solo tiene que ver con quienes son los candidatos, que podría ser cualquiera, sino que con la forma y modo en que la campaña electoral se puede llevar a cabo durante este año, y yo creo que eso debiera ser una preocupación de todo el sistema político.

—En diciembre del año pasado le dijo a The Clinic que “la coalición debe sostener un proyecto de continuidad, y la exministra Tohá es la que mejor encarna esa idea”. ¿Es su candidata la exministra Tohá?

—Lo que pasa es que, hoy estando la exministra afuera del gobierno, y habiéndose iniciado en algún sentido el proceso electoral, yo tengo en mi condición de autoridad la obligación de prescindencia.

¿Va a ser complejo mantener la prescindencia entendiendo que puede haber más de una autoridad de gobierno que salga para ser candidata presidencial?

—Sí, pero la prescindencia no sólo tiene que ver con las personas con las cuales uno tiene cercanía, sino también con darle garantías de imparcialidad cualquiera sean los candidatos del proceso.

—Pero es indesmentible la cercanía que tiene con Tohá.

—Sí, pero una es la vida personal, pero otra es la labor pública que uno desempeña.

—Desde el punto de vista de lo simbólico. En un gobierno que es liderado por el Frente Amplio, partido que no tenía sus prioridades más evidentes en la seguridad, tuvo que aprender en el camino con varios tropezones, cambiando sus votaciones. ¿Qué cree que refleja que sea precisamente esa ministra del Interior que llegó a hacerle cambiar en ese sentido, la que ahora sea la candidata?

—Lo que pasa es que, cuando uno está en el Gobierno, exige mirar los asuntos con cierto pragmatismo. Y si las coaliciones tienen vocación de permanencia y de estabilidad en el tiempo, a partir de los valores que representan, tienen que a su vez entender que hay problemas públicos que requieren de pragmatismo para sus soluciones. Y la seguridad es un problema no de los favorecidos, la seguridad es un problema para los desfavorecidos.

Es el lugar donde tenemos menos prestaciones por parte del Estado. Hay buenas razones, diría yo, para mirar la agenda de seguridad desde el punto de vista de la autonomía y de la libertad individual, desde esa dimensión más amplia.

—¿Es decir que la exministra vendría a ser, en clave simbólica, una cuota de pragmatismo que llegó al Gobierno?

—Una cuota de experiencia y creo que ha sido un momento de convergencia de experiencias y de proyección. 

—Subsecretario, se ha hablado mucho de la posibilidad de que usted sea el que lidere el Ministerio de Seguridad. ¿Es algo que se está evaluando? 

—Las decisiones de quiénes son los ministros de Estado es una decisión del Presidente. Yo he asumido los dos cargos en este gobierno en condiciones particulares. Fui ministro de Justicia en unas condiciones muy particulares y este. Por ahora, soy el responsable de la subsecretaría del Interior, que entre otras cosas tiene que garantizar que la instalación del Ministerio de Seguridad sea impecable.

“Se ha hecho común decir estos días que el último año de Gobierno es como el año del ‘pato cojo’ y yo creo que esa evaluación descansa en un error”

—¿Qué desafío o meta concreta tiene usted en su gestión en este último año que es bien complejo siempre para el Ejecutivo por todo el tema de campaña?

—Se ha hecho común decir estos días que el último año de Gobierno es como el año del ‘pato cojo’. Y yo creo que esa evaluación descansa en un error. Y es que para un gobierno, su último año de puede ser el más tranquilo de todos, porque, entre otras cosas, pone la atención en el proceso electoral y permite concentrar su último año en gestión pública. Eso es lo que ha pedido el Presidente, ahí está el foco, en cerrar los temas en los cuales se ha avanzado, en implementar lo que se debe hacer.

Pero eso es lo que olvida por un momento, que el Estado pareciera ser atributos personales de vidas, y las instituciones son mucho más que esos atributos. Esas personas son muy relevantes en los sellos que en un momento determinado se imprimen, pero el Estado funciona sobre la base de la continuidad institucional. Si no, sería imposible de gestionar el día a día.

—O sea, por una salida de una ministra no va a haber pato cojo, ni agenda entorpecida ¿usted cree?

—No, y para el Gobierno, en su último año, mi reflexión es que el último año es el año de consolidación de la gestión de un gobierno.

—¿Cuál cree que va a ser el sello que va a tener el Ministerio de Seguridad en este año?

En materia de seguridad hay muchos desafíos que han estado vinculados a la gestión de las policías, al desarrollo de la política nacional contra el crimen organizado, al fortalecimiento institucional, porque yo creo que hay tres grandes áreas que va a dejar esta administración en materia de seguridad. El haber hecho reformas legales muy estructurales. Dos, en haber consolidado las instituciones de la seguridad, especialmente las policías. Y tres, haber puesto el énfasis en que están ahí donde pone las palabras tienen que estar los recursos. Todo el mundo puede hablar de seguridad, pero este Gobierno va a poder demostrar que ahí donde habló de seguridad asignó recursos públicos. No fue simplemente declarativo, sino que entregó recursos para la gestión operativa, para la gestión de personal, para la gestión de medios.

Sin medios, sin tecnología, no hay cómo abordar los nuevos escenarios en materia de seguridad. Y yo creo que en esos tres aspectos el Gobierno va a tener muchas cosas que va a acreditar. Tenemos muchas leyes dictadas y creo que debemos poner mucho acento en la gestión pública en materia de seguridad. 

—Cuando el presidente Boric se despidió de Carolina Tohá del Ministerio entregó un respaldo evidente que desde la oposición la sindicaron como la candidata del Gobierno. ¿Cree que el Presidente debió reservar ese apoyo?

—No, yo creo que las ceremonias de cambio de gabinete, ceremonias de despedida de estas características, tienen este atributo que contiene la emoción y la racionalidad. Y es un momento de agradecimiento, el último a un colaborador o a una colaboradora, y me parece que uno en ese contexto tiene que entender las palabras del Presidente el día de la ceremonia de cambio de gabinete. 

—¿Cree que a la hora de evaluar figuras cuando termine la gestión, las personas van a tener en consideración los logros del Gobierno o va a prevalecer la sensación de temor?

—Lo que pasa es que depende de cómo quieres hacer la política, en el fondo. Si quieres hacer una política de las emociones y el miedo, me parece una manera irresponsable de hacer política. Ahora, la pregunta de cómo va a ser recordado este Gobierno en eso, yo creo que está expresado en una idea que a mí me parece que es clave, y es haber actuado con responsabilidad, con pragmatismo y responsabilidad.

Los hechos y los datos están ahí. ¿Cómo proyectar eso hacia las personas? Personas que viven su vida cotidiana con una cantidad de incertidumbres brutales, y los años que vienen son años de incertidumbre, años de incertidumbre por distintos tipos de razones, no solo en Chile, sino en distintas partes del mundo. Y yo creo que la obligación del Estado, y de quienes ejercen cargos de liderazgo, es transmitir que en esas condiciones de incertidumbre, el Gobierno o quienes encabecen el gobierno toman decisiones tratando de gestionar esas incertidumbres hacia afuera.

“Los autoritarismos están dando vueltas, son seductores para mucha gente, y eso tiene consecuencias muy negativas en el largo plazo”

—A propósito del pragmatismo, y también de hacer campaña a través del miedo, Constanza Martínez ha criticado últimamente a la candidata Evelyn Matthei  a propósito del tono de sus mensajes contra el Gobierno. Ayer, en el lanzamiento de su equipo, dijo que a este gobierno le hacía falta gestión y trabajo serio. ¿Cree que de alguna manera el discurso de Matthei se ha vuelto un poco más hacia el miedo? 

—Ella tiene un discurso de oposición y es una candidata que postula a La Moneda haciendo contrapuntos al Gobierno de turno. Y a mí me parece que sus contrapuntos son legítimos. No los comparto, pero yo creo que en esos contrapuntos hay un límite. Y ese límite, que yo creo que no está en esas palabras. Creo que hay un límite en el que todos debemos tener un acuerdo y es no explotar el miedo como estrategia electoral. Sobre todo en un país donde la confianza interpersonal es muy baja. Donde explotar el miedo genera condiciones de ansiedad que tienen otro impacto en la vida de las personas. Y a mí eso me parece que es como el umbral que uno debiera tener.

Me parece que la candidata Matthei, en su discurso, tiene un antagonismo natural con el Gobierno, tiene sus críticas naturales con el Gobierno que, por cierto, no las comparto, que uno puede hacer para cada uno contrapuntos en base a hechos. Hay tonos que a uno le podrían no gustar, pero en ese discurso de antagonismo adversarial de una campaña, yo creo que el gran compromiso que nosotros debemos tener es no sobrepasar determinadas líneas rojas. Y una de ellas, para mí, tiene que ver con explotar el miedo como estrategia electoral. 

—Ayer el Partido Nacional Libertario se inscribió a nivel nacional con 43 mil militantes, más militantes que la UDI y RN o Republicanos. ¿Le preocupa el crecimiento de este grupo o la institucionalización?

—A mí me parece preocupante la expansión de ese tipo de ideas. No puedo rechazar la constitución de un partido político cuando me parece que está dentro de las reglas del juego. Pero sí me parece que hay que tener cuidado con determinadas fórmulas de ver la sociedad, porque sí puede comprometer el funcionamiento del sistema democrático.  Los autoritarismos están dando vueltas, son seductores para mucha gente, y eso tiene consecuencias muy negativas en el largo plazo.

Por eso creo que hay que tener presente esta elección de este año, que va a ser probablemente en un contexto como no hemos tenido nunca antes. Por eso yo advierto sobre cuidado con ocupar el miedo como estrategia política. Y porque estos tres consensos de los últimos 70 años en Chile están muy representados desde el retorno a la democracia. Respetar las reglas, promover derechos humanos y el libre comercio son tres cosas que algunos hoy día relativizan. 

—¿Cree que si no hubiese esta utilización del miedo, si la gente se basara en el hecho, valoraría lo que ha hecho el Gobierno en materia de seguridad en la elección?

—Probablemente, y no solo en seguridad, probablemente la valoración de muchas otras cosas sería distinta. Yo en esto creo que hay advertencias que tener presente y que trascienden al Gobierno. Estar en cargos de responsabilidad pública, no solo en el Ejecutivo, sino que en otros poderes del Estado, significa también ser responsable con los mensajes que se transmiten. Porque las personas le dan un significado a esas palabras, especialmente cuando vienen de personas que ejercen cargos de responsabilidad. Y la lealtad a las reglas y la lealtad a las instituciones son formas de garantizar cohesión social. Y sin cohesión social, lo único que puede pasar es que el sistema democrático se pueda ver en riesgo. 

—Subsecretario ya van seis meses del caso Monsalve. ¿Han habido avances en la investigación interna?

—A ver, recuerdo que el caso Monsalve tiene tres investigaciones. La del Ministerio Público, que sigue avanzando y está sujeta a reserva, etc. La segunda tiene que ver con el sumario administrativo que instruye Contraloría y los procedimientos que están vinculados a Contraloría. Contraloría tiene otros procedimientos vinculados a esto, pero el sumario está ahí. Y lo tercero es la comisión investigadora del caso Monsalve. Para las tres investigaciones, el Ministerio del Interior y la Subsecretaría del Interior ha entregado toda la información que está acá disponible. Yo he asistido a cada situación que se me ha requerido en la comisión investigadora para este fin y todos los antecedentes han estado disponibles.

—¿Y cree que el tema Monsalve ha ido desapareciendo un poco de la Subsecretaría?

—Es un caso que marcó a esta institución, pero también es un caso que ha permitido demostrar la importancia de los funcionarios públicos. Hay momentos ingratos, momentos difíciles, pero hay responsabilidades que son superiores, que requieren que las personas estén focalizadas en el desempeño de sus funcionarios.

—¿Y qué le parece que la oposición ocupe como un ataque hacia Carolina Tohá en el hecho de haber liderado, encabezado el Ministerio Interior y la estrategia, o no estrategia, pero la salida comunicacional y política en el caso Monsalve en el Gobierno?

—No, creo que el Presidente en el cuestionario que respondió a la comisión investigadora ha dejado suficientemente claro el punto. Las crisis tienen estas particularidades, son momentos de tensión, son momentos de tomar decisiones. Y, por cierto, en momentos los opositores siempre van a tener opiniones distintas. Pero uno gestiona los problemas que tiene y toma las decisiones con la información que tiene en esos momentos. Hay que tener cuidado, creo yo, con hacer juicios retrospectivos con informaciones posteriores. Uno tiene que tener presente cuáles eran las informaciones que las autoridades tenían en un momento determinado para tomar sus decisiones.

—¿Hay una utilización política en un caso de Monsalve?

—Sí, pero también me sorprendería que la oposición no lo utilizara. Pero el Gobierno y sus autoridades han dado respuesta para cada una de las inquietudes que han tenido.

—Como Subsecretario del Interior le corresponde también la coordinación política del oficialismo.v¿A usted le gusta la idea de las primarias o le gustaría más una unidad?

—Creo en la autonomía de los partidos políticos para adoptar sus decisiones, en el entendido que la manera en que Chile ha sido gobernado desde el retorno a la democracia es a través de coaliciones políticas. Aunque sea un sistema presidencial, lo que ha marcado los gobiernos desde el retorno a la democracia son coaliciones políticas y esa es más o menos la cultura institucional de los partidos que se han desarrollado en Chile. Pero la decisión de cómo convergen esas lógicas de coalición que el país ha tenido desde los últimos 30 años es una decisión autónoma de los partidos.

—¿No perjudica al gobierno que dos de las ministras, quizás más relevantes por su agenda, como son Carolina Tohá y Jeanette Jara, que aún no es candidata, estén peleando en primarias?

—No. Yo vuelvo a la continuidad institucional, y que una coalición tenga dentro de sus personas destacadas personas que a su vez tienen inquietudes por seguir sirviendo al país en ese contexto me parece que más bien es un mérito que un demérito.

—¿Le gusta el diseño de que sean ministras las candidatas?

—Yo creo que no es un problema si me gusta o no, son las cosas como son, vamos allá. Y puede ser también signo de los tiempos.

—¿En qué sentido es signo de los tiempos?

—En la forma, yo creo que uno de los activos que Chile ha tenido en el último tiempo es como fortalecer la posición de las mujeres en política, algo que no era tan obvio y natural, que ha costado bastante y que le da mucho sentido a esa agenda de los últimos años.

—¿Le gustaría que fuera mujer la próxima presidenta de Chile?

—¿Si a mí me gustaría que fuera mujer la presidencia de Chile?, por cierto. No me cabe ninguna duda, sobre eso yo no tengo duda.

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