Los secretos del nuevo disco de Arcade Fire: un confesional renacimiento, tras la crisis más grande de la banda, que ha tenido una tibia acogida
La banda acaba de estrenar “Pink elephant”, su séptimo álbum y el primero desde que se conocieran una serie de denuncias de comportamiento sexual inapropiado contra su vocalista, Win Butler. Lejos de querer enterrar la polémica, varias de las canciones parecieran abordar el asunto, aunque por el momento no ha logrado convencer a los críticos.
Por Raimundo Flores S. 10 de Mayo de 2025
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“Este es nuestro séptimo disco y se siente como si fuese nuestro séptimo grupo”, dijo hace unas semanas Win Butler, líder de Arcade Fire, sobre “Pink elephant”, el trabajo que estrenaron este viernes. Las circunstancias parecen revalidar su visión, ya que, aunque su último álbum salió hace solo tres años, para la banda ha pasado bastante agua bajo el puente y esta nueva referencia fue creada desde una posición evidentemente distinta.
Además del cambio formal que implicó la salida de la banda de Will Butler — multinstrumentista, compositor y hermano menor de Win—, “Pink elephant” es el primer disco desde las acusaciones que remecieron el núcleo del grupo y que, de hecho, alcanzaron a opacar la promoción de su álbum anterior.
Y es que en agosto de 2022, el sitio especializado Pitchfork publicó un reportaje donde cuatro personas acusaban a Win Butler de comportamientos sexuales inapropiados, apuntando a la gran diferencia de edad que había entre ellas y él; al aprovechamiento que él habría hecho de su status de estrella; y a situaciones en que afirmaban que no había existido un consentimiento claro.
Butler respondió diciendo que todos sus acercamientos con quienes denunciaban habían sido consensuados, aunque pidió perdón “a cualquiera que haya herido con mi comportamiento”. Además, su esposa y compañera de grupo, Régine Chassagne, también hizo declaraciones apoyándolo, aunque admitiendo que Butler “se había perdido, pero había encontrado su camino de vuelta”.
Las denuncias generaron un efecto extraño alrededor de la banda. Si bien los primeros días hubo algunas consecuencias, como que Beck y Feist decidieran no ser teloneros de sus giras por Europa y Estados Unidos respectivamente, la banda pudo retomar su actividad con relativa normalidad. El reportaje nos les impidió hacer un multitudinario recorrido por varios países e incluso siguieron participando en importantes festivales, como fue el caso de Lollapalooza Chile en 2024, donde llegaron como cabezas de cartel y protagonizaron una celebrada actuación que contó con la participación de Javiera Parra.

Sin embargo, después de las denuncias, la banda no dio más entrevistas y al terminar la gira se replegaron en un silencio que recién se rompió a comienzos de abril, cuando anunciaron que estaban de vuelta. Sin medios de comunicación de por medio y con escasa presencia en redes sociales, Win Butler y Régine Chassagne decidieron optar por una conversación más directa con sus fans y lanzaron una app, que tenía como principal novedad la transmisión de un programa de radio conducido por ambos.
“Santa pirata radio”, como bautizaron al show, ya cuenta con tres capítulos y en él se han podido escuchar diferentes anécdotas que van desde su trabajo con David Bowie, sus partidas de póker con Willie Nelson y la obsesión de Butler con la leyenda de la música venezolana Simón Díaz.
Además, ha sido el único espacio hasta ahora donde se ha podido escuchar a la pareja hablando sobre el nuevo disco. En el segundo episodio, donde presentaron el primer single, “Year of the snake”, fue donde Butler hizo la reflexión anteriormente citada sobre sentirse como si fueran un nuevo grupo. Y es que, precisamente en esa canción, Butler y Chassagne parecen sintetizar parte de las intenciones del último lanzamiento, abriendo sus brazos al cambio y al dolor que trae consigo: “Hice una pausa para limpiar e intenté algo nuevo”, cantan.
Algo similar expusieron en una suerte de manifiesto que compartieron en su app, donde se podía leer: “El cristal roto de la muerte cercana y la violencia del renacimiento”.
Introspección y redención de Arcade Fire
“Pink elephant”, el título del nuevo disco de Arcade Fire, viene de un ejemplo utilizado a menudo para explicar cómo funciona el cerebro humano. La premisa es que si se le pide a alguien que no piense en un elefante rosado, inevitablemente se va a formar esa imagen en su cabeza. En ese contexto, cabe cuestionarse si es este caso las acusaciones contra Butler son el elefante rosado, ya que se hace difícil no pensar en ellas poniendo atención a las letras del álbum.
En la canción que da título al disco, Butler dice que “la forma en que todo cambió me hace querer llorar”; mientras que en la ya mencionada “Year of the snake”, señala que intentó “ser bueno, pero soy un niño de verdad, mi corazón está lleno de amor, no está hecho de madera”.
La canción “Circle of trust” expone la manipulación y el control en una pareja; y en “I love her shadow” pareciera abordar la historia de una fan obsesionada, lo que recuerda a la respuesta que Butler dio a una de sus denunciantes. Mientras ella acusaba que el cantante la había contactado por Instagram y pronto le había empezado a pedir que le enviara videos sexuales, Butler dijo que se trataba de un “fanatismo poco saludable” y que ella se aparecía habitualmente en el restaurante del que es dueño y en eventos donde actuaba como DJ.
En un capítulo de “Santa pirata radio” Butler abrió la puerta a una segunda interpretación para el título del disco. “Tradicionalmente, los elefantes rosados están asociados a que si tomas mucho alcohol, dicen que ves elefantes rosados, es como una alucinación que la gente tiene, pero creo que detrás de eso está la depresión. El elefante rosado para mí es como la encarnación de la depresión o de la soledad o del aislamiento”, señaló.
La reflexión recuerda al comunicado que publicó Butler tras conocerse las denuncias, donde contó que estaba batallando con problemas de salud mental y con los “fantasmas del abuso infantil”, y que había comenzado a beber alcohol para lidiar con una fuerte depresión, lo que incluso lo había llevado a pedir ayuda en Alcohólicos Anónimos. En “Stuck in my head”, la canción que cierra el disco, pareciera retomar el tema, describiendo “un desastre” en su cabeza, en su corazón, en su habitación y en su auto; y ansiando un futuro donde “nunca estaré solo de nuevo”.
Entre introspección y búsqueda de redención, Butler no deja de lado las reflexiones sociales características en su música. En “Alien nation”, por ejemplo, entrega una mirada distópica sobre el mundo, buscando entre ciberataques, teléfonos celulares y el Black Friday.
A nivel sonoro, el disco da cuenta de la influencia de su productor, el experimentado canadiense Daniel Lanois. Así, replican una fórmula que han usado en sus últimas placas, donde han trabajado con prestigiosos productores como Jame Murphy, de LCD Soundsystem, en “Reflektor” y Thomas Bangalter, de Daft Punk, en “Everything now”.
Lanois ha trabajado con nombres como Bob Dylan, Peter Gabriel y U2, grupo que es una importante influencia para Arcade Fire por la esencia épica de sus canciones. Además, el productor ha desarrollado su faceta más experimental en colaboraciones de música ambient con Brian Eno, algo que se puede apreciar en los tres temas instrumentales del disco, que le dan el aura cinematográfica que adelantaba la banda en el comunicado en que anunciaron su lanzamiento.
En ese texto también prometían un “punk místico” que es difícil de ver reflejado en la superficie, aunque sí hay guiños a las incursiones más bailables y ochenteras que han hecho más recientemente y un apartado acústico en “Ride or die”.

Tibio recibimiento
Aunque el disco tiene pocas horas de vida, ya se empieza a vislumbrar un veredicto de la crítica especializada, en que al parecer “Pink elephant” no podrá emular la aceptación de los títulos más celebrados del grupo. Album of the year, una plataforma que promedia las reseñas de distintos medios, refleja que hasta ahora el disco solo obtiene 58 puntos de 100.
Mark Richardson del Wall Street Journal señaló que el grupo necesitaba “una nueva chispa” y que estaba “atrapado dentro de sus propias tradiciones”. “Un fuerte sentido del oficio pulido durante décadas se ve opacado por la falta de inspiración y la renuencia a probar algo nuevo define a ‘Pink Elephant’. Es un disco intermitentemente entretenido pero, en última instancia, decepcionante”, escribió.
En la misma línea, Will Dukes de la revista Rolling Stone solo le dio tres estrellas de cinco, argumentando que “las 10 canciones de ‘Pink elephant’ no se acercan al magistral rango de ‘Reflektor’”.
En la otra vereda, Neil McCormick de The Telegraph le dio cuatro estrellas de cinco, destacando que es su disco “más personal a la fecha” y que “el puro poder de Arcade Fire en pleno vuelo debería ser suficiente para restaurar la fe en el rock and roll de cualquier pecador”.
Más allá del recibimiento de la crítica, la respuesta del público ya ha sido puesta a prueba en las últimas semanas, ya que Arcade Fire ha estado dando diferentes conciertos en México, Canadá y Estados Unidos, adelantando parte del repertorio del álbum. Este sábado serán invitados especiales en “Saturday night live” y aún habrá que esperar para saber si anuncian su regreso a Latinoamérica y a Chile, donde ya se han presentado en 2014, 2017 y 2024.



