Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

Kidd Voodoo a corazón abierto tras siete Movistar Arena: “Mi vida ha sido subirme a un auto que acelera a 220, siento que voy rápido y que puedo chocar”

En su primera entrevista tras los siete conciertos consecutivos en el Movistar Arena, David León, conocido como Kidd Voodoo, repasa su ascenso desde el patio de su abuela hasta convertirse en uno de los artistas más importantes del país. Este artículo revela su desconocida primera banda, Los Pacos!, un capítulo clave en su trayectoria musical. Además, reflexiona sobre su futuro, reafirma su faceta de “niño bueno” y revela que juega Play Station antes de los shows para calmar los nervios.

Por 2 de Agosto de 2025
Kidd Voddo en su último show
Kidd Voddo en su último show
Compartir

David León, conocido artísticamente como Kidd Voodoo, repitió una misma frase en cada uno de los conciertos que ofreció en el Movistar Arena. En uno de los momentos más emotivos de su show, invitó a su antigua banda, Resonancia Etérea –formada por sus amigos de la infancia y su primo Cristóbal Urbina– para interpretar algunas de las canciones de su pasado indie, entre ellas su anacrónico hit Confortas pero dañas. Ante las más de 120,000 personas que lo aclamaban en las distintas jornadas, dijo: “Empecé tocando en el patio de mi abuela y ahora estoy aquí”.

Esa misma frase la repitió en su séptimo y último concierto, un show que no solo marcó un hito personal para él, sino también para la música chilena. Nunca antes un cantante nacional había logrado vender tantos Movistar Arena. En ese último espectáculo, realizado el pasado miércoles, su abuela, Graciela Méndez, estuvo allí para verlo en vivo. Desde su asiento, fue testigo de cómo su nieto concretaba un sueño que, en aquellos días en el patio de su casa, rodeado de guitarras, bajos y baterías, parecía un deseo imposible.

La historia musical de David León comenzó en su patio, mucho antes de Resonancia Etérea. Hace nueve años, cuando tenía solo 15 años, Kidd Voodoo formó una banda de rock llamada Los Pacos!. En un video publicado en Facebook, se ve a la banda tocando Dominik, una canción que evoca el garage rock de Arctic Monkeys o The Strokes. León, sin el cabello teñido, las uñas pintadas ni los piercings que hoy lo caracterizan, sostenía el micrófono y cantaba:

“Te acercas a ella con la intención de, quizás, robarle el corazón, y aunque ella no quiera nada, ella robará tu voz.”

Con Los Pacos!, León publicó siete canciones, incluidas dos versiones caseras: una de la banda Twenty One Pilots y otra de la canción Feels Like We Only Go Backwards de Tame Impala. Los adolescentes subieron todo el material a Bandcamp –una plataforma para músicos–, acompañándolo de una breve, pero precisa descripción: “primos-amigos, dejando en las letras toda la emocionalidad de nuestro vivir.”

La publicación venía con una portada peculiar: una fotografía de un aro de básquetbol casero, con un bajo eléctrico colgado de él, como si alguien hubiera intentado encestarlo. Ese aro sigue estando en la casa de su abuela, al lado de un árbol frutal. El instrumento sigue colgado allí, intacto. Desde hace nueve años, nadie ha querido moverlo. El aro y el bajo son una especie de escultura de un tiempo que se fue.

El aro de basquetból en la casa de la abuela de David, fue la portada de su primer proyecto musical.

Yo ahora entro al patio de mi abuela y como que me cuesta caminar porque me da pena. Digo, ¡ay! Qué heavy todo. –dice Kidd Voodoo.

Son las 7:30 del miércoles 30 de julio. El músico está en su camerino del Movistar Arena. Quedan solo una hora y media para su séptimo show en el coliseo. Aún no se viste para el espectáculo; de hecho, lleva un pantalón de buzo negro y un polerón azul del mismo material. En el espacio desfilan bailarines, coristas y decenas de jóvenes con looks urbanos. Hay una mesa de ping-pong, un PlayStation con un juego de fútbol, que David suele usar con su equipo previo al show para mitigar los nervios. También está su hermano y su polola.

En ese patio está el aro y está ese bajo todavía, entonces tú entras y ves el bajo y decís: “¿cómo puede ser?” –prosigue el cantante–.

–¿Como que se quedó la foto de tu pasado ahí?

Sí, porque ahí sigue todo: están las plantas, ahí están los pajaritos que tiene mi abuela. Y es como denso para nosotros, no porque sea malo, sino que es como retener toda la energía de ‘wow, esto pasó, sucedió.’

El último concierto de Kidd Voodoo

Y todo eso que terminó sucediendo después del patio de la abuela fue frenético para Kidd Voodoo. Su banda, Los Pacos!, se transformó en Resonancia Etérea, donde vivió sus primeras tocatas. Del indie saltó a la música urbana, y esas pequeñas presentaciones crecieron rápida, voraz e incontrolablemente.

A partir de ahí, las dos facetas creativas de Kidd Voodoo comenzaron a avanzar. Colaboró con una decena de otros artistas urbanos, teloneó a artistas en el Movistar Arena, fue invitado por Los Bunkers a su presentación en el Festival de Viña del Mar, fue invitado a Lollapalooza y a ser jurado y artista en el cierre de la última edición de Viña, y realizó una serie de conciertos en distintas regiones de Chile. No solo eso, su música comenzó a expandirse. Hoy, varias de sus canciones figuran en el top 50 de las más escuchadas de Spotify en Chile. Las reproducciones, además, crecen en otros mercados más competitivos, como el español y el mexicano.

En tu última entrevista en The Clinic dijiste que, para celebrar que ibas a hacer estos siete conciertos, te comiste un McDonald’s con tu familia, en algo bien hogareño, pero ¿cómo ha sido ya concretar esta semana de shows?

–Siento que todo es una experiencia nueva. Venir al Movistar, hacerlo siete veces. Me pasó que busqué muchos referentes; siempre hago lo mismo cuando quiero hacer un concierto. Lo hice para el Festival de Viña, lo hice para la Estación Mapocho, entonces busco a gente que ya estuvo en esos escenarios para ver cómo se mueven. Me pasó mucho de querer medir el escenario. Soy muy minucioso con eso porque quiero saber cómo va mi cuerpo, qué tanto me tengo que mover, qué tanto tengo que saltar.

–¿Sirvió esa preparación?

–Me acomodó mucho. Tenía noción de dónde estaba parado. Si bien no con la cantidad de gente que tenía al frente, sí de lo que mi físico, mi voz y mi persona se iban a enfrentar. La verdad es que lo he pasado muy bien. La gente conmigo ha sido muy cercana, hay un repertorio que genera diferentes emociones.

–¿Cómo viste esas emociones?

–Al final, hay una emoción un poco más triste. Hay gente que termina llorando. Pero al inicio, están todos saltando. Es bonito tener esta experiencia. Es bonito pavimentar esto siendo chilenos, porque han venido varios artistas internacionales acá. Pero siento que, en un futuro, podría haber otra persona que le toque hacer esto.

–Es verdad que harta gente lloró

–Es lo que más veo y lo que más me gusta ver. No porque la gente llore, sino que es heavy ver que la gente suelta cosas. Me pasa con las primeras filas porque soy bien corto de vista. Pero el otro día canté confortas pero dañas abajo de la tarima y vi a mucha gente llorando. Yo traté de cantarla con una sonrisa para tirar el ánimo para arriba, no olvidar que el discurso es ser positivo, pero es lindo que esa y otras canciones sean parte de un proceso. Es lindo sentir que soy indirectamente parte del proceso de una persona, porque a mí también me pasó cuando fallecía una persona o tenía pena también escuchaba y sufría con las canciones. Entonces ahora ser el de la canción para mí es muy importante, quiero seguir estirando eso.

–Hablaste de referencias, ¿cuáles fueron?

–Los artistas urbanos de acá, la verdad. Hay mucho de Young Cister.

–Eso es interesante, siento que hay mucho de la prensa de que digas que eres más rockero, pero creo que está bien que digas…

–¡Arriba el reggaetón! Ja, ja, ja. Me encanta eso, po. Creo que un gusto musical no tiene que estar definido con un género. A ti te puede gustar lo que quieras. Ahora, cuando me voy a acostar, escucho Viaje Astral. Eso no tiene nada que ver con lo que hago, pero me relaja y me gusta. Así de simple. Ahora, que empecemos a trabajar como sociedad en los juicios de cada género, es otra cosa.

El lado amable del género urbano

Tanto el rock como el reggaetón comparten un prejuicio común: cuando se habla de sus referentes, se asocian con la rebeldía, las salidas de libreto y la rudeza. Sin embargo, con David León, todo eso parece desvanecerse. Lo saben bien sus cercanos y colegas, quienes han señalado previamente a este medio que Kidd Voodoo podría ser el vecino del barrio o el amigo del colegio.

“Podría ser tu primo. Y eso hace que el fenómeno sea mucho más lindo y, sobre todo, mucho más chileno. Él es demasiado piola, y siento que eso se transmite en su imagen como artista. Es muy genio, pero muy piola”, comentó Princesa Alba sobre él en una entrevista previa.

Alfredo Alonso, líder de Bizarro, la productora encargada de los conciertos de Kidd Voodoo y de otros grandes espectáculos en el país, como el Festival de Viña del Mar o el próximo megaconcierto de Bad Bunny en el Estadio Nacional, coincide con esa faceta de “niño bueno” de David León.

–Es responsable, es inteligente. Le gusta aglutinar al medio, quiere que los artistas chilenos se junten. Todos le tienen buena. Los Bunkers estaban felices de hacer un feat con él, todo el mundo lo quiere. Es como el fenómeno Mati Fernández en su momento –comentó el productor.

–Nosotros partimos con él cuando estaba empezando, y ha sido muy bonito verlo crecer. La primera vez, abrió otros shows en el Movistar Arena y vimos la conexión inmediata con el público. ¿Has visto esas reacciones de amor inmediato? –se pregunta Alonso, quien prosigue:– Fue un flechazo entre la gente y él, y desde ahí todo fue creciendo. Es un artista de siete arenas, lo que pone a la venta lo vende. Entró al top 20 de España, y sus pasajes se van para allá y para todas partes.

Kidd Voodoo es consciente de ese rasgo de su personalidad. Afirma que no lucha por intentar parecer algo y se siente cómodo representando una cara más amable en el género.

–¿Te ves en ese puesto de ser el ‘buena onda’?

–Yo quiero que la gente sepa que eso no es un personaje, que yo soy así. Es muy difícil que alguien que me vea me pille en un mal día, porque en mis días malos me quedo en mi casa. Yo tengo días en los que soy pesado, me puede pasar una desgracia en mi vida y puede ser complicado ser amable, pero tengo la mentalidad de que esa energía es mía. Si yo estoy enojado, no está enojado el resto, y eso me lo enseñaron mi mamá y mi papá.

–¿Cómo así?

–Mira, cuando era chico peleaba mucho con mi hermano, pero a la larga lo veía y decía: “es mi hermano”. Eso mismo me pasa con los amigos y con la gente. Si alguien me escucha y yo puedo ver lo importante que soy para su vida, lo mínimo que puedo entregarle es una sonrisa, un “hola, ¿cómo estás?”, preguntarle cuál es su canción favorita.

–Sí, pero yo no lo digo solo por la gente, tiene que ver con que no pareces alguien confrontacional o al choque, ¿no?

–Es que eso viene de la casa. Yo también he convivido con personas que tienen mala entrada conmigo. También he conocido a artistas prepotentes, no solo ahora que soy artista, sino también cuando iba a conciertos y juntaba plata para un meet and greet. Entiendo a lo que vas, pero no sé qué será. Siento que es algo muy mío, y si se hace algo popular es porque es natural y real. Yo soy así, como me ves. De hecho, antes estaba jugando Play. Estaba jugando Play con mis amigos antes de hacer un Movistar, y eso es chistoso.

David León jugando Play Station una hora antes de su último show.

Kidd Voodoo y un auto que acelera a 220 kilómetros por hora

–¿Estabas nervioso al principio de estos conciertos?

–Caleta, pero estábamos todos nerviosos. Si bien teníamos el show preparado, eran muchas cosas. El primer día estábamos con el tema de la pantalla que funciona como telón y de repente no se abría. Era nuevo para mí esa pantalla, pero también estaba nerviosa la gente de programación, de las luces, de la organización de acá. Siempre supimos que íbamos a estar más tranquilos a medida que íbamos a avanzar.

–¿Estabas más nervioso que en Viña del Mar?

–No, nada supera ese nervio. Es imposible, acá dependía un poco más de mí. Trajimos una orquesta, trajimos bailarines, artistas invitados. Había más facilidad. Yo al Movistar ya había venido, ya lo conocía, pero no la Quinta Vergara, y es el monstruo también. Aparte, era una pura chance que tenía de hacerlo bien. Entonces ese nervio fue más fuerte.

–¿Te has preparado psicológicamente para esta exposición? O sea, tú mismo lo dices: hace unos años tocabas en el patio de tu abuela y ahora estás acá.

–Es un proceso, no te lo niego. Es como cuando te subes en un auto que acelera a 220. Así se ha sentido mi vida, esa sensación constante de que voy rápido y que puedo chocar. Entonces tu mente te dice: “Vas rápido, puedes chocar”. “Vas rápido, puedes chocar”. Yo pienso que está bien ir rápido, pero puedes frenar un poco o pasar a la Copec a comerte un completo. Sé que la referencia que te estoy dando es loca, pero es la verdad.

–¿Pero te pasó eso de sentir esa necesidad de parar?

–Me pasó cuando me llamaron para el Festival de Viña, pero ahí dije: “Este es el momento en el que tengo que parar, mirar para atrás, cuántos kilómetros hemos andado y qué tan lejos estamos del inicio”. Para mí es muy importante entender el porqué y para ver a dónde vamos.

–¿Y cuál es ese cable a tierra?

–Mi familia, mi pareja, que es super esencial, mis amigos del equipo. Ellos viven algo parecido, entonces entienden. Yo al principio decía “hice una sala de mil persona”, y me aconsejaban pero después, cuando le dices a tu amigo del colegio que harás siete Movistar, no sabían qué decirme. Pero, en cambio, acá un iluminador me decía: “Hermano, yo también estoy nervioso, pero vamos”. Ellos son los que me calman, que me aterrizan un poco, que vamos a lograrlo en equipo.

–Si es que, volviendo a la referencia del auto a 220, igual me imagino que está el impulso de apretar el acelerador a fondo. ¿Sentiste esas ganas de acelerar? ¿De carretear?

–Ja, ja, ja. Hoy terminan los Movistar y yo creo que todos deben pensar que nos vamos a ir a reventar, pero yo me voy a ir a acostar temprano porque mañana tengo más trabajo. Eso lo hablo mucho con mi manager, él me dice que descanse. Entiendo que la gente tenga la imagen del descontrol de las raíces del reggaetón. Yo soy de los que piensa que el reggaetón se está popeando un poco, lo que está super bien, pero lo principal es que creo que el comportamiento de un individuo no tiene nada que ver con lo que canta.

–¿Y no te molesta no poder ir a una discoteca y estar piola? Hace unos meses estuviste en Subterráneo con el DJ de Incubus.

Ja, ja, ja. Eso fue épico, pero hay gente que escucha mi música en todos los lados que voy. Al principio fue difícil de entender porque era un cambio en mi vida, pero después dije: ¿Qué le voy a hacer si quiero seguir cantando? Empecé a entenderlo y empecé a agradecerlo, sabes. Cuántos niños quieren estar en esta posición y yo estoy acá. Aparte, me gusta, es bacán cuando se te acercan. Igual me puse nervioso con el de Incubus, aparte que nos pusimos a hablar y yo no hablo inglés y le engrupí todo el inglés del mundo.

Csm, qué vergüenza

El último concierto de Kidd Voodoo contó con la presencia de su abuela Graciela. En los archivos de internet de sus primeros ensayos con Los Pacos! el primer comentario de apoyo es de ella. “Mis niñito hermoso, los felicito, lindos, mis nietos, mi hijo, ¡un montón de cariños, los amo!”

¿Te emociona que esté tu abuela?

–Sí, está mi abuelo también. Yo creo que eso es lo que más me hace decir ¡Wow! “Yo te dije abuela”. La verdad es que mi abuela siempre confió en mi y mi abuelo igual, pero ya todo se volvió una locura.

Ese apoyo hogareño y cercano se mantiene hoy en medio de la inusitada fama de David León. El futuro de su nieto es prometedor, pero incierto. Se habla de nuevos espectáculos en estadios, de giras en el extranjero, de colaboraciones con artistas de renombre mundial. Una de ellas ya se concretó con Yandel, uno que, a partir de su dueto con Wisin, consagró una carrera que le permite sentarse junto a los grandes del reggaetón como Daddy Yankee o Don Omar.

En el proceso de composición de Muñecota, David León le hizo preguntas a Yandel. Dudas naturales de un joven que se enfrenta a la fama. –Es de pana ese loco (Yandel), es la voz de la experiencia. Le pregunté todo lo que pude –reconoce el cantante.

A pesar de su reciente fama, la que no parece tener un techo cercano al terminar su show, Kidd Voodoo no pudo dejar de lado a David León. Tras terminar su show, subió un post en su cuenta de Twitter que bien describe su personalidad:

“Se acabó y me puse a llorar csm, qué vergüenza”.

Créditos: Frafractal

Comentarios

Notas relacionadas