Política
14 de Agosto de 2025La reservada minuta de los republicanos para explicar en detalle los motivos para rechazar una lista única parlamentaria con Chile Vamos
Un documento interno de la colectividad entrega los motivos de su férrea postura a no integrarse a una lista unitaria con la tradicional coalición de derecha, objetivo que se califica como un "placebo políticamente seductor, pero electoramente ineficiente". Entre los argumentos, se sostiene que "dos listas derechistas bien calibradas arrastran votos sin sobrepoblar una sola nómina". Además, se indica que aumenta el riesgo de abrir disputas públicas y de generar renuncias tardías. Se habla demás de que existe un "mito" en torno a la posibilidad del doblaje senatorial.
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A pocos días de que se cumpla el tiempo establecido para que los partidos inscriban sus listas parlamentarias, cuyo plazo vence el lunes 18 de agosto, en Chile Vamos se han hecho nuevos llamados para acordar un pacto junto al Partido Republicano.
La idea, sin embargo, ha sido desechada por la tienda que tiene como candidato presidencial a José Antonio Kast. De hecho, el viernes pasado la colectividad llegó hasta el Servicio Electoral (Servel) para inscribir una lista con el Partido Nacional Libertario y el Partido Social Cristiano. El nombre de la alianza electoral fue “Cambio por Chile”.
A pesar de aquello, los republicanos han mantenido diálogos con Chile Vamos ante la intención de acordar pactos por omisión en las cuatro regiones “binominales”; es decir, en las que solo se elegirán dos representantes en la circunscripción y en las que la división de los candidatos de derecha podría favorecer al oficialismo.
En ese marco, al interior del Partido Republicano se ha comenzado a socializar una minuta para exponer los principales argumentos por los cuales se han negado a conformar un pacto con otras fuerzas de oposición, como era la pretensión de la UDI.
Así, en el documento de dos páginas, al que tuvo acceso The Clinic, se comenzó mostrando que la idea de una lista única “se ha convertido en un placebo políticamente seductor, pero electoralmente ineficiente“. En ese marco, se expuso que al revisar los resultados de las elecciones desde 2017 en adelante, y considerando las simulaciones con el sistema D’Hont, se llegó a la conclusión de que la posibilidad de que haya un “doblaje” por parte del oficialismo a la derecha tenga una probabilidad del 3%.
Del mismo modo, se dio cuenta de que de aliarse toda la oposición en un único pacto se diluían las “identidades complementarias”, además de exacerbarse “la puja interna por cupos” y “erosionar la capacitad de arrastre en distritos heterogéneos”.
“La diversidad disciplinada convierte votos en escaños; la amalgama improductiva los dispersa“, dice el cierre de la introducción.

Imaginando la papeleta
Tras ese comentario, la minuta se la jugó por identificar las posibles listas que aparecerían en la papeleta de noviembre en las parlamentarias. En dicha elección los republicanos identificaron ocho posibles pactos. La simulación contempla a la “Nueva Derecha”; Chile Vamos; Amarillos por Chile; el Partido de la Gente (PDG); el Partido Demócratas; a Unidad por Chile, la lista oficialista; la “izquierda extra-gobierno”; y los independientes “patrocinados”.
Junto con identificar a los actores que disputarían entre sí, se otorgó, también, una breve descripción del momento de cada lista. Sobre la alianza de los republicanos, libertarios y social cristianos se señaló que era una “lista propia conformada; a pocos días del cierre exhibe al candidato presidencial en ‘pole position’ y, en mediciones internas de las cuatro regiones senatoriales donde se negocian pactos por omisión, sus postulantes duplican la intención de voto de Chile Vamos“.
En tanto, a Chile Vamos se le caracterizó por ser un “tridente histórico consolidado”. Eso sí, también se contempló que sus negociaciones con el Partido Demócratas figuraban “estancadas” —por el factor Miguel Ángel Calisto—, y que exploraban “pactos por omisión en las cuatro regiones de dos senadores”.
Además, a la coalición le destacan como principal activo la “cobertura territorial; la mayor red de alcaldes del país y un tejido municipal que articula bolsones de votos capaces de compensar la fragmentación de la papeleta”.
En ese contexto, en el documento se expone que aun fusionando Chile Vamos con la denominada “Nueva Derecha”, el elector “seguirá viendo al menos siete listas nacionales, más candidaturas independientes”. Por ello, concluye: “La claridad de la papeleta no mejora”.
Republicanos: Lista única abriría disputas públicas y aumenta el riesgo de renuncias tardías
El otro apartado de la minuta se hace un repaso sobre los problemas estructurales que traería una lista única de oposición.
En primer lugar, destacan existe una “multiplicidad exógena” en el sistema político, por lo que la oferta, se señala, seguirá siendo fragmentada entre distintos grupos, enfatizando además que la izquierda no ha asegurado capacidad de presentar una lista única.
Luego, se da cuenta de que el sistema D’Hondt premia la suma interna de cada lista, en ellas se inscribe una suma muy alta de candidatos, lo que, se señala, “intensifica la pelea por las preferencias”. Por lo que se sostiene que “dos listas derechistas bien calibradas arrastran votos sin sobrepoblar una sola nómina”.
En el documento también se usa como argumento el riesgo de que la lista única abre disputas públicas y que esto aumenta el riesgo de rupturas o renuncias tardías. Asimismo, se da cuenta de que hay una “amalgama ideológica” que complica el mensaje que busca entregar cada fuerza política.
“El mito del doblaje senatorial”
En el documento, finalmente se expone que existe un “mito del doblaje senatorial”, exponiendo que en las circunscripciones que entregan dos escaños (Arica-Parinacota, Tarapacá, Atacama y Aysén), para que una sola lista se quede con ambos escaños debe acumular a lo menos el 35% de la votación.
“El pánico al doblaje es, pues, un espejismo aritmético”, se sostiene, indicando que seis o más listas, las probabilidades de doblaje están por debajo del 3%.
Así, como síntesis se señala que el riesgo de doblaje “es residual” y que la lista única ofrece “más costos que beneficios”. Y se hace una referencia a que en el caso de los acuerdos por omisión —que negocian todavía republicanos y Chile Vamos— “evidentemente debería tener preferencia el candidato que tenga mayor intención de voto”.



