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Opinión

19 de Agosto de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

Planificación urbana con perspectiva de género: un paso clave para la seguridad y libertad de todas

Foto autor Maite Orsini, diputada Por Maite Orsini, diputada

La diputada Maite Orsini se refiere a la aprobación del proyecto que reforma la Ley General de Urbanismo y Construcciones, incorporando en la planificación urbana criterios de seguridad y accesibilidad para mujeres, niños y niñas, personas mayores y personas con discapacidad. "Garantizar que niñas y mujeres puedan moverse, expresarse y desarrollarse plenamente es un compromiso que debemos concretar con medidas y herramientas claras. Porque la libertad y la seguridad no son un privilegio: son derechos de todas", escribe.

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La semana pasada aprobamos un proyecto de ley que reforma la Ley General de Urbanismo y Construcciones, incorporando en la planificación urbana criterios de seguridad y accesibilidad para mujeres, niños y niñas, personas mayores y personas con discapacidad.

Inicialmente, la redacción estaba enfocada solo en las mujeres, pero con el debate se incluyeron otros grupos vulnerables. Aunque la iniciativa recibió apoyo transversal, algunos sectores, como el Partido Nacional Libertario, pusieron en duda la necesidad de legislar específicamente para que los espacios públicos consideren la seguridad y accesibilidad de las mujeres.

La mayoría de los colegas enfocó la medida únicamente en seguridad, lo cual es correcto, pero la planificación urbana con perspectiva de género y vulnerabilidad va más allá. Salir a la calle sintiéndose seguras es solo el punto de partida. Como señala ONU Mujeres: “Cuando las mujeres y las niñas no pueden caminar tranquilas por las calles de la ciudad, desplazarse en el transporte público o usar aseos comunitarios, esto afecta su acceso a la educación, el empleo y las oportunidades de liderazgo”.

Necesitamos espacios que inviten a quedarse, conversar, compartir, participar y organizarse. No basta con mejorar la iluminación; es necesario contar con servicios higiénicos, zonas de esparcimiento y lugares que fomenten la participación cultural, social y política. Iniciativas como el Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC), creado por jóvenes que buscaban terminar con la vulnerabilidad en los espacios públicos, muestran cómo la acción comunitaria concreta puede transformar la realidad.

Garantizar que niñas y mujeres puedan moverse, expresarse y desarrollarse plenamente es un compromiso que debemos concretar con medidas y herramientas claras. Porque la libertad y la seguridad no son un privilegio: son derechos de todas.

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