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En la imagen, Instituto Alemán de Puerto Montt

Ciudad

4 de Septiembre de 2025

Corte Suprema ordena reincorporar a alumna que fue expulsada del colegio tras golpear a compañera en una crisis emocional

La Corte Suprema confirmó la sentencia que ordena la reincorporación inmediata de una estudiante de cuarto medio del Instituto Alemán de Puerto Montt, expulsada tras una crisis emocional que derivó en una agresión. El fallo reconoce el contexto de salud mental y considera la expulsión como una medida desproporcionada que vulneró sus derechos fundamentales.

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La Corte Suprema confirmó la sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, que ordenó reincorporar a una alumna de cuarto medio del Instituto Alemán, expulsada luego de agredir a una compañera en medio de una crisis emocional. La estudiante contaba con antecedentes médicos que eran conocidos por el colegio.

Según la sentencia de la Corte de Apelaciones, durante la mañana del 13 de junio de 2025, la alumna sufrió una crisis de desregulación emocional dentro del establecimiento educacional. Durante una actividad deportiva –sin presencia de profesores ni inspectores–, la estudiante sintió acoso verbal y hostigamiento por alumnos de primero medio. Esto le provocó un colapso emocional y, al salir del partido, la niña golpeó a una compañera que se había burlado de ella y le causó lesiones leves.

Su madre trasladó a la propia alumna de cuarto medio a urgencias, donde la diagnosticaron con crisis de ansiedad, riesgo de autolesiones y rabdomiólisis.

Los alegatos entre la defensa y el colegio

Según el recurrente, decisión de expulsar a la alumna se tomó en un proceso sancionatorio carente de garantías básicas, ya que no se detallaron los hechos imputados y solo se mencionó: “Los hechos acaecidos el 13 de junio que afectan gravemente la convivencia escolar”. También argumentó que no se aseguró el derecho a presentar pruebas ni descargos.

Además, sostuvo que la medida era ilegal y arbitraria porque fue desproporcionada. El recurrente explicó que no se tomaron en cuenta los antecedentes médicos de salud mental, la carta de disculpas ni su trayectoria académica sin sanciones previas. Según el recurrente, esto afectó sus derechos fundamentales como la educación, la integridad psíquica y la progresión escolar de la estudiante.

Por su parte, el establecimiento educacional argumentó que la expulsión se ajustó al Reglamento Interno y Manual de Convivencia Escolar. También sostuvo que la estudiante incurrió en una falta gravísima, pues “agredió violentamente a la alumna (…) la insultó, propinándole golpes de puño en el rostro, tirones de pelo, caídas al suelo y patadas, causándole lesiones en rostro y cuero cabelludo”.

El colegio aseguró que el procedimiento sancionatorio respetó todas las etapas y derechos de defensa, como las notificaciones, descargos y posibilidad de reconsideración. Agregó que las necesidades educativas especiales de la alumna no la eximen de responsabilidad y que el establecimiento tiene autonomía para aplicar sanciones conforme a su reglamento.

La resolución del Tribunal

La Corte de Apelaciones decidió acoger el recurso de protección en contra del Instituto Alemán de Puerto Montt y el rector de dicho establecimiento. El Tribunal destacó que la alumna carecía de anotaciones disciplinarias previas y que sus diagnósticos de salud mental eran conocidos por el colegio, lo que debió ser considerado. También precisó que el establecimiento estaba informado de su tratamiento médico, farmacológico y psicológico.

Si bien la Corte de Apelaciones reconoció que la agresión fue grave, señaló que se trataba de un episodio aislado en la trayectoria escolar de la alumna, precedido por burlas de otros compañeros. Por lo anterior, el Tribunal estimó que “resulta evidente para esta Corte que la expulsión resulta completamente desproporcionada”. El colegio tampoco le dio la opción de rendir exámenes libres ni terminar sus estudios de educación media.

El Tribunal concluyó que el colegio y su rector incurrieron en un acto ilegal y arbitrario, lo que afectó directamente los derechos fundamentales de la alumna. Por esto, la Corte ordenó reincorporar inmediatamente a la estudiante y precisó que su familia y el establecimiento educacional deben velar por el acompañamiento adecuado de la niña.

Apelaron el fallo ante la Corte Suprema, pero el máximo Tribunal lo confirmó.

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