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Limpia Dominga Sotomayor Netflix

Tiempo Libre

24 de Septiembre de 2025

“Limpia”, la nueva película de Dominga Sotomayor que debuta en San Sebastián y llega a Netflix en octubre

La directora Dominga Sotomayor y la actriz María Paz Grandjean presentaron en el Festival de San Sebastián Limpia, cinta inspirada en el libro de Alia Trabucco Zerán que retrata la compleja relación entre una empleada doméstica y la hija de una familia millonaria, y que llegará a streaming el próximo 10 de octubre.

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La directora Dominga Sotomayor, la actriz María Paz Grandjean y el equipo de Limpia viajaron al Festival de Cine de San Sebastián para estrenar la película, inspirada en el libro homónimo de Alia Trabucco Zerán. La película inauguró la sección Horizontes Latinos, que también cerrará con un filme chileno: La misteriosa mirada del flamenco, la cinta nacional que representará al país en la carrera hacia los Premios Óscar.

Limpia pasará directamente a Netflix cuando se estrene en la plataforma el próximo 10 de octubre. Es un nuevo proyecto de Fábula que llega al servicio de streaming, esta vez de la mano de la directora de De jueves a domingo, Tarde para morir joven y Mar.

Semanas antes del viaje a San Sebastián, la directora y la actriz se encontraban en un salón de un hotel del sector oriente, recibiendo a la prensa para hablar y responder preguntas sobre la película, cuyo eje principal es la relación entre Estela, una empleada doméstica, y Julia, la hija de una familia millonaria.

“Es como una relación que parece posible, pero que, sin embargo, en ese vínculo se mezclan muchas cosas incómodas, porque hay cariño, pero también poder. No es la mamá, pero realiza cuidados como los de una madre. Existe una desigualdad intrínseca entre esos dos personajes: del origen de la niña y sus posibilidades, y de Estela, que se encuentra en una condición mucho más complicada”, explica la directora.

¿Cuál fue el desafío de retratar esta desigualdad?

D.S.: El desafío era observar con mucho cariño y tratar de entender a todos los personajes, sin juzgar, sino comprendiendo que existía una estructura profundamente equivocada. Hay una estructura en ese contexto que resulta incómoda, y a mí también me incomoda. Siento que devela una herida, que evidencia desigualdad y aspectos en los que creemos haber avanzado, pero que siguen mostrando cierta violencia. Esa situación se sigue visibilizando a través de este personaje, y solo puede terminar en una tragedia.

¿Cómo fue llevarlo al papel y manejar esa tensión entre lo que implica el cuidado materno de una niña que no es tu hija?

M.P.G.: El trabajo actoral tiene que ver con encarnar, con ponerse en el lugar del otro al máximo. Yo lo asumí así: no tengo hijos, entonces no tengo un instinto maternal desarrollado. Mi relación con los niños es bastante horizontal, y eso era bonito de sentir: horizontal y al mismo tiempo no horizontal, porque ella es hija de los patrones. Reconocer esa desigualdad desde esa horizontalidad era extraño, pero muy revelador de toda una estructura en la que vivimos y que no podemos desarmar fácilmente.

Para la directora, el objetivo principal de la película no era hacer reflexionar sobre las diferencias sociales del país, sino mantener la cercanía al espíritu del libro y trasladarlo a una forma cinematográfica distinta al material de origen. “Uno no hace películas necesariamente para tratar temas o expresar ideas. Yo creo que uno hace películas porque está conectado intuitivamente a una emoción y porque espontáneamente me pareció interesante hacer esta película, con la ilusión de que genere algo”, dice Sotomayor.

“Mi ilusión es que, ojalá, ayude a reflexionar sobre esa ceguera, que nos haga menos indiferentes y nos haga pensar en a quién estamos dejando de cuidar, a quién estamos invisibilizando que está muy cerca nuestro”, agrega.

La directora también considera que el tema de la película es crítico. “Muchas personas dejan el cuidado de sus hijos a otras personas. Estamos dejando de mirarnos entre nosotros, y veo en el cine una herramienta muy poderosa de empatía. Al menos para mí, este proyecto fue eso: tratar de empatizar y estar tan cerca como para entender incluso a los dueños de casa”, dice en referencia al matrimonio protagonista de la historia.

Referencias en Latinoamérica

En los últimos años, películas latinoamericanas han explorado el imaginario de la nana. Un ejemplo es La nana, de Sebastián Silva, protagonizada por Catalina Saavedra, cuyo papel pasó a la historia del cine nacional. En México, Alfonso Cuarón abordó el tema con Roma (2018), que recibió 10 nominaciones a los Óscar y se quedó con tres estatuillas.

Para María Paz Grandjean, esta cinta también agrega elementos a ese imaginario, quien este caso se refleja en lo emotivo y sentimental del personaje de Estela. “Si bien no vengo de una clase privilegiada, mi madre también tuvo que contratar a alguien que me cuidara”, recuerda. “Reconozco en mi propia crianza que fui criada por mujeres que no me conocían, que no tenían vínculos conmigo y, sin embargo, forman parte de mi biografía”.

La directora también destaca otros personajes de empleadas domésticas en el cine chileno, como Gabriela Medina en Machuca. “Se me volvió inolvidable la escena en que remoja los pies en una batea”, dice Sotomayor.

Un encargo de Fábula

Como ha comentado la cineasta, Limpia fue un encargo de la productora Fábula. La productora llegó con la idea y, tras un tiempo sin filmar desde Tarde para morir joven, lo que más le gustó fue la rapidez del proyecto.

“Me invitaron en 2024 y me dijeron que se tenía que filmar ese mismo año. Fue un proyecto que fluyó muy bien. Al leer el libro, vi una película mía escondida en él. Me interesó el personaje de Estela, sobre todo la particularidad de cómo estaba escrita su voz y su perspectiva sobre el mundo. Me gustó mucho que fuera una relación con una niña y, como estoy acostumbrada a trabajar con niños, me pareció un proyecto cercano a mis intereses”, dice Sotomayor, que además tuvo libertades para elegir su equipo técnico, incluyendo a Barbara Álvarez, directora de fotografía de De jueves a domingo.

Para María Paz, este es su rol más importante en cine. “Me lo tomo con mucho entusiasmo, más madura, y siento que me permite disfrutarlo mucho más profundamente. Quizás de joven no lo habría valorado tanto, pero ahora lo hago plenamente”, dice entre risas.

La actriz también destaca que este trabajo llega tras un duro momento: el 18 de octubre de 2019, durante un estallido social, un carabinero le disparó en el rostro, provocándole lesiones físicas y psicológicas.

“A mí me dispararon, así que siento que este proyecto es una reivindicación de mi propio rostro. Me alegra y me da alegría como representante de esa comunidad de sobrevivientes”, afirma.

Para cerrar, la directora insiste en que, más allá de ser un “encargo”, le entusiasma “contar esta historia a tanta gente que de otra manera no la conocería. Salir de nuestro entorno cercano fue importante. Es un encargo, sí, pero lo hicimos muy propio, con mucho cariño en cada detalle”.

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