Tendencias
26 de Septiembre de 2025“No saber llevar el conflicto destruye las relaciones”: La terapeuta Blanca Lecaros identifica lo que lleva a una pareja al fracaso
En su libro "La pareja en el laberinto", la psicóloga y terapeuta Blanca Lecaros explora los desafíos de las relaciones modernas, donde la igualdad y la libertad individual reconfiguran nuestro concepto del amor. El libro combina teoría y relatos para guiar a quienes buscan equilibrar proyectos personales con la vida en común.
Compartir
¿Qué hace a una pareja ser una pareja? ¿Hay una receta que convierta a dos personas en una pareja perfecta? ¿Estamos poniendo demasiadas expectativas en nuestras relaciones y eso provoca que caigamos estrepitosamente? Esas son solo algunas de las preguntas que Blanca Lecaros va respondiendo en su libro “La pareja en el laberinto”.
Blanca Lecaros es abogada y psicóloga, trabaja como terapeuta familiar y de parejas. Gracias a su experiencia aborda lo que está ocurriendo con los matrimonios o compañeros que aspiran a ser igualitarios y modernos en el amor, sin sumisión ni prejuicios, y se encuentran con que este intento es inédito en la historia.
La idea de Lecaros fue siempre escribir un libro, pero por cosas de la vida decantó primero en un podcast cuyos episodios se convirtieron en 254 páginas en donde mezcla sus conocimientos con relatos que ayudan a ejemplificar los problemas que muchas veces llegan a su consulta. Que ya no son los problemas de las parejas de antaño, porque como todo, las relaciones de pareja también se modernizaron.
El laberinto de ser pareja
Lecaros explicó a The Clinic que una de las motivaciones para crear este libro fue entregar una guía “a partir de las dificultades principales que traían las parejas, que son el exceso de peleas, porque además esto se da en unos tiempos donde hay mucha libertad para decidir los tipos de vida que tú quieres tener, y por lo tanto las cosas de las que te tienes que’ poner de acuerdo. O sea, ahora te tienes que poner de acuerdo, ‘¿tenemos hijos o no tenemos hijos? Antes esa no era una pregunta que la gente se hiciera, simplemente venía en el paquete”.
“Ahora es como: los dos tenemos proyectos de vida individuales y además queremos hacer un proyecto de vida en común. Eso es una posibilidad, a mí me parece muy bonita, pero al mismo tiempo súper exigente y súper más difícil. Hay muchas series, películas, que han salido donde muestran esta tensión entre que es o mi vida personal o la pareja”, agrega.
Para Lecaros, la motivación de esto “es ir pensando, bueno, y podemos hacer mi vida personal, la tuya, la mía, y la pareja, y la familia, ¿Cómo se hace eso? Esas son un poco las ideas que yo quería ir pensando e ir transmitiendo con todo esto”.

“Aprender a ser dos en igualdad es algo nuevo en la historia”
—¿Fue muy difícil el proceso de llevar un podcast a estas más de 200 páginas de tu libro?
—No. Los capítulos del podcast los fui preparando mucho. Suena más espontáneo cuando uno lo escucha, pero en realidad está súper preparado. Lo mismo que llevé para hablar en el podcast, lo tomé y fue la base para escribir los capítulos del libro. Lo que hice fue transformarlo a lenguaje escrito y además le metí muchos más relatos, como escenas de la vida cotidiana, digamos, al libro, como para encarnar un poquitito las ideas que estoy tratando de transmitir.
—¿Por qué decidiste enfocarlo en las problemática de las parejas?
—Soy terapeuta de pareja y hacía rato venía pensando y dándole vuelta mucho al aumento de ciertas dificultades que se sumaban a las típicas que siempre han habido en las relaciones de pareja y que tenían que ver con ciertos cambios culturales. Me fui dando cuenta que en ciertos grupos de personas, que son los que me tocaba atender, se está dando la posibilidad de hacer una relación de a dos realmente en un plano de igualdad y sin las divisiones de roles que había históricamente. Esto traía un montón de posibilidades de poder realmente, donde dos personas se puedan desarrollar. Pero a la vez un montón de dificultades, que es cómo nos ponemos de acuerdo entre dos.
En las relaciones de ahora, que son entre dos personas iguales, es con qué criterio nos ponemos de acuerdo. Y eso, que es una posibilidad increíble de desarrollo para los dos miembros de la pareja. Esto a a su vez está trayendo un montón de dificultades y un montón de peleas. Recurrir a sistemas como, ‘esta vez eliges tú’, los ‘matripuntos’, el ‘como yo ya hice esto, ahora te toca a ti’, genera relaciones de mucha competencia y de mucha dificultad, entre otras cosas.
Entonces, desde ahí me dieron ganas de empezar a pensar, bueno, todo el tiempo se dice que estamos viviendo un momento muy individualista, lo cual es cierto, pero por otra parte también es cierto que esto es una dificultad que tenemos que aprender a llevar. Aprender a ser dos en igualdad es algo nuevo en la historia, creo yo, y que requiere un aprendizaje nuevo también. Es decir, desarrollar herramientas relacionales -obviamente que hay personas que sí lo han hecho- de manera masiva, digamos.
“No saber llevar el conflicto es una de las cosas que más destruye las relaciones”
—En lo que ves en tu trabajo ¿Cuáles son los errores más comunes que cometen las parejas contemporáneas y que llevan al fracaso de la relación?
—La competencia. Es decir, el hacer las cosas a través de la lógica del empate. Pero que por otro lado, más que error es la falta de herramientas también, falta de saber profundizar. Y lo otro es no saber llevar el conflicto. Donde ocurre que o uno aplasta al otro cuando se hace toda a la pinta de uno de los dos. No saber llevar el conflicto es una de las cosas que más destruye las relaciones porque cuando una persona se somete mucho, queda muy a merced del criterio de la otra y normalmente comienza a desligarse y a desenamorarse. El no poder llevar el conflicto también es una de las dificultades.
Cuando las relaciones son en igualdad, es fundamental aprender a entrar en conflicto, a dejar que el otro me moleste, a poder molestar al otro y no estar todo el rato congraciándome. Pero también a dejarme perturbar y que me metan la cuchara y que me incomoden. Si se quiere vivir de a dos, manejar el conflicto es clave para mantener la relación, para que sea un lugar en donde me pueda desarrollar y pueda ser feliz.
El conflicto es el motor de la relación, es lo que le va dando movimiento y además es lo que permite mantener vivo el deseo porque se trata de una relación sexual y erótica.
—Cuando la persona se va apagando no existe y eso provoca que la relación propiamente tal no exista ¿cierto?
—¡Claro! ¡No hay dos! Pasamos a ser uno. El poder entrar en conflicto, manejarlo, aceptar que hay cosas que cuestan, que a veces toma tiempo irse encontrando, que hay conflictos que hay que resolver. Si vamos a vivir juntos, separados, si nos vamos a ir a vivir a otra parte o no, si vamos a tener un hijo. Inevitablemente vamos a tener que llegar a un punto en que lo resolvamos. Pero hay otras cosas chicas, que se pueden dejar así como medio sin resolver para no pelear tanto.
Tolerar que el otro piense distinto que tú, que vea las cosas distinto que tú, es parte de poder hacer una relación entre dos. Porque de lo contrario, tiendes al uno y el uno puede ser que uno aplasta al otro, es decir, uno se impone y el otro se somete. O que los dos se funden como en una cosa que era como más normal las relaciones antiguas, como esos viejitos que eran como los dos iguales donde hay una relación, pero hay puro nosotros.
Creo que el conflicto y el deseo están muy unidos y eso es un poco una de las ideas centrales que yo planteo en el libro. Cuando tu te adaptas demasiado al otro dejas de ser una persona atractiva. Si tú te impones demasiado al otro, no lo ves y tampoco hay conexión erótica. La clave que permite que se mantenga viva la relación es el conflicto y el cuidar el erotismo en la relación.

“Todo está cambiando la forma en que hacemos pareja”
—En una parte del libro hablas de cómo se han idealizado las relaciones, que algunos tienden a idealizar el estar en pareja y lo que eso significa ¿Cómo afecta el tener expectativas demasiado altas en una relación?
—Uno de los objetivos del libro es bajar a la realidad. Cuando piensas que tendría que estar todo perfecto siempre, te pasa el pelear y dices ‘esto está todo mal, fracasó’. Ver que las relaciones son conflictivas, son problemáticas, pero no es porque no tenga ni un destino.
También planteo en el libro, el ver la relación de pareja como un camino también, porque el amor más profundo es algo muy difícil. Es realmente poder amar a otra persona con todo lo que esa otra persona tiene, no ese invento idealizado que yo hice en la etapa de enamoramiento. El enamoramiento es lo que te permite encontrarte, pero de ahí viene el chancacazo con la realidad. Porque el otro no es esa persona y yo tampoco soy esa persona para el otro. Desde ahí viene la frustración y la pelea es en la etapa de frustración donde, de alguna manera, la aparición del otro real empieza a chocar como con tu identidad, como con tu ego, porque abrirte a la diferencia de la otra persona significa cambiar un poco.
—¿El que las parejas decidan no tener hijos está cambiando también la forma en la formamos una relación?
Todo está cambiando la forma en que hacemos pareja. Porque uno es que tú te tienes que preguntar si quieres tener hijos o no, cuántos hijos quieres tener, cómo los quieres criar, dónde vas a vivir, si van a dormir en piezas separadas, incluso ahora si vas a tener relación abierta. Una cantidad de preguntas que antes no existían. Eso hace que las razones por las que puedes pelear han aumentado infinitamente.
Mi libro está centrado en la pareja. Muchas parejas tienen hijos, por lo tanto en muchos casos el tema de los hijos está. Pero lo centré en general para todo tipo de parejas. ¿Está cambiando? Sí, porque el tema de los hijos trae un montón de temas adicionales.
Una pareja que no tiene hijos no tiene el conflicto de la crianza, de todas las peleas que se generan. Tampoco del amor a ese hijo que los une como un tercero, que los tiene unidos y también desunidos en eso. O el conflicto de que muchas parejas cuando tienen hijos pasan a ser más familia que pareja, por ejemplo.
—¿Cómo te puedes dar cuenta que tú como pareja estás fallando y es necesario iniciar una terapia?
—Puede ser que nadie me encuentre a razón, pero creo que cuando ya ni siquiera te da tanta rabia es porque la cuestión ya está muriendo. Encuentro que cuando hay mucha rabia, a veces la relación está más viva. Cuando es más loca incluso a veces está más viva que cuando ya hasta se llevan súper bien. Hay un cariño, pero no hay ese amor tanto tierno como erótico que tiene que ver con la relación de pareja.
Creo que cuando ya ni siquiera te afecta tanto… Encuentro que la indiferencia es más señal de agonía que el alto conflicto.



