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Volvo cambió su estrategia de electrificación 2030

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3 de Noviembre de 2025

El pragmatismo de la nueva era: ¿Por qué Volvo cambió su estrategia de electrificación 2030?

La ambición de Volvo de ser 100% eléctrica en 2030 ha chocado con la realidad del mercado. La marca sueca flexibiliza su meta, apostando por una estrategia mixta donde el híbrido enchufable de autonomía extendida se convierte en el puente esencial. Descubre por qué el motor de combustión permanecerá en la gama de Volvo al menos hasta 2035 y cómo la compañía adapta su ruta para asegurar la rentabilidad frente a la desaceleración del vehículo eléctrico.

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Volvo cambio su estrategia de electrificación 2030 al flexibilizar su ambicioso plan de convertirse en una marca exclusivamente de vehículos eléctricos puros (BEV) para finales de esta década. La compañía sueca, que había marcado un rumbo audaz en 2021, ha reconocido las realidades del mercado global y de la infraestructura de carga, optando ahora por una estrategia de “electrificación” mixta que incluye una fuerte apuesta por los híbridos enchufables de segunda generación.

Este cambio implica que el motor de combustión, especialmente en formatos híbridos, se mantendrá activo en su gama al menos hasta finales de la década de 2030, una decisión que extiende su vida útil por hasta 14 años más de lo inicialmente previsto.

El Volvo XC70 híbrido enchufable.

El ambicioso compromiso inicial y la realidad del mercado

Bajo el liderazgo de Håkan Samuelsson, CEO de Volvo en 2021, la marca se comprometió a eliminar por completo los motores de combustión interna, incluidos los híbridos, de su oferta global para el año 2030. Este objetivo situó a Volvo a la vanguardia de los fabricantes tradicionales en la transición energética. De hecho, el avance ha sido significativo: uno de cada cuatro vehículos Volvo vendidos en el mundo es ya completamente eléctrico (BEV), y uno de cada cinco es híbrido enchufable, logrando que los electrificados representaran el 48% de sus ventas en el segundo trimestre de 2024, una cifra destacada por ESG Dive.

No obstante, las dinámicas del mercado han demostrado ser menos lineales de lo que se anticipó. La demanda global de vehículos eléctricos puros ha experimentado una desaceleración notable, registrando caídas del 21% a nivel mundial y del 32% en Europa, según datos recientes manejados por la propia marca. Factores como la lenta expansión de la infraestructura de carga, la retirada de incentivos gubernamentales y las incertidumbres creadas por los aranceles han generado dudas en los consumidores y han obligado a la compañía a ser “pragmática y flexible”, como indicó The EV Report en septiembre del año pasado. Por ello, el objetivo de Volvo cambio estrategia electrificación 2030 para fijar la meta en que entre el 90% y el 100% de sus ventas globales sean vehículos “electrificados” (BEV o híbridos enchufables), permitiendo hasta un 10% de ventas de vehículos mild-hybrid en caso de ser necesario.

Volvo XC70 híbrido enchufable.

La tecnología de transición: el impulso a los híbridos enchufables

La clave de la nueva dirección reside en potenciar la tecnología híbrida enchufable (PHEV) como “motor de reserva” o puente hacia la electrificación total. El mismo Samuelsson, quien regresó a la compañía tras dejar su cargo en 2022 y retomar un rol directivo en abril de 2025, ha reconocido que no pueden “imponer a sus clientes cuándo deben pasarse a la movilidad eléctrica”, y que el PHEV es la tecnología de transición ideal, según declaraciones recogidas por Diariomotor.

Esta reconsideración estratégica fue cimentada por el actual CEO, Jim Rowan, quien en 2024 ya había anunciado el abandono del objetivo del 100% eléctrico. Entre las medidas concretas tomadas se encuentran el alargamiento de la vida comercial de modelos PHEV establecidos, como el XC60 y el XC90. Además, la marca ha trabajado en una segunda generación de híbridos enchufables con mayor autonomía. En este contexto, se enmarca el anuncio del Volvo XC70, un SUV híbrido enchufable que se espera llegue a Europa en 2026. Este modelo utilizará un propulsor que promete hasta 200 kilómetros de autonomía eléctrica en el ciclo de homologación chino (aunque será menor en ciclo WLTP), situándose significativamente por encima de los 91 kilómetros que ofrecen los PHEV actuales como el XC60.

Los modelos de autonomía extendida y el futuro del motor de combustión

La nueva estrategia también se centra en los llamados eléctricos de autonomía extendida (REEV), que permiten una experiencia de conducción puramente eléctrica para trayectos cortos, complementada por un generador de gasolina para las largas distancias, mitigando la “ansiedad de autonomía”. Samuelsson se ha mostrado partidario de este enfoque.

Un ejemplo tangible de esta nueva dirección es la próxima generación del Volvo XC90. Prevista para comenzar su fabricación a partir de 2028, este flagship utilizará un tren motriz basado en una tecnología que Volvo describe como “híbrido de autonomía extendida”, que combina las mejores características de un híbrido enchufable con las de un REEV. Esta decisión subraya que, aunque la dirección a largo plazo de Volvo sigue siendo eléctrica, la ruta será más larga y flexible, priorizando las ventas rentables sobre los plazos inflexibles. El motor de combustión, por lo tanto, no desaparecerá de la oferta de la marca hasta bien entrados los años 2030.

El por qué de los cambios en la estrategia de Volvo

La visión a 2035 y la competencia global en la nueva era

Pese a que Volvo cambio su estrategia de electrificación 2030, la dirección final hacia la electrificación total sigue siendo “irrenunciable” y “no habrá marcha atrás”, tal como afirmó el CEO en declaraciones a Somos Eléctricos recientemente. El horizonte de 2035 emerge como una fecha más realista para que el motor de combustión se convierta en una rareza en mercados clave. La compañía espera tener una línea completa de vehículos puramente eléctricos lista “bastante antes del final de esta década”, lo que les permitirá pivotar a la venta exclusiva de BEV cuando las condiciones del mercado y la infraestructura lo permitan.

Esta postura pragmática también se alinea con la creciente preocupación por la competencia global, en particular la de los fabricantes chinos. Samuelsson ha advertido sobre la dureza de la competencia de los nuevos productores chinos de autos eléctricos en la Unión Europea, subrayando que la única defensa para la industria europea es “mejorar y ser más competitivos”, según una entrevista concedida a La Vanguardia. Así, el impulso a los híbridos enchufables sirve como una estrategia doble: satisfacer la demanda actual de los clientes y gestionar la transición en un mercado global cada vez más volátil.

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