Francisco Vidal (PPD): “Soy un combatiente en esta elección. Creo que Kast se equivocó porque si yo hubiera seguido en TVN, estaría con bozal”
El expresidente del directorio del canal público dice en esta entrevista que la candidatura de Jeannette Jara debe salir a disputar el voto popular con José Antonio Kast, Johannes Kaiser y Evelyn Matthei. También manifiesta su disconformidad con el Gobierno en la forma en que han enfrentado la elección presidencial, al no defender la "continuidad" con la que se le interpela a Jara desde otras candidaturas. "Las fuerzas del Gobierno, todas, no explican cosas obvias", sostiene el exministro, quien de todos modos califica con nota 5,5 a la actual administración.
Por Jorge Palacios 9 de Noviembre de 2025
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Si hace dos meses era posible ubicar a Francisco Vidal al interior del edificio corporativo de TVN cualquier día hábil de la semana, eso cambió desde que renunció a la presidencia del directorio, luego de que una columna de opinión de Cristián Valenzuela, estrecho asesor de José Antonio Kast, lo acusara de querer “robarse” la elección presidencial a través de su rol en la estación pública.
A partir de ahí, el profesor de historia, exministro, e histórico dirigente del PPD, se ha radicado en su casa, en Las Condes.
Pasa su día rodeado de libros en una pequeña oficina que tiene al interior del inmueble, y que está conectada a través de un ventanal con el jardín trasero. Su escritorio lo componen columnas de obras de historia y de política, que están a centímetros de su computador, aparato desde el que por las tardes se conecta al programa Polos Opuestos, de Radio El Conquistador, espacio donde es panelista titular junto al diputado Diego Schalper (RN).
En la oficina también hay varios ceniceros, en los que en uno de ellos en su interior —y siendo antes del mediodía— ya cuenta con varias colillas de cigarrillos. “Aquí todos fumamos y nadie se queja”, dice con gracia por el olor a humo que se respira antes de ingresar al despacho. Durante el lapso de la entrevista tomará su encendedor tres veces para dar calor a las puntas de los envoltorios de tabaco.
Vidal sigue realizando sus clases en la Universidad Diego Portales, casa de estudios a la que asiste los viernes para dictar cátedra a estudiantes de Periodismo. Lo mismo hizo el semestre anterior en la Universidad Alberto Hurtado. Hoy cuenta con más tiempo para esas actividades, gracias a su salida de TVN. Por lo mismo es que suele recibir llamados recurrentes y visitas de candidatos al Congreso que buscan su consejo y, además, su apoyo.
Ese rol político no lo ha dejado ni lo dejará, adelanta, a la vez que vaticina que está disponible para cumplir un rol como vocero extraoficial de la candidatura de Jeannette Jara (PC).
—Ya lleva varias semanas fuera de TVN. ¿Esta cómodo sin el foco sobre usted?
—Es como una terapia. Aunque sólo renuncié al foco de TVN, porque estoy con otros focos encima.
—Pero ahora no es blanco de José Antonio Kast o de Cristián Valenzuela.
—Me he dedicado toda la vida a ser militante. Ahora estoy embalado ayudando a candidatos parlamentarios y concentrado en la presidencial.
—¿Cometió un error al decir que había que salir a “enfrentar a Kast“?
—Es una trampita lo que me hicieron en la entrevista en la que dije eso. Mientras estuve en TVN di fácil unas 100 entrevistas. Mi condición siempre fue si me preguntarían de TVN o de política. Si me preguntaban de lo último, yo hablaba como militante del PPD. La entrevista que di esa vez fue 100% política, pero el titular decía “presidente de TVN” y la frase de atajar a Kast. Eso fue lo que le sirvió a Valenzuela para agarrarse. Y es una hipocresía. El presidente del directorio de TVN es alguien completamente político. De los siete directores, cinco éramos militantes. Gonzalo Cordero, del directorio, es columnista y le pega al Gobierno. Legítimamente, por cierto. Pauline Kantor es integrante del directorio, militante de Evópoli y miembro del comando de Matthei. ¿Por qué ellos pueden y yo no?
—Kast lo llamó “bot número uno” de Jeannette Jara.
—No sé lo que es un bot. No escribo ni mails ni WhatsApps, para que vea el bot que soy. Soy un bot con nombre y apellido, además de carné de identidad. Soy lo más lejano a un bot.
—¿Qué posibilitó a Kast para que pudiera llamarlo a usted así, entonces?
—Cómo se manipuló esa entrevista. Muchos compañeros me dijeron ‘cómo dijiste eso como presidente de TVN’. Y no pues, no lo hice así. Pero bueno, así es la vida. Ahora me siento combatiente de la elección. En una de esas Kast se equivocó. Si hubiera seguido en TVN, probablemente estaría con bozal.

Vidal y el apoyo de Tohá a Jara: “Yo lo hubiera hecho antes, más rápido”
El martes de esta semana, en el restaurant Divertimento, poco más de 30 dirigentes de partidos de la ex Concertación se reunieron con Jara, la candidata del oficialismo. La cita fue acordada por los PPD Víctor Barrueto y Sergio Bitar, y surgió como forma de contrarrestar el apoyo que figuras ligadas a la centroizquierda dieron a Evelyn Matthei, abanderada de Chile Vamos.
De la reunión con Jara, dice Vidal, lo importante fue el llamado al compromiso con la campaña que hizo Carolina Tohá (PPD), derrotada en la primaria por la exministra del Trabajo con amplia diferencia, y quien se tomó un par de meses antes de volver al ruedo político tras la infructuosa aventura electoral.
—¿Era una instancia que le hacía falta a Jara?
—Lo que pasa es que se instaló que los dirigentes de la vieja Concertación estaban con Matthei.
—La situación no era menor. El exjefe de gabinete de Ricardo Lagos, junto a cien personas más, pusieron su firma para apoyarla.
—Vi la lista y de los 100 hay 50 conocidos. Todos son respetables, en todo caso. Pero esto se fue reproduciendo en el debate y en el comando de Matthei. Entonces a Barrueto y Bitar se les ocurrió hablar con Jara y le plantearon la cena. Ella aceptó y ese fue el resultado de la reunión: que Jara supiera que hay otros cuadros que fuimos de la Concertación que sí estamos con ella.
—Se estaba al debe con Jara, ¿no?
—Hubo una encuesta de El Mercurio que trató de ubicar a todos los exministros de la Concertación y por quién votábamos para la presidencial: 31 lo hacíamos por Jara, 16 por Matthei y otros 30 no se pronunciaron. Eso motivó la idea de decirle a Jara que hay gente vieja de la Concertación que están con ella. Ese fue el sentido de la comida. Era imposible invitar a todo el mundo, pero se invitó a rostros identificados con ese período. Y allí, como figura clave, estaba la Carolina Tohá.
—Parecía que en ese sector había varios que seguían sentidos por la derrota de Tohá en la primaria.
—Uno no puede estar sentido con la soberanía popular.
—Dirigentes de la alianza oficialista les sacaron en cara a algunos líderes de la centroizquierda su postura dubitativa con apoyar a Jara.
—Es que los ciudadanos que estaban dubitativos estaban equivocados de partido, porque cuando uno va a una primaria y gana quien no es tu candidato, tienes que apoyarlo igual. Ahora, todo eso queda sobrepasado por la historia. Jara es una muy buena candidata y logró aunar todas las voluntades, pasando de ser la candidata PC a la coalición completa. La comida nos resultó porque tuvo una amplia cobertura. Para la gente que no milita y votaba por la Concertación era importante. Sobre todo si les retumbaba en la cabeza todo el día que Sebastián Edwards encabezaba la lista de apoyos concertacionistas a Matthei.
—Dijo que Tohá era el nombre más importante de la cita. ¿No pesó que ella tardase un tiempo largo en dar su apoyo a Jara? Su primer encuentro público fue recién el 17 de septiembre, dos meses y medio después de la primaria. La cena de esta semana fue el segundo.
—Lo fundamental es la declaración que hizo Tohá en la comida, que se combinó con la entrevista que concedió a TVN, donde dice estar a disposición del comando. Y ella nos pidió a quienes estábamos allí a jugarnos por la campaña y entrar el combate.
—¿Pero no tardó mucho tiempo ese llamado?
—Yo lo hubiera hecho antes, más rápido. No es que Tohá haya cometido un error tampoco, porque vaya a saber uno que todo el empeño que habrá puesto en el pasado. Políticamente, y desde fuera, pienso que debió ser antes. Pero nunca es tarde: se consolidó un comando y la eficiencia de este está en el resultado: nadie discute que Jara pasará a segunda vuelta en el primer lugar. Hace 4 meses la derecha tenía un sueño erótico el que era que en segunda vuelta habría dos apellidos alemanes.

“El problema que tenemos es que la derecha tiene mucha votación en el mundo popular. Ese es el electorado por el que hay que ir”
—Cuando Jara ganó la primaria se comenzó a imponer en las encuestas, pero no logró sobrepasar el 30%, números similares a la aprobación con la que cuenta el Gobierno. ¿Qué le ha faltado para superar esa valla?
—La condición para que se revierta eso es una buena segunda vuelta, una buena campaña.
—¿Eso por dónde pasa?
—En los contenidos esenciales, lo que se dice en la franja, discursos, puerta a puerta. Hay que apuntar a recuperar el voto popular, voto que hoy tiene una parte importantísima Kast y Kaiser, por el tema de la seguridad. Que la derecha gane en Vitacura es una realidad como que la Cordillera de los Andes está al lado nuestro. El problema que tenemos es que la derecha tiene mucha votación en el mundo popular. Ese es el electorado por el que hay que ir. Se puede recuperar de varias formas, pero primero hay que explicar en la segunda vuelta que su angustia con la migración ilegal con los candidatos de derecha no es viable, pero eso hay que explicarlo con peras y manzanas.
—¿Es ahí donde hay una flaqueza en el comando?
—Lo que pasa es que, en mi opinión, no está tomada la decisión de que hay que decirle la verdad a la gente. La verdad es decir “oiga, yo no puedo, aunque quisiera, expulsar a 300 mil personas. Nadie me los recibe”.
—No se dice porque sería impopular, ¿no?
—Sale mucho más fácil decirle a la gente: “¿Te cae mal el venezolano? Lo echo”, pero es una irresponsabilidad.
—Uno asumiría que por eso Jara no ha dicho lo que usted señala, el temor a perder electorado.
—Jara ha avanzado en el tema de la regularización, pero en eso tendrá que tomar decisiones. Si me preguntas a mí, diría que el migrante ilegal no siga entrando, que el irregular delincuente se vaya preso; y el ilegal no delincuente hay que normalizarlo, cueste lo que cueste, porque esa es la verdad.
Dicho eso, el foco de la campaña debiera estar en que la candidatura de Jara es la garantía de mantener y acrecentar los derechos ya logrados. El aspecto principal es el salario vital de $750 mil al final de su gobierno.
—¿Por qué?
—Porque hay números que son impresionantes. Encuestas dicen que un 92% de las familias no llegan a fin de mes. Luego el Financial Times dijo que era el 73%. Eso calza con la encuesta del INE, cuando sobre los ingresos dijeron que la mediana del sueldo en Chile son 611 lucas; que el sueldo promedio son 890 lucas, y que el 85% de los chilenos gana menos del sueldo promedio. O sea, efectivamente tienes que decirle al mundo popular y a las clases medias “yo soy garantía de que usted en mi gobierno llegará a fin de mes”. Ahora, no basta con llegar a fin de mes. Tengo que garantizar que llegarán al fin de mes en un barrio seguro.
—En ese sentido, ¿está conforme con el despliegue de la campaña de Jara?
—Sí, tengo distintos énfasis, pero son propios de la segunda vuelta. Pero les ha ido bien porque se consolidaron. El mejor resultado es que sea la primera, que pase a segunda vuelta y que la discusión sea sobre si será por 3 puntos o por 15. Eso es partir una carrera adelantado por cinco o veinte metros sobre el rival.
Además, lo que vemos a falta de pocos días para la elección es que hay una guerra civil en la derecha, porque ellos se compraron la tesis del empate técnico entre los tres candidatos. La mejor demostración es el nivel de competencia entre ellos.
—¿A usted le han pedido sumarse al comando?
—No, explícitamente no, pero porque les he dicho que prefiero estar ayudando desde fuera, no estar cuadrado con el comando. Les dije eso antes de que ellos me dijeran algo. Cuando tú estás en un comando y hablas, tienes que seguir un margen. Yo prefiero no tener márgenes.
—Eso le permite tener un rol como con el “En contra” en 2023, el de un vocero extraoficial.
—Sí, claro. Yo no tenía ningún cargo y estaba en todas partes. Iba a todos los programas políticos.
—¿Y eso puede volver a ocurrir ahora?
—Obvio. ¿Por qué no?
—Jara anunció que de ser presidenta se alejaría del PC. ¿Le beneficia esa afirmación?
—Lo que hace Jara hoy es lo que hizo Aylwin y Piñera, porque ambos se convirtieron en presidentes de una coalición. No eran los militantes de, eran los líderes de un conglomerado. Es una expresión de que ella entendió que ahora dirige una coalición, tanto en la campaña como en el eventual gobierno. Tomó un paso correcto.
—¿Jara tendría mayor probabilidad de resultar electa si enfrenta a Kaiser en segunda vuelta?
—Los contrastes más fuertes son con Kast y Kaiser. Eso te produce una diferenciación más grande en algunos temas. Por ejemplo, con Kaiser o Kast tienes el tema de los derechos humanos encima, pero con Matthei no. Con Kast y Kaiser tienes el tema “valórico”, con Matthei no.
—Entonces, ¿quién sería el candidato indicado para Jara en segunda vuelta, el que le daría un resultado favorable a ella?
—Depende, porque hay que recordar que se está en un fenómeno de derechización en el mundo y en América Latina. Si de mí dependiera, más que ver al rival, me preocuparía que cualquiera de esos tres rivales me están comiendo el mundo popular. No me preocuparía de ellos en segunda vuelta. Mi foco estaría en la franja, en el discurso. Lula cuando ganó por primera vez la presidencia habló y dijo que su programa de gobierno era que los brasileños comieran tres veces al día. No hay que hacer un seminario.
—Le reformulo la pregunta: ¿A quién le gustaría a usted que Jara enfrentase en segunda vuelta?
—A cualquiera de los tres. Si yo dependo de quién es el que pasa en segunda vuelta, pierdo el foco en lo que quiero porque los tres tienen arraigo en el mundo popular. Mi problema es sacarle el mundo popular a cualquiera de los tres. Ninguno de los tres es invencible.

Vidal y su nota al Gobierno: “Le pongo 5,5, porque se han cometido errores completamente absurdos”
El 20 de diciembre de 2023, Vidal fue nombrado presidente del directorio de TVN por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric. Para muchos, la designación fue un tipo de “premio” por la labor realizada en el plebiscito constitucional de ese año, en el que sin ser parte oficial del comando de la opción “En contra”, participó y trabajó por la alternativa de rechazar la propuesta constitucional proveniente de la mayoría republicana que tuvo el Consejo Constitucional.
En el cargo de TVN estuvo 19 meses, hasta septiembre pasado. Trabajó codo a codo con la ministra vocera, Camila Vallejo (PC), en el Congreso, en el proyecto de modernización de la estación televisiva. Eso, sin embargo, no le priva de explicitar en las siguientes líneas sus aprensiones con la actual administración, de la que dice no comprender que no respalden a Jara a través del discurso de la continuidad por el cual se le ataca desde otras candidaturas.
—Algunos mencionan que una flaqueza de Jara es su discurso sobre seguridad. ¿Cómo se puede volver creíble la candidata en ese tema?
—Si le explicas a la gente que este es el Gobierno que más ha legislado en materia de seguridad, que más presupuesto ha entregado a Carabineros y la PDI. Uno tiene que explicarle a la gente… A mí me sorprende cómo no se explica. Me sorprende, lo prometo.
—¿Quién no explica?
—Las fuerzas del Gobierno, todas, no explican cosas obvias. Por ejemplo: la derecha dale y dale con que Jara es la continuidad. A ver, momento, obvio que es continuidad en algunas cosas, ¿o quieres rebajar el salario mínimo, terminar con el copago de Fonasa, acabar con la ley papito corazón, o devolver la plata al royalty que les llega a las comunas más vulnerables? Eso es continuidad y en buena hora.
—No es un defecto ser continuista, dice.
—No, pues. ¿Cómo no se explica? Ahora, ¿deben haber cambios? Obvio, como en gestión. La principal debilidad de este Gobierno es la gestión.
—Pero, ¿lo que dice es que hay problema en que el Gobierno no explique sus avances y que eso perjudica a Jara?
—Obvio, porque eso te alimenta a la no continuidad.
—¿No se vulnera la prescindencia?
—Cuando uno es gobierno tienes todo el derecho a decir “oiga, en esto hemos avanzado”. Carlos Montes va a cumplir con el objetivo de las viviendas. En este minuto hay 220 mil soluciones habitacionales entregadas: ahora no se entrega el subsidio, se pasan las llaves. Y hay 120 mil casas en ejecución. ¿Eso es continuidad? Obvio, pues.
—Entonces hay un error del Gobierno, dice, en no sacar un provecho suficiente de lo que se podría considerar un avance.
—He estado en el pellejo de Camila Vallejo y uno se consume en el día a día. No tiene que desprenderse de eso, pero sí debe reivindicar lo que se ha hecho. Y la propia candidata debiera decir cuando le digan que es la candidata de la continuidad: “A ver, momentito: ¿echamos para atrás todo lo realizado?”.
—El Presidente ha marcado un punto cuando reivindica lo realizado. Cuando usó la cadena nacional de la Ley de Presupuestos, por ejemplo, que le valió de críticas de la oposición.
—Pero tiene él tiene toda la razón. Cuando el Presidente presenta el presupuesto, y hay un candidato que dice que a ese monto le quitará 6 mil millones de pesos en 18 meses, ¿cómo va a mirar para el techo? Es impresionante cómo la derecha instala cosas y se indignan. Yo, si fuera el Presidente, hubiera hecho lo mismo. Está en todo su derecho de defender lo que ha hecho, a defender las frustraciones.
—Bajo su perspectiva, el Presidente ha hecho bien, entonces. ¿Y el resto del Gobierno no?
—La vocera la veo todos los días resistiendo y contraatacando. La tarea del Gobierno, en general, es que todos los ministros sean voceros, que hasta los subsecretarios sean voceros. Eso es lo que hace falta hoy, ponerle número a las cosas, a los avances.
—Si fuera por usted, remarcaría eso en los puntos de prensa…
—No, yo haría cadenas nacionales (ríe).
—¿Está conforme con el desempeño de esta administración?
—Del 1 al 7, le pongo 5,5, porque se han cometido errores completamente absurdos. Pero me quedo con el 5,5 por lo que decía: hay elementos positivos de este Gobierno que nadie se da cuenta porque nadie los relata, los cuenta. Ahora, también hay errores brutales.
—¿A cuáles se refiere?
—Como los indultos. Y también hay errores de cierta inocencia, como cuando la Izkia Siches partió a Temucuicui. En su cabeza estaba la idea de que “nosotros sí podemos entrar”. Y no pudo.
Vidal y su reflexión sobre el momento de la centroizquierda: “Nuestro origen y destino es representar San Ramón, no Las Condes”
—Es parte de una centroizquierda que no ha pasado por buenos momentos electorales.
—Hay un desplazamiento de los centros a la derecha o a la izquierda. El mejor ejemplo es el resultado de nuestra primaria, un 62 vs. un 28 y con una agravante: ganamos con Tohá en Las Condes, Vitacura, Providencia y Lo Barnechea.
—Eso habla de un sector algo elitizado, ¿no?
—Sí. El problema que le digo a mi partido es que ganamos en Las Condes y perdimos en San Ramón. Y nuestro origen y nuestro destino es representar a San Ramón, no Las Condes.
—¿No teme que en la próxima parlamentaria el Socialismo Democrático quede apartado?
—Los socialistas tienen buena plantilla, el PPD también. Mi duda es sobre si pasábamos la valla legal, por todo lo que hemos conversado. Vamos a pasar la valla de los 4 parlamentarios elegidos, pero no del 5%.
Eso me lleva a pensar que el mundo del Socialismo Democrático no debe olvidar nunca en un país como Chile que sus bases es el mundo popular y las capas medias. Lo que ocurre con algunos de mis compañeros es que creen que sus condiciones de vida son las condiciones de todos. Y no es así. Por eso hace bien militar, ir a terreno.



