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11 de Noviembre de 2025Europa pisa el freno: Bruselas abre la puerta a una “neutralidad tecnológica” para 2035
El vicepresidente de Estrategia Industrial de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné, reconoció que el bloque debe “mostrar flexibilidad” frente al objetivo de eliminar los autos de combustión en 2035. La declaración reabre el debate sobre si Europa está lista para despedirse del motor térmico.
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Durante años, el calendario europeo parecía inamovible: en 2035 se acabaría la venta de autos nuevos con motor de combustión interna. Esa era la promesa —o la amenaza, según a quién se le pregunte— del paquete Fit for 55, la gran hoja de ruta hacia la neutralidad climática. Pero ahora, el título ha cambiado: Ahora se habla de neutralidad tecnológica en Europa 2035.
Pero ahora, en un giro inesperado, desde el propio corazón de Bruselas se admite que las cosas pueden no ser tan simples. “Debemos mostrar flexibilidad con respecto al objetivo de eliminar por completo los autos de combustión interna para 2035”, declaró el vicepresidente de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné, en una entrevista con La Stampa.
Su frase fue suficiente para sacudir a toda la industria. No la pronunció un directivo de marca desesperado por vender más híbridos, sino uno de los máximos responsables de la política industrial europea. En otras palabras, por primera vez la propia Comisión deja abierta la posibilidad de no prohibir totalmente la venta de autos con motor térmico después de 2035.
Un nuevo principio: la neutralidad tecnológica en Europa 2035
“Estamos cerca de considerar el principio de neutralidad tecnológica. No somos ingenieros; dejemos que sean ellos quienes indiquen el camino para alcanzar el objetivo, desde los biocombustibles hacia abajo”, añadió Séjourné.
La frase resume el viraje: Europa quiere mantener la meta climática, pero sin dictar una única tecnología. Hasta ahora, el camino oficial hacia el 2035 se apoyaba casi exclusivamente en el vehículo eléctrico a batería. Sin embargo, el bloque se prepara para volver a un viejo principio de la construcción europea que había quedado en el olvido: el de no imponer una solución única cuando existen varias rutas posibles.
Ese cambio no es menor. En la práctica, abre espacio a biocombustibles, e-fuels y autos eléctricos con autonomía extendida —vehículos eléctricos con un pequeño motor térmico que actúa como generador para viajes largos—. Este formato, ya explorado por Renault, Nissan, Volkswagen y varios fabricantes chinos, combina un motor eléctrico con otro a gasolina o diésel que recarga la batería cuando es necesario.
Marcas como Renault, con sus híbridos E-Tech, o Nissan, con el sistema e-Power del Qashqai, ya han desarrollado versiones que responden a esa lógica. Incluso proveedores como Valeo y Bosch trabajan en nuevos generadores compactos para extender la autonomía de los eléctricos sin aumentar su huella de carbono.

El dilema europeo: proteger la industria o acelerar la transición
El motivo detrás de este replanteamiento es evidente: defender la industria automotriz europea ante la competencia de China y Estados Unidos. Mientras el gigante asiático exporta autos eléctricos cada vez más baratos, Europa teme perder terreno industrial y empleo.
Según Séjourné, “la Unión Europea debe defender su industria automovilística”, y eso incluye “una reevaluación del objetivo de prohibir de facto los automóviles nuevos de gasolina e híbridos para 2035”.
Las presiones vienen de todos lados. Los fabricantes advierten que un cambio demasiado brusco podría poner en riesgo miles de empleos. Los sindicatos alertan de que muchas plantas aún dependen de motores térmicos. Y los gobiernos de Alemania e Italia —donde la industria automotriz es estratégica— piden abiertamente revisar el calendario.
En palabras de un alto directivo del sector, citadas por Automotive News Europe, “Europa corre el riesgo de fijar un calendario imposible mientras el resto del mundo avanza a su propio ritmo”.
Neutralidad, pero sin renunciar al 2035
Lo interesante es que la neutralidad tecnológica en Europa 2035 no elimina el objetivo esencial, sino que lo reinterpreta. Bruselas no quiere renunciar a su meta de descarbonización, pero sí “vaciarla un poco por dentro”, como señalan fuentes del Parlamento Europeo. En la práctica, esto significaría que un auto con motor térmico podría seguir vendiéndose siempre que funcione con un combustible sintético o bio-derivado que compense sus emisiones.
En este contexto, los llamados EREV (Extended-Range Electric Vehicles) ganan protagonismo. Son eléctricos con un pequeño motor de combustión —apenas unos litros de combustible— que alimenta un generador para mantener la batería cargada en trayectos largos. “A nivel técnico”, explica un especialista de Bosch, “el motor térmico no mueve las ruedas: sólo genera electricidad cuando se necesita. La tracción sigue siendo 100 % eléctrica”.
La posibilidad de que esta categoría se incluya oficialmente dentro de las tecnologías “neutras” sería una de las medidas estrella de la revisión que prepara la Comisión para diciembre. También se evalúa crear una nueva clase de autos eléctricos pequeños y asequibles, inspirada en los kei cars japoneses, para estimular el mercado interno y reducir la dependencia de modelos chinos.

Una Europa más pragmática
La admisión de Séjourné marca un cambio de tono respecto a los años en que Bruselas se mostraba inflexible con el calendario del 2035. “Debemos ser pragmáticos”, insisten fuentes comunitarias. Lo que antes era un dogma —la electrificación total— hoy parece un objetivo revisable.
El principio de neutralidad tecnológica en Europa 2035 no busca frenar la transición, sino hacerla viable. El riesgo de perder competitividad, inversión y empleo pesa tanto como el compromiso climático. En un continente donde el automóvil sostiene más de 13 millones de puestos de trabajo, esa ecuación no puede ignorarse.
Aun así, los ambientalistas advierten que el cambio podría diluir los avances logrados. “La neutralidad tecnológica no puede ser una excusa para prolongar los motores fósiles”, señalaron desde Transport & Environment. “Europa necesita innovar, no aplazar lo inevitable”.
El 2035 sigue en el horizonte, pero el camino hacia él acaba de abrir más carriles.



