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2 de Diciembre de 2025

Cómo los antidepresivos podrían alterar la vida sexual de los adolescentes en su vida adulta y qué dicen los expertos sobre el tema

Algunos antidepresivos pueden disminuir el deseo sexual y dificultar la excitación y el orgasmo, efectos conocidos en adultos y también observados en adolescentes. Aunque la mayoría mejora al suspender el fármaco, algunos síntomas podrían persistir, lo que abre interrogantes sobre su impacto en el desarrollo sexual juvenil.

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Según cifras del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) del 2023, uno de cada 10 adolescentes reconoció haber consumido tranquilizantes sin receta médica. A eso se suma el aumento de los diagnósticos de depresión y ansiedad en menores de edad.

Con respecto a la población escolar, 10,3% de estudiantes entre 8° básico y 4° medio declaró haber consumido tranquilizantes sin receta médica al menos una vez en el último año. Hay que tener en consideración que cuando se habla de tranquilizantes se incluyen antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores del ánimo.

Y no es un panorama que se vive solo en Chile. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental, lo que representa el 15 % de la carga mundial de morbimortalidad para este grupo etario.

Ante este escenario, The New York Times entrevistó a adultos con problemas en su sexualidad causados, aparentemente, por tomar antidepresivos durante su adolescencia. Por ejemplo, Marie tomó Prozac cuando tenía 15 años y ahora con 38 (y sin tomar los medicamentos hace seis meses) su deseo sexual sigue ausente. “Para mí no es más que un espacio vacío y oscuro“, afirmó. “No hay nada”.

¿Pueden los antidepresivos causar problemas en la salud sexual?

El psicólgo y profesor asistente del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, Gonzalo Quintana Zunino, explicó a The Clinic que “los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) pueden disminuir el deseo sexual, afectar la excitación y dificultar orgasmos. Esto está bien documentado en adultos, donde entre un 25–60% presenta algún efecto sexual. En adolescentes, la evidencia es menor, pero los pocos estudios disponibles muestran que también pueden experimentarlos. El problema es que el desarrollo sexual propio de la adolescencia dificulta separar qué es efecto del fármaco y qué es parte del proceso de crecimiento, por lo que se requieren más estudios específicos en población joven”.

“Aunque tradicionalmente se asumía que los efectos sexuales de los ISRS desaparecían al dejar el fármaco, hoy existe evidencia de que algunas personas pueden presentar síntomas persistentes (lo que se conoce como disfunción sexual post-ISRS). La mayoría mejora tras suspender el antidepresivo, pero no siempre ocurre, y los mecanismos aún no están claros. Por eso no existe un consenso absoluto: la reversibilidad es frecuente, pero no garantizada“, añade.

La recomendación de una evaluación de la función sexual

Quintana Zunino recalca que “aunque los efectos sexuales son comunes, muchos pacientes no los mencionan por vergüenza. Porque piensan que se deben a la depresión o porque desconocen que el medicamento puede causarlos. Los estudios muestran un subreporte importante y señalan que los profesionales a veces tampoco preguntan directamente. Por eso, se recomienda que la evaluación de la función sexual sea parte rutinaria del tratamiento, algo de lo cual estamos muy lejos“.

Consultado a las opciones a las que pueden optar los afectados, indicó que entre éstas puede ser “reducir dosis, cambiar a antidepresivos con menor impacto sexual (como bupropión), o añadir tratamientos como inhibidores de la PDE5 para problemas eréctiles. También puede considerarse agregar bupropión o buspirona, con resultados variables”.

“La psicoterapia sexual o de pareja ayuda cuando hay componentes psicológicos. En casos de disfunción sexual post-ISRS no existe aún un tratamiento validado, por lo que las decisiones deben ser personalizadas y siempre supervisadas por un profesional”, destaca.

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