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“El verdadero poder está en no darle tu energía a hombres que no la merecen”: El auge del celibato voluntario y por qué mujeres jóvenes se alejan del sexo sin volverse conservadoras

Cansadas de las relaciones de una noche, jóvenes chilenas, algunas con más de un año de celibato voluntario, relatan por qué optaron por esta práctica y cómo las redes sociales han convertido esta decisión en un fenómeno global.

Por 20 de Diciembre de 2025
Imagen: Sandro Baeza
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Beatriz T tiene 24 años y, durante un período de su vida, mantuvo relaciones sexuales ocasionales con hombres que no eran de su total confianza, una experiencia que hoy observa con distancia. En general, suelen jotearla hombres, la diferencia con el pasado es que ya no le interesan, al menos en un plano sexual. “Se me acercaban demasiado los hombres, en general por Instagram o en carretes, pero ahora siento que tengo como un escudo”, confiesa.

En marzo terminó un pololeo de más de un año. Según cuenta, fue una relación muy tóxica y tormentosa. El término de esa relación fue un punto de quiebre en su vida: en ese momento tomó la decisión de comenzar a practicar el celibato y lleva nueve meses sin actividad sexual. “Me cansé de las relaciones superficiales y, sobre todo, me cansé de los hombres”, dice.

“He tenido oportunidades de tener sexo y no las he tomado, porque ya no quiero involucrarme con gente que no me va a sumar. Ya no tengo energía como para gastarla con hombres que sé que no me van a aportar en nada”, asegura la joven.

“Cuando tenía sexo casual con personas que conocía muy poco o conocía ese mismo día, al otro día tenía una especie de caña moral”, confiesa. Ahora, su visión del sexo es muy distinta.

“Ahora veo el sexo como algo muy íntimo, como un ritual entre dos personas. Siento que es una relación demasiado íntima, un intercambio gigante de energías”, explica. Beatriz asegura que, cuando decida terminar su celibato, será porque hay una conexión y una confianza grande con un hombre, que vaya más allá del físico.

La joven no es la única mujer que ha optado por esta postura. “Me empezaron a salir varios TikToks de mujeres que también estaban haciendo celibato”, cuenta Beatriz. A través de redes sociales, descubrió que no se trataba de una experiencia aislada, sino de una práctica que se repite en distintos países, incluso entre figuras públicas, como la cantante española Rosalía.

“Ahora mismo estoy soltera y soy volcel, o sea, estoy practicando un celibato voluntario. Mi prioridad soy yo misma, mi arte y mi tiempo”, confesó la artista tras el lanzamiento de su disco Lux. Aunque preciso que solo fueron “más de 30 días”.

Más allá de las suspicacias sobre el celibato de la estrella española, tanto su decisión como la de la joven chilena forman parte de un fenómeno global. Un cambio en la manera de concebir el deseo, la intimidad y los vínculos afectivos, que hoy se expresa masivamente en redes sociales, donde millones de mujeres comparten sus testimonios.

El celibato se vuelve muy fácil para una mujer cuando se da cuenta de que literalmente no hay ningún hombre con quien valga la pena involucrarse a menos de que la ayude a mejorar su vida y la ame correctamente”, es solo uno de los videos de TikTok donde una mujer comparte su experiencia y que acumula 2,1 millones de reproducciones.

“Hicieron creer que la liberación femenina era ser sexualmente activa cuando el verdadero poder está en no darle tu energía a hombres que no la merecen”, es uno de los muchos comentarios de aquel video.

Francisco Paredes / The Clinic

“Una nueva forma de vivir la propia sexualidad”

Carla D, de 24 años, mantiene el celibato desde hace cerca de un año y medio y solo lo ha quebrado cuando ha tenido una pareja estable. Al igual que las otras jóvenes, no se limita por temas religiosos, sino que las redes sociales la acercaron al concepto de celibato voluntario. “Empecé a investigar sobre el tema, al ver historias de gente, por ejemplo, en TikTok, que lo practicaban”, cuenta. De inmediato el movimiento le hizo sentido.

“Por más que me guste, es un momento que no voy a compartir con cualquiera. Yo siento que termino teniendo una dependencia emocional a la persona, quiera o no. Hace como dos años, tuve parejas sexuales que no me atraían mucho psicológicamente, pero inevitablemente generé una dependencia emocional a ellos”, relata.

Valentina N, de 31 años, lleva un año y cuatro meses de celibato. “Mi deseo está muy atado a una construcción de una intimidad, más allá de lo físico”, cuenta. Está soltera hace casi siete años.

“Creo que estar con alguien de esa manera es fácil, hoy día es muy rápido. Lo difícil es que ese alguien te genera algo y tú también le generes algo a él que vaya más allá del placer efímero”, asegura.

Carla relata que, hace algunos años, comenzó a involucrarse en la llamada hookup culture, una corriente que busca empoderar a las mujeres. El término alude a una cultura social que normaliza y fomenta los encuentros sexuales casuales y sin compromiso, priorizando el placer físico por sobre la intimidad emocional. Hoy, dice, el celibato voluntario, que propone justamente lo contrario, también puede convertirse en una forma de empoderamiento.

“Yo creo que el celibato se está aceptando un poco, de hecho, tengo muchas amigas que están en la misma, incluso hace más tiempo que yo“, asegura Valentina. Aun así, la joven considera que sigue existiendo bastante tabú en el tema: “La clásica pregunta que te hacen es como, ‘¿pero, tú no sientes ganas?'”.

A lo que ella aclara que sí siente deseo sexual, pero que la decisión de optar por el celibato va más allá de eso y responde, incluso, a una forma de empoderamiento. “Parte de tu libertad, es decidir también libremente no tener actividad sexual”, afirma.

Beatriz asegura que, antes del celibato voluntario, los hombres normalmente se aproximaban por Instagram para coquetearle. Foto: Francisco Paredes / The Clinic

La psicóloga clínica, sexóloga y terapeuta de parejas, Camila Zamora, explica que “la decisión de muchas mujeres de no tener relaciones sexuales no es solo algo íntimo, sino también profundamente político. No desear también puede ser una forma de resistencia”.

No tener sexo no es ausencia de sexualidad, sino una reconfiguración del vínculo con el propio cuerpo. Puede ser un gesto de soberanía corporal: elegir no responder al mandato de la disponibilidad sexual y volver a preguntarse qué quiero, qué necesito y qué me hace bien hoy”, agrega.

“El deseo necesita espacio, descanso, placer no productivo y tiempo propio; sin eso, se drena o se repliega”, afirma la experta.

Isadora F tiene 24 años y decidió limitar sus encuentros sexuales hace dos meses. “Fue un trabajo introspectivo conmigo misma, me di cuenta de que necesito tener un vínculo previo con la persona para poder sentirme cómoda para tener intimidad”, relata.

En el pasado, cuando tenía encuentros de una noche, Isadora sentía que no los disfrutaba y que estaba más preocupada por “el placer ajeno” que por el propio. A su juicio, el auge global del celibato voluntario ha abierto paso a “una nueva forma de vivir la propia sexualidad”. 

Aunque está recién comenzando el celibato, está dispuesta a esperar los años que sean necesarios hasta que llegue un hombre con el que sienta una conexión profunda.

“Es absolutamente posible el amor sin relaciones sexuales. Para muchas personas, el deseo erótico aparece con la confianza, la seguridad emocional y el consentimiento mutuo”, explica la sexóloga.

La experta sentencia que, “desde una mirada sexológica, cuando el sexo ocurre por presión, expectativa o miedo a perder al otro, deja de ser una experiencia de encuentro. En cambio, cuando hay deseo genuino y acuerdo mutuo, el vínculo con o sin sexo se vuelve más sano”.

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