El año de Dorothy Pérez: los aplausos y críticas para la mujer que puso el foco en la probidad y en el abuso de las licencias médicas
La irrupción de Dorothy Pérez no fue por azar ni por el destino. Desde que logró vencer en tribunales al excontralor Jorge Bermúdez –había tramitado su despido cuando era su segunda a cargo– comenzó a diseñar las estructuras de cómo ella veía que tenía que operar la Contraloría General de la República. A su juicio, no se estaban usando bien las herramientas. Por ello, al asumir el interinato no perdió tiempo y en menos de 24 horas ya había eliminado seis jefaturas y creado una unidad para combatir la corrupción en municipios y gobiernos regionales. Ese mismo impulso lo aprovechó para decirle a los jefes comunales que no era normal la existencia de tantas barberías y con funcionamientos de madrugada y delivery. Pero, sin duda, el golpe al sistema fue el CIC, sistema de cruce de datos, que permitió detectar a más de 25 mil funcionarios públicos usando de manera ilegal sus licencias médicas para viajar al extranjero. Este es el recorrido de la abogada que despertó críticas del poder por sus formas, pero al mismo tiempo elogios al punto de nominarla como la “sheriff” de los recursos del Estado.
Por Jaime Pinochet 27 de Diciembre de 2025
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La mañana del miércoles 4 de abril de 2024 hacía frío en Valdivia. Sin tanta prensa y luces, Dorothy Pérez se apareció por el Servicio de Salud de Los Ríos con una misión: revisar cómo estaban almacenando la droga incautada por las policías y el proceso de eliminación.
La sorpresa fue mayúscula cuando vio que toda esa operación y logística ocurría en una pequeña bodega, casi olvidada, en el recinto, la cual estaba a cargo de una sola funcionaria, quien estaba expuesta toda su jornada a la toxicidad de las drogas.
El impacto fue mayor cuando la contralora constató que tampoco había un horno para eliminar la mercancía, la cual tenía que ser trasladada hasta la Universidad Austral, donde les prestaban el aparato para quemar los estupefacientes. Una situación “grave”, pues los funcionarios se arriesgaban literalmente a ser víctima de una “mexicana” si es que descubrían esos movimientos.
Esta situación ya la habían levantado los primeros reportes instruidos por la contralora Pérez tras asumir el interinato cuatro meses antes, pues dentro de sus primeros pilares a mirar estaba el tema de la seguridad y sus temas derivados como el manejo de la droga incautada por las policías y el Ministerio Público.
Por ello, ese viaje lo aprovechó para ver con sus propios ojos cómo el Estado estaba resolviendo esos procesos, que además eran rumores al aire, y que incluso se hacían parte de los libretos de humoristas, como el conocido chiste del Bombo Fica sobre el tratamiento de la droga incautada que a medida que iba pasando por cada institución, la mercancía disminuida en su peso para terminar con la irónica frase: “Sospechosa la hueá”.

Esas interrogantes se comprobaron en alguna medida por las deficiencias descritas, las cuales fueron reveladas ampliamente en el CRA número 1 de 2025 (Consolidado de Resultados de Auditorías), publicado el 16 de diciembre pasado.
El documento, por ejemplo, reveló que detectaron salas de custodia “indebidamente” usadas como bodega, además de variaciones de más de 30 kilos, “entre el peso informado por la institución incautadora”, en relación a las actas de registro de la droga.
Los impulsos de estas viejas herramientas de la institución fue una decisión que Pérez impartió al inicio de su subrogancia, mientras construía el camino para su nominación final con el mundo político. Con su calma y rigidez característica, supo esperar el momento para dar los primeros golpes.
Sus cercanos comentan que no buscaba brillar y tampoco perfilar una especie de estrellato. Aunque sus movimientos han provocado duras críticas en la esfera de poder. Una de ellas encarnadas en el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, que deslizó que su participación en Enade fue a ratos un stand up de molestia ciudadana.
“Ella se ve a sí misma, o la están convenciendo para que se vea, como una salvadora providencial en un escenario que se presenta como de una corrupción reinante”, escribió en su columna el abogado, la que tituló “Síntomas en la Enade” y en la que describió que la contralora “está arriesgando que ella crea efectivamente ser lo que le dicen que es (el faro moral, la única capaz)”.
La columna no cayó bien en los pasillos de Teatinos 56, pero asumen que son los costos de las auditorías reveladas. De todas formas, Dorothy Pérez recalcó a su equipo mantener la estrategia desde que asumió su cargo en propiedad: no dar entrevistas bajo ningún formato, pues lo único que tiene que resaltar son las auditorías y fiscalizaciones de su servicio.
“Eso es lo que hablará por nosotros”, ha comentado en privado la contralora.
Una repartición que siempre incomodó al poder, pero nunca como los últimos 13 meses de gestión. Y Dorothy Pérez, la “contralora” o la “jefa” –como le dicen sus colaboradores– se ha convertido en una directora de orquesta que ha sabido perillar con astucia y sigilo los golpes al Estado en la lógica de un “instinto y olfato” más de calle y de corte ciudadano. Como ocurrió con la poca recordada intervención ante los alcaldes en diciembre de 2024 sobre las barberías en Chile.
“Cómo puede suceder que tengamos cinco barberías por cuadra en nuestro país. Algo pasa ahí. Y esas barberías están atendiendo hasta las 3 am y con delivery, y nadie corta el pelo a través del delivery“, comentó Pérez ante los jefes comunales, generando incluso algunas risas por la ironía.
“Todos los chilenos sabemos lo que pasa en las barberías”, indicó la contralora, que en ese momento estaba como interina, al retratar la crisis de seguridad: “Estamos en una situación delicada, en la que todos, no sólo el gobierno de turno, de ese color o del otro, todos tenemos que hacer un aporte”.
La intervención no pasó desapercibida. Varios alcaldes tomaron la palabra y comenzaron a fiscalizar. Uno de ellos fue el entonces edil Rodolfo Carter, quien cerró varios locales al detectar irregularidadesy funcionamiento sin los permisos municipales.
El pensado “sí” a Enade para realzar la importancia de la “función pública”
Dorothy Perez nació hace 49 años en Santiago, luego que sus padres llegaran de Angol. Juntos construyeron su camino que hoy la caracteriza: bajo perfil, estudiosa al detalle y fiel defensora de la vida pública, experiencia que cultivó desde sus estudios primarios en el liceo Miguel de Cervantes y en la Universidad de Chile, donde se convirtió en abogada con un destacado desempeño en las aulas de Bello.
Ese proceso lo vivió en Conchalí. Ahí tuvo que combinar los estudios con ayudar a su madre en la venta de ropa en la feria Zapadores en Recoleta, según reveló The Clinic cuando retrató su historia de vida en mayo pasado, al explotar el tema del mal uso de las licencias médicas en el sistema público: más de 25 mil funcionarios viajaron al extranjero estando con la autorización médica de reposo por una presunta enfermedad.
Esta potente fiscalización–nunca antes visto en Contraloría–elevó la figura de Pérez no sólo en el mundo político sino que también con la ciudadanía. Muchos comenzaron a usar un apodo anormal para el jefe a cargo de este servicio: una sheriff. Dorothy, por su parte, ha insistido a sus colaboradores directos en moldear su imagen como una mujer firme, pero de bajo perfil, pues cada vez que puede reitera que es la institución la que tiene que destacar.
Sin embargo, la bola de nieve que fue el CIC Número 9 (Consolidado de Información Circularizada) sobre el mal uso de Licencias Médicas, sumado a que funcionarios de la salud se saltaban la listas de espera para operar a sus familiares, aumentó su popularidad a niveles casi presidenciales.
Por lo mismo, esto fue visto por los directivos de Icare que todos los años organizan el encuentro de los empresarios con los políticos –Enade– en que se ven las caras e intentan limar asperezas o profundizarlas según el contexto económico del país.

Así, analizaron que sería un acierto contar este año con Dorothy Pérez como speaker, ya que su gestión estaba marcando un hito en la correcta administración del Estado, comentaron desde el gremio empresarial. Sobre todo “en un año electoral”.
Los primeros contactos partieron entre junio y julio pasado por la directora ejecutiva Magdalena Díaz–exjefa de gabinete del Presidente Sebastián Piñera–, quien le planteó ser la expositora principal para este año.
La contralora Pérez quedó sorprendida y generó varias reuniones con su equipo para estudiar esta propuesta. La invitación sedujo, pero–fiel a su estilo– no quería generar ninguna expectativa que levantara malos entendidos o desequilibrara el plan de fiscalización en su institución.
Por lo mismo, junto a sus colaboradores directos analizó los riesgos y costos de asistir al encuentro con los empresarios. Tras varias reuniones, dio el sí al concluir que sería una “excelente” oportunidad para potenciar el valor de la función pública, la cual estaba siendo bastante vilipendiada en el contexto electoral. Además, los buenos comentarios por los resultados de las últimas auditorías y CIC de la Contraloría no estaban recayendo en ese foco precisamente.
Acuñar “la primera vez de una contralor en la cita empresarial” también fue un plus que se puso en la mesa para dar una respuesta positiva sumado a la plataforma que implicaba el escenario: conectar con una audiencia–se transmitía por YouTube a todo Chile– que quizá no sabía el rol de la Contraloría y sus alcances. En especial, ir a explicar al mundo privado la importancia de la “toma de razón” y sus demoras, ya que ese sector mantiene grandes inversiones con el Estado y los procesos no siempre empezaban con los controles adecuados.
Para asegurar que nada rompiera los equilibrios–una inquietud constantemente solicitada desde Teatinos 56–se generaron reuniones de coordinación en Icare y algunas virtuales entre los equipos.
Así llegó el martes 14 de octubre. Dorothy Pérez había preparado un Power Point para hacer didáctica su presentación. Pero antes de entrar en escena, fue aplaudida en varias oportunidades a medida que los conductores la anunciaban. Era claro que reinaba una alta expectativa del mensaje.
Incluso, varios de los asistentes, no dudaron en decir que fue más vitoreada que el propio Presidente Gabriel Boric, quien tuvo algunos problemas técnicos en su intervención desde Italia.
Su alocución duró 48 minutos y no tuvo improvisaciones. Expuso lo que tenía planificado. Marcó la importancia de la Contraloría y su rol al servicio de los ciudadanos. Sin antes advertir que su institución no depende de ningún gobierno: “Ni de este, ni del anterior ni del que seguirá”.
Pero fiel a su estilo de “olfato callejero”, dejó un ejemplo desconocido hasta ese momento para explicarle al poder empresarial cómo estaba marcando su gestión. Así detalló un dilema que tenía la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) sobre si tenía facultades jurídicas para autorizar sistemas de comunicación en aeródromos privados.
Pérez, en su estilo cercano y evitando los tecnicismos, sostuvo que revisaron la historia de la norma con su equipo y llegaron a la conclusión que la DGAC sí tenían la atribución, por lo que se generó un dictamen haciendo obligatoria esa gestión tanto para la entidad como también para los privados.
“Les recordamos que no sólo se debe autorizar. También (la DGAC) debe inspeccionar, fiscalizar y controlar a las naves privadas y públicas en los aeródromos, porque hay un riesgo grande de penetración del crimen organizado y de tráfico de drogas en nuestro país. Y le recordamos una obligación que estaba en la ley”, detalló Pérez, generando un amplio aplauso de los asistentes.
Si bien llegó en su punto más alto a Enade, con su equipo ya tenía decidido bajar la intensidad de sus auditorías y fiscalizaciones, dado la cercanía de la primera vuelta presidencial. No quería que se mal entendiera el rol fiscalizador. Además varios candidatos estaban ocupando su figura y uno de ellos la había incluido en su franja presidencial, lo que no fue bien evaluado.
La instrucción, por tanto, fue disminuir todo. Las próximas “bombas” se soltarían una vez terminado el ciclo electoral.
Y así ocurrió. No habían ni pasado 10 días de la victoria de José Antonio Kast y dos golpes nuevos irrumpieron en la agenda: primero con el informe de Auditoría sobre Dirección de Crédito Prendario, conocido coloquialmente como la “Tía Rica” en que se detectó movimientos de más de $1.500 millones sin verificación. Y, cinco días después, con el segundo reporte CRA, el cual evidenció un desorden financiero en reparticiones de Gobierno y municipalidades por más de US$17 millones, entre 2020 y 2024, golpeando simultáneamente a las administraciones de Piñera y Boric.
El laberinto de poder de Dorothy Pérez: Del quiebre con Bermúdez al primer cara a cara con el presidente electo Kast
Cuando Dorothy Pérez asistió al Senado–el 28 de octubre de 2024– para presentar sus credenciales y sellar su ascenso final al edificio de Teatinos 56 dejó un espacio pequeño para la improvisación. Tras ocultar su característico PowerPoint y su armadura de sobriedad, destinó cinco minutos para relatar lo que ha sido su vida en Contraloría.
Contó sus jefaturas a lo largo de Chile, los equipos que había liderado y el bullado momento de quiebre con el que fue su jefe por años: el excontralor Jorge Bermúdez. Con voz quebrada recordó ese episodio cuando le pidieron la renuncia por “pérdida de confianza”, pero que logró revertir en la Corte Suprema en 2018.
“La vida me ha preparado para afrontar el enorme desafío de asumir la conducción de esta señera institución”, les dijo Pérez a los senadores que la estaban entrevistando.
Es que, sin duda, ese momento no sólo marcó un quiebre entre Bermúdez y su exjefa de gabinete y posterior número dos en la entidad. El gallito de poder también repercutió en otros directivos y contralores regionales, quienes comenzaron a tomar una especie de bando por la controversia entre ellos.

Algunos a favor del excontralor esperaban la salida de Dorothy, pues nunca estuvieron de acuerdo con sus lineamientos y formas. Incluso, en privado, comentaban que la abogada no daba un “paso” sin sacar cálculos y beneficios de sus acciones internas.
Y eso es justamente lo que originó el quiebre final de una relación que venía tensionada. Jorge Bermúdez decidió romper con Pérez cuando se enteró que había sido citada a declarar en calidad de testigo en el marco de la causa del fraude de Carabineros. Además de la decepción, el exjefe de la Contraloría sospechaba que ella podría haber tenido una participación en no haber fiscalizado como correspondía a la policía uniformada cuando tuvo a cargo la División de Auditoría dado que su marido era un oficial de carabinero de mediano rango.
Dorothy Pérez respondió con un recurso de protección que además de paralizar la medida de Bermúdez, fue entregando más detalles de ese conflictivo vínculo que se fue minando porque la abogada constantemente–fiel a su estilo–le reprochaba “respetuosamente” algunos de sus lineamientos que al entender de ella estaban perjudicando la imagen de Contraloría.
Sobre todo lo que apuntaba al manejo de redes sociales con la creación de “Contralorito”, cuyo personaje abusaba del perfil neutro que debía mostrar la entidad fiscalizadora y no cuajaba con sus “chistes, memes e ironías” sobre el trabajo de la institución.
Ganar esta batalla, sostienen algunas autoridades, la dejó empoderada de manera silenciosa. Se mantuvo sin llamar la atención hasta esperar su momento. Tenía tanta convicción de que sería ungida como la primera mujer Contralora de la historia, que al asumir el interinato tomó varias decisiones estratégicas para afianzar su nominación, lo que le valió titulares de prensa al tenor de llamarla “Huracán Dorothy”. En su primer día de subrogancia eliminó seis jefaturas y creó una división especial para perseguir la corrupción en municipalidades y gobiernos regionales.
Así fue mostrando su estilo que hasta el día de hoy se refleja: marcar una especie de pauta, de mostrar gestión, pero para resaltar el valor de la Contraloría. “Tiene que marcarse el punto que el trabajo es para velar por los ciudadanos y no agendas propias”, sostuvo un conocedor de la estrategia.
El estilo de la primera contralora y lo que viene por delante
El éxito de estos 13 meses viene detrás de una personalidad “trabajólica” que no quiere perder de vista ningún detalle. Antes de dormir, Dorothy Pérez toma su celular y revisa los diarios, cuyas ediciones matutinas ya se pueden leer desde las 22 horas.
Durante la mañana, cerca de las 7 am, chequea alguna noticia relevante y comienza con los whatsapp y correos a su equipo directo. En su oficina, dedica varias horas a reuniones con las distintas divisiones para conocer al detalle el trabajo instruido. Y en las ventanas disponibles, las usa permanentemente para analizar los preinformes que llegan del trabajo fiscalizador.
Ya por la tarde se queda hasta después de las 20 horas firmando alguna “toma de razón” o pronunciamiento jurídico requerido por alguna autoridad o repartición del Estado.
Pero aunque el cerro de trabajo bloquea gran parte de su jornada, Pérez intenta combinar con su vida familiar. “Si tiene alguna emergencia no duda en partir de inmediato”, aseguró una persona que la conoce.
La figura de Dorothy Pérez ha impactado en el escenario público.
Esta versión renovada del jefe contralor con aspectos de un “sheriff” de los recursos públicos es bien visto–por ahora– en el entorno del presidente electo José Antonio Kast. Por eso, la visita protocolar que se agendó tenía una alta expectativa para entablar los hilos de los próximos cuatro años.
En esa línea, para la contralora también tenía una misión clave, cuyo objetivo como entidad no pudieron lograr con el gobierno del Presidente Gabriel Boric, ya que su gabinete no quiso asistir al curso de probidad ofrecido por el entonces contralor Jorge Bermúdez.

Conocedores de la cita, que se realizó el lunes pasado, indicaron que la reunión fue “cordial” y que Dorothy le detalló el funcionamiento del Estado y sus alcances con un organigrama conceptual que registra todas las reparticiones que están bajo su lupa y fiscalización.
Por cierto, dejó invitado a que sus futuros ministros, subsecretarios, seremis y directores de servicio se sumen al curso de administración de recursos con el objetivo de que tengan una base sólida para el primer acercamiento con el Estado. Esta capacitación es de manera e-learning, es decir, las nuevas autoridades pueden acceder cuando tengan sus tiempos libres para después culminar con una jornada presencial de repaso de conocimientos generales.
“La base de esta capacitación es que se entienda que la labor tiene que estar puesta en los ciudadanos”, afirmó un conocedor de estas jornadas de probidad.
Y qué mejor ejemplo de esa consigna es el resultado del CIC de las licencias médicas, cuyo foco penal trajo de regreso el terremoto generado en mayo pasado. La Fiscalía Oriente formalizó, durante la semana, a los médicos que emitieron los documentos y anunció algo inédito para el nuevo sistema penal chileno: la imputación de cargos para 318 funcionarios públicos que fueron sorprendidos de viaje en el extranjero cuando estaban con sus supuestos reposos.
Esto no pasó desapercibido en el despacho de Dorothy Pérez. La abogada comentó la noticia con su equipo y les recalcó la importancia del “trabajo bien hecho”.
Y el “boliche” aún no está cerrado, dicen conocedores del trabajo de la Contraloría. Aún queda una última bala para el cierre de 2025: una auditoría que se tiene bajo siete llaves y que desde Teatinos 56 sostienen que generará un nuevo impacto por el mal uso de los recursos.
Como indica el diseño, no habrá pauta ni vocería. Sólo un documento con filo suficiente para abrir una nueva investigación en el Ministerio Público y el Consejo de Defensa del Estado.
Una palabra con firma de “sheriff”.



