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El trágico final de Andrés Caniulef: su prolífica carrera, la traumática salida de Mega y el consumo que marcó sus últimos días

Andrés Caniulef fue reconocido entre sus pares –y jefes– como un periodista de un talento excepcional. Era capaz de rellenar solo horas de programación; ese mismo talento le permitió entrevistar a grandes como Madonna, Coldplay y Justin Bieber, y también a tener varias oportunidades en la pantalla chica, pese a constantes salidas por sus adicciones. Aquí las luces y las sombras del periodista, también los detalles de su trágico final en el centro de Santiago y la declaración policial de su pareja, quien reconoció el consumo de drogas previo al deceso.

Por Felipe Betancour y Sebastián Palma 17 de Enero de 2026
Andrés Caniulef
Andrés Caniulef
Sandro Baeza/The Clinic
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Un centenar de personas camina por las calles del Cementerio Parque Sendero, en San Bernardo. Bajo un intenso sol, siguen la ruta del féretro del periodista Andrés Caniulef, fallecido días antes en un departamento del centro de Santiago.

La caminata la encabeza su familia: sus padres, hermanas, cuñados y sobrinos. También están presentes algunos rostros de la televisión chilena, sus compañeros de Tevex, el último canal en el que trabajó antes de morir, ex colegas del extinto “Alfombra Roja” y Daniel Fuenzalida, con quien trabajó y quien además fue una de las personas que lo apoyó cuando Caniulef enfrentó su adicción a las drogas e intentó rehabilitarse.

Alrededor de la sepultura del periodista, sus familiares se van pasando el micrófono para el último adiós. No solo está su círculo cercano, también hay varios curiosos que pasan la tarde del lunes en el cementerio. El primero en hablar es su padre, Eladio Caniulef. Con la voz entrecortada, destaca los atributos de su Andrés más allá de su carrera profesional. En medio de la emoción de un padre que se despide de su hijo, Eladio se toma un segundo para hablar de Daniel Fuenzalida.

El animador está en la tercera fila, de pie bajo el sol, con anteojos y vestido de traje. Le agradecen públicamente lo que hizo por Andrés, la ayuda que le brindó. Fue él quien gestionó su ingreso a una clínica de rehabilitación, le ofreció trabajo tras salir de ella para que pudiera reincorporarse a los medios de comunicación y, después de su muerte, acompañó a la familia a realizar trámites en el Servicio Médico Legal y aportó económicamente para el nicho funerario.

“Somos hermanos del mismo dolor”, dijo Fuenzalida a The Clinic tras el funeral. Ese dolor es la adicción a las drogas. Un dolor que los unía, a pesar de que no eran amigos: Fuenzalida vio en el problema de Andrés una historia común y se empeñó en que se rehabilitara. En 2022, el propio Caniulef habló públicamente sobre su adicción y dijo: “Es una despreocupación, la adicción tiene que ver con abandonarse. Comer deja de ser una prioridad”.

Los inicios de Andrés Caniulef

Antes de convertirse en periodista de espectáculos y en un rostro de la farándula local, Andrés Caniulef tuvo un largo paso por el departamento de prensa de Canal 13. Fue en 2002 cuando ingresó al canal para realizar su práctica profesional. “Desde que era estudiante ya destacaba por la pluma que tenía, por su capacidad de contar historias y de contarlas bien”, recordó al aire Iván Valenzuela sobre su fallecido colega.

En total, fueron casi diez años en los que el periodista se desempeñó en esa área, hasta que su vida cambiaría radicalmente tras un llamado de Jacqueline Cepeda, histórica productora de la televisión chilena, quien llegaba a Canal 13 para levantar el matinal.

Desde que la productora trabajaba en TVN, asegura que ya le había puesto el ojo al periodista: le gustaba la forma en que se expresaba, lo encontraba inteligente y con un gran manejo del mundo del espectáculo. Tras su muerte, al recordarlo, lo define como una persona increíblemente culta.

“Él era súper inteligente, estaba justo en un gran momento. Era capaz de abordar todo tipo de temas. Cumplía con todos los requisitos para ser un conductor de televisión”, dice Cepeda, quien apostó por integrarlo al panel de “Bienvenidos”, el año 2011. 

“Nosotros hicimos farándula en Bienvenidos, no tan dura, pero la hicimos. Y Andrés siempre supo manejarla súper bien, sin llegar al extremo”, agrega sobre la primera incursión como rostro de un canal con herencia de la Iglesia Católica y una mirada conservadora.

Al interior de la industria, algunos comparan la figura de Andrés Caniulef con la del fallecido Ricarte Soto, por su estampa seria y culta, aunque con espacio para la entretención. Ambos realizaron una transición desde espacios más formales —como el comentario de política internacional en los inicios de su carrera o la dirección de prensa de Radio Monumental, en el caso de  Soto— hasta reconvertirse en periodistas de espectáculos y comentar la farándula, manteniendo siempre una mirada analítica, que parecía situarse a cierta distancia del resto del panel.

El salto a un matinal, en 2011, también le dio mayor visibilidad y nuevos hitos periodísticos. Uno de los más recordados tras su muerte fue la entrevista a Madonna, que lo convirtió en el único periodista chileno en conseguir ese logro. El encuentro ocurrió mientras trabajaba en Canal 13, instancia en la que consiguió sentarse frente a la reina del pop.

En el marco de la promoción de su álbum “MDNA”, los representantes de la cantante agendaron una serie de entrevistas exclusivas a nivel mundial. Fue así como Caniulef viajó hasta Londres para cubrir el lanzamiento del nuevo disco de la artista.

Él mismo recordó ese momento en distintas ocasiones: “Fue el instante en que entendí que el trabajo duro y la pasión por contar historias no tienen fronteras”. En otra oportunidad, sostuvo que haber dialogado con la diva de la música “fue una gran experiencia profesional y, en lo personal, un sueño cumplido”. A esta recordada entrevista se sumaron otros artistas internacionales como Justin Bieber, Coldplay y Juan Luis Guerra.

Antes de realizar su práctica profesional, Andrés estudió en la Universidad Andrés Bello. “Desde niño me interesaron las comunicaciones, especialmente el mundo del espectáculo. Además, tuve la fortuna de vivir mi adolescencia en una época rica en medios juveniles; por ejemplo, estaba la emblemática ‘Zona de Contacto’ de El Mercurio y el canal Rock & Pop, que acrecentaron mi gusto por el periodismo”, dijo en una pequeña entrevista a su alma máter.

Cepeda respalda esta idea: “Él me dijo que siempre supo lo que quería y lo logró”. Con la convicción de alguien que sabe hacia dónde va, Andrés Caniulef tuvo que abrirse espacio a comienzos de siglo. Era consciente de que tener un apellido mapuche y ser homosexual serían barreras, pero logró superarlas. “Nunca lo negó entre sus cercanos”, dice la exproductora de “Bienvenidos”, quien además agrega que era “un cabro que aprendió en gran medida solo, con una familia ejemplar, pero solo”.

Gracias al espacio que tuvo en “Bienvenidos”, su cara, su look y sobre todo su inteligencia —como recalca Cepeda— logró que otros programas se fijaran en el periodista. Tras largos años, en Canal 13, el periodista dio el salto a Chilevisión, canal en el que se desempeñó como panelista de programas como “SQP” y “Maldita Moda”, además de coanimar “Sabingo” junto a Carolina Mestrovic. 

Sus largos años en televisión le dieron la oportunidad de asumir nuevos desafíos. En 2016 tomó la conducción de “SQP” hasta el fin del programa, a inicios de 2017. Durante ese mismo año fue panelista del matinal “La Mañana”. Sin embargo, quienes lo conocieron de cerca señalan que fue en ese período cuando comenzó su adicción a las drogas.

En su periodo “SQP”, el periodista vivió un momento “superviolento”, tal como lo relataría años después, cuando su orientación sexual quedó expuesta en televisión abierta. Ocurrió en 2016, mientras participaba en “SQP”, programa en el que era conductor. En medio de una dinámica habitual de preguntas y respuestas, una pregunta inesperada cambió el curso de la conversación cuando, en pleno aire,  Botota Fox le preguntó directamente si era gay.

Años después, Caniulef explicó que, aunque en ese momento ya estaba en pareja con un hombre y tenía incluso planes de matrimonio, el tema seguía siendo un asunto pendiente en su vida personal. No lo había conversado aún con sus padres, y sentía que esa era la puerta que le faltaba abrir. Para él, dar ese paso era fundamental, porque significaba realmente “salir del clóset”: hablarlo con los cercanos, con la familia y asumirlo de manera plena más allá de la pantalla.

“Yo sin saber cómo enfrentar esto cara a cara con mis papás, por ejemplo. Entonces claro, por eso es superviolento y por eso no corresponde el que te saquen del clóset, por más evidente y por más natural que hoy día sea. Es una decisión personal y uno tiene que decidir en qué momento hacerlo. Y tiene que preparar también el escenario”, dijo años después.

Su salida de Chilevisión

En 2018, el periodista debió alejarse temporalmente de “La Mañana” de Chilevisión, conducido por Carolina de Moras y Rafael Araneda, luego de que le diagnosticaran una depresión y, además, se desencadenara su problema de adicción.

Según relató en una entrevista con La Cuarta, la patología se activó tras el término de una relación de dos años con su expareja. El panelista debió abandonar el hogar que compartían, pero el duelo terminó por sobrepasarlo. “Creía que podía superar esto solo, pero me vi tan vulnerable”, aseguró.

En febrero de 2020, el periodista reapareció en “Contigo en la Mañana”, donde comentó que llevaba diez meses en un proceso de rehabilitación en Chicureo, lugar en el que trató su problema con las drogas. “Estuve consumiendo dos años de manera más crónica, hasta marzo del año pasado, cuando me vi incapaz de seguir avanzando. Estaba colapsado y necesitaba ayuda”, dijo en conversación con LUN.

En esa ocasión, habló abiertamente de su consumo de drogas y del contexto emocional que lo empujó hacia ellas. Explicó que comenzó a ver las sustancias como un remedio, una vía de escape frente al dolor que sentía. Sin embargo, ese intento de alivio terminó convirtiéndose en un problema aún mayor. Recordó que intentó dejarlas en varias oportunidades y que pasó por distintos tratamientos ambulatorios, pero ninguno había dado resultado.

Fue en esa etapa de su vida cuando Daniel Fuenzalida apareció en su camino. El propio animador relató que en 2019 tomó contacto con una hermana del periodista. “Yo a Andrés no lo conocía, solo por televisión. Es verdad que no éramos amigos, y llegué a la clínica donde yo le conseguí que se internara y ahí nos dimos un fuerte abrazo”, relató Fuenzalida sobre ese día.

“Él no entendía por qué yo estaba ahí. Entonces se lo expliqué. Me dio un abrazo tremendo, me acuerdo, con una sonrisa. Estuvimos conversando un buen rato, yo traspasándole mi experiencia. Después, cuando salió de la internación, estuvo un tiempo en mi centro, en un programa ambulatorio”, recordó sobre esa época.

En busca de una nueva oportunidad en la vida, fue la misma productora de “Bienvenidos” quien le tendió una mano cuando buscaba volver al trabajo. El periodista se reintegró a Canal 13, al matinal “Bienvenidos”, en un regreso que no estuvo exento de críticas. “Mucha gente me mandó a la cresta”, dijo al referirse a ese retorno.

Su paso por Mega y un despido con escándalo

El discurso sobre la adicción se repite casi como un mantra: quien la padece nunca se cura del todo. Se aprende a vivir con ella y cada día es un paso más. En ese contexto, Andrés Caniulef dio un nuevo paso en su carrera televisiva, esta vez en Mega.

En el canal de Vicuña Mackenna decidieron apostar por su regreso a la televisión. Fue él mismo quien llegó pidiendo una oportunidad, tal como ya lo había hecho antes en Canal 13, o como el propio Daniel “Huevo” Fuenzalida en TV+. Más allá de su historial con las drogas, los ejecutivos terminaron confiando en que no volvería a recaer.

Quienes participaron de ese regreso señalan que, ya como periodista con experiencia, tenía la capacidad de no limitarse solo al espectáculo. Su carisma para vincularse con la gente lo convertía en un aporte para “Mucho Gusto”. Le tocó desde conversar con vecinos de una toma hasta dialogar con personas que disfrutaban de sus vacaciones en la playa. “Tenía esa habilidad que no todo el mundo tiene”, recuerdan quienes compartieron con él en esa etapa en Mega.

Los primeros meses transcurrieron sin mayores problemas y Caniulef pudo desplegar sus capacidades televisivas. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a surgir inconvenientes que llevaron a llamados de atención por parte de sus jefaturas.

Principalmente, se trataba del incumplimiento de horarios y responsabilidades propias del bloque matinal: llegadas tarde, se quedaba dormido y, en ocasiones, presentaba excusas poco creíbles que se repetían con el paso de las semanas. Lo que inicialmente fue un episodio aislado terminó convirtiéndose en una conducta recurrente en los meses siguientes.

Durante su estadía en Mega, quienes lo conocieron de cerca aseguran que volvió a sufrir una recaída importante. Como una tónica que se repitió en los últimos años, cuando todo parecía ir bien y estaba nuevamente haciendo lo que más le gustaba, reaparecieron los mismos fantasmas que tiempo atrás lo habían alejado de la pantalla chica. 

La gota que rebalsó el vaso al interior de Mega fue una cobertura en Totoralillo. En la previa del 18 de septiembre, un equipo del canal se trasladó hasta la Región de Coquimbo para anticipar lo que sería la gran fiesta de La Pampilla. En su propio Instagram, el periodista se encargó de mostrar parte de ese viaje, donde se le veía contento, dentro del mar y trabajando junto al equipo. Sin embargo, lo que reflejaban sus redes sociales no mostraba toda la dimensión de lo ocurrido.

El incidente que terminó con la salida del periodista de Mega ocurrió durante esa cobertura. Quienes estuvieron tras bambalinas relatan que, en medio del viaje, Andrés “se perdió durante la noche”. Al día siguiente apareció en muy malas condiciones, al punto de que quienes lo acompañaban —un camarógrafo y un productor— se alarmaron y llamaron a Santiago para informar a sus jefes sobre lo sucedido.

Según esas versiones, fueron los propios vecinos del complejo de cabañas quienes reclamaron por los intensos ruidos que provenían de la habitación del periodista, quien esa noche habría ingresado acompañado a su pieza.

En su cuenta de Instagram, días después de la cobertura, Andrés Caniulef publicó un mensaje despidiéndose de Mega. “Como ya es de público conocimiento, mi relación contractual con Mega llegó a su fin este jueves 29 de agosto. Por ello, les escribo este sentido mensaje, para que quiten el manto de tragedia que se ha tejido en torno a esta noticia”, expresó.

“No hay más que agradecimiento y buenos recuerdos de todos los equipos con los que compartí, y el mismo sentimiento hacia quienes los lideran, particularmente a quienes fueron mi base: ‘Meganoticias‘ y ‘Mucho Gusto‘. Sabemos que esta industria siempre nos cruza en el camino”, agregó. En ese momento, en la prensa local se habló de una salida conversada.

Sin embargo, la razón de su salida fue el incidente ocurrido en Totoralillo. Su jefatura de entonces —el Departamento de Prensa, a cargo de “Mucho Gusto“— decidió desvincularlo, cuidando tanto la imagen del canal como la del periodista. Ambas partes llegaron a un acuerdo que incluyó el pago de su finiquito y una salida sin exponer públicamente las razones, evitando así un mayor daño reputacional.

De ese modo se cerró el último gran desafío periodístico de Andrés Caniulef, una carrera de más de 20 años en la que logró cumplir varios de sus sueños profesionales. 

Tras su salida, vendría su participación en el reality show “Palabra de Honor”. El periodista fue anunciado en septiembre de 2024. Quienes conocen la dinámica de este tipo de programas de telerrealidad explican que, antes de ingresar, los participantes son sometidos a evaluaciones psicológicas y a diversos exámenes. Caniulef logró sortear todas esas barreras de entrada y, una vez dentro del encierro, no presentó ninguna crisis: él lo vivió como una válvula de escape.

Al interior del reality se produjo otro episodio que marcaría los últimos años de su vida. En medio de una conversación con sus compañeros de encierro, el periodista reveló públicamente que padecía VIH, diagnóstico que con el tiempo había evolucionado a Sida. Una confesión íntima y cruda, hecha frente a cámaras, que sorprendió tanto a los participantes como a la audiencia.

“Son por lo menos dos meses en que eres asintomático, no sientes nada, pero algo tiene que pasar para que vayas al médico. En mi caso fueron paperas; me las descubrió mi compañera de programa Paulina Rojas, entonces fui al médico”, relató en ese capítulo emitido en febrero de 2025.

Luego profundizó en las consecuencias de no haber enfrentado a tiempo el diagnóstico. “Fui de vacaciones, volví, pasaron ocho meses, y todo lo que me podía pasar, me pasó. Fui al médico y me dicen: ‘Usted tiene un VIH que pasó a Sida, porque nunca se lo controló’. Yo me pude haber muerto por el simple miedo de ir a buscar el resultado”, confesó.

Los últimos días de Andrés Caniulef

Luego de su salida del reality de Canal 13 “Palabra de Honor”, el periodista comenzó a incursionar en otros formatos, esta vez lejos de la televisión tradicional. Uno de ellos fue el universo de los realities online, donde terminó como invitado en un proyecto encabezado por Diego González, creador del exitoso “Secreto en el lago”, un experimento digital que convirtió en celebridades de nicho a figuras excéntricas de internet como René Puente, Flaitiano o Carlitos Run.

Un ecosistema ruidoso, excesivo y permanentemente al borde del descontrol: justo el tipo de escenario donde Caniulef parecía moverse con sorprendente soltura.

El formato del reality —emitido gratuitamente en redes sociales y con una versión de pago alojada en una plataforma para adultos— ha estado rodeado de polémica desde su irrupción. Las críticas apuntan al consumo abierto de alcohol, escenas de violencia explícita y situaciones de sexo presentes en el contenido exclusivo para suscriptores, elementos que han generado cuestionamientos éticos y denuncias en redes sociales. Pese a ello, el proyecto ideado por González se transformó en un fenómeno de audiencia: millones de reproducciones, clips viralizados y una presencia ya instalada en la cultura popular chilena, incluso —o precisamente— gracias a sus excesos.

El programa específico al que asistió Caniulef fue “Gay Shore“, una versión similar a “Secreto en el lago”, pero orientada a un público homosexual. Su aparición ocurrió en el capítulo seis. Entró con una polera de la actriz Daniela Vega, besó, bailó, coqueteó y conversó distendidamente con los participantes. En cámara se le vio cómodo, dueño de la escena, reflexivo incluso, analizando su trayectoria y hablando de activismo y representación de la comunidad gay en la televisión. Todo parecía liviano, bajo control, como si el desorden fuera siempre algo que ocurría un par de metros más allá.

“Era difícil; yo no conocí a nadie gay hasta los 18 años, eso fue en el trabajo en el que estaba; en el KFC, y por lo mismo yo pensaba que mi vida no tenía más sentido porque no tenía la referencia de alguien gay que tuviera una vida tranquila, casa. Es como un precipicio”, dijo en pantalla.

En conversación con The Clinic, es el propio González quien recuerda la visita de Caniulef: “Él fue como invitado, llegó en la tarde y se fue en la noche. Nos contó que ya ni siquiera estaba tomando, pero casi por la buena onda y para apañar se tomó unos tequilazos. Súper sano por ese lado”, comenta.

“Fue muy buena onda y una de las primeras personas de la tele que no miró en menos el reality que hago. Fue, apañó y estuvo muy dispuesto y simpático con todos los personajes. Eso es lo que puedo decir de Caniulef”, agrega sobre la participación de Reality en el programa que se subió a Youtube hace un mes.

Desde entonces Caniulef continuó con su trabajo en Tevex y dividía su vida entre la casa de sus padres en San Bernardo, a donde debió regresar, y la casa de su pareja en la calle Santo Domingo, en el centro de Santiago. 

En el edificio de altas torres, ubicado entre Bellas Artes y la Plaza de Armas, los conserjes recuerdan con cariño al periodista. Dicen que solía bajar a conversar con ellos, que les preguntaba cómo estaban, que la cercanía no parecía la de un famoso. 

Fue en ese mismo edificio donde el pasado viernes Caniulef murió. La causa de su fallecimiento, según el Servicio Médico Legal, permanece indeterminada y en estudio, aunque la Fiscalía ya cuenta con un preinforme.

Más allá de la causa médica, el Ministerio Público también recopila relatos que permiten reconstruir sus últimas horas. Entre ellos está el testimonio de quien era su pareja, presente en el funeral y autor de un discurso de despedida, aunque su vínculo no es reconocido como tal por personas cercanas al periodista.

De acuerdo a los antecedentes policiales, fue el propio arrendatario del inmueble quien dio aviso a Carabineros. El hombre —adulto, de nacionalidad venezolana y con situación migratoria regular— “se encontraba en el lugar junto a su pareja el periodista Eladio Andrés Caniulef Urrea cuando”, tras el consumo de drogas, Caniulef comenzó a manifestar un fuerte dolor en el pecho y luego se desvaneció. 

Hasta el domicilio llegó personal del SAMU, que realizó maniobras de reanimación cardiopulmonar sin éxito, constatando finalmente su fallecimiento por un paro cardiorrespiratorio. Por instrucción de la Fiscalía, la investigación quedó a cargo de la Policía de Investigaciones.

La misma pareja de Caniulef subió una publicación a sus redes sociales luego de la muerte del animador; allí escribió: 

“Este 09 de enero, exactamente en nuestro cuarto aniversario, nuestros planes y sueños se transforman. Ya no estaremos juntos físicamente, pero te llevaré siempre en mi corazón y en él sentiré ese amor tan grande que me demostraste hasta el último instante. Y tengo la convicción de que, si existe otro plano, nos vamos a reencontrar y te voy a volver a hacer muchas arepas. Mi gordo, gracias por llenar mi vida de alegría, gracias por tanto. TE AMARÉ POR SIEMPRE”.

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