“Nos cambia la vida”: Viaje al interior del Hospital Provincia Cordillera, la nueva “mole” sanitaria que surge en Bajos de Mena
Para los vecinos de Bajos de Mena, el nuevo Hospital Provincia Cordillera no es solo una obra de infraestructura: es la promesa de atención digna en un territorio históricamente postergado. El recinto de alta complejidad (pero menor especialidad y complejidad que el Sótero del Río) busca descomprimir una red hospitalaria colapsada, en una zona donde la lejanía y la segregación han marcado por años el estilo de vida de sus habitantes.
Por Marianne Mathieu 31 de Enero de 2026Compartir
Cualquiera que haya viajado al sur poniente de la capital, bajando por Puente Alto en dirección a Bajos de Mena, podrá haber visto a un costado de la autopista un edificio que sus propios constructores definen como una verdadera “mole”.
Se trata de la extensión del CRS de la zona, el nuevo Hospital Provincia Cordillera. Diseñado para tener conexión con el actual centro de salud ubicado en Avenida Eyzaguirre con el Acceso Sur, el nuevo recinto de alta complejidad busca descomprimir la actual demanda de más de dos millones de personas que tienen el Hospital Padre Hurtado y el Hospital Sótero del Río (aunque tendrá menos especialidad y complejidad), ubicándose en uno de los sectores con mayor densidad poblacional del país y que se ha vuelto símbolo de la segregación.
“Todo lo que es proceso de infraestructura y de mirada de abordamiento a la necesidad sanitaria debe ser hecha en red, no como un único establecimiento. Y por lo tanto, este colabora desde la alta complejidad y mediana especialidad a descomprimir para que el Sótero pueda cumplir en el nuevo proyecto la alta complejidad y máxima especialidad”, comenta Milena Pimstein, jefa del departamento de gestión de proyectos del Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente, quien es la persona a cargo de las obras.
The Clinic recorrió junto al personal de salud el edificio de tres torres de nueve pisos, que tiene un helipuerto en el décimo piso con vista a toda la zona sur de la capital, y desde donde se puede ver el Sótero del Río y su nueva ampliación. En total, el Provincia Cordillera suma una superficie de 98.305 metros cuadrados.

El hospital aportará 394 camas y diez pabellones al sector de salud, y beneficiará a cerca de 600 mil habitantes, aún cuando, advierten desde el sector, seguirán al debe.
“En sus números de camas, por estándar, todavía nos estaría faltando otro hospital más por la cantidad de población”, comenta Pimstein.
Y es que junto al Sótero del Río, el otro hospital de la comuna, se llegará a 235 camas UCI-UTI; 498 de cuidados medios, 253 de cuidados básicos, 72 de salud mental y 46 de pensionados, totalizando 1.104 (de las cuales el Sótero aportará 710).
Pero nada de eso le importa a los vecinos del sector, que ven como un salvavidas al futuro centro médico que llegará a una zona donde sus cientos de miles de habitantes no solo sufren por la lejanía del barrio, sino también por las constantes estigmatizaciones en torno a Bajos de Mena.
Viviana Fuentes, dirigente histórica de Bajos de Mena y actual presidenta de la junta de vecinos de la Villa Francisco Coloane, donde ha vivido hace décadas, se ha caracterizado por su activismo y por pedir mejoras para el sector.
La dirigenta emblemática recuerda que fue de las primeras en hacer campaña pidiendo un hospital para Bajos de Mena junto a su amiga y compañera Pilar Aravena, ya que, explica, debido a la segregación del sector, con mala movilidad y lejanía del metro, les es complejo llegar a los otros hospitales.
“El hospital nos cambia la vida”, dice Fuentes. “Esto cambia la salud, cambia la vida, cambia el vivir de muchas familias, que tengamos el hospital cerquita. Para nosotros claramente esto nos cambia radicalmente, es un hecho histórico“, menciona con orgullo la dirigenta.

Viviana Fuentes recuerda perfectamente cómo era la realidad de Bajos de Mena hace quince años, cuando el sector vivió una de sus crisis más intensas de vivienda, pobreza, alta delincuencia y narcotráfico.
“Por años ha sido muy estigmatizado, pero dentro de todo hay gente muy buena, gente de esfuerzo, que ha sacado a sus hijos adelante. Entonces es un tema social que cambia la vida a muchas familias”, relata.
Aunque todavía Bajos de Mena no logre superar del todo la crisis de habitabilidad, que la dirigenta estima que ronda en 240 mil habitantes, Viviana Fuentes sí reconoce que las condiciones han mejorado sustancialmente.
“Hoy día podemos tener un hospital, una comisaría, nuestro cuartel de bomberos. Son luchas sociales que igual han costado, pero al final del viaje, todo tiene un trasfondo, que es la lucha social de los vecinos para los vecinos“, menciona.
Cómo será el moderno hospital cuyas obras se espera que terminen a fin de año
Aledaño al futuro hospital está funcionando actualmente el CRS Provincia Cordillera, que principalmente tiene atención ambulatoria, entrega de medicamentos y consultas médicas. Y es que desde un comienzo se contempló la construcción de este centro en dos etapas, por lo que la construcción del nuevo hospital estará conectado internamente al CRS.
El CRS, por su cuenta, ya ha marcado enormemente a la comunidad. Con salas de espera con murales coloridos gigantes realizados por un vecino del sector y que retratan a los mismos habitantes de sus calles, se muestra como un pequeño oasis en medio del sector, lo que desde ya es valorado por quienes habitan Bajos de Mena.
Señal de ello es que cuando en el estallido social una turba de personas intentó atacar el recinto, los propios vecinos lo defendieron.
“El CRS en su primera instancia ya ha sido muy valorado y muy cuidado. Ya lleva nueve años de funcionamiento y su infraestructura está completamente impecable, no tiene rayados. Y no es en base a un gran despliegue de seguridad, sino que porque los usuarios se han ido apropiando de algo que valoran mucho como propio, con estándares que ellos llaman como de clínica”, destaca Milena Pimstein.

Ahora la arquitectura del centro médico de Bajos de Mena también está pensada para seguir esa línea y erguirse como un centro moderno en una red de hospitales caracterizados por ser antiguos y dar la imagen de la atención en el sector público como algo deprimente.
En esa línea, también está pensado para darle dignidad al sector donde está siendo construido: no solo contará con obras de paisajismo y vistas a la cordillera, también tendrá un jardín infantil, una farmacia y otras facilidades.
“Es muy emblemático precisamente porque está ubicado en una población con mucha vulnerabilidad social, una población que no fue diseñada en forma equitativa y urbanísticamente pensada, que no tiene acceso a farmacias, a bancos, movilizaciones precarias“, dice la jefa del departamento de gestión de proyectos del SSMSO.
“Todo es un concepto que viene a poner cercano al paciente las soluciones de salud, pero que también empieza a dinamizar y dar un contexto distinto a los espacios donde se inserta. Entonces tiene un rol exclusivamente de salud evidentemente pero también cumple un rol urbano social y del tejido y de la malla que se va generando“, reflexiona Milena Pimstein.
El hospital de Bajos de Mena, cuyas obras iniciaron en 2022, fue diseñado para estar centrado en el usuario, por lo que se pensó en cada detalle, desde que llegue suficiente luz natural a los hospitalizados, hasta que hayan baños accesibles para quienes estarán en la sala de espera o tener una zona de entrega de cuerpos de la morgue con dignidad.

También se construyó pensando en casos extremos: tendrá estanques de agua para 48 horas y una autonomía eléctrica de 72 horas, además de que fue construido con una estructura antisísmica y un sistema contra incendios.
La etapa de construcción comenzó el 25 de noviembre del 2022, y dado que el plazo de ejecución de la obra es de cuatro años, se espera que quede listo a fines de 2026 sin mayores retrasos.
Sin embargo, puesto que aún no se liberan los cargos para contratación por parte del Ministerio de Hacienda, comentan en el servicio, aún no pueden atraer a los potenciales médicos que prestarán servicios en el recinto, y por ende, ven compleja la puesta en marcha del hospital en 2027.
Es por ello que se habla de una apertura paulatina, a medida que vayan logrando contratar a los especialistas necesarios para que el hospital funcione en su totalidad.
Aún así, y pese a todas las modernas instalaciones y la dotación del recinto, en el servicio de salud son claros con una cosa: de todas formas seguirán al debe con las necesidades que tiene la comunidad.
Lo mismo menciona Viviana Fuentes, quien desde ya asegura que continúan peleando como dirigentes con metro por tener una estación en Bajos de Mena, cercana al futuro hospital. “El metro no ha querido acceder a esa demanda. Estamos dando la lucha nosotros”, dice.
Los problemas que enfrenta el servicio de salud: población envejeciendo muy rápido en unas comunas y altas cifras de problemas de salud mental en jóvenes en otras
La población que atiende el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente corresponde a poco menos del 20% de la Región Metropolitana. Incluso, solo el año pasado se atendieron 2.678.764 personas en la Red Sur Oriente.
En el servicio en general hay comunas como La Pintana, La Granja y San Ramón, que también se atienden en hospitales como el Padre Hurtado o el Sótero del Río, y cuya población, debido a las características de envejecimiento, aumentan los riesgos sanitarios por enfermedades.
De hecho, estas comunas presentan una de las peores tasas de mortalidad a nivel nacional. Lo que se condice también con que La Florida, San Ramón, La Granja y San José de Maipo tienen un índice de envejecimiento sobre los 94, cuando el promedio de la RM es de 76.
Por otro lado, en La Pintana y Puente Alto la cifra es de 62,4 y 63,9 respectivamente.
Todo ello le ha puesto cada vez más presión al Servicio de Salud Sur Oriente y a sus hospitales, por lo que la llegada del Hospital Provincia Cordillera a Bajos de Mena es vista como un proyecto clave para la zona.

Milena Pimstein, en ese sentido, dice que ahora “el desafío es echar a andar este hospital, evidentemente que es nuevo y que requiere mucho recurso humano nuevo. Estamos haciendo los esfuerzos en conjunto con el Ministerio de Salud, pero también tenemos muchos otros desafíos”.
“El Servicio de Salud es muy grande y tiene otra subred, que es la subred Santa Rosa, que está compuesta por La Granja, La Pintana y San Ramón, que también tiene condiciones socioeconómicas y de vulnerabilidad social que impactan enormemente nuestros resultados sanitarios y que requieren una atención y el servicio le está poniendo una atención importante, priorizándolo a través de dos proyectos”, explica.
“La normalización del Hospital Padre Hurtado, que significa hacerle un upgrade de la infraestructura y de las necesidades en cantidad de pabellones, de resolutividad de imágenes, que todo apunta también a la resolución de lista de espera y satisfacción de las necesidades de los usuarios, pero también la normalización de toda la red de atención primaria y además el proyecto urbanístico La Platina”, dice la jefa del departamento de gestión de proyectos del servicio.



