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Andrés de León y la segunda vida de “Para encontrarte”: “El otro día hablé con el protagonista del video y me decía con humor ‘gracias a mi video tu canción es viral’”

A días de presentarse en Papudo por el 14 de febrero, Andrés de León vuelve a estar en boca de todos por una razón inesperada: Su canción “Para encontrarte” revivió gracias a un viral del docureality Solteros, en busca del amor (Canal 13), donde una escena protagonizada por “Chechito” convirtió su balada (compuesta entre otros por Luis Fonsi) en un meme generacional. Mientras prepara su gira “Romántico por Siempre”, el cantante —que lleva más de 30 años junto a la misma mujer y ha hecho del amor su materia prima— habla de canciones que sobreviven al tiempo y de cómo seguir creyendo en el romance en plena era del scroll.

Por 14 de Febrero de 2026
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En su departamento ubicado en la costa de Santo Domingo el cantante romántico Andrés de León agradece el silencio del balneario. Viene de semanas movidas, de shows, de viajes, de pruebas de sonido, y se prepara para otra parada de su gira “Romántico por Siempre”, un espectáculo en el que presente reversiones de canciones clásicas y que marcaron época con temas de Miguel Bosé, José Feliciano y Juan Luis Guerra, busca recrear algo que hoy parece raro: la experiencia de oír música cebollera, como quien entra a una vieja cocina donde suena una radio a pilas en una cursi radioestación. 

Lo curioso es que este 14 de febrero –día en que Andrés de León se presentará en Papudo–, lo encuentra en un momento extraño de su carrera. No por falta de repertorio —lleva más de tres décadas cantándole al amor— sino porque una de sus baladas volvió a circular por un lugar que no estaba en el mapa cuando la grabó en 2013.

Para encontrarte, publicada hace más de diez años como parte del disco Cómo empezar de nuevo, reapareció gracias a un fragmento televisivo convertido en meme, que rescata una escena del docureality Solteros, en busca del amor de Canal 13. En ese clip, dos participantes —entre ellos Sergio Figueroa, más conocido como Chechito— discuten si es posible “hacer el amor sin tener sexo”, frase que se disparó en internet por lo surrealista.

La escena es humorística, que fue acompañada de la canción resulta cómica, pero el efecto es concreto: nuevas generaciones coreando el estribillo en TikTok, público más joven cantándola en vivo, y una canción que parecía asentada en la nostalgia volviendo a sonar como si fuera estreno.

Andrés de León no dramatiza por el origen del fenómeno. Lo asume como parte del tiempo: una canción puede tardar años en encontrar su segunda vida, y a veces esa vida empieza por un chiste. Lo que le interesa es lo que pasa después. Dice que hoy cuando toca en un teatro o en un festival el coro explota y la gente —de distintas edades— lo canta completa. 

En esta entrevista con The Clinic y en el contexto del día del amor, Andrés de León habla de estructuras, de versos y puentes músicales que hoy se han ido perdiendo, de intros largas y solos de guitarra que ya no caben en la lógica de la inmediatez.

Dice que ahora todo es más corto, más directo, más ansioso. Que la música se volvió una sucesión de estímulos. Y en ese contexto, insiste en seguir escribiendo canciones de amor.

A sus 30 años de carrera —que empezó cuando tenía 17 con Mi amor de verano— Andrés de León no está tratando de disfrazarse de algo que no es, dice. No se ve en lo urbano ni en la tendencia rápida del mes. Prefiere seguir en su terreno: las canciones románticas. 

—Andrés, comencemos por la coyuntura, por tu canción viral. Estuve leyendo sobre ella y en Para encontrarte figura Luis Fonsi como uno de los autores. ¿Me puedes contar la historia de la canción?

—Esta canción nace a partir de un gran amigo chileno, Cris Zalles, que vive hace muchos años en Estados Unidos y ha trabajado con Luis Fonsi, Chayanne y otros artistas. Él, junto a otro compositor, comenzó a escribirla pensando en Luis Fonsi.

Fonsi se sumó al proceso, pero finalmente se dieron cuenta de que la canción no encajaba del todo con lo que él quería hacer en ese momento. En ese contexto aparezco yo, conversando con Cris, y me muestra el tema. Como yo también conocía a Fonsi, surgió la idea: “que la grabe Andrés”, dijo. Y así fue. La canción quedó espectacular. Para mí fue muy especial, porque terminó siendo el puntapié inicial del disco Cómo empezar de nuevo, uno de los trabajos más exitosos de mi carrera y al que le tengo un cariño enorme.

—En términos de estructura, letra e interpretación. ¿Qué te pareció la canción? Hay temas que uno escucha y siente de inmediato que tienen algo masivo.

—Yo siempre comparo la música con otras cosas, aunque suene extraño: puede ser como la cocina o incluso la perfumería. Lo importante es que llegue a la mayor cantidad de personas posible, que se entienda el mensaje y que conecte. Pero, antes que todo, tiene que moverme a mí. Eso es lo primordial.

—¿Sientes que acá se logró?

—Siento que la canción tiene un gancho melódico potente, que el arreglo está bien construido y que todo está bien hecho, ahí ya me interesa. Y también me fijo mucho en la estructura. Yo vengo de una industria que se formó en los años ochenta, muy convencional en el buen sentido, con músicos extraordinarios. Entonces la estructura clásica para mí es importante: verso, precoro, coro —el estribillo—, volver al verso, nuevamente el coro, luego un puente, y cerrar arriba. Ese desarrollo es parte de mi formación y sigue siendo clave en cómo entiendo una canción.

—Hoy el puente casi ha desaparecido de las canciones.

—Totalmente. Si escuchas la música de los 80 o los 90, las intros eran largas. Había desarrollos instrumentales, solos de guitarra eléctrica en medio de la canción, cosas que prácticamente ya no existen. A mí me encantan esos detalles, también porque soy guitarrista.

Pero el tiempo ha cambiado la forma de construir música. Hoy todo responde a la inmediatez, a no permitir que el oyente se desconcentre ni un segundo. Es como mantenerlo constantemente estimulado, entregándole información todo el tiempo. La canción se transformó en una sucesión de ganchos, uno tras otro.

—Bueno eso es loco, pero pareciera que gracias a Tiktok tuvo aún más éxito la canción…

—Es impresionante lo que pueden hacer hoy las redes sociales. La viralización de una canción puede partir de algo mínimo, de un video que, en este caso, a mí incluso me parece gracioso. Yo conozco al personaje que aparece ahí, porque es productor de eventos.

—¿En serio?

—Sí, ja,ja,ja. Él participó en un programa de citas, buscando pareja, y ahí ocurrió esa escena que en su momento fue vista como algo curioso o gracioso. Con el tiempo, alguien rescató ese fragmento, lo volvió a subir y empezó a circular nuevamente hasta transformarse en un fenómeno en redes estos últimos días. Y para mi sorpresa, Para encontrarte terminó convirtiéndose en una de las canciones más virales del último tiempo gracias a ese video.

—¿Y eso se traduce en más reproducciones?

—La verdad no lo he analizado en detalle. No me he puesto a revisar las cifras para ver si efectivamente aumentaron las reproducciones. Tengo las herramientas para hacerlo, pero no me he detenido en eso. He estado enfocado en la gira. Lo que sí es evidente es el alcance. TikTok, los reels, todo eso es masivo. Lo viví la semana pasada en el sur: cuando cantamos Para encontrarte, la gente se sabía el coro completo. Y eso ya te dice que la canción volvió a instalarse.

—¿Y no te molesta que haya vuelto como por un meme, por una cuestión humorística? 

—No, para nada. A la gente le encantan las cosas que generan risa o sorpresa. Me ha pasado muchas veces: puedo sacar una canción nueva, un disco o subir una presentación en vivo y tiene una reproducción aceptable, pero si ocurre algo gracioso en un concierto, eso se vuelve mucho más viral.

De hecho, uno de mis videos más vistos es cuando una fan sube al escenario, salta y se cae. Ese momento terminó siendo más viral que cualquier lanzamiento musical. A la gente le gusta ese componente, ese pequeño morbo de reírse de lo que está pasando. Entonces, este video tiene algo de eso. Tiene un componente gracioso que hizo que circulara por distintos lados.

—Deberías juntarlos a los dos y llevarlos a una gira, hacer un beso ahí y te vas viral full.

—Ja,ja. El otro día hablé con Sergio —que es el protagonista del video— y se lo toma con humor. Me decía: “Mira, gracias a mi video tu canción es viral”. No nos hemos encontrado en persona, solo hemos hablado por teléfono, pero me contaba que no lo dejan tranquilo en la calle, que la gente lo reconoce y lo aborda. No sé cómo lo estará pasando ella, porque ella es la que da todo el mensaje. Yo creo que ella debe estar escondida en este momento.

—Igual en el viral tu canción es muy importante y el trabajo del montajista, todo parece un chiste armado por él ¿no?

—Al final es casi un chiste completo. Si tú miras la cara de Sergio, su expresión es clave. Todo funciona como un pequeño sketch. Por eso creo que conecta tanto. Funciona como una escena con principio y remate, y a la gente le gusta eso.

A mí me sirve que la gente escuche mi canción. Me da igual el origen mientras después la escuchen. Además, Para encontrarte ya era el tema central de ese programa, no es que la hayan puesto de manera incidental.

Andrés de León, un baladista en la era del trap

En algún punto de la conversación, el meme deja de importar. Lo que realmente aparece es otra cosa: la sensación de que la balada romántica ya no ocupa el lugar que tenía. No porque no existan canciones de amor, sino porque la forma de escribirlas cambió, y mucho. Andrés de León lo dice casi sin dramatismo, pero con claridad: hoy no hay paciencia.

El cantante lo dice sin nostalgia, pero con la experiencia de alguien que empezó a los 17 años cantando Mi amor de verano y que desde entonces (más de 30 años) no ha hecho otra cosa que ponerle melodía y letras al romance.

—Partiste muy joven y tuviste éxito. ¿Cómo fue para ti ese momento, cuando apareció Mi amor de verano?

—Tengo que aclarar algo importante: la composición de Mi amor de verano no es mía. Es una canción que compuso Juan Andrés Ossandón para mí. Lo digo siempre porque mucha gente cree que la escribí yo, y claro, después de cantarla durante más de 30 años, se siente casi propia.

Cuando empezamos, Juan Andrés también era muy joven, y fue un momento bien especial. Es una canción que toca un tema que nunca pasa de moda. Vuelve todos los veranos, ha sobrevivido a las tendencias, a los cambios de industria y al paso del tiempo. Sigue vigente. Y lo más impactante es ver que incluso las nuevas generaciones la cantan. Eso para mí es increíble.

—¿Cuántos años tenías cuando empezaste a cantar esa canción?

—Diecisiete.

—¿Diecisiete? Te cambió la vida para siempre.

—Totalmente. De hecho, tuve que firmar contrato a través de mi papá, porque yo todavía era menor de edad y no podía hacerlo solo.

—Y yendo más atrás, antes de ese éxito, ¿Las canciones románticas ya eran importantes para ti?

—Siempre. Yo partí muy chico, a los seis años, en el clan infantil de Sábados Gigantes. Desde entonces estaba buscando una oportunidad en la música: escuchando, aprendiendo, tratando de avanzar en un mercado que, sobre todo para los niños, era bastante mezquino.

—¿Hay una diferencia entre romántico y cursi? ¿Tienes límites o frases prohibidas en una canción de amor? ¿Evitas los clichés?

—Siempre que suene bien. Creo que lo que más me cuesta hasta el día de hoy es la letra. Decir “te quiero” de una manera distinta, encontrar esa vuelta de tuerca que haga que alguien diga: “Mira qué interesante la forma de decirlo”.

A veces las cosas son simples y las tenemos delante, pero no las nombramos. Cuando estás componiendo, tienes que entrar en ese mundo y preguntarte cómo decir algo de otra manera, que suene bien y que además rime. Yo en eso soy bien estructurado: me gusta que las canciones tengan rima. No solo que la letra y la música funcionen, sino que fonéticamente suenen bien, que la frase tenga ritmo y peso.

—¿Hay algún verso que sientas “este es”?

—Creo que cada día escribo mejor. Ojalá fuera de esos compositores que haga un verso de puros caramelitos espectaculares , pero no siempre es así. Son momentos. Por ejemplo, en Cómo empezar de nuevo hay una línea que dice: “Cómo sostengo el cielo”. Cuando dices eso, es como si todo se te viniera encima. Es sostener el peso, el dolor. Uno dice qué rico haber escrito esto.

—Me imagino que las colaboraciones te han ayudado a ir aprendiendo.

—Sí, por supuesto, mira, el mismo Cris Zalles, ha hecho talleres de composición, he tenido la oportunidad a través de la música de poder conocer compositores importantísimos, o sea, Diane Warren que es la tremenda compositora de Estados Unidos, pude trabajar con ella, con Claudia Brant, que es el brazo derecho de la mayoría de todos los éxitos de Luis Fonsi, Chayanne. Ella es una argentina radicada en Los Angeles que es letrista, y ella me enseñó un método muy especial para poder escribir. En general yo creo que mi mejor escuela, mi mejor universidad para esto ha sido vivir la música y tener la oportunidad de conocer a gente increíble. 

—¿Y ese método tiene que ver con conectar con experiencias propias?

—Mira, a medida que ha ido pasando el tiempo, sí. Pero como yo soy un tipo bastante estable con mis emociones, sobre todo con mi pareja. Estamos juntos desde el colegio. Entonces, vivencias como pérdidas, o me dejaste, me hiciste sufrir como que no he tenido tanto en mi vida.

—¿De dónde sacas material entonces?

—Es que hay muchas historias que están ahí, hay muchas historias que me han contado mis amigos porque soy un buen psicólogo para tomar historias y decir ya esta canción, después les cuento así, entre nos, no los dejo al descubierto, pero un montón de canciones han sido historias de amigos o incluso sueños. Tengo esta cuestión que para mí es una necesidad en el componer, no es algo que ni siquiera lo considero mi trabajo, es como yo estoy todos los días con mi celular y, si hay una melodía, voy, la grabo después la desarrollo. Hoy día debo tener unas 200 canciones esperando ver la luz.

—Me dices que llevas más de 30 años con tu pareja. Debe ser la mujer con más canciones dedicadas de Chile

—Sí, le he hecho hartas canciones, Y la verdad es que ha sido el apoyo fundamental porque esta carrera tiene de dulce y agraz y siempre necesitas tener alguien que esté ahí cuando cuando no estás bien. 

—¿Hay alguna canción especial entre ustedes?

—Sí, hay una canción que se llama Sigues siendo tú. Cuando yo grabé la canción Y llegaste tú con Sin bandera, que es una canción que compusieron ellos, me dije “pucha yo siempre debí haber hecho una canción a la mujer que amo, que dijera lo que dijeron estos loquillos cuando hicieron esta canción”. Entonces dije ‘bueno voy a hacer la segunda parte de Y llegaste tú’. 

—¿Qué tiene de especial esa canción?

Se llama sigue siendo tú, porque generalmente las canciones hablan de cuando empieza el romance, pero esa persona sigue siendo tu compañera. Estando ahí, que sigue siendo tu amante fiel, tu amiga.

—¿Como esa idea de sostener el fuego inicial?

—Exactamente, y es una declaración de amor, esa canción es una declaración de amor absoluta. Yo creo que es una de las mejores canciones que he escrito.

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