Política
19 de Mayo de 2026El círculo de confianza de Steinert que la protege en su peor momento y los cambios realizados en La Moneda para sostenerla en el gabinete
A la ministra de Seguridad Pública le tocará enfrentar una interpelación en la Cámara de Diputados, luego de que se activara una ofensiva en su contra por no presentar un programa de seguridad como esperaba la oposición. La situación ha provocado ajustes en su equipo, en el que se fichó a un nuevo jefe de gabinete. En tanto, políticos ligados a la UDI y republicanos han asistido en su ayuda para asesorarla y fortalecer su figura, que está dentro de las más cuestionadas del Gobierno.
Compartir
Nuevas caras se vieron en el Palacio de La Moneda este martes, luego de que la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, asistiera al comité de seguridad del Presidente José Antonio Kast junto a su nuevo jefe de gabinete, Jorge Chocair.
El cambio se efectuó un día después de que desde la Cámara de Diputados anunciaran una interpelación parlamentaria en contra de la secretaria de Estado.
“La ministra tiene dudas respecto de la necesidad evidente de presentar un plan de seguridad al país“, fue la queja con la que la diputada Pamela Jiles (PDG) justificó la ofensiva contra la titular de Seguridad.
La situación ocurrió a cinco días desde que la secretaria de Estado concurriera hasta el hemiciclo de la Cámara para exponer sobre el plan de seguridad que había elaborado su cartera. Sin embargo, su participación quedó en un cuestionado desempeño, puesto que se abocó a leer los papeles que tenía de apoyo —sobre cifras de los últimos años en materia de homicidios, secuestros, entre otros— ante la negativa de parlamentarios a que utilizara un PowerPoint para complementar su comparecencia.
La ministra de Seguridad volvió a ser criticada a fines de la semana pasada, también a partir de su desempeño en el Congreso. Ello luego de que en Radio Agricultura afirmara que “no me esperaba la exigencia de un plan de seguridad estructurado, concreto” por parte de los diputados.

Lo anterior a pesar de que los integrantes de la Cámara Baja han sido insistentes en ese punto, dejando incluso en vilo su apoyo a nuevos estados de excepción en la macrozona sur —renovado ayer— si es que el Ejecutivo no da a conocer su propuesta para contrarrestar el crimen organizado y la delincuencia.
Ese es el ambiente que envuelve a Steinert, quien es vista por algunos integrantes del oficialismo como candidata a dejar el gabinete —y ser la primera baja del Presidente Kast a nivel ministerial—, mientras que otros insisten en que la interpelación parlamentaria, que es requerida por un tercio de los diputados en ejercicio, es una oportunidad para que la ministra exponga un plan de seguridad robusto que afirme su gestión, que hasta ahora se ha apoyado de despliegues policiales.
Cambio de jefe de gabinete
Así, el equipo cercano de Steinert ha tenido cambios en los últimos días.
Uno de ellos es la salida de su jefe de gabinete, Francisco Chambi, constructor civil que provenía desde la Fiscalía Regional de Tarapacá, institución que Steinert lideraba antes de convertirse en ministra. En todo caso, su llegada no fue sin polémicas, puesto que fue uno de los más de 25 mil funcionarios públicos que viajó al extranjero durante el curso de una licencia médica.
En su remplazo se instaló al abogado Jorge Chocair, proveniente desde la Subsecretaría de Prevención del Delito, liderada por la libertaria Ana Victoria Quintana, desde donde era jefe de asesores.
Chocair, de hecho, acompañó a la ministra a La Moneda este martes, donde concurrió Steinert a ser parte del comité de seguridad convocado por el mandatario.
Allí asistió junto a su subsecretario de Seguridad Pública, Andrés Jouannet, en una mesa que compartió con el Presidente, el ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), además del jefe de asesores de Kast, Alejandro Irarrázaval, y el director de Contenidos de la Presidencia, Cristián Valenzuela.

Son precisamente Jouannet y Quintana parte del sostén político que ha tenido Steinert en sus poco más de 60 días a cargo de Seguridad Pública. El primero principalmente por sus años en política —ha sido diputado e intendente—, experiencia de la que ministra carece. La segunda, en tanto, fue solicitada por la propia exfiscal, puesto que ya la conocía previamente. Sin embargo, no son los únicos consejeros con los que cuenta la secretaria de Estado.
Tras su complicado inicio, marcado por la solicitud de un oficio reservado a la Policía de Investigaciones (PDI) sobre una causa en curso, además de la salida de la tercera antigüedad de la institución, a Steinert se le conformó un equipo político que comenzó a asesorarla en esa arena, compuesto por el exdiputado Darío Paya; Marcelo Rojas, exdirigente de la Juventud UDI; además de los abogados Emiliano García (P. Republicano), y el abogado Mauricio Fernández.
Lo anterior ha contado con el respaldo del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, a quien se le sindica como quien propuso el nombre de la exfiscal de Tarapacá para que se integrara al gabinete que compondría Kast en La Moneda.
De hecho, son personeros republicanos —particularmente el diputado Cristián Araya, cercano al mandatario— y de la UDI los que han salido mayormente a defender a Steinert, sobre todo luego de su fallida criticada comparecencia en la Cámara de Diputados, en parlamentarios de ambas colectividades han llamado “obstruccionistas” a la oposición por no permitir exponer a la ministra como ella quería.
Asimismo, dentro del nuevo diseño del trabajo de la ministra está un mayor despliegue en regiones.
Cuestionado desempeño de subsecretaria libertaria
Pese a los intentos para que el Ministerio de Seguridad Pública quede fuera del foco de las críticas, en los últimas horas estas se han dirigido hacia otra autoridad de la cartera: la subsecretaria de Prevención del Delito.
Ayer lunes Quintana se refirió al comentario que hizo Steinert respecto a que no tenía presente que desde la Cámara de Diputados le insistirían con la presentación de un plan de seguridad “concreto”. En ese sentido, la autoridad manifestó que no las declaraciones de la ministra no querían decir que no hubiera un plan de seguridad elaborado.
“Ella (Steinert) se refería a que en ese momento no llevó el documento físico, sino que el PowerPoint (…). Al parecer lo que esperaban los diputados era que se les entregar un librito anillado con el plan”, señaló Quintana, cuestión que volvió a generar molestia en la oposición.
La propia ministra vocera, Mara Sedini, debió flanquear a la subsecretaria. “Lo que dijo fue aclarar los dichos que se malinterpretaron durante estos últimos días. De una forma malintencionada, se buscó sacara de contexto las declaraciones de la ministra cuando a ella no se le dejó presentar como corresponde”, apeló la portavoz de La Moneda.
No obstante, el episodio de Quintana recordó su primer traspié a cargo de la repartición: cuando supeditó a los ciudadanos su propia protección.
“La ciudadanía puede tomar las medidas que dentro de su libertad estimen convenientes. Yo no sé por qué se trata de establecer como que el Estado tuviera que dirigir la vida e las personas (…). Si usted me pregunta qué más medidas de resguardo personal: la gente sabe dónde está el problema, por ejemplo, en su barrio, y probablemente va a evitar pasar por ahí. Yo no le puedo decir cuáles son las medidas que tiene que tomar”, postuló la subsecretaria el 22 de abril.
Y sumó: “Cada persona, dentro de la madurez que tiene, la responsabilidad que tiene, y las capacidades de autocuidado, las tiene que tomar”.
Tales eventos tienen a Seguridad Pública como una cartera frágil, de la que se presumen cambios, pese a que desde el entorno del mandatario se afirma que no existirán tales hasta septiembre.



