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Ciudad

19 de Julio de 2026

Amaya Forch revela que fue víctima de violación hace 30 años y cuestiona proyecto que obliga a escuchar el corazón del feto antes de abortar: “Un acto de desprecio a la mujer”

En una carta publicada en El Mercurio, la actriz relató el trauma que vivió y calificó la iniciativa parlamentaria como "un acto cruel de desprecio hacia la mujer".

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La actriz Amaya Forch publicó una misiva en la sección de cartas al director de El Mercurio, titulada “Corazón de mujer”, en la que reveló haber sido víctima de una violación hace 30 años, cometida por un hombre cuyo rostro dice haber decidido olvidar. En el texto, describe el episodio como “un infierno” del que aprendió a convivir con el dolor hasta volver a confiar y sentirse feliz, aunque señala que hay preguntas que aún hoy le vuelven a aparecer.

Una de esas preguntas es qué habría pasado si esa noche hubiese quedado embarazada. Forch dedica buena parte de la carta a esa hipótesis: se pregunta si habría sido capaz de sobrellevarlo, si habría reído o llorado en el parto, si sus lágrimas habrían marcado a su hijo, si se habría sentido culpable como madre, qué cruz habría cargado el niño al saberse hijo de un violador, si habría podido ocultarle la verdad, si se habría condenado a mentirle para protegerlo de su origen, y si finalmente habría abortado. Aclara, sin embargo, que esa noche no se embarazó: “por suerte nunca lo sabré”, escribe, agregando que nunca tuvo que tomar esa decisión “en medio del tormento”.

La actriz y cantante cuenta que en esa época vivía en Londres, donde –según explica– existía consenso en que el trauma de un embarazo producto de una violación era mayor que el de un aborto. Ese respaldo legal y humano, dice, le dio algo de calma en medio de la angustia. Al regresar a Chile sintió, en cambio, que el país no ofrecía el mismo resguardo: escribe que no habría querido volver a un país donde “la moral castigadora era más fuerte que el dolor de tantas mujeres y niñas”.

La carta de Forch apunta directamente al proyecto de ley “Escucha su corazón”, impulsado por el diputado Cristóbal Urruticoechea, del Partido Nacional Libertario, y respaldado también por otros parlamentarios. La iniciativa busca modificar el artículo 119 del Código Sanitario para obligar al médico a ofrecer a la mujer la posibilidad de escuchar los latidos del embrión o feto antes de practicar un aborto bajo la ley de tres causales, y establece que si la mujer se niega a escucharlos, el procedimiento no podría realizarse. El proyecto apunta específicamente a las causales de violación e inviabilidad fetal, dejando fuera la causal de riesgo vital de la madre.

Urruticoechea ha defendido la iniciativa como una forma de “tratar de salvar vidas” y ha señalado que busca que la mujer, al escuchar los latidos, otorgue un consentimiento más informado y “ojalá” desista del aborto. El parlamentario ha llegado a afirmar públicamente que, de depender de él, el aborto no existiría en Chile.

Forch, en su carta, califica esa lógica como un modo de generar culpa en la mujer para que desista de abortar, y sostiene que aunque el proyecto se presenta como “un acto de amor a la vida”, en la práctica no es más que un acto “cruel” de desprecio hacia quienes ya cargan con un trauma. La actriz cuestiona además la “moralidad retrógrada” de quienes pretenden calificar el sufrimiento ajeno.

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