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28 de Julio de 2026Neurólogo explica decisión de un club de fútbol italiano de prohibir los cabezazos en jóvenes: “Cada impacto genera un microtraumatismo”
La medida adoptada por el club italiano reabre el debate sobre los efectos de los golpes repetitivos en la cabeza durante la infancia. "Ese impacto puede generar un micro traumatismo cerebral, que produce una alteración en la sustancia blanca del tejido cerebral", afirma el neurólogo Carlos Aguilera.
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El club Como de Italia tomó una drástica decisión para resguardar la salud de sus jugadores más pequeños pensando en el futuro. En síntesis, las autoridades prohibieron que los jóvenes jueguen con cabezazos para apoyar su salud y desarrollo cerebral.
“Los cambios reflejan una idea sencilla: proteger primero a los jugadores jóvenes y luego enseñarles la técnica de forma controlada cuando estén preparados. En las edades más tempranas, el enfoque estará en que tengan más tiempo con el balón, tomen más decisiones, participen en más minutos de juego efectivos y sigan un camino claro que fomente la confianza y la técnica paso a paso”, explicaron mediante un comunicado.
De esta forma, reducen al mínimo la exposición “innecesaria a los remates de cabeza en la categorías inferiores, al tiempo que se apoya una introducción gradual a la técnica a medida que los jugadores avanzan en la fase de desarrollo”.
Las nuevas reglas de los futbolistas del futuro
Los entrenadores, en todas las edades, reducirán la exposición repetitiva e innecesaria a los remates de cabeza y se evitarán los balones demasiado inflados. También se establecieron tratamientos según las edades de los jugadores.
Menores de 10 años
- No cabecear en los entrenamientos ni en los partidos.
- Los saques de banda se realizan pasando el balón por el suelo con los pies.
- Los saques de esquina se realizan como un saque de banda jugado en el suelo.
Menores de 11 años
- No cabecear el balón ni en los entrenamientos ni en los partidos.
- La técnica de remate de cabeza podría introducirse en la parte final de la temporada con una pelota de goma ligera
- Los saques de esquina se realizan como un saque de banda jugado en el suelo.
Menores de 12 años
- La técnica de cabeceo se enseña una vez al mes con una pelota de rodadura ligera, con cinco cabezazos en una sesión.
Menores de 13 años
- El cabeceo sigue estando cuidadosamente limitado en el entrenamiento, máximo una vez por semana y cinco en una sesión.
- No hay cabezazo en los juegos.
- Saques de banda realizados con la mano pero dirigidos por debajo de la cabeza.
¿Hay daños por cabecear una pelota?
El Dr. Carlos Aguilera, neurólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Mayor, explicó a The Clinic que “la pelota de fútbol profesional pesa entre 480 a 500 gramos y un pase de ‘tiro libre’ puede llegar a los 100 Km/hora. Ese impacto puede generar un micro traumatismo cerebral, que produce una alteración en la sustancia blanca del tejido cerebral. No permitir que los niños menores de 10 años cabeceen es, sin lugar a dudas, una medida preventiva”.
“Las pelotas de niños son más pequeñas: pesan entre 350 a 380 gramos y la fuerza del impacto es también mucho menor. La clave está en la reiteración del cabeceo“, añadió.
En ese sentido, agregó que “los jugadores profesionales que cabecean más de 1000 veces en corto tiempo tienen más riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson, como consecuencia de los golpes reiterados de una bolsa de 500 gramos que golpea a 80 Km sobre una superficie rígida (cráneo) y esa energía cinética se trasmite hacia el interior en donde está alojado el cerebro protegido por una cámara que amortigua el golpe“.
Aguilera detalla que “el cerebro, durante un cabeceo, absorbe energía cinética y se desplaza dentro de la caja rígida del cráneo y sufre impactos secundarios en su interior. Por otro lado, el desplazamiento del cerebro puede lesionar los filetes olfatorios que están en la base del lóbulo frontal y generar hiposmia o anosmia“.
“Un futbolista profesional puede desarrollar una encefalopatía traumática crónica y tiene 3 veces más riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas que la población general. Todo esto está condicionado a factores genéticos o de susceptibilidad personal”, advierte.