Los ritmos de Juanito Ayala y su nuevo disco solista: “En algún minuto del día a todos nos hace bien escuchar una cumbia”
A casi 30 años de sus inicios y tras una década de carrera solista, Juanito Ayala vuelve con “Veranito de San Juan”, un disco solista que recorre distintas raíces de la cumbia y reúne a artistas como Joe Vasconcellos, Yorka, Denisse Malebrán y Zaturno. El exvocalista de Juana Fe habla de la vigencia de la cumbia, del nuevo interés global por los ritmos latinoamericanos y de por qué, en tiempos de desesperanza global, bailar y cantar juntos sigue siendo una forma de encontrarse.
Por Isabel Plant 19 de Septiembre de 2026
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Juanito Ayala vuelve con “Veranito de San Juan”, su nuevo disco solista, tras dejar Juana Fe en 2014. El álbum reúne a Joe Vasconcellos, Yorka, Denisse Malebrán y otros, y recorre “distintas raíces de la cumbia”. El músico afirma que “en algún minuto del día a todos nos hace bien escuchar una cumbia”.
- Ayala lanzó “Veranito de San Juan” tras una década de carrera solista.
- El disco reúne a Joe Vasconcellos, Yorka, Denisse Malebrán y más invitados.
- El músico dice que buscó “buenas canciones” y “distintas raíces de la cumbia”.
- Plantea que la cumbia “es una cultura” y sigue vigente en Chile y fuera del país.
- Afirma que en tiempos de “desesperanza global” los conciertos son rituales de encuentro.
El artículo presenta el regreso discográfico de Juanito Ayala, exvocalista de Juana Fe, con un álbum solista que mezcla varias raíces de la cumbia y suma colaboraciones. Además, repasa su mirada sobre la vigencia del género, su expansión internacional y el valor de bailar y cantar juntos en un contexto de desaliento.
Juanito Ayala recuerda el momento en que sintió que su banda de ese entonces, Juana Fe, se había vuelto algo grande. Era 2007, y tras un par de años girando como parte de la movida de la nueva cumbia chilena de los 2000, lanzaron su disco “Afro rumba chilenera”.
Eran tiempos de fiestas explotando de baile en el Galpón Victor Jara, efervescencia subterránea que se comenzó a popularizar masivamente en universidades y centros culturales. Juana Fe fue invitado al matinal “Buenos Días a Todos” y de ahí al cierre de la Teletón en el Estadio Nacional.
“Toda una locura. Y nos presenta Leo Caprile con la Tonka Tomicic y salimos a tocar en ese escenario gigante. Yo canto: ‘Cuando lo pillo por la calle le digo’. Y se escucha a toda la gente el estadio: ‘¡Siempre le digo!'”.
“Recuerdo la sensación perfecta: 50.000 personas cantando tu canción”, continúa el cantante con una sonrisa, sentado en una sala de ensayos, rodeado de instrumentos y sus dibujos, mientras su banda -que hoy ya lo acompaña en su camino solista- comienza a preparar el asado dieciochero.
“Yo creo que lo que más uno sueña cuando escribe una canción, es que esa canción pueda abrirse un camino en el corazón de la gente y ser profeta en su tierra”, dice Juanito Ayala.
Ayala dejó Juana Fe en 2014 y, desde entonces, ha lanzado tres discos solitas; el último hace solo unas pocas semanas. “Veranito de San Juan” lo tiene explorando distintos ritmos, siempre con el corazón de cumbia presente, y con muchos invitados: Joe Vasconcellos y Newen Afrobeat, Yorka, Denisse Malebrán, Catalina y las Bordonas de Oro, Zaturno, Tata Barahona, Grupo Hechizo y más. La idea, cuenta, presentarlo estos días – este 19 estará, por ejemplo, en la Fonda El Galpón de Club Chocolate, reviviendo antiguas glorias con Banda Conmoción, Combo Ginebra y Cumbia Choriza-. Luego, una presentación oficial a fines de año.
“Y ojalá que este disco ‘Veranito de San Juan’ logre entrar en más corazones y abrir aún más los caminos para que sigan ocurriendo sorpresas”, dice.

Alma de cumbia
—Este disco tardó un par de años, ¿por qué demoró el proceso?
—El problema que tenemos muchos amigos artistas es que la realidad nos supera. Tengo muchos discos en la cabeza que aún no he podido sacar. Un lema que tenemos en el equipo es como trabajar con lo que tenemos y también navegar con los tiempos que efectivamente nos deja la rutina.
Porque estamos tocando mucho, estamos produciendo cosas, estamos con la familia, estamos viviendo. Por eso es más fácil sacar singles. Pero un disco como concepto, lo que a uno realmente le gusta hacer, tiene que tener un proceso, un viaje.
Y el viaje comenzó hace bastante tiempo. En México me volví a encontrar con Juanma Castillo, que es el productor musical del disco. Empezamos a jugar: Oye, bueno, hagamos música. Y en ese juego de estar acá habitando este espacio que es nuestra sala de ensayo, nos hicimos el tiempo de poder llevar a puerto este nuevo disco.
—¿Y qué querías de “Veranito de San Juan”? Ya vas para los 30 años de carrera; fuiste parte una banda que es muy famosa, con unas canciones que ya son parte de los himnos, por ejemplo, en la fonda o en la fiesta. Y luego el camino en solitario. ¿Qué buscas en esta etapa?
—El objetivo principal de “Veranito de San Juan” era hacer un disco con buenas canciones, que representaran todo el universo musical que uno trae. Y eso era lo más difícil, porque si bien tengo la chapa de la cumbia, yo soy hijo de Mano Negra, de Los Fabulosos Cadillacs.
“Callejero”, “La Maquinita”, son las canciones que más se popularizaron, pero yo siempre he tenido esa deuda, de venir de ese abanico de discos que tú escuchaste cuando eres más adolescente, que traían un sinfín de estilos musicales.
Entonces con el Juanma hablábamos de eso y de hacer un disco que tenga esa diversidad, pero que además no sólo sea un solo estilo de cumbia. Que sean cumbias de distintas raíces, más mexicana, cumbia norteña, más peruana, más andina, más nueva cumbia chilena, más reyes, más hip hop.
Yo creo que grabamos como 60 canciones, ideas que estaban ahí. Y eso se fue limpiando hasta que quedaron las 11 canciones del disco. Dijimos bueno, aprovechemos de hacer por primera vez un disco con colaboraciones. Y según los sonidos de las canciones, empezamos a hacer una lista de artistas amigos.
Entonces fue hacer la canción, arreglar la canción, pasarle el arreglo de nosotros a la banda, y que la banda nos interpretara libremente. Y eso fue lo más hermoso también, y la invitación más interesante para los amigos que participaron.
—Fuiste uno de los protagonistas del boom de la cumbia. Y después pasaron otras cosas, vino la música urbana y otros ritmos que quizás son los que bailan los jóvenes. ¿Cómo ves tú esa evolución? ¿Sigue la cumbia teniendo un espacio primordial en el panorama chileno musical?
—Yo creo que más que el panorama chileno musical, la cumbia es como un estilo de vida, es una cultura que se desarrolla a lo largo de todo el mundo. Hoy en día hemos tenido la suerte de crecer y cultivar una música que sigue desarrollándose a lo largo del continente.
Y con los viajes a Europa que hicimos en toda la época con Juana Fe, después solo, también hemos visto que se va abriendo cada vez más caminos. Esto es como una ola, donde a veces tú estás arriba y otras vas bajando.
Pero la cumbia al no ser una moda, tiene distintos estados y distintos momentos donde está teniendo más protagonismo, a veces menos, pero también hay mucha gente que la sigue siempre, todo el año, todo el día. Hay muchos festivales de cumbia, hay muchos lugares donde se toca constantemente.
Definitivamente acá la cumbia es la reina, la cumbia es una cultura y es el barco donde yo navego y donde puedo recorrer el mundo y tirar los mensajes que a mi me gusta dar. La idea justamente con este disco es hacer presentaciones acá en Chile y también hacer una pequeña gira internacional.
—¿En todas partes se recibe tan bien la cumbia? Si vas a México o si vas a Europa, ¿la cumbia también tiene ese espacio?
—La cumbia al igual que el reggae y todos los otros estilos, tiene un nicho en distintos lugares, en Francia, en Europa en general, en Brasil hay mucho interés por la música latinoamericana, en Argentina es gigante. En Perú y en México también hay un universo gigante.
Hoy día me llamaron amigos que viven en España, y me decían ‘oye pelao, vente ahora porque volvió a renacer’. El primer estallido fue con Buenavista Social Club en el año noventa y tanto. Ahí el público anglo se interesa en estos ritmos latinos, más allá de Celia Cruz, más allá de Ricky Martin.
En Europa hay un interés gigante con el mercado que abrió Chico Trujillo, con sus residencias en Berlín, que hizo que explotara mucho interés por esta forma de tocar cumbia tan alocada.
Pero ahora la tercera oleada yo creo que es gigante y es global, con el disco de Bad Bunny, ‘Debí tirar más fotos’. Se produjo un interés pero abismante en el folclore latinoamericano. Muchos artistas del mainstream están explorando. Entonces hay mucho interés en los programadores de festivales, en propuestas que toquen música latina y que no sea solamente música pop, solo mainstream.

—Ahora estarás en la Fonda El Galpón, con las mismas bandas del Víctor Jara, que en un momento fueron los dueños de la música chilena. ¿Siguen teniendo lazos, viajando juntos?
—Yo diría que en un momento fuimos la novedad de la música chilena. Fue muy bonito porque el movimiento del Galpón Víctor Jara y la nueva cumbia chilena, demostró que eso era parte de nuestra cultura. Y que trascendía la edad, trascendía el tiempo.
—Demostró que los chilenos querían bailar, que había unas raíces latinas que quizás no estaban tan explotadas.
—Claro, con ese movimiento explota. La música tiene una cosa impredecible, porque hay una fórmula, pero siempre hay un porcentaje muy alto de algo impredecible que da vuelta al tablero.
El año pasado nos juntamos Gitano Maldito, que es el vocalista de Combo Ginebra, y La Joya, que es la vocalista de Cumbia Choriza, que éramos también piedras fundamentales de la movida. Nos juntamos los tres, hicimos un grupo que se llamaba Los Vivos del Galpón. Hicimos varias fechas en el barrio Brasil. Se llenaron, repletas. Y la misma gente: fue muy loco, fue la misma gente las cuatro fechas.
Y de ahí se empezaron a juntar ciertas energías y pusimos atención a algo que estaba ocurriendo, empezaron a aparecer un montón de bandas nuevas que estaban desarrollando este estilo de la nueva cumbia chilena acá en regiones. Y fue oye, esto está pasando nuevamente. Puro cuento de Talca, Monos con navaja.
Como te digo, es una cultura que se vive día a día, no por nada la Fonda Permanente, la Fiebre de Cumbia, siguen llevando un montón de gente, porque creo que en algún minuto del día a todos nos hace bien escuchar una cumbia. Ahí, te di la cuña (se ríe).
—Estamos en un momento en que Chile está con pocas lucas en el bolsillo. Los estudios dicen que nunca habíamos estado tan pesimistas. Cuando te paras en el escenario todos los fines de semana, ¿sientes que hay más tristeza o la gente quiere bailar igual?
—Yo creo que la gente cada vez que va a nuestros conciertos va con muchas ganas de bailar. Y está muy exigente.
Está terminando el show y la gente como que le quedan muchas canciones en carpeta y nos piden a gritos, ‘La bala’, ‘La bala’. Es algo que antes no sucedía.
Hay una desesperanza global donde se hacen muy importante estos rituales de encuentro y de canto. Claro, si tú te metes a las redes sociales te vas a encontrar con una desesperanza, pero si te vas a vivir la vida en el día a día, en los territorios, con tus colegas, con tu gente, con tu amigo, te vas a dar cuenta de que hay muchas cosas que hacer todavía.



