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16 de Septiembre de 2026El nuevo salto de BeCycle: la cadena de ciclismo indoor que apunta a la experiencia al entrenar, abrió su tercer centro en Cenco Malls
Mientras algunos actores del sector salen del mercado y otros se consolidan, la cadena de indoor cycling suma su tercer local. En conversación con The Clinic, la gerenta general y cofundadora del negocio, Angélica Sánchez, adelanta los planes para el futuro. Con todo, enfatiza que “no es abrir por abrir y apuntamos a que las próximas disciplinas que incorporemos ofrezcan la misma experiencia que ahora".
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El deseo de emprender siempre estuvo. Pasaron por distintas ideas: comida rápida saludable, suscripción de flores y algo relacionado con el deporte. Tomaron esta última opción y en 2018 Angélica Sánchez, junto a su marido Christian Fontecilla, abrió BeCycle. El estudio de ciclismo indoor -que más adelante sumó la disciplina de fit boxing- ya está ganando terreno en el mercado del fitness chileno con más de 35 mil personas inscritas en sus plataformas. Y va por más.
Recientemente inauguraron su tercer centro de entrenamiento en Cenco Costanera, que se suma a sus sedes de Alonso de Córdova y El Golf. La firma proyecta abrir dos nuevos estudios hacia fines de 2027 y sumar otros dos por año durante los ejercicios siguientes. En paralelo, evalúa su expansión a regiones. Ciudades como Concepción, Viña del Mar y La Serena figuran entre las alternativas que están analizando.
El éxito de BeCycle se enmarca en un momento en que la industria del fitness enfrenta cambios y se reordena. Algunos actores están saliendo y otros nuevos se están consolidando. Por eso Angélica Sánchez, cofundadora y gerenta general de la cadena, menciona en conversación con The Clinic que lo importante “no es abrir por abrir. Apuntamos a que las próximas disciplinas que incorporemos ofrezcan la misma experiencia que ahora”.
También remarca la importancia de generar una buena percepción entre los clientes: “En las sesiones de entrenamiento los coaches son motivadores, hay una iluminación especial, todo es parte de la experiencia que queremos entregar en las clases. Algo importante para nosotros es la libre elección: no hay matrículas ni mensualidades, entonces la persona que vuelve, lo hace porque elige volver. Lo tomamos muy en serio y trabajamos para ello”.
BeCycle cuenta con tres estudios boutique destinados al entrenamiento de indoor cycling y fit boxing. La primera disciplina se enfoca en clases de ciclismo que combinan cardio de alta intensidad, tonificación muscular y coreografía basada en el ritmo; la segunda (Beat), abarca ejercicios de HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad), MetCon (acondicionamiento metabólico) y cardio.
“Revolución del fitness”
Hace 20 años Angélica junto a su familia vivían en Nueva York. El momento justo coincidió con lo que recuerda como la “revolución del fitness” que tuvo su auge en Estados Unidos durante la primera década de los 2000. Recuerda que los gimnasios empezaron a transformarse a un formato más boutique, más especializados.
Muchos artículos de prensa de la época describen este fenómeno. Datos de la International Health, Racquet & Sportsclub Association (IHRSA) arrojaron que el número total de membresías en clubes de fitness de Estados Unidos creció a una tasa anual compuesta de 4,7%, pasando de 28,3 millones en 1996 a 42,7 millones en 2006. En ese entonces, la directora de investigación de IHRSA, Katie Rollauer, explicaba en un reporte que “el ejercicio se considera una actividad de ocio y la gente quiere divertirse. Antes, lo habitual era encontrar gimnasios con cintas de correr y pesas; ahora se trata de crear una experiencia. Los gimnasios están buscando nuevas maneras de mantener a sus socios motivados con clases interesantes”.
Esta tendencia se repitió en su paso por México y Colombia, donde residieron antes de retornar al país. “Existía esa conexión de no solamente ir a entrenar, sino que también más social, más de comunidad. Cuando volvimos a Chile y hablábamos de cómo emprender, siempre pensamos en lograr esto distinto, algo que no se veía hace ocho años”. Así se empezó a gestar la idea de negocio.
Entre el primer pitch y la pandemia
“De pronto surgió la pregunta: ¿Y por qué no emprendemos? Y la verdad, nos miramos y dijimos: hagámoslo. Vendimos nuestro departamento, mi marido compró un pasaje para Asia a comprar las bicicletas y así, asegurarnos de que era la que nos imaginábamos”, dice. El paso siguiente fue la entrada del primer socio, Sabas Sarralde, a quien conocieron en un asado de apoderados del colegio de sus hijos. Ese fue el primer pitch: “le contamos del proyecto y creyó desde el primer minuto. Hoy sigue siendo nuestro socio”.
En 2018 abrieron su estudio pionero en Alonso de Córdova, con 30 bicicletas. La cofundadora de la marca recuerda que el primer año fue un éxito para BeCycle: llegaron al break even, que se describe como el momento financiero exacto en que los ingresos totales igualan a los costos totales, lo que significa que no hay pérdidas ni ganancias. “Nos dimos cuenta de que ya no era solo una idea que servía para entrenar, sino que también se había transformado en un negocio sostenible con un resultado”, sostiene.
Con la pandemia en 2020 llegó la primera dificultad, que resolvieron con una nueva modalidad: “Salimos a arrendar las bicicletas a nuestros mismos clientes y nos movimos a un formato online. Esto nos permitió pagarle a los coaches que realizaban las clases. La respuesta fue increíble”. Y agrega: “Mandamos 200 mails, y sin mentir, en un minuto ya teníamos todas las bicicletas reservadas y salimos a dejar cada una a las casas de los clientes”.
“El momento más difícil diría que fue cuando se produjo la apertura y podíamos abrir solo con 10 bicicletas. Además, estábamos asustados porque los hábitos del consumidor habían cambiado y no sabíamos si ya querían estar en un lugar encerrado. Recuerdo que la primera semana se llenaron todos los cupos disponibles y nos llamaban pidiendo que abriéramos más. Fue muy emocionante y nos dimos cuenta de que teníamos una comunidad muy fuerte”, dice.
El boom
El segundo salto de BeCycle fue el lanzamiento de su segundo centro, el que también incluía fit boxing. “La apertura de El Golf es muy importante para nosotros porque además veníamos con otra disciplina que era muy distinta y que no existía en Chile, era algo nuevo y fue ese el momento que fue un boom para nosotros. Las personas suscritas se triplicaron”, remarca. En ese contexto, explica que “esta nueva ubicación fue una posición muy estratégica, nos permitió llegar a otro mundo, más empresarial, y a otra zona residencial. La canalización fue de cerca del 12%”.
Bajo esta misma lógica optaron por llegar a Cenco Costanera, donde están desde el mes pasado. La CEO de BeCycle destaca que el lugar tiene grandes ventajas, como una mayor accesibilidad pues pueden llegar personas de más comunas. “Teníamos que estar acá”, sincera desde el recién inaugurado estudio.
Pero el éxito del negocio emerge en un momento disruptivo en la industria, el que para la CEO es importante leer bien, sobre todo en lo que respecta al comportamiento de los consumidores: “Actualmente en la industria del fitness suceden grandes cambios como la motivación que tienen los usuarios para entrenar. Si bien la parte física es importante, surgen nuevos factores como el bienestar emocional, la longevidad, la recuperación, la comunidad, toda la parte que es más social. Esas mismas necesidades han abierto un abanico de ofertas, que vemos hoy en día y está pasando en Chile, donde han surgido centros más especializados de recuperación, ejercicio -incluso algunos incorporan el área de spa-, o estudios boutique como nosotros”.
“Por otro lado, las expectativas del consumidor cambiaron y las personas esperan algo más del espacio al que va. Aquí entra el concepto de customer journey -o viaje del cliente- en el que uno tiene que estar involucrado. Es decir: qué tan fácil encontraron el estudio, cómo llegaron, cómo fue la clase y cómo se sintió la persona cuando se fue. Asimismo, también está la conciencia económica. Es fundamental entender que la persona al verse con un abanico de opciones, piensa mejor en qué invertir y le da un retorno real. Necesitamos tener modelos de negocio sostenibles, que tengan una propuesta de valor diferenciada y salud financiera”, concluye.