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Viñuela antes de su debut en “Gran Hermano”: “Yo era muy zafado, de repente no marcaba el límite y estaba dispuesto a hacer muchas cosas en televisión”

José Miguel Viñuela leyó hace 20 años los libros de Brian Weiss, de ciencia ficción metafísica, que abrieron por primera vez su curiosidad por la trascendencia humana. Hoy complementa esas lecturas con autores como Bruce Greyson y Elizabeth Kübler-Ross. Por eso no tiene problema en hablar de algo que, asegura, ha cambiado su forma de habitar la Tierra y que denomina “el despertar de la conciencia”. Quien supiera ser el rostro juvenil por excelencia de la televisión chilena hoy es un hombre maduro, a punto de asumir un nuevo desafío tras ser anunciado como conductor de la tercera entrega de *Gran Hermano*. Luego de seis años alejado de los grandes canales —a excepción de una pequeña aventura en *El fenómeno*, el intento de un segundo aire para *Mekano*—, Viñuela vuelve a la competencia por el prime. En esta entrevista habla sobre su temprano éxito, el episodio del corte de pelo a un camarógrafo que pavimentó su salida de Mega y su rol como padre. “Los últimos seis años han sido años de aprendizaje”, dice sobre el camino que lo llevó de regreso a las grandes ligas de la televisión.

Por 3 de Octubre de 2026
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

José Miguel Viñuela vuelve a Chilevisión para conducir la tercera entrega de “Gran Hermano” tras seis años fuera de los grandes canales. En la entrevista dice que hoy está “más predispuesto” y “más abierto”, que aprendió a “marcar los límites” y que los últimos seis años han sido “años de aprendizaje”.

  • Viñuela conducirá el regreso de “Gran Hermano” a Chilevisión, principal apuesta del canal para el prime.
  • Dice que el llamado fue “absolutamente sorpresivo” y que llegó en una etapa más abierta a nuevos desafíos.
  • Reconoce que tras el episodio del camarógrafo aprendió a “marcar los límites” y a pedir disculpas.
  • Afirma que los últimos seis años en TV+ fueron “años de aprendizaje” y de mantener su esencia.
  • También habla de su interés por la muerte, la trascendencia y el “despertar de la conciencia”.

El artículo muestra el regreso de José Miguel Viñuela a un gran canal, ahora como conductor de “Gran Hermano” en Chilevisión. La entrevista repasa su salida de Mega, su paso por TV+ y su cambio personal: dice que hoy es más maduro, que aprendió de sus errores y que vive una búsqueda espiritual ligada a la muerte y la trascendencia.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

El próximo año se cumplen 20 años del fin de “Mekano”, el programa juvenil que durante una década construyó su propio universo, con rivalidades, romances y una banda sonora marcada por los hits de los 2000. Un verdadero trampolín para una generación de rostros que tuvo a José Miguel Viñuela como uno de sus principales protagonistas. Allí inició una carrera ascendente con apenas 23 años, entre jeans, zapatillas y poleras de algodón básicas.

A las oficinas de The Clinic, Viñuela llega semiformal: sin corbata, pero con chaqueta azul, camisa y el pelo canoso. Ya no es el joven de “Mekano”. Hoy, esas canas aparecen como un atributo para enfrentar un inesperado desafío: conducirá el regreso de Gran Hermano a las pantallas de Chilevisión, la principal apuesta del canal para el prime.

“No creo en las casualidades, creo en las causalidades”, dice Viñuela. Antes de volver a Chilevisión, pasó seis años alejado de los cuatro canales grandes. Durante ese período, TV+ se convirtió en su propio Gran Hermano: un espacio dedicado a la conversación, a un ritmo distinto al de la vorágine de proyectos de las grandes señales.

A esa estación llegó en 2022, dos años después del episodio en que le cortó el pelo a un camarógrafo, hecho que terminó sellando su salida de Mega y dando paso a un largo proceso judicial. Allí conduce “Tal Cual” junto a Raquel Argandoña y Patricia Maldonado, quien fuera su compañera en Mucho Gusto. Ese espacio, cuenta a The Clinic, también le permitió desarrollar otras aptitudes, como la conversación.

Pero el paso a Chilevisión no lo vio venir. Un llamado inesperado puso sobre la mesa la oferta para conducir el reality. Eso sí, dice que cree que llegó en un momento en que estaba “más predispuesto” y “más abierto” a asumir nuevos desafíos.

En esta entrevista, Viñuela también revela un lado más cercano a lo espiritual, aunque se distancia de lo religioso y de lo esotérico. Lo llama “el despertar de la conciencia”, una búsqueda motivada por una pregunta tan antigua como la humanidad: ¿qué hay después de la muerte? Viñuela, al menos, ya tiene una respuesta.

—¿Fue un llamado sorpresivo?

—Un llamado absolutamente sorpresivo, pero yo creo que siempre siento que en la vida existen las casualidades, sino que existen las causalidades. Y justo estoy en una etapa en la que me estoy interesando por temas que tienen que ver más con lo emocional, lo espiritual y todo eso.

Probablemente, cuando uno está en esa ola y en esa búsqueda, aparecen las cosas que uno realmente siente que tiene que tomar. Por eso, cuando apareció Chilevisión, me encantó, primero, que me hayan dicho que querían contar conmigo y, segundo, que a uno le destaquen también esas aptitudes que son tan importantes.

—¿Qué es lo espiritual que mencionaste?

—Leo mucho sobre la muerte, me encanta. Me encanta leer sobre la muerte, estoy muy embalado con eso hace mucho rato.

—¿A partir de alguna pérdida en tu vida en particular?

—No. Hay algo que siempre me ha pegado, que es buscar un poquitito más allá, como la inquietud de qué viene. Y hoy día me he metido, me he sumergido mucho en esa lectura de distintas personas que escriben acerca de esto, de la reencarnación y todo.

—Estuviste en un colegio católico. ¿Viene por el lado del catolicismo?

—No. Yo creo que es una búsqueda de la trascendencia, un poco, una inquietud por la trascendencia y por cómo uno siente que, no sé, qué va a pasar con uno.

Yo llegué a los 50 años, entonces estoy en una etapa con niños que ya están más grandes y uno empieza a cuestionarse por qué, qué ha pasado en la vida, las cosas que he vivido para atrás, lo que queda y lo que viene. Y probablemente aquí empieza la búsqueda. Y, curiosamente, en esta búsqueda fue donde apareció lo de Chilevisión. Entonces, yo tengo la sensación de que vienen cosas muy buenas.

—Entrevistando a otros actores y personajes de la televisión que han pasado los 50 años, varios mencionan que el trabajo se convierte en un refugio para enfrentar las crisis. ¿Te pasa que también te refugias en el trabajo para enfrentar llegar a esta etapa?

—A mí no me ha pasado eso, porque afortunadamente concentro toda mi energía en mi familia. Mi señora y mis hijos son fundamentales, son los pilares de mi vida y los que me han sostenido en las buenas y en las malas.

Hoy en día he aprendido a disfrutar el trabajo. Antes no lo disfrutaba. Tuve la oportunidad de tocar el éxito muy chico con “Mekano”, cuando tenía 23 o 24 años, y uno todavía es tremendamente inmaduro. Con los años empecé a entender que la vida tiene distintos momentos para cada persona y que el éxito no necesariamente llega a todos a la misma edad.

—¿Te sientes pleno?

—Me siento en mi cien. Probablemente, si me hubieras entrevistado hace 10 o 15 años, no te habría dicho lo mismo. A veces no sabía si la tele era lo mío, andaba como en una búsqueda. Hoy día me siento plenamente realizado como ser humano, con mi pega, con mi vida personal, con las cosas que me inquietan, las cosas que me gustan. Me siento mucho más resuelto.

—¿En la época de Mekano no la pasabas bien?

—En esa época sí, lo pasaba bien. Yo te diría que después, cuando me fui al matinal o cuando empecé a navegar en otros niveles de la tele, fue distinto. Tiene que ver con que yo hacía muchas cosas y vivía sumergido en la pega. Me faltó desarrollar mucho más esos lazos. Era muy inmaduro emocionalmente.

—¿Hoy te importa más?

—Hoy día sí me importa mucho. Más allá de lo que voy a hacer, me importa la gente con la que voy a trabajar, me importan los equipos. Me parece que cuando uno construye con más personas y logra sinergia, los resultados son mejores.

José Miguel Viñuela. Créditos: Francisco Paredes The Clinic

—Volviendo un poco al reality, pero también tomando tu vida personal: ahora eres papá, algo que no eras cuando estabas en Mekano. ¿Cambia tu responsabilidad o tu forma de ver la profesión y lo que proyectas, sabiendo que ahora tienes hijos que eventualmente te van a ver en cámara?

—Sí, completamente. Pero, ¿sabés qué? Lo siento más que como esta cosa de “qué van a decir mis hijos” —que ya están más grandes—, lo siento al contrario: qué rico que los niños me puedan ver.

Yo siempre he tenido el bichito de volver a jugar en River, en el Real Madrid, o volver a jugar en un equipo grande. Para mí, esto es un desafío enorme. Y también quería que mis hijos me pudieran ver en una plataforma como esta. Al contrario, me motiva mucho. Me encantaría llevarlos, que vayan a ver, a lo mejor, el día que estemos ahí en pleno estudio, que puedan ver eso. Ellos son muy conscientes de que tienen un papá que trabaja en el mundo digital y en la tele. Me gustaría que me vieran in situ, trabajando.

—¿Qué te parece esta vuelta del formato reality a la televisión? Canal 13 volvió, después Mega y ahora Chilevisión se suma. En un momento se instaló la conversación de que la televisión estaba muy cargada de entretenimiento y algo vacía en un contexto político que exigía más conversación. Ahora los canales están apostando nuevamente por el entretenimiento, sobre todo en el prime. ¿No crees que eso puede banalizar nuevamente ese horario?

—No, yo creo que los reality son un género más de la televisión. Es un género que tiene que ver con la entretención, y todos sabemos que la televisión tiene tres pilares importantes: entretener, educar e informar. Desde el estallido y todo lo que pasó después, se hizo mucho hincapié en la información. Hubo un cambio social importantísimo y la televisión también tuvo que evolucionar. Cambiaron los matinales, se transformaron en programas mucho más informativos, con otro tipo de conductores, y me parece que fue una evolución natural.

***

La llegada de Viñuela a Chilevisión abría una interrogante: si podría seguir participando en el espacio de conversación que conduce en TV+. El animador cuenta que planteó esta posibilidad a los ejecutivos y que, si todo marcha bien, podrá estar en ambos espacios. “Chilevisión tuvo la diferencia y la generosidad de permitirme seguir ahí”, dice.

TV+ resultó ser el refugio de Viñuela luego de su salida de Mega, tras el episodio en que le cortó el pelo a un camarógrafo y su contrato con el canal llegó a su fin. Al recordar estos años alejado de los grandes canales, asegura que desde 2020, cuando ocurrió el polémico episodio, todo ha sido “un apostolado”.

“Fue como decir: ‘Compadre, la carrera nunca estuvo ganada. Ahora vamos a trabajar con otros medios y otras limitaciones, pero tenemos que seguir haciendo tele’”, dice.

“Los últimos seis años han sido años de aprendizaje: trabajar en un estudio chiquitito, con pocas cámaras y con los medios que tenemos, pero manteniendo la capacidad de seguir haciendo tele. Y eso ha sido muy bonito, porque la gente ha logrado ver en uno la esencia. Transmitir la esencia, que no se pierda lo que uno es”, cuenta.

Hoy asegura sentirse mucho más preparado para trabajar tanto en un canal con grandes recursos como en uno que no los tenga. “Lo importante es que no se pierda la esencia de lo que uno es y de lo que uno quiere comunicar”.

En esa línea, destaca un eslogan que incluso se inventó para sus redes sociales: “Comunicando sin importar la plataforma”.

Eso sí, estar alejado de los grandes canales no lo ha mantenido al margen de las polémicas. Esta vez, no por sus propios actos, sino por los dichos de algunos de sus compañeros de panel, como Patricia Maldonado.

De hecho, el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) sancionó a TV+ con dos multas de 80 UTM cada una —160 UTM en total, equivalentes a cerca de $11 millones— debido a comentarios considerados transfóbicos emitidos en pantalla.

—¿Crees que te juega en contra estar tan ligado a un personaje que ha defendido públicamente el pinochetismo y que también ha sido cuestionado por comentarios que el CNTV ha calificado de transfóbicos?

—No, porque yo pasé por una etapa muy compleja en mi vida, donde cometí una acción que fue muy repudiada, de la cual me arrepentí profundamente. No solamente me arrepentí, sino que pedí disculpas, pagué y, además, lo trabajé.

Parte de ese trabajo tiene que ver con marcar límites en la televisión. Yo hoy día aprendí a marcar mis propios límites, pero no me puedo hacer cargo de los límites de otras personas. En ese sentido, sería bueno preguntarle directamente a ella por sus límites. Cuando era más inmaduro me daba mucho gustito opinar de distintos temas, y aprendí con el tiempo que no tengo por qué estar opinando de temas que no me competen.

—¿Crees que podrías estar en un matinal hoy, considerando el nivel de dureza de la información y que muchas veces se basa en la opinión personal o editorial sobre temas políticos?

—Sí, lo veo difícil. No me lo he cuestionado, porque uno nunca sabe las vueltas de la vida. En mi época también teníamos que manejar información, pero hoy uno ve que están todos los ojos puestos sobre lo que hacen los matinales y los animadores.

Por eso creo que cuando digo que Neme o Julio César son conductores muy completos, es porque no es fácil. No he visto muchas personas que, habiendo pasado por departamentos de prensa, hecho noticias y conducido noticieros, sean capaces de pasar de eso a hacer un programa de farándula y después un matinal. Creo que hoy los animadores de matinal tienen que ser mucho más completos.

—Mencionaste antes el episodio del corte de pelo. Dijiste que ya cumpliste con pedir perdón, pero ¿sientes que es algo que te va a perseguir o que te van a sacar en cara durante el resto de tu carrera, especialmente en redes sociales? ¿Cómo convives con eso?

—No, ya no. Hasta hace un tiempo te habría dicho que sí, pero hoy día ya no. Hice un programa en Canal 13 que se llama El Fenómeno, hoy trabajo con muchas marcas, gracias a Dios, en el mundo digital y estoy haciendo un podcast.

Además, me deja muy tranquilo porque no solamente me arrepentí y pedí disculpas, sino que también aprendí, que es lo más importante. Yo soy de los que sostiene que las cosas negativas son situaciones puntuales que uno tiene que vivir para aprender.

***

Mirando hacia atrás, Viñuela reconoce que alguna vez fue “muy zafado”. “Jugaba mucho al borde y no marcaba los límites. Creo que lo que me pasó me sirvió enormemente para aprender a marcarlos”, reconoce.

También dice que entendió que no tiene por qué opinar sobre temas que no domina. “Si quiero opinar, lo hago, pero si no tengo ganas o no manejo una materia, no me voy a meter. Me voy a circunscribir a lo que realmente sé hacer”, señala.

Y esa mirada también la lleva a su regreso a la televisión. “La versión que van a ver hoy en Gran Hermano no es la versión de Mucho Gusto. Es otra versión completamente distinta y tengo ganas de poder mostrarla”.

—¿Sientes que esa versión más desinhibida, de no marcar tanto los límites, también era una proyección de lo que eras en Mekano? ¿Quedaste un poco encasillado en esa forma de conducir o animar?

—Claro, pero no tiene que ver solamente con lo que pasó con ese episodio. Yo era muy zafado, de repente no marcaba el límite. Estaba dispuesto a hacer muchas cosas en televisión, incluso en formatos donde no correspondía.

—¿Cómo qué?

—Por ejemplo, me encantaba hacer ese tipo de cosas. Una vez salí en calzoncillos en un matinal. Probablemente son cosas que hoy no haría. No están dentro de mis parámetros.

Hoy tengo otras cosas que me mueven. Creo que me siento mucho más maduro para trabajar en el ámbito comunicacional desde otra vereda. Hay cosas que responden a otra versión mía, que ya no es la que soy hoy. Me siento bastante lejos de eso.

—¿Te sientes un personaje histórico de la televisión chilena o un rostro muy relevante de los últimos 25 años?

—No. Otra cosa que me pasa hoy día es que estoy muy lejos del ego. Soy un enemigo del ego y, afortunadamente, no tengo que luchar con él porque hoy día no lo tengo. Si hoy día estoy o no estoy, da lo mismo. Yo creo que tú te vas a morir y probablemente en cinco meses ya nadie se va a acordar de ti. Partamos de esa base.

Por lo tanto, no me considero un personaje histórico en el mundo de las comunicaciones, para nada. Ahí podemos hablar de Felipe, de Don Francisco, de gente así. Yo me considero un afortunado de haber podido ser parte de momentos históricos de la televisión. Cuando Mekano llegó a 52 puntos, fue un momento histórico de la televisión abierta y me siento muy agradecido de haber podido estar ahí.

—Después de toda esta lectura e interés que has tenido por la muerte, ¿cuál es la conclusión a la que has llegado? ¿Qué has podido sacar en limpio después de todo lo que has leído y te ha interesado sobre este tema?

—Voy a resumirlo, porque son muchas cosas. Básicamente, respeto mucho lo que cada uno crea. Nunca trato de imponer mi idea. Yo estoy siempre en una búsqueda, por lo tanto, lo que crea todo el mundo es súper respetable.

Yo creo que nosotros pasamos a otro estado de conciencia. Eso, para mí, es la próxima vida: un estado de conciencia no local. Creo que pasamos a ser parte de una conciencia universal. Y eso tiene que ver con la energía, con la idea de que la energía mueve todo. Por lo tanto, puedes tener energía en otro plano sin tener materia. Yo creo que pasamos a un hiperestado de conciencia, a otra dimensión energética. Esa es mi conclusión.

—¿Le tienes miedo a la muerte?

—Cada vez menos. Me genera curiosidad. Me gustaría tener una experiencia cercana a la muerte, salir del cuerpo, vivir lo que han experimentado otras personas, conversar telepáticamente, traspasar paredes, ver lo que está pasando.

—¿Pero eso se puede lograr?

—Hay gente a la que le ha pasado. Personas que han estado clínicamente muertas y que después han contado experiencias en las que dicen haberse visto fuera del cuerpo. Eso ha generado el estudio de muchos científicos a nivel mundial y por eso me apasiona tanto.




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