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Negocios

7 de Octubre de 2026

Broota, la fintech que inició la cruzada de lobby para corregir la reforma al mercado de capitales: “Es poco ambiciosa y está pensada desde la orilla tradicional”

La plataforma de financiamiento colectivo se reunió con parlamentarios para advertir que la Bolsa Junior propuesta no responde a las necesidades de las empresas emergentes que prefieren seguir siendo privadas. José Antonio Berríos alerta que el 40% de las rondas que financian a empresas locales se realizan fuera de Chile, y propone igualar a 0% el impuesto a las ganancias de capital en startups, entre otras medidas.

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A casi un mes del ingreso de la reforma al mercado de capitales y acceso a la casa propia (MK4), ya hay quienes se han acercado a las autoridades para levantar sus reparos. Broota -plataforma de financiamiento colectivo de inversión para startups- registra reuniones de lobby con parlamentarios para hacer llegar sus observaciones acerca del proyecto. Durante septiembre se reunieron con la asesora del diputado Diego Schalper (RN), quien lidera la denominada “bancada startup”, Camila Correa, y con el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y Diputadas, Agustín Romero (Rep). También tienen previsto reunirse con el presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, Javier Macaya (UDI). 

¿El motivo? Presentar sus propuestas para mitigar la migración de startups jóvenes al extranjero y que se generen incentivos a la inversión en este tipo de compañías en Chile, algo que, añaden, no se ajusta a las propuestas de la reforma. En conversación con The Clinic, el cofundador de Broota, José Antonio Berrios, valora la iniciativa pero afirma que “es poco ambiciosa y está pensada desde la orilla tradicional”.

Para ello, desde Broota proponen una serie de mejoras para complementar el proyecto con el objetivo de lograr una menor migración de startups chilenas a otros países, atraer a este tipo de empresas de la región al país, captar más inversión dentro del sistema chileno y generar un puente más natural para que las compañías en etapas más tempranas puedan mantenerse privadas durante su etapa de crecimiento sin tener que recurrir al financiamiento público de forma inmediata. 

Una de las medidas que incorpora el proyecto es la de una Bolsa Junior. Este mecanismo propone crear una vía simplificada para que las empresas de innovación y crecimiento, y vehículos de exploración minera greenfield accedan a financiamiento público, o dicho de otra forma, facilitar que se listen en bolsa. 

Bolsa junior no es suficiente

Pero ello dista de las necesidades del ecosistema startup. “Las empresas infantes, en etapas tempranas, levantan harto capital, entonces son relevantes desde ese punto de vista. Sin embargo, se asume que quieren ser públicas. La reforma les está pidiendo listar en bolsa, pero esa empresa no quiere hacerlo”. En ese contexto, Berríos subraya que los requisitos para que las compañías ingresen al mercado bursátil pueden obstaculizar la flexibilidad que necesitan estas empresas más jóvenes, por lo que se prefiere acudir al financiamiento privado.

El cofundador de Broota reconoce que en el Ministerio de Hacienda tienen la preocupación de que exista más capital en el mercado financiero y que a la vez, esté disponible para atender otras necesidades.“Pero eso es una manera de hacerlo con las empresas tradicionales a través de la Bolsa”, dice. 

Más migración hacia Chile 

En Broota, fundada hace más de una década, financian -a través de un vehículo de inversión- sociedades de compañías emergentes. Antes, menos del 10% de las rondas que financiaban empresas emergentes chilenas desde el 2018 al 2023 sucedían fuera; actualmente esta cifra se sitúa en 40%. Los casos de éxito, y cuya matriz no está constituida en territorio nacional, son varios. Berríos enumera algunas: Galgo, Toku y Xepelin tienen su matriz en Estados Unidos. El destino más común es Delaware. 

“Si no tomamos una posición de ser un mercado competitivo para que las empresas de esta industria se queden en Chile, e incluso atraer empresas extranjeras, la verdad es que todas estas reformas que hagamos en el mercado de capitales solo van a funcionar para firmas tradicionales que se quedan en el país”, expresa. 

Para Berríos, hay trabas que dificultan que las empresas quieran constituirse en Chile, como la tributación a las ganancias de capital, obstáculos para inversionistas extranjeros y ausencia de vehículos de inversión eficientes.

Atraer más inversionistas

A modo de solución, desde Broota proponen lo siguiente: eliminar o reducir el alto impuesto a la ganancias de capital -que puede llegar hasta 40%- que pagan los inversionistas chilenos en startups, equiparándolo al 0% que se paga al invertir en empresas con presencia bursátil. Lo anterior, dependiendo de las compañías en las que se invierten y del tiempo de permanencia del capital. 

Actualmente, el proyecto contempla incentivos tributarios para impulsar el ingreso de empresas emergentes al segmento junior de la Bolsa. Entre ellos, se establecen beneficios sobre el mayor valor de estas inversiones y un crédito tributario de 35% para contribuyentes del Impuesto Global Complementario, con un tope anual de 50 UTA. El beneficio aplica para la compra en el mercado de acciones de primera emisión de un emisor junior. 

Desde Broota plantean la creación de un mecanismo simplificado para que inversionistas extranjeros puedan invertir en empresas privadas elegibles. Sobre este punto, la reforma al mercado de capitales elimina la exigencia de contar con RUT para inversionistas no residentes, siempre que destinen sus inversiones exclusivamente a valores acogidos a los artículos 104 y/o 107 de la Ley sobre Impuesto a la Renta. La medida no contempla una eliminación general de este requisito para las inversiones privadas en etapas tempranas.

Otra idea sugerida es evaluar la creación de un vehículo asociativo de bajo costo y tributariamente transparente, que permita agrupar inversionistas sin exigir la constitución de una sociedad (SpA) ni generar costos administrativos, tributarios y de patente adicionales, de modo que la tributación se mantenga en el inversionista final cuando corresponda. También se contempla definir requisitos verificables y una certificación técnica para startups privadas, que podría estar a cargo de una entidad como Corfo, con el fin de identificar qué compañías califican.

Gremio no está conforme

Desde la Asociación Chilena de Venture Capital, gremio que reúne y representa a los fondos de capital de riesgo e inversión en startups de alto impacto en el país, también presentaron sus reparos ante los diputados de la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja. La exposición estuvo a cargo de su directora ejecutiva, Magdalena Guzmán.

“Las startups, empresas de base científica-tecnológica, se financian a través del venture capital, o capital de riesgo, como es llamado acá en Chile y en la región, que por su definición es capital privado, en oposición a lo que presenta hoy en día el proyecto de ley, que es vía bolsa de valores. Las startups, al tener este componente tecnológico, requieren rondas de financiamiento sucesivas en el tiempo y de distintos ingresos. Y esas rondas, obviamente, son sobre startups y empresas que por el momento no llegan ni siquiera a su punto de equilibrio, y la mayoría de las veces no tienen utilidades. Por lo tanto, son tecnologías que conllevan mucho riesgo, pero que tienen una posibilidad de escalar por el mundo muy importante”, expuso la directora ejecutiva del gremio. 

Según la directora, el proyecto de ley propone que las startups busquen financiamiento a través de un nuevo segmento bursátil, lo que las dejaría atrapadas en él, ya que salir de la bolsa exige un quórum calificado de accionistas y un proceso engorroso. A su juicio, el resultado sería que terminarían cotizando las empresas que no logran captar fondos de inversionistas profesionales de venture capital, como ocurrió con ScaleX, una experiencia que ya se probó en Chile sin éxito y que atribuye a un problema estructural. 

Agrega que abrirse a bolsa corresponde al término del proceso de una startup, es decir, al “exit”, y no a una etapa intermedia. “No tiene relación, y esto es importante aclararlo, la inversión en startups tecnológicas con la exploración minera, lo único que comparten es el riesgo que implica su inversión”, indicó. 

Entre las propuestas presentadas a la Comisión de Hacienda, Guzmán planteó una nueva forma de financiamiento para startups que están buscando rondas más grandes creando un fondo de fondos, con aportes de pensiones, multilaterales, entre otras. “Creemos que esta podría ser una alternativa más asertiva desde la industria y el gremio”, concluyó.

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