Judicial
4 de Noviembre de 2026Buscando un adiós: El arduo rastreo de la familia de Benjamín Galdámez para dar con su cuerpo en el Zanjón de la Aguada y la molestia con la investigación penal
Este miércoles, la Fiscalía Occidente junto a PDI, Bomberos y Carabineros llevaron a cabo un megaoperativo en Maipú para dar con el joven de 19 años, que fue visto por última vez el 20 de marzo en las cercanías del Zanjón de la Aguada. En el lugar, se encontraron con un grupo de voluntarios que llevan 11 días consecutivos trabajando en la búsqueda y buscaban seguir colaborando.
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“Esperábamos que este día fuera feliz, pero ha sido todo lo contrario”, dice desconsolada Claudia Rojas, madre de Benjamín Galdámez, joven de 19 años que desapareció el martes 20 de octubre en Maipú y por el cual hay un detenido de 20 años en prisión preventiva luego de haber confesado el crimen.
Hoy cumple 16 días desaparecido. Su familia aguarda ansiosa por encontrarlo.
Un detenido confeso y una investigación penal en curso
Aquel 20 de octubre, Benjamín salió de casa para reunirse con algunos amigos y excompañeros de colegio, entre ellos, el imputado V.A.G.V., cuyo apodo “Vladi” ha circulado entre los familiares de la víctima. Uno de los lugares que visitó aquella jornada fue el sector Casas de lo Espejo, en Maipú, a pocas cuadras del Zanjón de la Aguada.
A las 22:45 horas, Claudia Rojas toma contacto con él. Le dice que estaba esperando Uber para volver a su casa, también en Maipú. Luego, nunca más se supo de Benjamín Galdámez.
La denuncia por presunta desgracia se presentó el miércoles 21. Previamente la familia se movilizó para pedir ayuda sobre su paradero, difundiendo fotografías.
El caso quedó en manos de la Fiscalía Metropolitana Occidente y la PDI. El principal sospechoso era V.A.G.V., quien tras ser detenido habría confesado a las autoridades que le disparó a Benjamín y que su cuerpo cayó al lecho del Zanjón de la Aguada.
El imputado de 20 años recibió cargos por homicidio consumado por parte del Ministerio Público, quedando en prisión preventiva.
La búsqueda para un adiós
“Señor, hoy como comunidad del Colegio Patricio Mekis nos unimos en oración. Te pedimos por nuestro exalumno Benjamín Galdámez, para que sea encontrado y pueda descansar en paz en tus brazos”, reza uno de los tantos carteles a la entrada de la ribera del Zanjón de la Aguada.
Es un día atípico para una primavera marcada por lluvias. El cielo de Santiago amanece despejado y con un sol que a las 8:30 am ya promete elevar la temperatura a épocas estivales. En el lugar se despliegan equipos de la Brigada de Ubicación de Personas de la PDI, el GOPE de Carabineros y Bomberos de Maipú.
Todos esperan a la fiscal Yasne Pastene, que lidera la investigación penal.
“Se han desplegado recursos humanos y técnicos para la operación del día de hoy. Son más de 60 personas las que van a trabajar el día de hoy acá con un despliegue de balsas, kayac, drones y otros elementos técnicos, con el objeto de realizar un rechequeo de lo que ya se ha visto en cinco oportunidades anteriores en el Zanjón de la Aguada y también en el río Mapocho”. señala la persecutora en un punto de prensa.
El objetivo del día: “Revisar dos puntos de interés que se van a revisar en forma detallada por parte de las personas especializadas en este tema para poder ver si el cuerpo de la víctima quedó atrapado en algunos de estos lugares”, subraya Pastene.
Lejos de los micrófonos y las cámaras aguarda un grupo de rescatistas, todos voluntarios. Algunos viajaron más de 1.000 kilómetros para apoyar en una búsqueda paralela que no ha cesado en más de 11 días. Son buzos profesionales y kayakistas con larga experiencia en rescate de personas. En otros operativos, comentan en diálogo con The Clinic, colaboraron con las autoridades sin problema. Hoy sus rostros de molestia y desazón demuestran algo distinto.
Minutos antes una funcionaria pública les advirtió que no podían entrar al lecho del Zanjón de la Aguada para participar de la búsqueda: “En la cara me dijo, usted toca el agua y se va detenido. No puede entrar al río”, dice Rodrigo González, uno de los voluntarios.
La llamada Zona Cero, donde las autoridades encabezadas por la fiscal Pastene retomaron nuevamente la búsqueda, ya ha sido recorrida varias veces y descartada por los voluntarios como punto de hallazgo.
“Nosotros ya recorrimos el colindante con el Mapocho, el Mapocho hasta el canódromo de los galgos en puente Rinconada, desde Rinconada hasta las compuertas, y desde las compuertas ya vamos pasando hacia abajo”, comenta Francisco Guajardo. “Y pasando para abajo, compadre, hay un colador que el olor está picando”, agrega.
Producto de la fermentación de un cuerpo, este comienza a generar gases fuertes que producen molestia en boca y nariz. De ahí el concepto de “picar”. “El cuerpo después de los cuatro o cinco días empieza a fermentar, pero la fermentación de un cuerpo es cinco veces peor que la de un perro muerto. Te llega a picar intensamente la nariz y aquí -Zona Cero- no se siente”.
Estos profesionales voluntarios cuentan con equipo de punta: drones y kayac que arrojan imágenes que permiten ver lo que fluye por aguas sedimentosas, como es el caso del Zanjón de la Aguada.
Pero también son sacrificados: no dudan en lanzarse a suelos pantanoso, barro y escarbar en microbasurales para darles una respuesta a Claudia Rojas e Israel Galdámez, los padres del joven desaparecido.

La recepción que recibieron por parte de las autoridades judiciales los tiene cabizbajos. Algunos advierten que retornarán a sus casas en regiones, aunque dudan cuando ven los rostros de desesperación de los familiares.
“Esto nos tiene bastante nerviosos y triste porque los voluntarios que han viajado desde regiones le están dando instrucciones de que no pueden ellos intervenir, entonces se van a terminar retirando” expresa Claudia Rojas. Para ella y su familia, los voluntarios “han sido los únicos que nos han mantenido con la esperanza de encontrar a Benjamín”, subraya.
“Ellos han estado desde el día uno en el agua, recorriendo estos lugares, ellos se han sacado la mugre, han dejado de trabajar, de estar con sus familias. Han viajado y ahora les dicen que no pueden intervenir”, indica Claudia.
Según palabra de los padres, es la segunda vez que las instituciones públicas despliegan un megaoperativo en el lugar. La primera fue el viernes pasado y para el sábado el lugar yacía solo con la presencia de los voluntarios.
“Hoy hemos desaprovechado todo el día, está siendo una mañana perdida esperando que nos den el okey para que ellos puedan ingresar al río y rastrear como lo han hecho otros días“, lamenta Israel, el padre de Benjamín Galdámez.
Un comisario de la PDI y una asistente de la Fiscalía se acercan para hablar con los voluntarios y familiares. Aseguran que no tuvieron la intención de amenazarlos, que todo fue parte de una mala comunicación. Les explican que con ingresar al río se corre el riesgo de alterar el sitio del suceso y complejizar una investigación por homicidio.
“Nosotros valoramos su trabajo y queremos contar con su ayuda”, dice el funcionario policial. Por hoy, los invitan a recorrer la ribera del Zanjón de la Aguada y el río Mapocho. También les piden toda la información que recopilaron en los últimos días.
Con esas explicaciones el ánimo de algunos cambia. La idea de devolverse y abandonar la búsqueda paralela se disipan, aunque el temor de la familia sigue presente. Su mayor temor es quedar desamparados en el rastreo y no poder darle un último adiós a quien por 19 años abrazaron a diario.
Hasta el cierre de esta crónica, la Fiscalía y la PDI no han informado del hallazgo de Benjamín Galdámez.




