Carta a la directora: Escuchar a cada niño leer
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El Compromiso Nacional por el Aprendizaje Lector impulsado por Por un Chile que Lee y suscrito por más de 300 representantes del mundo público, académico y social el año pasado, fue firmado hace algunas semanas por el Presidente de la República y la Ministra de Educación. La meta es que en 2030 todos los niños comprendan lo que leen antes de terminar el segundo básico. Hoy, solo dos de cada cinco lo logran.
Uno de los pilares del Compromiso exige identificar y atender a tiempo el rezago lector: saber quiénes se quedan atrás y qué necesitan.
Un estudio difundido por Por un Chile que Lee revela que el 91% de los niños de segundo básico con rezago comprende un texto cuando alguien se lo lee en voz alta. Entienden el lenguaje, pero les cuesta leer con precisión y soltura. Sin fluidez, descifrar cada palabra consume la atención que necesitan para comprender.
Evaluar esta habilidad requiere escuchar a cada estudiante. Por eso, entre el 16 de noviembre y el 4 de diciembre, la Agencia de Calidad desplegará más de 7 mil examinadores para evaluar a 278 mil alumnos de segundo básico. Pero el seguimiento debe continuar todo el año. Hoy, evaluar a un curso de 35 estudiantes puede tomar hasta siete horas pedagógicas a un profesor.
La tecnología puede ayudar. Desde la Universidad Católica desarrollamos un sistema que analiza grabaciones de lectura en voz alta de estudiantes de primero a cuarto básico, con criterios uniformes y adaptado al habla infantil chilena. En pocas horas, entrega al docente un diagnóstico individual y recursos pedagógicos para actuar al día siguiente.
La sociedad civil moviliza, la política pública fija las metas y mide los avances; las escuelas enseñan. A las universidades nos corresponde poner la investigación y la innovación al servicio de ese esfuerzo, devolviendo tiempo a los profesores para enseñar. Solo así podremos avanzar hacia un Chile donde todos los niños terminen segundo básico leyendo y comprendiendo.
