Javier Margas fue uno de los últimos grandes centrales del fútbol chileno. Después de su retiro participó en un reality en una isla paradisíaca junto a bellas mujeres que le decían “tío” y se dedicó a administrar la cadena de moteles “Ensueño”. Desde su trinchera de empresario motelero, habla sobre futbolistas califas, carreteros y mediáticos. Un pequeño “petit bouché” de anécdotas sabrosas.

Por Claudio Pizarro • Foto: Nicolás Wormull

¿Lees el the Clinic?
-Sí, de repente veo las portadas, me parecen simpáticas. Dicen hartas verdades.

¿Cuáles te han gustado?
-Las de Farkas.

¿Viste la portada de the Clinic con Pinochet muerto?
-No, no la he cachado.

Eres admirador del general, incluso te compraste el auto del atentado…
-Fue en una subasta, venía de México y justo partió la cuestión de la delincuencia, los secuestros express y me tercié con un aviso del diario que salía a la venta.

¿Qué tal el auto?
-Es un auto que no tiene precio, tanto por la seguridad como por lo que fue, ¿me entendís? Es histórico.

¿Cuánto te costó?
-14 millones.

Pero si estaba hecho mierda.
-No, si está nuevo. Lo mandaron a reparar a la Kauffman de Alemania, quedó como nuevo, le cambiaron todas las piezas. Todo.

¿Lo usas?
-De repente me doy una vueltecita pero chupa más que los jugadores de la selección.

EL MÁS HOT

¿Cuál es el futbolista más carretero de los últimos 10 años?
-Fabián Estay, poh hueón…

¿Lejos?
-Sí, lejos.

¿Cuál es el futbolista más caliente?
-Es que la gran mayoría son casados, entonces, me comprometís, poh. No se puede hablar.

Pero alguno que se te venga a la memoria…
-Hay varios. De la época de los ochenta hay un jugador que juega al arco y es más o menos degenerado.

¿Te refieres a Rambito Ramírez?
-No, averíguate. Jugó un mundial por ahí.

¿Una pista?
-Jugaba al arco y tiene los ojos saltones.

¿Son de naturaleza calentona los futbolistas?
-Sí, le gusta… Lo que pasa es que por la actividad física uno siempre está con la adrenalina alta y andai bien en todo ámbito.

O sea, ¿siempre andas medio cargadito?
-Sí, poh.

¿En qué se nota? La otra vez, por ejemplo, Salas le metió la mano en el culo a Lucho Fuentes.
-Sí, de repente se les cae el jabón en la ducha. !Nooooo! Es güeveo.

¿Por qué les gusta tanto la tele?
-En este último tiempo les gustan más los programas, pero los hueones son solteros así que pueden aprovechar.

¿Quién es un fiel exponente del hueveo en esta época?
-Un tiempo estuvo de moda el Pinilla… le decían el rey del carrete.

¿Quién más?
-La gran mayoría son responsables, casados; cuesta, te mandai una y te deja la cagá en el matrimonio.

¿Quienes son los reyes del Passapoga?
-No lo conozco, no nacía todavía. No frecuentaba ese tipo de lugares.

¿Y el Lucas Bar?
-Por ahí podríamos conversar. Los reyes del Lucas son Pedrito Reyes y el Murcy Rojas.

¿Y qué onda la unión entre futbolistas y modelitos?
-Es complicado porque de repente se cuelgan…

¡De dónde!
-De la vitrina que tiene el futbolista. Les gusta aparecer, que esto, que lo otro. Es complicado porque no sabí por qué te buscan. Es difícil. Son casos contados con la mano las parejas de famosos que se llevan bien en una relación.

Cuenta más… ¿quiénes eran buenos para tomarse un copete y echar la talla?
-Pero si nosotros eramos deportistas; chupábamos poco.

Jaaaa., jaaaa.
-Se ríe este hueón… Pero si la época de los ochenta fue la mejor. Era el tiempo del Bonvallet, de todos esos hueones, del Marco Cornez, el negro René Valenzuela, el Koke Contreras, el Pato Yáñez, todos esos hueones eran más onda copete, nosotros no.

¿Esa generación era más lanzada?
-Sí, poh.

¿Y caliente?
-Sí, por lo que me han contado a mí.

Pato Yáñez tiene fama de califa.
-Sí, Paul Anka es terrible versero y cuentero con las minas y todos.

¿Qué piensas de los futbolistas que salen en programas de televisión patinando?
-Bien…contento que estén, pero tienen que dedicarse también a lo que es la profesión, yo cacho. Pero ahora la tele ha ayudado mucho. O sea, es bueno por un lado pero tampoco hay que descuidar la parte profesional.

¿Cómo fue la experiencia de participar en un reality en una isla?
-Buena, pero no la volvería a hacer ni cagando. Sufrí mucho. En todo sentido..

Me imagino, la familia…
-El problema era que dormía con cuatro mujeres al lado, entonces teníai la tele al lado y no podíai hacer nada. Era puro sufrimiento.

¿Te tenías que cuidar?
-Sí, pero cuando me decían “ya, tío”, ahí me mataban.