Como buena parte de los 20 millones de habitantes del Distrito Federal, el periodista Ignacio Rodríguez -director del muy premiado semanario Emeequis- cree que lo peor del brote de influenza que afectó al país ya pasó. Ahora, dice hay que investigar qué pasó realmente. En la edición de esta semana de su revista (disponible en el sitio www.m-x.com.mx) plantea que todo partió en el estado de Veracruz, en una villorrio atormentado por una planta industrial de cerdos.

Por Pablo Vergara

¿Hay alguna claridad de cómo partió esto?
No del todo, pero la información disponible hace pensar que podría haber sido cerca de la ciudad de Perote, en Veracruz. A esta tesis abona la comunicación de la OMS, según la cual esta organización reportó al gobierno mexicano que había un brote inusual de influenza en Veracruz y que lo mejor era que se investigara.

¿Y no se hizo?
-De acuerdo con Mike Ryan, un alto funcionario de la OMS, el gobierno mexicano le respondió que todo estaba bajo control y que nadie había muerto, que era un brote de influenza normal.

Este brote se asociaba al comienzo a unas plantas de cerdos. ¿Es cierto?
-Sin ser concluyente, existen indicios que allá, donde en efecto hay una planta criadora de cerdos de una empresa de Estados Unidos llamada Granjas Carroll, pudo haberse dado el brinco de la influenza porcina al humano, mutación previa. Según los reportes existentes, las condiciones sanitarias de esa granja dejan mucho que desear y las comunidades cercanas se quejan de males respiratorios frecuentes.

¿Por qué la gente sólo se muere en México?
Hasta ahora están confirmados 27 muertos por el virus A H1N1. En Estados Unidos, sólo hay un caso: el nieto de un empresario muy importante, un niño mexicano que fue llevado a tratarse allá. La gente ha muerto por varias razones acá: primero, un sistema de salud pública que es muy ineficiente para reaccionar ante una epidemia como ésta. El sistema de seguridad social se ha ido desmantelando desde que las ideas neoliberales de menos Estado para mayor iniciativa privada, se instalaron. No hay suficientes médicos y hay desabastecimiento de medicamentos. Hay muchos testimonios de gente que iba a las clínicas, pero éstas no daban abasto y no los recibían y peregrinaban de una clínica a otra hasta que ya era muy tarde. Pero hay una terrible desconfianza hacia el sistema de seguridad social, porque sabes que para ir a curarte una gripa, es un infierno burocrático. Debes esperar horas y si te atienden el doctor te verá entre cinco y diez minutos, te recetará lo mismo que a todos, paracetamol y naproxeno, y te enviará a casa. Y si por desgracia debes regresar, la próxima cita la tendrás en semanas. Los médicos deben atender lo más rápido posible, para despachar al mayor número de pacientes.

¿Y la salud privada?
Es muy cara. Una consulta médica debe costar en promedio unos 50 a 70 dólares (entre 28 y 40 mil pesos). Hay varios casos de gente que, teniendo plata, fue a un hospital privado, los atendieron de inmediato, les dieron el antiviral y se recuperaron en unos días. Esa fue una de las diferencias entre la vida y la muerte. Otras muertes se explican por una especie de idiosincracia de los mexicanos, que tienden a automedicarse, a que si te da una gripa, pues la aguantas o utilizas remedios caseros y sólo en el extremo vas al doctor.

¿Qué se sabe de los muertos? ¿Quiénes son?
-Hubo varios casos de clase media que no atendieron pronto los síntomas y cuando llegaron al hospital fue muy tarde. Esas razones, explican, en mi opinión por qué acá murieron: el sistema de salud precario y debilitado, el hecho de que la gente no tuviera plata para pagar a un médico privado y ese rasgo cultural.

¿Le creen al gobierno?
-Hay varias posturas. Pero hay un dato interesante: hay 27 muertos por el virus de la influenza humana pero hay como unos 150 más que también murieron por neumonía atípica, aunque no por el virus éste. Pero murieron. Quizá murieron por el virus de la influenza normal, que en sus etapas críticas puede causar neumonía, que es una consecuencia y no la causa. O quizá murieron de algo más que aún no sabemos.

UNA CAMPAÑA RARA

Veía en la prensa que hay nuevas normas para las campañas políticas.
-Las campañas serán muy raras. Por ejemplo, si se hacen reuniones en un lugar cerrado, a la entrada debe haber un puesto para lavarse las manos, entrar todos con mascarilla y alrededor de cada persona debe haber como mínimo un área de 2.5 metros cuadrados sin gente. Y antes de empezar el mitín se debe advertir a la concurrencia que no deben saludarse de mano ni darse besos.

Eso va a ser muy raro.
-Sí, bizarro. Acaban de dar el anuncio de medidas similares para cafeterías y restaurantes. Tiene que haber mesas vacías de por medio, los meseros te deben decir que te laves las manos o no te pueden dar servicio. Y en los cines debe haber un asiento ocupado y luego dos o tres vacíos, hacia adelante, atrás y los costados.