¿Cómo se enteraron de que una pesquera japonesa venía a realizar “pesca científica” en concomitancia con la Universidad del Mar?
- Oceana está trabajando en Isla de Pascua para promover la ampliación del parque marino Salas y Gómez y para excluir la pesca industrial y la pesca ilegal. Durante el trabajo en la isla, nos enteramos que a la gobernadora le llegó una consulta desde la Subsecretaría de Pesca pidiéndole su opinión sobre una pesca de investigación solicitada por la Universidad de Mar para autorizar a 4 barcos factorías japoneses a operar en la zona. Estos barcos pertenecen a Japan Tuna Fisheries Cooperative y Marine Fisheries Research and Development Center de Japón.

¿Qué hicieron en ese instante?
- Lo primero que hicimos fue recomendarle a la gobernadora que se pronunciara en contra de la solicitud e inmediatamente nos pusimos a investigar cuáles eran los antecedentes que estaban detrás de esta operación. Solicitamos entonces los expedientes a la subsecretaría sobre la petición de la Universidad del Mar. No sólo esta sino también todas las que ha ingresado en los últimos años.

¿Y cómo fue la respuesta?
- Nos llegó información parcial. Primero los permisos de investigación sobre el jurel por la misma universidad. Además todos sabemos que la pesca de investigación es una forma artificial para aumentar cuotas de pesca. Ahora bien, sobre el atún específicamente, nos llegó primero una negativa al acceso, diciendo que estaba en trámite y un extracto para que supiéramos de qué se trataba.

¿Y qué hicieron después?
- Solicitamos nuevamente la información y llegó de nuevo una información parcial. Nos enviaron la solicitud de la Universidad del Mar, el informe técnico de la casa de estudios, pero se excluyó el contrato entre la universidad y la compañía japonesa que iba a poner esos cuatro buques factoría para que esto pasara.

La movida

¿Qué importancia tiene el contrato para ustedes?
- Según la ley, la pesca científica siempre debe ser sin fines de lucro. El reglamento señala que si se van a usar a flotas extranjeras debe haber un contrato entre la entidad que realizará la investigación y la empresa extranjera que pondrá los barcos.

¿Y qué buscan comprobar con eso?
- Es una forma de dilucidar que hay lucro por parte de la Universidad del Mar. Por eso queríamos saber en qué términos se contrató y se relacionó con la empresa japonesa que pone los cuatro barcos. En una primera oportunidad nos la negaron y el Consejo para la Transparencia ahora ordenó que nos entreguen la información.

¿A qué se refiere con lucro? Porque la Universidad del Mar tiene derecho a cobrar por su trabajo.
- Yo lo entiendo de dos formas: beneficiarse económicamente de la venta del pescado por parte de los japoneses y en segundo término probar si la Universidad del Mar está sirviendo de palo blanco o recibiendo una cifra cuantiosa para realizar una investigación que en definitiva no existe.

Si la subsecretaría de Pesca hubiera aprobado la solicitud de la Universidad del Mar y la empresa japonesa, ¿cómo se habría podido fiscalizar? Se lo pregunto porque en el fallo del Consejo para la Transparencia se indica que los barcos irían con científicos chilenos, serían vigilados por la Armada y sólo podrían recalar en Arica, pero sin poder faenar pescado.

- Es sabido que la pesca de investigación siempre ha sido un fraude para entregar cuotas de pesca de manera indebida. Por tanto, por mucho que las solicitudes y los informes finales estén disfrazados de contenido científico, lo cierto es que habitualmente son formularios tipo que cumplen en la forma, pero en el fondo no contribuyen a ningún fin científico serio.

Investigación mula

¿Cuál sería entonces el fin científico de los japoneses?

- Esto es como la pesca de investigación de las ballenas. Los japoneses la ejercen todos los años como una forma de seguir capturándolas. ¿Dónde están los estudios científicos que derivan de la caza de ballenas que hacen los japoneses de más de mil quinientas ballenas que capturan? La lógica es la misma. El hecho de pedir a una pesca de investigación sobre el atún con barcos factoría con palangres de más de 100 kilómetros cada uno, con 2900 anzuelos cada palangre no tiene ninguna proporción a los estudios que uno podría hacer sobre los atunes en la Isla de Pascua.

¿Y cuál es su sospecha?
- Todo hace parecer que aquí hay una operación encubierta de pesca de atún, donde no hay ninguna finalidad científica seria detrás.

¿Esta es la única petición de pesca científica del atún que ha hecho la Universidad del Mar?
- Es la única que nosotros hemos detectado. Pero ojo, la universidad, cuando nosotros pedimos la información se desistió y pidió un cambio de zona y pidió la misma pesca de investigación, pero en las islas San Félix y San Ambrosio y en vez de hacerlo por 6 meses pidió hacerlo por un año. Entonces ellos hicieron un intento de cambiar de zona, que entiendo se rechazó por la Subsecretaría de Pesca. Y eso, porque sabían que estábamos encima. Por eso se funó.

¿Qué impacto podrían haber tenido los cuatro barcos factoría que podrían haber andado en la zona?
- Brutal. Tanto así que Isla de Pascua está importando su atún desde Tahiti, porque simplemente se ha agotado.

¿Esta es la única información de operaciones de japoneses para pesca ilegal de atunes?
- De esta manera sí. Ha habido denuncias que aún no comprobamos completamente que señalan que los japoneses, los chinos, los españoles entran constantemente a la zona económica exclusiva de Isla de Pascua porque es muy fácil, no hay controles. Por eso es que el atún está hecho pebre, muy sobreexplotado.

Entonces les quemaron el negocio en la puerta del horno.
- Si, les meamos el asado a la empresa japonesa con su intento de pesca científica de atunes en la Isla de Pascua.